Domingo, 02 de agosto de 2009
Portada :: Opinión
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del textoPartir el texto en columnasVer como pdf 02-08-2009


Publicado parcialmente en El Viejo Topo


Winter Soldier Iraq and Afghanistan: Eyewitness Accounts of the Occupation (Haymarket Books, 2008) es una crónica de lo que el ejército estadounidense ha hecho en Iraq. Sus autores son veteranos de Iraq contra la guerra (“Iraq Veterans Against the War”, IVAW) y el periodista Aaron Glantz. El volumen es una selección de textos del encuentro que tuvo lugar en Silver Spring, Maryland, del 13 al 16 de marzo de 2008.

“Recuerdo a una mujer que iba andando”, relató Jason Washburn, un cabo de marines estadounidenses que sirvió tres períodos en Iraq. “Llevaba una bolsa enorme y parecía que se dirigía hacia nosotros, así que la freímos con el Mark 19, que es un lanzagranadas automático, y cuando el polvo se asentó, nos dimos cuenta de que la bolsa estaba llena de provisiones. Ella había tratado de traernos comida y nosotros la volamos en pedazos”.

Hart Viges, miembro de la 82 División Aerotransportada, sirvió un año en Iraq. Así cuenta las órdenes transmitidas por radio: “Una vez nos dijeron que disparáramos contra todos los taxis porque el enemigo los utilizaba como transporte... Uno de los francotiradores contestó: 'Perdone, ¿he oído bien? ¿disparar a los taxis?' El teniente coronel respondió: 'Me ha oído, soldado, disparen a los taxis'. Después la población se iluminó con los tiros de todas las unidades disparando contra los coches”. Ésa fue su primera experiencia de guerra.

Vincent Emanuele, un fusilero marine que pasó un año en una zona próxima a la frontera siria, habló de vaciar los cargadores de balas en la ciudad sin objetivos identificados, de pasar por encima de los cadáveres con los Humvees, los vehículos militares blindados, y de detenerse para hacer fotos “trofeo” de los muertos. “Un hecho que ocurría con mucha frecuencia en Iraq era disparar al azar contra los coches que pasaban”, afirmó. No era un incidente aislado. Ocurrió durante la mayor parte de los dieciocho meses que estuvieron desplegados.

“Si ven a un individuo con una bandera blanca que lo único que hace es acercarse lentamente y obedecer órdenes, hay que asumir que es un truco y disparar contra él”. Michael Leduc, un cabo de marines que participó en el ataque estadounidense a Faluya en noviembre de 2004, afirmó que esas eran las órdenes que recibió del oficial de su batallón antes de entrar en la ciudad.

El ex-marine Jon Turner advirtió que cada vez “que venían con nosotros periodistas “empotrados”, nuestras acciones cambiaban drásticamente. Nunca actuábamos de la misma manera”. Actuaban correctamente, ciñéndose a las normas.

Hay en el libro muchos otros testimonios de la deshumanización. Brian Casler, un cabo de marines, contó que en “aquellos convoys vi a soldados defecar en las bolsas de comida preparada u orinar en botellas y arrojárselas a los niños que había a la orilla de la carretera”. Scott Ewing, que sirvió en Iraq desde 2005-2006, admitió que las unidades daban caramelos a los niños por razones diferentes a “ganarse sus corazones y sus mentes”. Había otro motivo: “Si los niños andaban cerca de nuestros coches, los malos no atacarían”. Usaban a los niños como escudos humanos.

*

Manuel Marín Sancho -periodista, profesor de Literatura y archivero del Ayuntamiento de Zaragoza, miembro de la masonería, fundador de Amanecer, una revista naturista, y de Helios, un club de ideología también naturista Helios- fue fusilado el 1 de diciembre de 1936. En el Registro Civil de Defunciones, con fecha 2 de diciembre, consta la siguiente información: "Falleció y fue autopsiado en el día de hoy, a consecuencia de fractura de cráneo y hemorragia interna, según resulta de certificación facultativa y reconocimiento practicado". Consiguientemente, Martín Sancho no fue fusilado.

