Lunes, 03 de agosto de 2009

Un pasado tenebroso acorrala al candidato presidencial de la derecha



En una conferencia de prensa, en la que no aceptó preguntas, Sebastián Piñera denunció ser víctima de una campaña de “mala leche”, para, a reglón seguido, descalificar al juez que lo investigó, “ un juez que tiene el triste récord de ser el único ministro de la Corte Suprema destituido por corrupción por sus propios pares".

Su hoy furibunda defensora, la senadora de la UDI, Evelyn Matthei, la misma que recibió la cinta grabada del capitán Fernando Diez que sepultó el primer intento presidencial de Piñera, sostuvo que éste es objeto de un montaje, y de sobrepique, acusó a Eduardo Frei de haber “perdido la decencia” y cuestionó la credibilidad de Mónica Madariaga y Correa Bulo, con el argumento de que “ninguna de esas dos personas es muy confiable”.

Su “generalísimo”, como hoy se dice con tanta gracia, el abogado Rodrigo Hinzpeter, asegura de que Piñera es víctima de “un ataque a mansalva y brutal”, lo que no le impidió devolver el fuego con una andanada de calibre equivalente: “todo el revuelo ha sido causado por dos personas que no tienen posición ética para hacer estas acusaciones. La ex-ministra Madariaga hasta hace poco decía Pinochet la mandó a matar dos veces y que se agarra a cachetadas en los supermercados con otras ciudadanas y el ex-Ministro Correa Bulo, que fue destituido por sus pares”.

Tanto Hinzpeter como José Piñera Echenique han desempolvado la tesis de “una operación” según el primero y de una “campaña sucia”, en palabras del segundo, entre el canal de televisión de San Antonio, el diario La Nación y el semanario El Siglo. “ Para atacar a SP, diario de Bachelet (LN) reproduce infamia de diario comunista que acusa a mi padre de agente de la CIA”, proclamó desde Estados Unidos en Twitter, el arquitecto de la desnacionalización del cobre.

La verdad es que no se necesitan operaciones mediáticas ni campañas sucias para desacreditar a Sebastián Piñera. Su trayectoria política y empresarial cumple ese cometido con mucha mayor eficacia.

 

Nuevos antecedentes

 

Piñera y su entorno permanecen aferrados a la estrategia de señalar que la Corte Suprema “por unanimidad” decretó su inocencia, lo cual, muchos de ellos, que son abogados, saben que es falso. Un recurso de amparo no se pronuncia sobre el hecho investigado, sino sólo si el auto de procesamiento se ajustó a derecho. El hecho de que una Sala de la Corte de Apelaciones haya rechazado el recurso, y una sala de la Corte Suprema, cuyo Presidente reconoce haber sido objeto de severas presiones, lo haya acogido, no demuestra la inocencia de Piñera, sino la venalidad de los tribunales superiores durante la dictadura, absolutamente porosos a las presiones, de las cuales hubo un verdadero festival en este caso, como está suficientemente acreditado. Pero arramblando contra lo que se mueve, haciéndose la víctima y amparándose en un formalismo procesal, Piñera no logra disimular lo profundo que le llegan las imputaciones, impedir la sensación de bancarrota moral de su candidatura y explicar de una vez por todas el núcleo del problema, es decir, el origen de su fortuna.

