Lunes, 20 de julio de 2009
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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del textoPartir el texto en columnasVer como pdf 20-07-2009

El periodo de diez años del jefe de la política exterior de la Unión Europea ha estado marcado por el belicismo y la falta de principios

The Guardian

Traducido del inglés para Rebelión por Beatriz Morales Bastos

<!--[endif]--> <!--[endif]-->Pocas imágenes y sonidos son más nauseabundos que los de los políticos rindiéndose homenaje unos a otros. Así que me temo que mi estómago no va a soportar cuando este otoño Javier Solana deje su puesto [1] de jefe de la política exterior europea. Porque es casi seguro que su salida irá acompañada de una orgía de palmaditas en la espalda mientras los dignatarios hacen cola para elogiarlo por haber convertido a la Unión Europea en un actor serio de la diplomacia internacional.

Con su aire paternal y amistoso, y su infalible habilidad para hacer que la gente lo compadezca (Dios sabe cuántas veces he oído observaciones acerca de lo cansado que parece), el español ha ocultado de forma brillante su verdadero historial de belicista. Antes de empezar la década de trabajo para la UE había estado cómodamente instalado en su poltrona de Bruselas como secretario general de la OTAN. Ahí dejó su antiguo trabajo literalmente con un (lejano) estrépito al supervisar el bombardeo de Serbia en 1999, que dejó unos 500 civiles muertos según Human Rights Watch [2] y el uso de bombas de racimo por parte de británicos y estadounidenses que causaron heridas espantosa. Al hacerlo sin un mandato de la ONU, Solana contribuyó a crear un precedente por medio del cual se utilizó una definición espuria del humanitarismo para recurrir a la fuerza. Menos de cuatro años después, George W Bush invocó los principios básicos de la doctrina subyacente para atacar Iraq.

En una ampliamente citada entrevista que concedió al Financial Times a principios de 2003 Solana parecía dar rienda suelta a su frustración [3] por cómo Estados Unidos se había convertido en una teocracia bajo Bush y Dick Cheney. Señaló que a los europeos les resultaba difícil tratar su fundamentalismo religioso “porque nosotros somos laicos”.

Al crear aparentemente cierta distancia entre él mismo y Washington pocas personas se dieron cuenta del nivel de apoyo que poco tiempo después dio a la invasión estadounidense de Iraq. Cuando Colin Powell presentó ante el Consejo de Seguridad de la ONU la supuesta relación de Sadam Husein con el programa de armas y lo relacionó con al-Qaeda, Solana se declaró completamente satisfecho [4] con su compinche estadounidense. “Tanto el contenido como la manera de presentarlo han sido muy sólidos” fueron las palabras con las que Solana alabó la obra de ficción de Powell.

De forma similar también ha estado fuera del centro de atención hasta qué punto Solana ha estado relacionado con la industria armamentística. De vez en cuando incluso parecía el pacifista que una vez fue (cuando era estudiante se manifestó en contra de la guerra de Vietnam). En 2007 habló de cómo los países occidentales se gastaban 1.000.000 millones de dólares al año en las industrias militar y de armamento y, sin embargo, menos de 100.000 millones de dólares en combatir la pobreza. “¿No existe aquí aquí un margen para un cierto reequilibrio?”, preguntó.

Por supuesto que existe ese margen, pero cada vez es más exiguo gracias a las actividades de la Agencia Europea de Defensa que encabeza Solana (en uno de sus muchos papeles que se superponen). Establecido tras una intensa campaña [5] por parte de las tres principales empresas europeas de defensa – BAE Systems, Thales y EADS – este organismo oficial de la UE ha recibido el mandato explícito del Tratado de Lisboa de que presione a los gobiernos para que aumenten sus presupuestos de defensa en un momento en que los están rebajando drásticamente en favor de los de educación o sanidad. Determinada a poner su granito de arena por la industria en estas difíciles circunstancias económicas, la página web de la Agencia [6] suministra a las empresas de armamento toda la información que necesitan sobre cómo ganar contratos gubernamentales; mientras, su “visión a largo plazo” [7] insiste en que si Europa quiere mantener una industria de defensa “competitiva a nivel global” debe considerar cómo Estados Unidos gasta una proporción de “seis a uno” en inventar nuevas armas.

