Jueves, 09 de julio de 2009

Partido Justicialista
Presidente Daniel Scioli
Secretario General {{{secretario}}}
Líder {{{líder}}}
Portavoz {{{portavoz}}}
Aparece en {{{apariciones}}}
Fundación 1947
Disolución {{{disolución}}}
Sede Matheu 130, Buenos Aires, Argentina
Ideología política Peronismo
Coalición de {{{coalición}}}
Partidos creadores
Escaños {{{Escaños}}}
Afiliación internacional Internacional Demócrata Cristiana, Organización Demócrata Cristiana de América, Conferencia Permanente de Partidos Políticos de América Latina, Unión de Partidos Latinoamericanos, en el 2008 ha sido propuesta una incorporación del partido dentro de la Internacional Socialista
Sitio web http://www.pj.org.ar
Publicación {{{publicación}}}

El Partido Justicialista (PJ) es un partido político argentino (que es continuador del Partido Peronista) fundado por el general Juan Domingo Perón en 1947. Tuvo como principal estandarte en sus orígenes la defensa de los trabajadores, quedando desde entonces muy ligado a la clase obrera y los sindicatos. Logró así convertirse desde su nacimiento, junto a la Unión Cívica Radical, en uno de los dos partidos políticos más importantes que hubo en el país hasta finales del siglo XX.

El nombre actual lo posee desde que obtuvo personería como partido político bajo el régimen de la ley de facto 19.102 de 1971[1] cuyo artículo 21 impedía que el nombre de los partidos contuviera designaciones personales o derivados de ella, lo que vedaba eventualmente usar la denominación de Partido Peronista. Los gobiernos justicialistas fueron derrocados dos veces por los militares y el Partido Justicialista fue proscripto e impedido de participar en las elecciones generales en otras dos ocasiones. El justicialismo llegó por mandato popular a la Presidencia de la Nación en 8 oportunidades: Juan Domingo Perón (1946, reelecto en 1952), Héctor José Cámpora (marzo de 1973), Juan Domingo Perón (nuevamente, en octubre de 1973), Carlos Saúl Menem (1989, reelecto en 1995), Néstor Kirchner (2003) y Cristina Fernández de Kirchner (2007).

Otros tres justicialistas llegaron a la presidencia por vías institucionales: María Estela Martínez de Perón (como vicepresidenta por la muerte del presidente Perón en 1974), Adolfo Rodríguez Saá (por elección del Congreso tras la renuncia de Fernando de la Rúa en diciembre de 2001), y Eduardo Duhalde (por elección del Congreso tras la renuncia de Adolfo Rodríguez Saá en enero de 2002). También en medio de la crisis de 2001 estuvieron brevemente en ejercicio del Poder Ejecutivo Ramón Puerta (Presidente Provisional del Senado) y Eduardo Camaño (Presidente de la Cámara de Diputados).

A 2008 es la fuerza política que posee mayor cantidad de gobernaciones (las provincias de Buenos Aires, Chubut, Córdoba, Entre Ríos, Formosa, Jujuy, Misiones, La Pampa, La Rioja, Salta, San Juan, San Luis, Santa Cruz y Tucumán) e intendencias. Se conoce a sus afiliados o seguidores como peronistas (por el creador del partido) o justicialistas.

