Viernes, 31 de julio de 2009

Guerra de la Triple Alianza

Mapa con fronteras actuales que señala parte de los territorios litigados (falta el área de Misiones) y los sitios de las principales batallas.

Fecha 18641870
Lugar Sudamérica
Resultado Triunfo aliado y tratados de paz y límites favorables al Brasil y a la Argentina. Derrota devastadora para el Paraguay
Conflicto Disputa hegemónica por la supremacía en la Cuenca del Plata
Casus belli Captura del buque brasileño Marquês de Olinda y toma de la ciudad argentina de Corrientes por parte de tropas paraguayas.
Beligerantes
Bandera de ParaguayRepública del Paraguay Imperio del Brasil
Bandera de ArgentinaRepública Argentina
Bandera de UruguayEstado Oriental del Uruguay
Comandantes
Bandera de ParaguayFrancisco Solano López Bandera de ArgentinaBartolomé Mitre
Duque de Caxias
Bandera de UruguayVenancio Flores
Fuerzas en combate
Ejército de Paraguay Ejército Argentino
Armada Argentina
Ejército de Brasil
Marina de Brasil
Fuerzas Armadas del Uruguay
Bajas
800.000 entre soldados y civiles (aprox) 90.000 a 100.000 entre soldados y civiles

La Guerra de la Triple Alianza (18641870), llamada por los paraguayos Guerra Grande o Guerra contra la Triple Alianza, por los brasileños Guerra do Paraguai y por los uruguayos y argentinos Guerra del Paraguay, fue la guerra en la cual la "Triple Alianza" —una coalición conformada por Brasil, Uruguay y Argentina— luchó militarmente contra el Paraguay.

Existen varias teorías respecto de los detonantes de la guerra. En esencia, el revisionismo argentino y la visión tradicional paraguaya atribuyen un rol preponderante a los intereses del Imperio Británico.[1] [2] La visión alternativa pone el acento en la agresiva política del mariscal Solano López respecto de los asuntos rioplatenses. Comenzó a fines de 1864 con las acciones bélicas entre Brasil y Paraguay; a partir de 1865 ya puede hablarse de "Guerra de la Triple Alianza".

Contenido

 Desarrollo

En el periodo inmediatamente posterior a la independencia de América, Paraguay se enfrascó en un duro régimen dictatorial liderado más de treinta años por el Doctor Gaspar Rodríguez de Francia, intelectual paraguayo, considerado como una de las personas más ilustres de América del Sur, pero a su vez conocido por su despotismo y tiranía. Al final de su mandato, el país pudo romper décadas de aislacionismo y reabrir sus fronteras con sus vecinos. El resultado de más de treinta años de encierro, aunque para muchos parezca paradójico, fue la construcción de los cimientos para que, en las dos décadas siguientes, el país se conviertiera en uno de los más florecientes de América.[cita requerida]

A la muerte de Francia, le sucedió Carlos Antonio López, que impulsó notablemente el desarrollo socio-económico de Paraguay. Las relaciones internacionales se desarrollaron con rapidez, los productos distintivos del Paraguay tales como el tabaco guaraní, la yerba mate (Ilex paraguayensis), la stevia y el muy apreciado algodón paraguayo recorrían Europa y otras partes del Globo.

La primera línea ferroviaria[cita requerida], los primeros telégrafos y la primera fundición de hierro de toda Sudamérica eran instalados en las ciudades de Asunción e Ybycu'i, mientras que el primer buque hecho en Latinoamérica y uno de los primeros del continente, el "Yporã", con una fornida coraza de acero, era botado en los astilleros de Asunción. Semanas antes de la muerte de Carlos Antonio López, el Paraguay era un país sin desempleados. La educación era obligatoria y gratuita con casi 30.000 niños en las escuelas (resultado obtenido en menos de 15 años). Las industrias textiles, siderúrgicas y de la construcción empezaban a dar sus primeros pasos, favorecidas por las políticas proteccionistas implementadas en su favor. Todo indicaba que el Paraguay se convertiría en un punto de referencia en la economía de los países del Nuevo Mundo.