Hasta donde se ha avanzado en la reconstrucción de los hechos, la defraudación del Banco de Talca bordeó los 250 millones de dólares, y que Piñera fue acusado de autorizar, mientras era gerente general de la entidad, créditos por 11.818.845 pesos a la inmobiliaria Río Claro, en septiembre de 1980; y 209.336.455 pesos a las sociedades Los Montes, Tamarugal, Laguna Verde y Los Lirios, entre mediados de 1980 y mediados de 1981, empresas relacionadas, que no acreditaban ni garantías ni capital. Un informe pericial de la Brigada de Investigación de Delitos Económicos, del 12 de junio de 1982, establece que al momento de ser intervenido el Banco de Talca, de los 27 mil 610 millones de pesos que tenía en colocaciones, 10 mil 692 millones, es decir, el 38%, eran riesgosas, por tratarse de deudores insolventes; y tres mil 687 millones de pesos eran irrecuperables, “cantidad que corresponde a 2,3 veces el capital y reservas de la institución, lo cual significa que al 31 de octubre de 1981, no sólo había perdido su capital y reservas, sino que tenía comprometido dineros del público y del fisco por una cantidad equivalente a 1,3 veces su capital y reservas”. Peor aún, siete mil 834 millones de pesos, “correspondían a préstamos a empresas reales o ficticias, de dominio o controladas por el grupo Calaf-Danioni y que de esa última cifra tres mil 170 millones de pesos, más de 80 millones de dólares, dos veces el capital y reservas del banco, eran irrecuperables”. Agrega que al momento de la intervención debía mil 492 millones al Banco Central”.

Ante la contundencia de estos antecedentes, y considerando que Sebastián Piñera se desempeñó como gerente general del banco entre marzo de 1979 y septiembre de 1980, sólo quedan dos posibilidades.

O bien conocía la situación y participó en ella en calidad de autor de infracción a los artículos 26 y 26 bis de la Ley General de Bancos, como establece la resolución del juez Correa Bulo, en cuyo caso mal puede reclamar inocencia, o bien no lo sabía, lo que lo retrataría como un incompetente, que no lo parece.

 

Dinero plástico

 

También está establecido, sin que Piñera lo haya desmentido hasta ahora, que a la fecha de constitución de la Sociedad Administradora de Tarjetas de Crédito Bancard, en abril de 1978, Sebastián Piñera acreditaba sólo un 1,9% de las acciones. Sobre la constitución de dicho negocio, hay a lo menos tres versiones y un par de leyendas urbanas. La primera, del mismo Piñera, señala que él fue el que lo trajo al país. La segunda, la proporcionó Sergio Castro Olivares, abogado de Miguel Calaf en el proceso 99.971-6. Según ésta, fue el Banco de Talca el que impulsó la idea, financió los gastos de puesta en marcha y suscribió un 10% del capital inicial de esta sociedad. La tercera, según uno de los documentos de la CIA, le atribuye el origen a una gestión de José Piñera, con el Embajador de Estados Unidos de Estados Unidos, en fecha indeterminada. La primera de las leyendas urbanas le asigna la iniciativa al empresario Ricardo Claro, y la segunda Eduardo Silva de Balboa. Como fuere, queda en pie el hecho que Sebastián Piñera se quedó con la propiedad y la administración de Bancard y Fincard, que mantuvo la exclusividad de su manejo durante todo el período de la dictadura, y que las vendió, en unos 75 millones de dólares, en 1991 y 1993, al Banco de Santander y a Transbank, respectivamente.

 

Rayado en la pintura

 

En el intertanto, en agosto de 1992, se produjo el famoso Piñeragate, que algunos atribuyen a una venganza de Ricardo Claro, y otros a la aversión visceral que siente por Piñera la derecha más recalcitrante de este país.

Como fuere el hecho es que el episodio lo retrata de cuerpo entero.

A un amigo, el empresario Pedro Pablo Díaz, le pide que interceda con el periodista Jorge Andrés Richard, panelista de un programa de Megavisión, con el fin de poner en aprietos a la entonces diputada Evelyn Matthei, competidora en las primarias de Renovación Nacional para la elección presidencial de 1994. Dicha conversación es interceptada y grabada por un oficial de inteligencia del Ejército, quién le suministra la cinta a Evelyn Matthei, y ésta a Ricardo Claro, el mismo día en que Piñera acudía al programa de televisión como invitado.