Contenido

Reseña histórica

Juan D. Perón, ideólogo del Partido Justicialista

El peronismo surge posteriormente al golpe de estado de 1943, que fue encabezado por el General Pedro Pablo Ramírez, apoyado por diversos grupos de las Fuerzas Armadas entre los que se encontraba un grupo de jóvenes oficiales superiores del Ejército Argentino nucleados en el Grupo de Oficiales Unidos, que se oponía a la participación argentina en la Segunda Guerra Mundial y preconizaba mantener la neutralidad, entre los que se encontraba el por entonces Coronel Juan Domingo Perón. El GOU fue un grupo de enlace bastante informal entre jóvenes oficiales superiores que consideraban necesario "restablecer la moral y disciplina dentro del ejército" y recuperar al país de una corrupción que, según ellos, lo llevaba hacia el comunismo, tan despreciado por ellos. Los fundadores que formaron el núcleo inicial (diecisiete oficiales) eran amigos que habían decidido encontrarse regularmente, ya en lo del coronel Saavedra, ya en el departamento del coronel Mittelbach, porque compartían las mismas inquietudes, concluyendo que era necesario organizar y unificar a los oficiales de todas las guarniciones. Emilio Ramírez, Juan Perón, Urbano de la Vega, fundadores del GOU, habían formado parte del estado mayor revolucionario que produjo el golpe de estado de 1930 contra Hipólito Yrigoyen, en el que el por entonces Capitán Perón, realizó el "Programa de Acción" en conjunto con otros Coroneles. El programa del GOU se convirtió finalmente en el programa de la revolución del 43. Inmediatamente el GOU se dividió en un grupo nacionalista orientado por sectores católicos e hispanistas, y otro grupo nacionalista también, pero orientado a establecer alianzas con los sectores sindicales e yrigoyenistas. El primero grupo, dirigido por los coroneles Enrique P. González, Luís César Perlinger y el teniente coronel Emilio Ramírez (hijo del presidente), apoyaba al Presidente Ramírez y se oponía frontalmente al otro grupo, encabezado por los coroneles Juan Perón y Domingo Mercante, que apoyaban al General Edelmiro Farrell.

En realidad, el GOU recién se formaliza operativamente después de la revolución de junio, como una especie de prolongación del ministerio de Guerra del que Perón era secretario. Allí era donde se imprimían las circulares del GOU con los mimeógrafos oficiales. Allí era donde el general Farrell, ministro de Guerra, convocaba a los jefes y oficiales para que se encontraran con el mismo Perón.

Situación económica y política del país

La estructura económica del país había cambiado profundamente durante la década del 30, debido a la gran depresión que provocó una reducción importante del comercio internacional. Esto afectó a la economía argentina, basada en la agroexportación, que hubo de reconvertirse mediante el control del mercado de carnes y granos y una acelerada industrialización basada en la sustitución de importaciones de los productos manufacturados, que llegó incluso a producir para exportar a otros países de Sudamerica, logrando así que la capacidad económica Argentina superara a la de los demás 9 países Sudamericanos en su conjunto. Este proceso fue acompañado de un importante flujo migratorio interno desde las zonas rurales del interior hacia la periferia de las grandes ciudades (fundamentalmente Buenos Aires, Rosario y Córdoba). Estas nuevas masas populares, empleadas en las nuevas industrias y sin antecedentes de sindicalización, son las que constituirán la base del movimiento peronista.

Las primeras elecciones (24 de febrero de 1946)

Se puede fechar el nacimiento del movimiento peronista el 17 de octubre de 1945 cuando las movilizaciones populares organizadas por la CGT de Ángel Borlenghi lograron la liberación de Juan Domingo Perón, quien había sido encarcelado por sectores militares opuestos a su influencia creciente en el gobierno. Desde este momento, Perón se convirtió en el candidato oficial del sector del gobierno encabezado por Farrell y en el principal enemigo de la embajada estadounidense, de la mayor parte de los sectores de las Fuerzas Armadas, de las organizaciones patronales y todos los partidos existentes hasta entonces.

Juan Perón se presentó como candidato presidencial acompañado en la fórmula por Hortensio Quijano, proveniente de la Unión Cívica Radical. Tres partidos políticos formados durante la campaña electoral sostuvieron esa fórmula:

Los tres partidos coordinaron su actuación política mediante una Junta Nacional de Coordinación Política (JCP), que presidía el abogado socialista del sindicato ferroviario Juan Atilio Bramuglia. Allí se acordó que cada uno de los partidos elegiría a sus candidatos y que el 50% de los cargos correspondían al Partido Laborista mientras que el 50% restante debía distribuirse por partes iguales entre la Unión Cívica Radical Junta Renovadora y el Partido Independiente.[3]

Las elecciones de 1946 se realizaron en medio de una polarización extrema de la población en peronismo y antiperonismo, surgida el año anterior como consecuencia del rechazo que en algunos sectores de la sociedad generaba el gobierno militar en general y el coronel Perón en particular:

Las elecciones se realizaron el del 24 de febrero de 1946 triunfando Perón con el 56% de los votos en todas las provincias con excepción de Corrientes, que fue intervenida apenas asumió el nuevo gobierno.