*

En El clavel negro, producción sueco-danesa-mexicana dirigida por Ulf Hultberg en 2005, se cuenta la heroica actitud del embajador de Suecia en Chile en los primeros días de la represión pinochetista. Han pasado 35 años desde entonces

Gustaf Harald Edelstam nació en Estocolmo el 17 de marzo de 1913. Comenzó su carrera diplomática muy joven, en 1939. En 1941 fue enviado a Berlín donde ayudó a escapar a numerosos ciudadanos. Cuando los nazis invadieron Suecia, regresó a su país para unirse a la resistencia. Fue entonces cuando recibió el nombre de “El clavel negro” (Svarta nejlikan). Lo ha conservado desde entonces.

Cuando el golpe militar contra Allende y la Unidad Popular, Gustaf Harald decidió actuar no por obligación política sino por convicción personal. Invocó para ello el Pacto de Caracas suscrito en 1954 por países latinoamericanos, sabedor de que era un recurso que no le correspondía. Realmente él no tenía facultades para asilar a nadie en su embajada. Pero lo hizo. Les salvó la vida de hecho, no por derecho.

Él mismo declaró años más tarde que los chilenos que llegaron a Suecia después del golpe no llegaron en calidad de asilados sino de inmigrantes. Su humanitarismo le causó muchos conflictos con el Ministerio de Relaciones Exteriores sueco, que reaccionó muy negativamente ante su comportamiento.

“El clavel negro” quiere ser un homenaje, el único que se le ha hecho hasta la fecha. Ni en Suecia ni en Chile hay monumento o sitio público que lo recuerden. En Uruguay, en cambio, existe una plaza que lleva su nombre, signo de gratitud de un grupo de cincuenta ciudadanos uruguayos a los que Edelstam salvó la vida.

Harald Edelstam permaneció en Chile hasta diciembre de 1973, cuando la junta fascista lo declaró persona non grata y se vio obligado a abandonar el país. José Viñoles, uno de los chilenos a los que ayudó a llegar a Suecia, recuerda que cuando Edelstam regresó a su país sólo los exiliados acudieron a darle la bienvenida.

El embajador sueco no vivió lo suficiente para ver el final del régimen del dictador. Falleció el 17 de abril de 1989.

*

Apolonio de Carvalho participó en un levantamiento armado contra el despótico gobierno de Getulio Vargas en 1935 y fue miembro de la columna Prestes. Encarcelado tras la derrota, se sumó cuando salió de la prisión a las Brigadas Internacionales e intervino de manera destacada en los grupos de resistencia contra el nazismo. En 1942 consiguió huir del campo de concentración francés al que había sido confinado. Tras ser condecorado con la Legión de Honor por el gobierno francés, volvió a Brasil en 1945 para formar parte del Partido Comunista (PCB). Vivió en la clandestinidad hasta 1953.

En 1964 rompió con el PCB y en 1970 fue detenido nuevamente por el gobierno militar. Pudo salir, junto a otros 39 presos políticos, al ser canjeado por el embajador alemán en Brasil que había sido secuestrado por la organización guerrillera Vanguardia Popular Revolucionaria (VPR).

Regresó del exilio para continuar la lucha contra la dictadura militar, estando en la primera fila de fundación del PT. Sus compañeros de militancia le reservaron la ficha de afiliación número uno. La distinción mereció un comentario suyo: "Prefiero atribuir a los cabellos blancos esa situación muy privilegiada. Los cabellos blancos siempre ayudan ¿no es así?”.

Apolonio de Carvalho falleció en 2005.

*

Se habla de una “nueva guerra fría” instigada por la brutal conducta de Rusia en Georgia, y por los contingentes navales de Estados Unidos en el mar Negro –¿nos podemos imaginar contingentes navales rusos merodeando el Golfo de México?– y por otras señales de confrontación. Las visitas del vicepresidente Dick Cheney a Georgia y Ucrania no fueron visitas turísticas.

Un tema candente en el Cáucaso ha sido la expansión de la OTAN hacia el Este. Cuando se derrumbó y derrumbaron la Unión Soviética, Gorbachov aceptó una concesión sin duda asombrosa: que una Alemania unida se uniera a una alianza militar hostil. El entonces presidente de la URSS aceptó la concesión sobre la base de “garantías” de que la OTAN no ampliaría su jurisdicción hacia el este, “ni una sola pulgada”. Según ha señalado Jack Matlock, embajador de Estados Unidos en la Unión Soviética en los cruciales años de 1987 a 1991, esas fueron las palabras exactas del entonces secretario de Estado James Baker.