Ciertos párrafos de su conversación con Díaz, constituyen una confesión de parte que muestra lo innecesario de montar campañas para desacreditarlo:

“Lo que yo digo es que trate a esta mina de ofuscarla ¿cachai?, (&hellipGui?o ahora, lo que pueden tratar de meterle es el síndrome, ¿cierto? de una huevá débil, inestable. Que va p'allá, que va p'acá, que pega tiros p'acá, pero con suavidad. No pueden transformar a la Matthei en víctima (&hellipGui?o Así como decir "oye Evelyn mira...", como si fuera su amigo. Como que le está dando un consejo. Sabís qué, mejor, huevón, deja esta huevá. ¿Cachai o no? No hay nada peor que el consejo, y capaz que la otra, cierto, va a tener que responder que es corajuda y chucha la mujer ¿cachai o no? El tono, la forma, impecable, amistoso, ¿cachai o no? (&hellipGui?o Diciéndole, oye, sabís que más, Evelyn, sabís que deja esta huevá estai haciendo el loco ¿cachai o no? ¿okey?”.

El incidente terminó con la “patrulla juvenil” de RN, con la candidatura de ambos protagonistas y con una raya en la pintura de las ambiciones políticas de Sebastián Piñera que nunca ha podido borrar del todo, que lo muestra como un tipo astuto e inescrupuloso, dispuesto a todo para cumplir con su obsesión de convertirse en Gerente de la República.

 

Multas millonarias

 

En el año 1994 compró a la línea aérea sueca SAS su participación en Lan Chile. Se dice que pagó ochenta pesos por acción. Diez años después, la acción se transaba en cuatro mil pesos, y al cierre de esta edición, en seis mil 700. A través de sus sociedades de inversión. Santa Cecilia y Axxion, en la actualidad Piñera tiene un 25,13% del capital accionario de la aerolínea.

En un hecho esencial publicado el 28 de julio de 2009, Lan comunicó sus estados de resultados del segundo trimestre de 2009, que incluyen una utilidad neta de 4,2 millones de dólares, una caída del 93% respecto de los 60 millones de dólares de utilidad del segundo trimestre de 2008; un resultado operacional de 87,6 millones de dólares en el mismo período, y un margen operacional antes de impuestos de un 16,2%. Es tan suculento el bocado, que a pesar de sus numerosas declaraciones en tal sentido, en los hechos no ha movido un dedo para desprenderse de sus acciones de Lan, aunque de aprobarse el proyecto de ley que establece el fideicomiso ciego para ciertas categorías de servidores públicos, estaría obligado a hacerlo antes del 11 de marzo de 2010, fecha en que, en el cada vez más remoto caso de ganar la elección de diciembre, asumiría como Presidente de la República.

La presencia de Sebastián Piñera en Lan Chile nunca ha estado exenta de polémica.

El 6 de julio de 2007, el Superintendente de Valores y Seguros, Guillermo Larraín, le aplicó una multa de 19.470 Unidades de Fomento, poco más de 400 millones de pesos al día de hoy, por infracción al deber de abstención descrito en el artículo 165 de la ley 18.045, al haber comprado 3.250 mil acciones a través de las sociedades Santa Cecilia y Cantábrico, el día 24 de de julio de 2006, contando con información privilegiada, lo que le dio una diferencia de 4,88% por acción. La resolución del Superintendente de Valores y Seguros, agrega: “considerando el diferencial de precio entre la apertura del mercado una vez conocidos los estados financieros de Lan, esto es, 3 mil 390 pesos por acción, y el precio de adquisición efectivo de 3 mil 280 pesos, puede estimarse razonablemente un menor costo asociable a la falta, de aproximadamente 330 millones de pesos”.

A pesar de que históricamente es una de las mayores multas aplicadas por la Superintendencia de Valores y Seguros, Sebastián Piñera la pagó sin chistar, calculando, acertadamente, que una apelación de la misma podía durar años, y que el litigio complicaría las opciones de su tercera carrera presidencial.

Pero no es la única multa que se le ha impuesto a Lan, y que la compañía ha pagado con ejemplar discreción, acaso para evitar el oleaje del escándalo.