La primera presidencia de Perón

Tras asumir la presidencia, Perón comenzó rápidamente a consolidar su poder. En lo interno, disuelve [[los tres partidos que lo apoyaban para unificarlos en el nuevo Partido Peronista T(llamado brevemente Partido Único de la Revolución), del que Perón es el primer afiliado (29 de enero de 1947), y que contará con tres ramas: la sindical (la CGT, única confederación sindical permitida), la política]] y, a partir de 1952, al permitirse el voto a la mujer, la rama femenina. Mucho más tarde se considerará a la Juventud Peronista como cuarta rama del Movimiento. Por otra parte se procedió a la remoción vía juicio político de los miembros de la Corte Suprema de Justicia y en 1949 se convocaron elecciones para la Asamblea Constituyente que dictó Tratado una nueva Constitución acorde con los principios del peronismo.

El Gobierno peronista fue duro con la oposición política y sindical tanto de fuera como de dentro del partido, mediante atentados y arrestos de dirigentes a pesar, de los fueros parlamentarios, como fue el caso de Alfredo Palacios y Ricardo Balbín, quién fue liberado recién con la Revolución Libertadora, en 1955. Durante las décadas posteriores, se acusó reiteradamente al gobierno peronista de discriminación político partidaria, sobre todo en el ámbito educativo, en el que a los niños del ciclo primario se les obligaba a leer libros como, en los que se aprendía a deletrear con el nombre Perón, La Razón de mi Vida, escrito por Evita (esposa del presidente), se observaban imágenes del primer mandatario en las que figuraba como "libertador" junto a San Martin, y muchas otras cosas más que aparecían en la bibliografía escolar. Las universidades nacionales, que gozaban de independecia politico-administrativa, fueron intervenidas por el Gobierno Nacional, quién removía a los profesores disidentes. Toda politica partidaria estaba prohibida dentro de las aulas a excepción de la oficialista. Ningún alumno o profesor podía estar afiliado a un partido opositor. Impulsó a la CGU (Confederación General Universitaria) como representante de los estudiantes en oposición a la mayoritaria FUA (Federación Universitaria Argentina), conducida en ese entonces por el Partido Comunista. Con un criterio similar, se creó la UES (Unión de Estudiantes Secundarios), que funcionaba en la Quinta de Olivos (residencia presidencial)y en la que el Presidente realizaba agasajos a los estudiantes. De las filas de la UES, surgió una joven, Nelly Rivas, de 14 años, quién se relacionó con Perón a partir de 1953. Una de las iniciativas pioneras en la región fue la promoción de un embrión Unionista-Integracionista que lanzó el conocido como ABC para reunir políticas comunes con Brasil y Chile (citado en el libro: "Constituciones del Mercosur", páginas 767 a 788 ), verdadero antecedente de las instituciones comunitarias posteriores a partir del Tratado de Asunción (Mercosur).

A partir de 1950, la situación económica empeoró y un nuevo ministro de Asuntos Económicos, Alfredo Gómez Morales, aplicó medidas de corte ortodoxo. Aun así, Perón vuelve a triunfar en 1952.

El Estado de Bienestar y la economía del primer peronismo

La llegada del peronismo al poder en democracia se produce en plena posguerra mundial, lo cual significaba la debilidad económica de una Europa en ruinas, y el liderazgo creciente de Estados Unidos en el Hemisferio Occidental. En este escenario, Argentina se encontraba por primera vez en su historia en la posición de acreedor de los países centrales, gracias a las exportaciones de carnes y granos a las potencias beligerantes. El principal deudor era el Reino Unido que ante la emergencia declaró su iliquidez, bloqueando la libre disponibilidad de esos montos. El gobierno peronista optó por utilizar esos créditos para adquirir empresas de servicios públicos de capital británico.