Clinton abjuró de ese compromiso y desechó los esfuerzos para finalizar definitivamente la guerra fría mediante una cooperación entre socios. Según Michael McGwire, un analista de estrategia que trabajó en la OTAN en tareas de planificación, la organización atlántica rechazó una propuesta rusa para una zona libre de armas nucleares entre el Ártico y el mar Negro porque podría haber “interferido con planes para ampliar la OTAN”.

Los pasos de Clinton fueron superados por la agresiva postura y las acciones de Bush. Según Matlock, Rusia podría haber tolerado la incorporación de ex satélites de Rusia en la OTAN si Estados Unidos “no hubiera bombardeado Serbia y hubiera continuado su expansión. Pero, en definitivas cuentas, misiles balísticos en Polonia y la intención de que Georgia y Ucrania se unieran a la OTAN, cruzaron las líneas rojas. Y la insistencia en reconocer la independencia de Kosovo fue el colmo”.

Matlock señala que Putin ha aprendido que las concesiones a Estados Unidos no resultaban recíprocas, siempre son utilizadas para promover el control de Estados Unidos sobre el mundo. Por ello, señala el ex embajador, “una vez que [Rusia] tuvo la fuerza de resistir, lo hizo”. En Georgia.

*

En octubre de 2008 se cumplieron 33 años del asesinato de Antonio González Ramos, fallecido prematuramente a consecuencia de las torturas que le infligió el comisario de policía Manuel Matute Fernández. González Ramos era un campesino del norte de Tenerife que había emigrado a Alemania para trabajar en los años ’60. Allí, en los círculos de la emigración española, contactó con el Partido Comunista.

Cuando regresó a Tenerife años más tarde era ya un obrero militante. Buscó sin éxito al Partido en Tenerife. Entró a trabajar en la fábrica Philips Morris y con otros compañeros fue despedido por reclamar mejores condiciones laborales. Se reencontró entonces con los suyos en el Partido de Unificación Comunista de Canarias (PUCC), organización de la que se hizo militante un año antes de la muerte del general golpista.

Antonio intervino también en la creación de Comisiones Obreras en la isla. Como uno más, sin excesivos protagonismos de los que huía su natural de hombre modesto. También trabajó en el movimiento vecinal, en el barrio de La Laguna donde vivía. Así, hasta el 29 de octubre de 1975.

Antonio fue detenido por la Brigada de Investigación Social, la DINA del franquismo. En casa de un amigo suyo había sido hallada una maleta con panfletos y documentos de su Partido, del PUCC, que había llevado para que le guardaran y, en otro lugar de la misma vivienda, unos cartuchos de dinamita que el amigo, trabajador ocasional de la construcción, tenía para emplear en la pesca clandestina. Fue suficiente para exacerbar el celo de los sicarios, temerosos ante las incertidumbres que estaba abriendo la enfermedad del general fascista y ansiosos de apuntarse el tanto de desarticular una banda terrorista. Horas más tarde de su detención, Antonio González murió a consecuencia de los golpes que le propinó el inspector José Matute Fernández: asesinó a un comunista, dejó viuda a una mujer joven, convirtió en huérfanos a cuatro niños y llevó el dolor y la rabia al corazón de todos los amigos y camaradas de Antonio.

Los asesinos intentaron ocultar su crimen aduciendo que Antonio había muerto cuando, trasladado en coche a una verificación, se arrojó en marcha del vehículo. Acosado por las investigaciones judiciales, Matute huyó a Venezuela, de donde regresó un año más tarde, cuando ya era de dominio público que se iba a promulgar la ley de amnistía que iba a tratar por igual a víctimas y a victimarios del franquismo. Aunque fue procesado, el juicio no llegó siquiera a celebrarse. En 1977, Matute fue amnistiado y se reincorporó a sus tareas como policía. Uno de sus últimos destinos en la Dirección General de Seguridad, en Madrid, fue en el departamento de elaboración y custodia de los datos de las personas detenidas. Fernando Sagaseta denunció esta situación de favor a un convicto de torturas y asesinato. Fue en vano.