Carlos Antonio López redactó un pliegue constitucional con el cual designaba a su hijo, el brigadier Francisco Solano López, presidente provisorio, siendo obligatoria la convocatoria de una Asamblea Constituyente para la formación de un nuevo gabinete. Las últimas palabras del padre al hijo fueron: "Nunca olvide Usted que la pluma es siempre más sabia y siempre resuelve mejor los problemas que la espada. Así pues, úsela con bravura pues con ella jamás le faltará la razón..." El 5 de septiembre de 1862 fallecía uno de los máximos estadistas del Continente, hombre poco conocido por la Historia Universal. En noviembre del mismo año, la Asamblea Constituyente resuelve nombrar a Francisco Solano López como presidente del Paraguay.

Soldado paraguayo ante el cadáver de su hijo, óleo de José Ignacio Garmendia (1841–1925)

Como "Guerra de la Triple Alianza" el conflicto se desencadenó cuando el Mariscal Francisco Solano López, presidente paraguayo, decidió acudir en ayuda del gobierno ejercido por el Partido Blanco (o Nacional) del Uruguay, en guerra civil contra el Partido Colorado, apoyado militarmente por Brasil. Solano López solicitó al presidente argentino Bartolomé Mitre, el permiso para que sus tropas atravesaran la provincia de Corrientes rumbo al Uruguay para colaborar en la Defensa de Paysandú. Mitre negó tal permiso, puesto que permitir que tropas beligerantes atravesaran por su territorio hubiese constituido un abandono de la posición hasta entonces neutral de la Argentina, y porque simpatizaba con el Partido Colorado del Uruguay.

Ante la negativa mitrista, tropas paraguayas ocuparon la provincia argentina de Corrientes, lo cual forzó el ingreso de la Argentina en la guerra y su alianza con Brasil, aunque la entrada en el conflicto era impopular en Argentina (de modo que gran parte de las tropas enviadas lo fueron forzadamente y estaban compuestas en gran medida por hombres de origen africano semiesclavizados, esto explica por qué uno de los motes que recibieron estas tropas fuera el de "cambas"). Brasil se favoreció entonces con la entrada de un nuevo aliado en la conflagración. La financiación de la guerra la obtuvieron mediante las casas de empréstitos británicos, que veían conveniente el conflicto contra Paraguay, uno de los pocos países que no había caído en su tutela económica, el proteccionismo le produjo al Paraguay un gran desarrollo económico en comparación con otros estados sudamericanos.

La guerra terminó —en el combate de Cerro Corá— con una derrota total de Paraguay, que conllevó incluso un desastre demográfico: la población del país, aproximadamente 1.525.000 personas antes de la guerra, fue reducida a unos 221.000 luego de ella (1871), de los que solamente unos 28.000 eran hombres. Según otras fuentes, murieron cinco sextas partes de su población. Otros historiadores, como el argentino Felipe Pigna, ajustan estas cifras a 1.300.000 habitantes antes de la guerra, quedando reducida a 300.000 después de la misma, la mayoría sólo niños y mujeres.[3]

Paraguay perdió gran parte de su territorio (169.174 km²Gui?o y fue obligado a pagar una abultada indemnización de guerra: el préstamo de 200.000 £ recibido de Inglaterra debió saldarse con refinanciaciones llevando la suma a 3.220.000 £.

 Antecedentes

Voluntarios brasileños

La instalación de los portugueses en el Brasil significó conflictos con España que no pudieron ser resueltos con los tratados entre los dos estados ibéricos (Tratado de Utrecht, Tratado de Madrid, Tratado de San Ildefonso o de Permuta, etc.). Si en el siglo XVI la provincia o gobernación del Paraguay tenía directa salida al océano Atlántico a través de los territorios de La Guayra o La Pinería y de Ybiazá o (aún no redactado)">La Vera, esto es, territorios que corresponden actualmente a los estados brasileños de Paraná y Santa Catarina, durante el período de unión dinástica aeque principaliter[4] de Portugal con los demás reinos españoles (1580-1640), no se redujo el conflicto en la región: los lusobrasileños, en complicidad con los encomenderos de Asunción, arreciaron con sus "malocas" esclavistas de bandeirantes y mamelucos al abrigo de la obligada pasividad de las autoridades castellanas, que en algunos eran socias de los portugueses.