La bonanza económica de la Argentina continuaba, impulsada por el creciente mercado que habíase formado por la baja de las importaciones provenientes de los países en guerra. Esto permitió al gobierno aplicar una vasta política de bienestar que incluía la efectivización de nuevos derechos sociales, como períodos de vacaciones y descanso, planes de vivienda, inversiones en salud y educación, etcétera. Estas conquistas sociales fueron ampliamente capitalizados por las figuras de Perón y su esposa, Eva Perón, que manejaba una fundación de asistencia social financiada principalmente con fondos estatales y algunos aportes empresarios. Las nacionalizaciones y estatizaciones de los servicios públicos, como los ferrocarriles británicos, fueron proclamados como conquistas de soberanía e independencia económica.

No obstante, el contexto mundial pronto dejó de ser favorable ya que los Estados Unidos mediante el plan Marshall, comenzó a ubicar sus excedentes agrícolas en Europa limitando el acceso al mercado de los alimentos argentinos.

A partir de 1950, la situación económica comienza a empeorar y un nuevo ministro de Asuntos Económicos, Alfredo Gómez Morales, aplicó medidas de corte ortodoxo, como el ajuste del gasto público; Perón, que había declarado una vez que "se cortaría las manos" antes que endeudar a la Nación comprometiendo su independencia económica, contrajo finalmente un préstamo con el Banco de Exportaciones e Importaciones de Estados Unidos (Eximbank) y firmó contratos de explotación petrolífera con compañías norteamericanas.

El Golpe militar de 1955

Sucesivos enfrentamientos con la iglesia y con los sectores más conservadores del agro y la industria, enrarecen el clima político.

Esos sectores comenzaron a conspirar, entonces, para derrocar a Perón. Organizaron un golpe de Estado con la decisiva participación de oficiales del Ejército y principalmente de la Marina. Las razones del descontento anidaban en el creciente enfrentamiento de Perón con la Iglesia Católica debido a la sanción de una ley de divorcio, el permiso que habilitaba prostíbulos y la decisión de abandonar el sostén del culto por parte del Estado.

En verdad, la crisis económica había precipitado también la puja distributiva: el sector más rico y propietario, del campo o la industria, no estaba dispuesto a tolerar una distribución del ingreso semejante: el 50 por ciento del PBI pasaba a los trabajadores.

El primer intento golpista ocurrió el 16 de junio. Con el objetivo de matar a Perón, aviones de la Marina y de la Fuerza Aérea, con escaso apoyo del Ejército, bombardearon la Plaza de Mayo. Fue una masacre de ciudadanos de a pie. Se estimó en unos mil muertos, aunque las cifras oficiales nunca se conocieron. Perón se había refugiado en el Ministerio de Guerra y los conspiradores finalmente se rindieron.

Ese accionar tensó aún más la furia de los peronistas. Esa noche, varias iglesias fueron incendiadas. Perón hizo algunas concesiones entonces: defenestró a varios ministros para aplacar la furia opositora. Pero era tarde. El 16 de septiembre estalló un levantamiento en Córdoba encabezado por el general Eduardo Lonardi, secundado por el general Pedro Eugenio Aramburu. Las tropas leales a Perón no pudieron sofocarlo. La Marina, liderada por el almirante Isaac Rojas, encabezó el golpe contra Perón: sus naves bloquearon Buenos Aires y su estado mayor amenazó con volar los depósitos de combustible de La Plata y Dock Sud.

El Ministro de Guerra, General Lucero, pidió parlamentar y leyó una carta en la que Perón solicitaba la negociación de un acuerdo. La carta no hablaba de renuncia, sí de renunciamiento, pero la Junta de Generales Superiores del Ejército decidió considerarla como una renuncia y negociar con los golpistas, mientras miles de peronistas fieles, encolumnados detrás de la CGT pedían armas para defender a lo que consideraban su gobierno.