En tiempos de gobierno de UPC, el Ayuntamiento de La Laguna acordó dar a una calle de la ciudad el nombre de Antonio González Ramos. Está situada en San Benito, entre las calles Cruz de Candelaria y Buenaventura Bonnet.

*

Ralph Nader entiende cómo funcionan las palancas del poder y la influencia en Washington, pero también sabe de qué forma una inundación puede devastar una comunidad. Creció en Winsted, Connecticut, donde los ríos Mad y Still se desbordaron en 1955. En aquella ocasión, otra Nader hizo frente a otro Bush. La madre de Ralph Nader, Rose, le dio la mano al abuelo de Bush, el senador Prescott Bush, representante republicano de Connecticut, y se negó a soltarlo hasta que accediera a construir una embalse para controlar las inundaciones.

El embalse fue construido, y desde entonces Winsted no ha sufrido ninguna inundación.

*

“Ahora, por fin, siento que estoy fuera de la cárcel”, fue lo primero que dijo Siddi Mohamed Daddach cuando los periodistas noruegos le pusieron delante unos micrófonos en noviembre de 2002. Daddach acababa de llegar a la ciudad de Bergen para recoger el prestigioso Premio Rafto, considerado el Nobel de los Derechos Humanos. Lo primero que pidió fue que lo miraran en un hospital. Daddach sabía que pasar 24 años en las cárceles de Marruecos no era muy sano y sus amigos le aconsejaron que aprovechara su estancia en Noruega para que le hiciesen un reconocimiento médico.

Lo segundo que hizo Daddach en Noruega fue encontrarse con su madre, a la que no veía desde hacía 27 años. Su madre es una de las mujeres saharauis que ha sabido resistir al duro castigo que supone que te echen de tu tierra, y ha actuado como Pelagia para defender a su hijo Paul en la novela La Madre de Gorki. Hasta el despacho del Secretario General de la ONU en Nueva York llegaron decenas de cartas escritas por la madre de Daddach desde los campamentos de refugiados de Tinduf, en Argelia. La madre coraje le contaba al dirigente de Naciones Unidas que su hijo estaba en la cárcel por defender la autodeterminación del pueblo saharaui aprobada por la ONU y que la (in)justicia marroquí quería aplicarle una sentencia de condena a muerte.

  •  
    •  

        *

La planta de Maxit, empresa que pertenece a la multinacional francesa Saint-Gobain, se dibuja como una instalación fija de coincineración, que para producir energía eléctrica y Arlita, un material muy utilizado en la construcción, emplea como combustible habitual diversos tipos de residuos. La quema de estos elementos, entre los que destacan por su toxicidad, diversos aceites industriales, produce “emisiones consistentes en gases, partículas y cenizas, además de residuos no reciclables”. Unión Fenosa, que forma parte del accionariado principal de Maxit, compra toda la energía que la planta produce. EeA y ASDESAM denuncian que la empresa incumple la normativa europea sobre incineración de residuos y emite “altos niveles de sustancias tóxicas que producen transtornos respiratorios, neurotoxicidad y diversos tipos de cáncer”. La asociación vecinal, además de los citados casos de cáncer infantil, tiene contabilizados en Villalbilla al menos seis tumores de colon, varios cánceres de mama y enfermedades respiratorias graves que podrían estar relacionadas con la acción de las sustancias que genera la fábrica.

En 2002, María Carmen Buquerín de 42 años y su marido, Francisco Tubío, perdieron un hijo de tres años. Entonces residían en Los Hueros, a unos 300 metros de la fábrica Maxit, que utiliza aceites industriales para la producción de Arlita y electricidad. Diego falleció de un tumor en el cerebelo, una patología muy poco frecuente que ya se ha llevado, al menos, a otro niño de la población. “Nuestro hijo nació con microcefalia y problemas en un ojo y en los testículos, y antes de que naciera yo sufrí dos abortos”, sostiene Buquerín, que, igual que Francisco, sospecha que detrás de estos hechos están las emisiones contaminantes de Maxit. Tras la pérdida de Diego, la pareja abandonó Los Hueros para trasladarse a Peñas Albas, otra localidad de Villalbilla, a tres kilómetros de la primera. “Pensábamos que aquí nos íbamos a librar de la contaminación de la fábrica, pero hemos visto que para ello tendríamos que habernos mudado mucho más lejos”, asegura Francisco, que ahora teme por la salud de sus dos hijas. Según un exhaustivo informe de Ecologistas en Acción, que ha sido puesto en conocimiento de la Consejería de Medio Ambiente de la Comunidad de Madrid, la polución de la instalación no sólo afecta a Los Hueros y Peñas Albas, sino también a los pueblos de Zulema, Torres de la Alameda, Villalbilla (casco antiguo), Loeches, Arganda del Rey, Velilla de San Antonio y Mejorada del Campo. “En días anticiclónicos resultan muy afectados los municipios situados al oeste de la fábrica. En días con bajas presiones la nube tóxica afecta al término de Villalbilla y al Parque Regional del Sureste”, indica Fernando Palacios, presidente de ASDESAM.