En esa época los bandeirantes destruyeron las poblaciones españolas de San Francisco de Ybiazá, Ontiveros, Villa Rica del Espíritu Santo, Ciudad Real del Guayrá y las reducciones jesuíticas de San Ignacio Miní I, Nuestra Señora de Loreto del Pirapó, Santa María del Iguazú, etc. La expansión lusobrasileña no se detuvo en el Guayrá y en La Vera sino que alcanzó al curso alto del río Paraguay tras la destrucción de la ciudad de Santiago de Jerez y las misiones del Itatín en el valle del río Mbotetey (llamado actualmente Miranda por los brasileños). Los tratados de límites entre las posesiones españolas y portuguesas fueron un intento para frenar el expansionismo del Brasil portugués (y luego del estado brasileño) pero los brasileños consideraban que los accidentes geográficos que servirían de fronteras eran muy distintos de los considerados por los hispánicos. Un ejemplo de esto —y muy concerniente a Paraguay— era el río Ygurey: la opinión española —y luego la paraguaya— consideraba que el río Ygurey era el que los brasileños llamaban y llaman Vacaria (en su curso superior) e Ivinheima en su curso inferior; por lo contrario, los brasileños llamaban y llaman "Ygurey" (o "Igureí") al pequeño río que corre mucho más al sur y que los guaraníes e hispanos llamaron y llaman río Carapá. En cuanto a los límites paraguayo-brasileños en el Chaco Boreal, Paraguay reivindicaba la frontera del río Yaurú o, por lo menos luego en una actitud de intención conciliatoria con Brasil, la del llamado río Negro que afluye desde el noroeste al río Paraguay al norte de la Bahía Negra.

Prisioneros paraguayos

De este modo, al producirse la independencia paraguaya en 1811 los límites del Paraguay con el Brasil eran por el noroeste el Ygurey propiamente dicho (Ivinheima), es decir el gran afluente del río Paraná y al noreste el río Blanco (o, Tenery) que desemboca en el río Paraguay casi frente al Fuerte Olimpo. Más aún, Paraguay mantenía por motivos históricos y poblacionales que su jurisdicción hacia el oeste abarcaba zonas del actual estado brasileño de Paraná.

Al inicio del período de la independencia respecto al Reino de España nuevamente arreciaron las incursiones brasileñas, aunque estas se atenuaron durante el gobierno de José Gaspar Rodríguez de Francia por dos motivos principales: una política económica del Paraguay que era favorable al Brasil (apertura de zonas francas en Itapúa y en Fuerte Olimpo) y una alianza de hecho contra el afianzamiento de Rosas en la Confederación Argentina, tras la guerra que las Provincias Unidas del Río de la Plata libraron con Brasil (véase Guerra del Brasil). Sin embargo, al ser derrocado Rosas en 1852 las alianzas brasileñas se revirtieron y se acentuó la presión del Imperio de Brasil para que la república paraguaya aceptara los límites pretendidos por el estado brasileño, principalmente la cesión de las áreas de yerbales de Tacurupyta ubicadas entre el Igurey/Ivinheima y Punta Porá. Un efímero intento de conciliación fue la declaración de una zona neutral, cuya delimitación debía hacerse por vías pacíficas. Empero, hacia inicios de los años 1860 las incursiones brasileñas volvieron a incrementarse y el pacto fue violado por Brasil al fundar la Colonia militar de Dourados al sur del río Ygurey/Ivinheima.

Ante esto el estado paraguayo protestó pero trató de evitar una reacción bélica, en realidad hasta 1864 lo que intentó el estado paraguayo fue incrementar su poderío militar y su influencia en el Cono Sur. El intento de incrementar la influencia en el área sería uno de los motivos de fricción con el gobierno de Buenos Aires. Sin embargo, la situación fue precipitada nuevamente por el Imperio de Brasil cuando facilitó el derrocamiento del legítimo presidente de Uruguay, Bernardo Prudencio Berro y sus inmediatos sucesores. En efecto, bajo pretexto de abigeato, a inicios de 1864 el Imperio de Brasil conminó al presidente uruguayo Atanasio Cruz Aguirre (del partido nacional uruguayo) a que efectuara —imposibles— resarcimientos al Brasil. El llamado abigeato habría ocurrido en un sector de territorio (entre los ríos río Ibicuy y Cuareim) que había sido entregado al Imperio del Brasil por el autodenominado Gobierno de la Defensa de Montevideo en 1851, si bien nunca hasta entonces refrendados por los gobiernos blancos de la R.O.U.. Ante esto, en abril de 1864 Francisco Solano López se ofreció como mediador, oferta que fue despreciada por el estado brasileño. Hasta que el 4 de agosto de 1864, el ministro brasileño José António Saraiva, envió un ultimátum al gobierno uruguayo de Atanasio Aguirre amenazando con represalias por desatender las demandas planteadas anteriormente por el Brasil.