El 20 de septiembre Perón se refugió en la embajada del Paraguay y en la Cañonera que lo llevó a Asunción y a lo que sería el comienzo de su largo exilio de casi 17 años.(Diario Clarín-Edición especial 60 años/El derrocamiento de Perón)

El exilio y los conflictos

En 1960, Perón se exilió en España, y desde allí condujo el Movimiento Peronista, que había sido proscripto por la Revolución Libertadora. Durante los años 60 el peronismo fue impedido de participar en elecciones bajo ese nombre, y debió recurrir a alianzas con otras fuerzas, votar en blanco o presentarse bajo otros nombres en los denominados partidos neoperonistas. Finalmente, el 11 de marzo de 1973 en las elecciones generales, el Frente Justicialista de Liberación (FREJULI), nucleando al Partido Justicialista, al Partido Conservador Popular, al Partido Socialista Unificado y a otras fuerzas menores, ganó con el 49,59 % de los votos llevando como candidato a presidente al Dr. Héctor José Cámpora, contra el 21,30 % de la Unión Cívica Radical que obtuvo el segundo lugar.

Cuando Perón retornó definitivamente a la Argentina el 20 de junio de 1973, se produjo el enfrentamiento entre los distintos sectores del Movimiento Peronista que pasó a la historia como la masacre de Ezeiza. A partir de ese momento Perón modifica sustancialmente su relación con las corrientes de izquierda de su propio partido, prefiere aliarse con el ala histórica más conservadora del amplio espectro de sus colaboradores, y poco a poco va restando espacio político al fuerte sector juvenil de su movimiento, que respondía a la organización político-militar Montoneros, quitándole gradualmente protagonismo dentro del movimiento que indiscutiblemente él lideraba, medida que agrava la crisis interna y que desembocará, luego de su muerte el 1 de julio de 1974, en un conflicto irreconciliable que incluirá duros enfrentamientos armados, la proscripción de los grupos que integraban la "Tendencia revolucionaria" del peronismo, y cientos de muertos en atentados realizados por el grupo parapolicial autodenominado Alianza Anticomunista Argentina (Triple A).

La masacre de Ezeiza

El 20 de junio de 1973, durante la tan esperada oportunidad del regreso de Perón a su país luego de 18 años de exilio, ocurren los hechos conocidos como masacre de Ezeiza, localidad cercana al aeropuerto internacional donde arribaría la aeronave, constituyendo el dramático anticipo de todo lo que sobrevendría en los siguientes años del escenario político argentino.

Una multitud jamás vista, estimada por los medios periodísticos de la época en dos millones de personas, se congregó en el lugar para recibir a su líder y, en medio de ella, las columnas de Montoneros junto a otras agrupaciones de izquierda representaban un despliegue de movilización imponente. Por expresas directivas de Perón, la seguridad de todo el operativo del regreso se delegó en el Coronel (RE) Jorge Osinde, perteneciente al ala más conservadora de su movimiento político, soslayando y quitándole el poder operacional a Esteban Righi (por entonces Ministro del Interior de la Nación), responsable natural de la seguridad del país e ideológicamente cercano a Montoneros.

Varios enfrentamientos -cuyo saldo de muertos y heridos nunca fue determinado exactamente, ni investigado judicialmente- se generaron durante todo el día entre los grupos armados paramilitares a cargo del operativo de seguridad, y las multitudinarias columnas de manifestantes Montoneros, en medio de cientos de miles de obreros peronistas con sus familias y desorientados simpatizantes del viejo general, quienes no entendían lo que estaba ocurriendo.

Al caer la tarde, y ante las noticias provenientes de Ezeiza, la aeronave que traía de regreso a Perón finalmente fue desviada al aeropuerto de Morón. Por la noche aún continuaron las corridas y enfrentamientos armados en Ezeiza, mientras la mayoría de la multitud pugnaba por abandonar el área y ponerse a salvo.