La Comunidad de Madrid, que a pesar de varios centenares de alegaciones vecinales tiene previsto conceder a Maxit una “autorización ambiental integrada” que le permita seguir con su actividad otros cinco años, ha acusado a EeA de alarmismo y de falta de rigor, asegurando que la compañía cumple con la legislación ambiental. Por su parte, el Ayuntamiento de Villalbilla, también del PP, rechazó el 16 de mayo en un pleno debatir una moción sobre la legalidad de la fábrica, mientras 150 personas pedían el cierre preventivo de la instalación en el exterior del Consistorio. La protesta no ha hecho sino comenzar.

En virtud de la información recogida en el trámite de audiencia de la autorización ambiental integrada que la Comunidad de Madrid va a otorgar a Maxit, Ecologistas en Acción tiene constancia de que “las condiciones de funcionamiento de la fábrica incumplen ampliamente la Directiva 2000/76/CE, de 4 de diciembre de 2000, que es de obligado cumplimiento para España como miembro de la UE”. La instalación, que presenta “problemas serios de ubicación y diseño”, está situada a menos de 2.000 metros de las zonas urbanas y produce sus emisiones a ras de suelo. Según los ecologistas, “su depuración no es eficiente, sobre todo en el ciclón del molino y en el horno, no se contemplan las emisiones de la planta de cogeneración de Unión Fenosa y –normalmente– se autorizan niveles de emisión superiores a los permitidos”. En su proceso productivo, la fábrica incinera combustibles residuales como aceites (minerales, hidráulicos y sintéticos), emulsiones cloradas y no cloradas, fenoles, disolventes halogenados y orgánicos, aminas e hidrocarburos que contienen o generan durante su incineración sustancias cancerígenas.

*

Su abuela fue costurera. Antes de la Primera Guerra Mundial hizo carrera cosiendo flores en finos vestidos de seda que se usaban en el Hofburg, el palacio imperial de Viena. Con el paso del tiempo sus manos perdieron la suavidad requerida para coser la seda. La echaron del trabajo.

Desde ese momento, crió a sus tres hijas en un apartamento de un solo ambiente en el segundo distrito de Viena. Era un vecindario judío conocido como “Die Maztosinsel” (la isla del pan ácimo). Para poder vivir, ayudaba a los vendedores de un mercado de alimentos al aire libre cercano a su casa a limpiar sus puestos al final del día. En retribución por su trabajo, le daban los alimentos medio podridos que ya no podían vender a los clientes. Con ellos, su abuela alimentaba a sus hijas y se alimentaba ella.

En 1932 los austriacos vivían bajo la férula de un régimen fascista local. Su madre fue despedida del trabajo. Se unió a un grupo de jóvenes dedicados a sacar niños del país.

Un día, cuando su madre llegó a casa, encontró a su madre tomando café con la vecina cristiana que vivía al otro lado del pasillo. Durante muchos años, las dos ancianas habían compartido el baño y el grifo que estaban al final del pasillo, y también la comida que tenían. Ese día compartían un pastel y hablaban sobre la ocupación. Cuando llegó el momento de despedirse, la vecina de la abuela se levantó, pero en lugar de dirigirse a la puerta, se metió detrás del biombo que separaba las camas del resto del pequeño salón. Un minuto después salía con todas las colchas amontonadas en sus brazos. Sin prisa, sin vergüenza y sin excusas, se dirigió a la puerta. Allí se detuvo un momento y dijo “Igual los nazis se las van a llevar y yo siempre las he querido.” Y salió sin más.