Por este motivo, el 30 de agosto de 1864 el gobierno paraguayo realizó una vigorosa protesta —conocida como Protesta del 30 de agosto— ante el ministro residente en Asunción, Cesar Sauvan Vianna de Lima, en donde afirmaba que el Brasil actuó en contra de lo establecido en el Tratado del 25 de diciembre de 1850, y que consideraría "casus belli" la ocupación militar del Uruguay; mencionando también que dicha acción atentaría contra el equilibrio de los estados de la cuenca del Río de la Plata.

Sin embargo, el 12 de octubre, el general brasileño José Luis Mena Barreto, con 12.000 hombres, se apoderó de la ciudad de Melo, en el Uruguay. Luego, entre el 9 y 10 de noviembre, el mariscal Francisco Solano López recibió la noticia de la efectiva ocupación militar del Uruguay y ordenó el 11 de noviembre de 1864 la captura del Marquês de Olinda, buque mercante brasileño que hacía regularmente el servicio de cargas y pasajeros entre Brasil y Corumbá. Al día siguiente el vapor paraguayo Tacuarí apresó al navío brasileño, que subía por el río Paraguay, luego de abastecerse en Asunción, llevando a bordo al coronel Frederico Carneiro de Campos, recientemente nombrado presidente de la provincia del Mato Grosso, quien fue hecho prisionero. La guerra abierta había comenzado y mantenido en esa condición hasta el final de la guerra junto a los oficiales que iban en el barco, la marinería fue deportada a Buenos Aires.

 Desarrollo de las acciones bélicas

 Frente del Mato Grosso

Véase también: Campaña del Mato Grosso

La guerra tuvo dos fases muy diferenciadas; la primera etapa fue la Campaña del Mato Grosso, que duró un año y estuvo caracterizada en su totalidad y exclusivamente por el enfrentamiento entre Paraguay y Brasil, fue favorable a Paraguay: las fuerzas paraguayas, siguiendo las líneas del río Paraguay y del camino de Nioaque (o Nibolaque) y el Mbotetey (o río Miranda) desalojaron a las brasileñas de las fortalezas y colonias militares de Coimbra, Alburquerque, Corumbá, Miranda, Dourados y, ya a inicios de 1865, Coxim deteniendose el avance de modo convergente hacia Cuyabá.

El fuerte de Coimbra fue atacado el 27 de diciembre de 1864 por cinco batallones de infantería y dos regimentos de caballería a pie, con un total de 3.200 hombres, armados con doce cañones rayados, una batería de treinta foguetes franceses de 24 mm, protegidos por diez embarcaciones de guerra (entre las cuales el Marquês de Olinda, adaptado) bajo el mando del coronel paraguayo Vicente Barrios (jefe de la División de Operaciones del Alto Paraguay), produciendose el abandono del fuerte dos días después por el teniente coronel Hermenegildo de Albuquerque Porto Carrero, comandante del Corpo de Artilharia de Mato Grosso, quien lo evacuó en la cañonera Anhambaí.[5]

La Colonia Militar de Dorados fue tomada por una columna de asalto paraguaya de cerca de 300 hombres el 29 de diciembre, muriendo se comandante el teniente de caballería Antônio João.[6]

Corumbá fue tomada el 3 de enero de 1865 y fortificada por los paraguayos con 6 piezas de artillería.

 Ingreso argentino en la guerra

Pero, dada la enorme extensión del territorio brasileño, pese a sus victorias Paraguay no podía lograr una acción decisiva. Es entonces que Francisco Solano López reclamó a quien era entonces presidente de Argentina — el general Bartolomé Mitre — el permiso para que las tropas paraguayas pudieran avanzar por territorio argentino hacia el territorio uruguayo, en donde, liberando a Uruguay de los brasileños, López esperaba encontrar un aliado y un lugar de gran importancia estratégica (una salida al mar). Mitre no accedió a lo demandado por López por dos motivos; uno era obvio: si Argentina permitía el paso de tropas de un estado beligerante en esta guerra, quedaba involucrada directamente en ella; el otro motivo era la antigua relación de afinidades entre Mitre y el jefe del partido colorado uruguayo Venancio Flores, enemigo declarado de López.