La tercera presidencia (1973-1974)

Cámpora y Solano Lima renuncian para posibilitar nuevas elecciones. Renuncia también el vicepresidente provisional del Senado, Alejandro Díaz Bialet, embarcado precipitadamente para Europa y, de acuerdo con la Constitución Nacional, artículo 75 y la ley de acefalía 252, le corresponde al presidente de la Cámara de Diputados, Raúl Lastiri, yerno de José López Rega, el tercero en el orden de sucesión, ocupar el cargo de presidente en vista de la acefalía producida. Lo hace el 13 de julio.

Perón se presenta como candidato para su tercer período presidencial, llevando en la fórmula a su esposa, María Estela Martínez, y se convoca a elecciones, que se realizan el 25 de septiembre. La fórmula Perón-Perón obtuvo el 61,85% de los votos; Balbín-Fernando de la Rúa (UCR), el 24,2%; Manrique- Martinez Raymonda (Alianza Popular Federalista), el 12,19%. Perón asume como presidente por tercera vez el 12 de octubre de 1973.

El tercer gobierno de Perón estuvo signado por permanentes conflictos entre sus seguidores de izquierda y derecha. Grupos parapoliciales con apoyo estatal (la Alianza Anticomunista Argentina - AAA - organizada por su ministro de Bienestar Social José López Rega) persiguieron y mataron a militantes de izquierda. El punto de máxima tensión en el proceso de marginación y posterior dimisión de Montoneros del movimiento de Perón se produjo el 1 de mayo de 1974, en ocasión de los festejos por el Día del Trabajo.

Ya en el ocaso de su vida y en pleno ejercicio de sus facultades como Presidente de la Nación, durante una gran convocatoria en la Plaza de Mayo, Perón increpó a los Montoneros que cantaban consignas adversas a integrantes de su gobierno catalogándolos como estúpidos e imberbes en un encendido y recordado discurso desde el balcón de la Casa de Gobierno. Tras esas palabras, se retiró más de la mitad de los reunidos en la plaza. Perón murió el 1 de julio de 1974 y fue sucedido por su esposa y vicepresidenta, María Estela Martínez de Perón.

La presidencia de María Estela Martínez (1974-1976)

María Estela Martínez mejor conocida como Isabel Perón asumió la Presidencia el 2 de junio de 1974.

Su ministro de Bienestar Social y secretario personal, José López Rega, conocido como el Brujo por sus enemigos y Daniel o Lopecito por sus allegados, ejerció una gran influencia sobre Martínez en esta fase del gobierno. En su intento de hacer primar los intereses de la derecha peronista, López Rega desvió fondos públicos para el financiamiento de una banda paramilitar conocida como Alianza Anticomunista Argentina o triple A que bajo su dirección, emprendió acciones de hostigamiento a figuras destacadas de la izquierda mediante amenazas, atentados, secuestros, torturas y asesinatos.

El gobierno intervino varias provincias cuyos gobernadores peronistas consideraba disidentes, universidades, sindicatos, los canales de televisión privados, y restringió la libertad de prensa sancionando a diarios y revistas o directamente prohibiéndolas[5] y se prohibió la difusión de noticias de agencias periodísticas extranjeras.[6] Durante este período se vivieron situaciones marcadas por un notorio oscurantismo y una casi completa inoperancia administrativa en todos los niveles del gobierno.

La economía argentina también sufrió daños severos, con una inflación galopante, una paralización de las inversiones de capital, la suspensión de las exportaciones de carne a Europa y el inicio del crecimiento incontrolable de la deuda externa. La solución de corte monetarista intentada por el ministro Alfredo Gómez Morales, un histórico del peronismo, no tuvo éxito, y provocó una fuerte retracción de la liquidez, iniciando un complicado proceso de estanflación. La suspensión de las compras de carne argentina por el Mercado Común Europeo empeoró la situación.

En junio de 1975, el nuevo ministro de Economía, Celestino Rodrigo, auspiciado por López Rega, aplicó una violenta devaluación de la moneda acompañada de aumentos de tarifas; el llamado Rodrigazo, parte del plan de López Rega para debilitar las presiones sindicales a través del desprestigio de sus principales operadores, provocó sin embargo la primera huelga general contra un gobierno peronista. En julio de 1975, ante la huelga general y la presión callejera de la CGT y, en especial de la Unión Obrera Metalúrgica de Lorenzo Miguel, López Rega se vio obligado a renunciar a su cargo en el gobierno y abandonar el país.