Cuando no está acumulando millas aéreas, Solana regularmente le da la lengua con aquellos personajes que comercian con instrumentos de muerte. Por ejemplo, es un patrocinador de la Agenda de Seguridad y Defensa [8] un thinktank financiado por la industria armamentística con el objetivo de crear un consenso en torno a la “necesidad” de un mayor gasto militar.

Al anunciar su decision de no prolongar otro periodo, Solana habló de las “cosas extraordinarias” que había logrado su equipo durante la última década. La evolución de la UE desde un poder puramente civil a otro militar es, en verdad, extraordinaria. Las opiniones de aquellos que le han asistido en su transformación también son repugnantes; Robert Cooper [9], un ex-consejero de Tony Blair, ha sido una de las figuras intelectuales clave en las que ha confiado Solana. Cooper ha escrito [10] que el mundo está desesperado por una “nueva forma de imperialismo” para solucionar sus males (hace gala de un desconocimiento de cómo, para empezar, la vieja forma de imperialismo creó muchos de esos problemas).

En el caso de Solana el viejo cliché de que si uno puede llevar un martillo todo parece un clavo nunca ha parecido más adecuado. Un documento estratégico [11] que publicó el año pasado sobre las implicaciones de seguridad del cambio climático recomendaba que la Unión debería tratar por todos los medios de salvaguardar su acceso al Ártico. En el proceso esto podía suprimir cualquier obstáculo que las compañías de petróleo occidentales se encontraran al sacar los recursos naturales del Árticos. Sólo se prestaba una atención de pacotilla al vulnerabilidad ecológica de la zona [12].

“No te crees enemigos y nunca hagas una pregunta a la que tú no sabes o no quieres responder”. Así es cómo Solana resumió su manera de abordar la diplomacia. “No te crees enemigos” es otra manera de decir “no tengas principios” a juzgar por la agenda destructiva que él ha seguido. ¿Puede decirme alguien cómo se dice en castellano “good riddance”*?


Notas:

[1] http://news.bbc.co.uk/2/hi/europe/8136287.stm

[2]http://www.hrw.org/en/news/2000/02/06/new-figures-civilian-deaths-kosovo-war

[3]http://www.epc.eu/en/pb.asp?TYP=TEWN&LV=187&see=y&t=13&PG=TEWN/EN/detailpub&l=12&AI=823#_ednref10

[4] http://www.epc.eu/en/pb.asp?TYP=TEWN&LV=187&see=y&t=13&PG=TEWN/EN/detailpub&l=12&AI=823#_ednref10

[5]http://www.tni.org/reports/militarism/eumilitary.pdf?

[6]http://www.eda.europa.eu/ebbweb/

[7]http://www.eda.europa.eu/ebbweb/

[8]http://www.securitydefenceagenda.org/

[9]http://en.wikipedia.org/wiki/Robert_Cooper_(strategist)

[10] http://www.williambowles.info/sa/robert-cooper.html

[11] http://www.consilium.europa.eu/ueDocs/cms_Data/docs/pressData/en/reports/99387.pdf

[12] http://panda.org/what_we_do/where_we_work/arctic/news/?150742/EU-urged-to-guard-against-Arctic-resource-rush

* N. de la t: Encantada: “Good riddance” puede equivaler al “¡hasta nunca!” del título del artículo (“Good riddance to Javier Solana&rdquoGui?o.

Enlace con el original: http://www.guardian.co.uk/commentisfree/2009/jul/08/javier-solana-eu-foreign-policy


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Tags: Javier Solana, política exterior, OTAN, principios, Rebelión, secretario general

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