Algún tiempo después, a su madre la nombraron cuidadora de uno de los últimos Kindertransport (trenes de transporte de niños) que salieron de Austria. Si bien su madre pudo irse a un lugar seguro, su omi no tuvo igual suerte. Uno de sus vecinos la denunció a los nazis. Fue arrestada y enviada al Gueto de Varsovia, que funcionaba como un encerradero de paso para Auschwitz. Y allí se acaba su rastro. Nunca han podido saber con exactitud cómo o cuándo murió. Su muerte anónima sigue siendo la gran herida abierta de la vida de su madre a sus 98 años.

Cuando los israelíes dicen que han creado el estado judío en su nombre, en nombre de su omi, no están diciendo la verdad en su opinión. Nunca dicen “para establecer este estado robamos, y seguimos robando, las hermosas colchas bordadas de los palestinos y, peor aún, el agua de sus tierras, y los olivos de sus jardines y, en verdad, los techos de sus cabezas. Israel también es eso. Por ello, debo decir NO. No pueden usar mi nombre. No pueden usar el nombre de mi omi. No celebramos una independencia nacida de la permanente expoliación de otros”.

*

Georges Ibrahim Abdallah es un comunista revolucionario libanés de familia cristiana maronita. Activista de las FARL (Fracciones Armadas Revolucionarias Libanesas), fue detenido en Lyon en 1984, acusado de llevar documentación falsa. El gobierno argelino intercedió por él ante el gobierno francés. Los compañeros de Abdallah tomaron un rehén para hacer un intercambio. Francia aceptó. El rehén fue liberado. Abdallah, no. Francia traicionó el acuerdo. Posteriormente, y como justificación, aparecieron nuevos cargos contra él. Le acusaron, sin pruebas según su abogado Jacques Vergès, de haber dirigido los comandos que habían matado a un agente del Mossad y un militar de los Estados Unidos, veterano del Vietnam. Ronald Reagan presionó, personalmente, a François Mitterand. Le condenaron a cadena perpetua con un mínimo de quince años.

Cada vez que pide la condicional se la niegan. Siempre interviene en contra suya tres razones de Estado: la del Estado francés, la del Estado israelí y la del norteamericano. Es un rehén de estos tres países, aunque no se le puede vincular al mundo del integrismo islámico. ¿Por qué no le conceden la libertad que le corresponde después de haber cumplido sobradamente la pena? ¿Quién teme a Georges Ibrahim Abdallah? El año 2003 el Tribunal de Paz le otorgó la libertad, pero la fiscalía, a petición del ministro de Justicia, Dominique Perben, interpuso un recurso que ganó alegando "el impacto susceptible de provocarse en Francia, Estados Unidos e Israel a raíz de su liberación". ¿De qué impacto hablan? "Impacto" y "susceptible" no son términos jurídicos. Es evidente que la decisión es política y que la justicia se ha sometido por la fuerza, no por argumentos legales. También pesa la opinión policial, la de la DST (Direction de la Surveillance du Territoire, el contraespionaje francés) que, recientemente ha escrito de él: "Personalidad emblemática de la lucha antisionista, su liberación constituiría, sin duda, en Líbano, un acontecimiento. Probablemente, será recibido como un héroe cuando vuelva a su país, pero también por movimientos implicados en la lucha revolucionaria". "Impacto susceptible"... "Probablemente"... ¿Qué hay detrás de todo esto?

Su abogado es Jacques Vergès. Confiesa en el documental 'L'advocat de la terreur' (2007), de Barbet Schroeder, que Abdallah es uno de los hombres que más respeto le merece, que se negó a declarar a la justicia y que le pidió, "por favor", que no hiciera tratos ni buscase atenuantes: o la libertad o la perpetua. Fue la perpetua. Han pasado ya dos décadas. Vergès, durante su última intervención ante la justicia francesa, en septiembre del 2007, titulada 'Por Georges Abdallah, contra Georges Bush', afirma que su defendido ha cumplido condena, que tiene que ser liberado, que las presiones de los Estados Unidos sobre la justicia francesa no pueden continuar, que Abdallah está inculpado por hechos que datan de 1982, no de después del 11 de septiembre del 2001, que no se puede mezclar con la nebulosa de al-Qaeda o con las nuevas formas de terrorismo en Oriente Medio. Es urgente hacer cruz y ralla con los años de plomo, resolver los casos de los que ya se han cumplido condenas de dos décadas.