Ante la creciente actividad de los grupos de izquierda —tanto los que actuaban dentro del peronismo, los Montoneros, como otros de corte marxista, el Ejército Revolucionario del Pueblo— y de extrema derecha, Martínez decidió fortalecer la acción de gobierno. La renovación de la cúpula militar, que incluyó entre otras medidas la designación de Jorge Rafael Videla al frente del ejército, fue parte de un programa de endurecimiento del control, que incluyó también el cierre de publicaciones opositoras. La decisión de recurrir a la fuerza militar desembocó en la firma en 1975 del decreto que da inicio al Operativo Independencia, la intervención de las fuerzas armadas en la provincia de Tucumán que dio inicio a la guerra sucia. Martínez pidió licencia del cargo durante algunos días, dejando el ejercicio del cargo al presidente provisional del Senado Ítalo Lúder entre el 13 de septiembre y el 16 de octubre de 1975. En un momento de especial tensión, amenazó desde el balcón de la Casa Rosada con convertirse en la mujer del látigo.

A pesar de la creciente presión militar, expresada en un levantamiento controlado a duras penas de la Fuerza Aérea, Martínez se negó reiteradamente a renunciar, aunque anunció el adelanto de las elecciones presidenciales para fines de 1976.

El Régimen militar (1976-1983)

Gustavo Caraballo, en ese entonces Secretario Técnico de la Presidencia de la Nación, afirma que, antes de su muerte, Perón le solicitó que modificara la ley de Acefalía para permitir a Ricardo Balbín asumir en su lugar, pero eso finalmente no se concretó. En medio de la violencia política imperante, María Estela Martínez fue derrocada el 24 de marzo de 1976 y sustituida por una junta militar. El golpe de estado del 24 de marzo de 1976 tuvo versiones encontradas al interior del Partido Justicialista, unos condenaban el golpe y fueron arrestados y perseguidos, otros lo aplaudían y daban su apoyo al Presidente de facto de la República Argentina, General Jorge Rafael Videla. Ya en el Régimen Militar de 1976, también llamado Proceso de Reorganización Nacional, algunos justicialistas ocuparon cargos de intendentes, gobernadores, y funcionarios de empresas estatales. El 1 de diciembre de 1978, se realizó una cena de homenaje al general Videla. El peronismo, con la firma de su presidente Deolindo F. Bittel rechazó el evento, pero a la reunión también asistieron algunos justicialistas en contra de la resolución del PJ. En 1981 el Partido Justicialista junto con la Unión Cívica Radical, el Partido Intransigente, el Partido Demócrata Cristiano y el Movimiento de Integración y Desarrollo conformaron la Multipartidaria desde la que se reclamaba el restablecimiento de un gobierno democrático.

El retorno a la democracia (1983)

En 1983 el PJ participó en las elecciones generales, en las que se impuso la Unión Cívica Radical con 7.724.559 votos (51,75%), resultando electo presidente Raúl Alfonsín. El Partido Justicialista obtuvo 5.995.402 votos (40,16 %), con la fórmula Italo Luder - Deolindo Bittel, y la tercera fuerza fue en esa oportunidad el Partido Intransigente con 347.654 votos (2,33 %)

La Presidencia de Menem (1989-1999)

El principal problema que debió enfrentar al asumir la presidencia fue el de una economía en crisis con hiperinflación. Menem introdujo una serie de reformas neoliberales: privatizó varias empresas estatales, entre las cuales se hallaban canales televisivos de aire y las dos mayores empresas del país —Yacimientos Petrolíferos Fiscales y Gas del Estado

Tags: Partido Justicialista, Perón, Kirchner, peronismo

Publicado por blasapisguncuevas @ 17:47  | Argentina
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios
Discurso Impecable de Fidel Castro y ¿Por qué MoReNa? @Taibo2 Paco Ignacio Taibo II

Pirámide capitalista
Pirámide capitalista. actualizada