Es así que López rompió relaciones con la Argentina, el 14 de marzo de 1865. En abril de ese año inició la campaña contra la Argentina: las tropas paraguayas capturaron barcos argentinos en el río Paraná y ocuparon la ciudad argentina de Corrientes. Al mando de estas operaciones se encontraban los generales paraguayos Wenceslao Robles y Francisco Isidoro Resquín; de este modo, el general paraguayo Robles, embarcado en tres vapores y encabezando a 2.000 soldados, desembarcó en la ciudad de Corrientes el 15 de abril de 1865. Ese mismo día ingresó a la misma ciudad argentina una columna de caballería paraguaya que había hecho su avance por tierra. Paraguay impuso un triunvirato de gobierno interino en la provincia de Corrientes: Teodoro Gauna, Víctor Silvero y Sinforoso Cáceres, todos ellos miembros del partido federal, y opositores al gobierno nacional, que era detentado por continuadores del partido unitario. Este gobierno provincial, teóricamente autónomo, estaba supervisado por los comisionados paraguayos José Bergés, Miguel Haedo y Juan Bautista Urdapilleta.

La declaración de guerra fue ocultada por Mitre unas semanas, a fin de cohesionar a su alrededor a las provincias argentinas y a algunos caudillos — como Justo José de Urquiza — que consideraban que ello sería una guerra fratricida entre Argentina y Paraguay. Sin embargo, enardeció los ánimos argentinos la noticia de que algunas mujeres correntinas habían sido raptadas y llevadas a Paraguay.

La guerra fue muy popular — al menos en un principio — en la ciudad de Buenos Aires y en zonas cercanas, como Rosario en donde la prensa hacía fuerte propaganda a favor de Brasil (Mitre era nada menos que dueño de uno de los principales diarios). Con todo, hubo en casi todo el resto de la Argentina una corriente generalizada de oposición a participar en esta guerra, hasta el punto que gran parte de los soldados enviados eran de orígenes africanos semiesclavizados, los llamados "cambás" por la población paraguaya.

 Rechazo argentino a la guerra

Los ejemplos del rechazo argentino a luchar contra Paraguay abundan. Entre ellos se destacan la Sublevación de Basualdo, ocurrida en julio de 1865, en la cual ocho mil soldados argentinos — en su inmensa mayoría entrerrianos — se negaron a luchar contra Paraguay. En esa ocasión, el gobierno central se abstuvo de represalias contra los sublevados, los cuales regresaron a sus hogares. A la precedente le siguió la Sublevación de Toledo, de noviembre de 1865, que ya fue duramente reprimida con el auxilio de tropas brasileñas y floristas.[7]

En noviembre de 1866 se produjo en la provincia de Mendoza la llamada Revolución de los Colorados y, el 10 de diciembre, el coronel Felipe Varela se unía a la misma, lanzando la siguiente Proclama:

¡Argentinos! El pabellón de mayo que radiante de gloria flameó victorioso desde los Andes hasta Ayacucho, y que en la desgraciada jornada de Pavón cayó fatalmente en las ineptas y febrinas manos del caudillo Mitre, ha sido cobardemente arrastrado por los fangales de Estero Bellaco, Tuyuty, Curuzú y Curupayty. (...) ¡Abajo los traidores de la Patria! ¡Abajo los mercaderes de las cruces de Uruguayana, a precio de oro, de lágrimas y de sangre argentina y oriental!

Nuestro programa es la práctica estricta de la constitución jurada, del orden común, la paz y la amistad con el Paraguay, y la unión con las demás repúblicas americanas.

¡Compatriotas nacionalistas! El campo de la lid nos mostrará el enemigo. Allí los invita a recoger los laureles del triunfo o la muerte, vuestro jefe y amigo.
Manifiesto de Felipe Varela

[8]

La Revolución se extendió rápidamente a las provincias argentinas de San Luis, San Juan y La Rioja.

Distraídos en la represión de estas rebeliones, Mitre y sus subalternos recién pudieron regresar a la contienda en Paraguay hacia julio de 1867. Sin embargo, en julio de 1867 la impopularidad en Argentina de la guerra contra el Paraguay provocó una nueva rebelión, esta vez en la provincia de Santa Fe.[9] En 1868 estalló en la provincia de Corrientes una revolución en apoyo de la política de Mitre, cuya impopularidad obligó a distraer fuerzas militares para asegurar el triunfo de los sediciosos.