Vergès acaba así su intervención: "El tiempo de los procuradores ha pasado. Ahora les toca hablar a los historiadores. Es por eso que pedimos que la justicia francesa siga el ejemplo de la justicia alemana, y hacer ver a nuestros condescendientes amigos americanos que Francia no es una mujer sumisa”.

*

A sus 92 años, así suele presentarse Bahjat Abu Garbieh. Me llamo Abu Garbihe, nací en Palestina en 1916. Pasé la mayor parte de mi tiempo en Jerusalén dedicado a la enseñanza y a la lucha por la causa palestina. Mi incorporación a la lucha fue muy temprana, en1933, año en el que comenzó la desobediencia civil palestina. Fui herido de bala viarias veces y estuve apunto de morir a manos de las fuerzas coloniales. Participé en la revolución armada de 1936, luché en Jerusalén y también en las montañas en lo que en aquel momento era la guerra de guerrillas contra la ocupación británica.

En 1948, cuando el sionismo inició la guerra para quedarse con Palestina, me convertí en uno de los líderes de la resistencia que encabezaba el emblemático Al Qadir al Husayni. Participé en la batalla de Al-Qastal en la que cayó mártir. Me asignaron en ese momento la responsabilidad de la defensa en la zona de los barrios del norte. Antes de 15 de mayo del 48, Israel había ocupado parte importante de los alrededores occidentales de la ciudad, fuera de la muralla, pero no había podido con los barrios que nosotros defendíamos: Almusrara, Bab Alzahira, Wadi aljouz, Sheij Jarrah, Saad Seid, lo que permitió que el ejército árabe-jordano de liberación tuviera tiempo para llegar a la ciudad el 19 de mayo y reforzar así las fuerzas defensivas frente a las fuerzas ocupantes. Aun así, los Israelíes estaban empeñados en ocupar Jerusalén entera. Pero incluso una vez proclamado el Estado de Israel, nosotros seguimos defendiendo la ciudad. En 1948 fui herido ocho veces. Algunas heridas fueron de gravedad. Siempre que me recuperaba volvía al campo de batalla.

Ya en los ‘50 fui expulsado a Jordania y me incorporé al movimiento nacionalista jordano como miembro del partido Baath árabe. En esos años me detuvieron y torturaron en varias ocasiones. En 1957 se declaró Estado de sitio en Jordania, y hubo enfrentamientos entre movimiento nacionalista jordano y el régimen jordano. Tuve que ocultarme y pasar a la clandestinidad, ya que estaba reclamado por las autoridades jordanas. Me volvieron a detener en el año 1960. Pasé dos años en la cárcel hasta el año 1962 en que se promulgó una ley de indulto general y fui liberado.

Cuando se fundó la OLP en 1964 me convertí en miembro del primer Comité ejecutivo encabezado en aquel entonces por Ahmed Shuqeiri, su primer presidente. Durante un año desempeñé un papel importante en la creación de la rama militar de la OLP. Después de la guerra de los 6 días, en 1967, fui otra vez miembro del Comité Ejecutivo de la OLP hasta finales del 68 en que me nombraron miembro del Consejo Nacional Palestino, cargo que ocupé hasta 1991. Ese año dimití tanto del Consejo Nacional como del Consejo Central. Mi dimisión de estos órganos de gobierno estuvo directamente relacionada con el propósito por parte del Consejo Nacional palestino de negociar y reconocer al Estado de Israel. Mi dimisión fue mi forma de protestar. Desde entonces, sigo siendo miembro activo en varias instituciones especiales como la Asociación de combate al sionismo, La liga de escritores jordanos, el ateneo árabe, el congreso panarabista.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious digg meneame


Tags: Viejo Topo, López Arnal, guerra, trofeo, soldados, caramelos

Comentarios
Discurso Impecable de Fidel Castro y ¿Por qué MoReNa? @Taibo2 Paco Ignacio Taibo II

Pirámide capitalista
Pirámide capitalista. actualizada