De ese modo, de los 25.000 combatientes argentinos de 1866, solo aproximadamente el 10% continuaba en 1869 en el frente, siendo en su mayoría los ex prisioneros paraguayos.[cita requerida]

Ya al concluir esta guerra, que alzó varias reconocidas voces argentinas en su contra,[10] se produjo otra rebelión que tenía entre sus motivos el rechazo a la guerra del Paraguay: en abril de 1870 la población entrerriana se sumó mayoritariamente a la rebelión liderada por Ricardo López Jordán, rebelión que fue aplastada por las tropas que obedecían a los brasileños, Mitre (aunque ya oficiara como presidente Sarmiento) y los colorados floristas. De este modo, casi nominalmente es que Argentina participó en esta guerra cuando transcurrieron el penúltimo y último año de la contienda.

 La Campaña de Corrientes

Wenceslao Robles, al mando de una tropa de 25.000 soldados y apoyado por la flota paraguaya que bajó por el río Paraguay ocupó la ciudad de Corrientes y luego se dirigió hacia las costas del río Uruguay. En mayo de 1865 las tropas paraguayas emprenden la campaña de Uruguayana: dos ejércitos paraguayos, tras la ocupación de Corrientes avanzaron hacia el sudeste, uno marchando por la orilla derecha del río Uruguay y otro por la orilla izquierda del mismo río; el primero, al mando del mayor Duarte, es vencido por las tropas argentinas en la batalla de Yatay. Otros 10.000 paraguayos, a las órdenes de Antonio de la Cruz Estigarribia cruzaron el Paraná desde Encarnación y luego de cruzar el río Uruguay conquistaron San Francisco de Borja el 12 de junio de 1865, el 5 de agosto llegaron a Uruguayana ciudad en la cual las más numerosas tropas brasileñas y coloradas uruguayas sitiaron y derrotaron a los paraguayos el 16 de julio, allí los paraguayos se vieron obligados a rendirse a los brasileños, tras la rendición los soldados paraguayos o fueron masacrados o —los que se salvaron— fueron obligados a integrar un "ejército paraguayo" opuesto a Francisco Solano López.

Niño soldado, "tambor" de la infantería argentina

Previamente Mitre estableció en la ciudad entrerriana de Concordia el cuartel general del Ejército Aliado. Estos hechos señalaron un cambio absoluto del curso de la guerra: precipitadamente las tropas paraguayas debieron abandonar la Mesopotamia y ponerse a la defensiva en la región paraguaya ubicada entre los ríos Paraná y Paraguay.

El frente norte quedaba también prácticamente abandonado, lo que permitió cruentas razzias de los llamados insultantemente en guaraní con el nombre de "guaycurúes" mbayás, en especial los caduveos (o kadigüegodís), aliados coyunturales de Brasil y armados entonces por ese país, otros grupos indígenas, los terenas y los kinikinaos, participaron también a favor del Brasil, llevando adelante una guerra de guerrillas, proporcionando asistencia a las tropas y realizando tareas de inteligencia.[11] El sector noreste (los Campos de Vaquería donde se ubicaba la localidad de Tigre Manso) entre el río Ygurey y la baja cordillera de Iguatemí fueron fácilmente ocupados por Brasil al tener que reconcentrarse las tropas paraguayas en el sur.

 Campaña de Humaitá o del Cuadrilátero

El 5 de abril de 1866, las fuerzas aliadas tomaron la Fortaleza de Itapirú en la margen derecha del río Paraná.

Las primeras líneas defensivas paraguayas ubicadas en el sur eran formidables (y muy conocidas por Brasil, ya que había participado en su construcción cuando existía una "cooperación" brasileño-paraguaya contra Argentina entre 1825-1852), motivo por el cual las fuerzas coaligadas de Brasil, Argentina y Uruguay optaron por realizar un rodeo a través de la región chaqueña hasta ingresar al territorio paraguayo en cercanías de la fortaleza de Humaitá. Esta fortaleza, junto al Reducto Cierva ubicado en la margen opuesta del río Paraguay (actual provincia del Chaco), cerraban el paso hacia Asunción.

Continúa en Guerra de la Triple Alianza, wikipedia

Tags: triple alianza, guerra, Paraguay, Uruguay, proteccionismo

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