En enero de 2009, el Departamento de Justicia del Gobierno de Estados Unidos le impuso una multa de 124 millones de dólares a tres aerolíneas, Lan Cargo, Aerolinhas Brasileiras y El Al, por transgresiones a la ley de libre competencia, es decir, colusión, con el objetivo de inflar las tarifas de carga aérea a clientes internacionales, entre febrero de 2003 y febrero de 2006, período en el cual Miguel Juan Sebastián Piñera Echenique ocupaba el cargo de Presidente del Directorio. "Los consumidores se vieron obligados a pagar más como resultado de tarifas de embarque infladas y abusivas aplicadas por estas empresas", dijo Scott Hammond, fiscal general adjunto a cargo de la División contra Monopolios del Departamento de Justicia.

La mayor multa, 88 millones de dólares, unos 47 mil 500 millones de pesos al día de hoy, recayó sobre Lan Cargo, que como está dicho, la canceló con un silencio digno de mejor causa.

 

Colusión

 

Tampoco es el único ejemplo de colusión en el que se ha visto envuelto Sebastián Piñera. Inicialmente, el candidato se subió al carro de las voces condenatorias de la colusión de las tres principales cadenas de farmacias, una de las cuales reconoció que se habían puesto de acuerdo para elevar los precios de 222 medicamentos. “Lo de las farmacias es absolutamente inaceptable y además es indignante porque se está jugando con los remedios, o sea con la salud de las personas. Lo que hicieron estas empresas es algo que debe ser sancionado con mucho rigor para que sea algo ejemplificador”, tronó con acritud. Pero al poco andar tuvo que tragarse sus palabras, cuando se demostró que, a través de Inversiones Santa Cecilia, poseía 2.064.421 acciones, equivalentes al 1,37% del capital accionario, las que vendió en abril pasado, en la bonita suma de mil 400 millones de pesos, es decir, unos 2,5 millones de dólares.

 

Persecución sindical

 

De vuelta al tiempo de su presidencia de Lan Chile, el candidato de las finanzas ha sido acusado reiteradamente por los trabajadores de abuso, prepotencia y persecución sindical.

Tras la negociación colectiva del año 2001, la empresa despidió a más de un centenar de pilotos, y a los que quedaron, se los presionó para que se descolgaran del sindicato. Las acusaciones apuntaron a Susana Tonda, ejecutiva de larga afinidad con Sebastián Piñera, al punto que hoy integra los grupos Tantauco, encargados de elaborar su programa presidencial.

La persecución contra los trabajadores organizados llegó a tal punto que la presentación del Sindicato de Pilotos ante la Organización Internacional del Trabajo, fue refrendada en la mayoría de los puntos por el Gobierno, que en su informe a la OIT, declaró:

“Entre el 14 de septiembre y el 4 de octubre de 2001 la empresa despidió a 108 afiliados al sindicato, en 23 casos invocó "necesidades de la empresa" y en 85 "incumplimiento grave de las obligaciones del contrato" sin que aparezca en estos 85 casos con claridad la relación causal entre los retrasos y el incumplimiento a sus contratos o a la reglamentación interna; posteriormente de los 85 trabajadores la compañía recontrató a 40;

-entre quienes no fueron recontratados se encuentran ocho ex directores sindicales y trabajadores que participaron en la huelga legal del año 1995; por lo que la medida fue altamente discriminatoria, ya que en definitiva afectó a los socios más activos de la organización, los que fueron despedidos por respetar un acuerdo sindical consistente en "trabajar a reglamento", sin violar normas contractuales ni legales. Tres de los cinco integrantes del directorio sindical, abandonaron la empresa mediando procedimiento judicial (con avenimiento o negociaciones extrajudiciales). Treinta y siete pilotos afectados interpusieron una demanda por nulidad de los despedidos ante el Juzgado núm. 5 de Letras del Trabajo de Santiago;

-los despedidos disminuyeron la fuerza negociadora de los trabajadores (los participantes disminuyeron en un 200 por ciento con respecto a la negociación colectiva anterior) y al mismo tiempo que se firmaba un nuevo convenio colectivo la empresa pactó con tres grupos de pilotos que habían formado parte del sindicato; el convenio colectivo con el sindicato fue a cuatro años (48 meses) con una disminución del 56 por ciento en la reajustabilidad nominal de las remuneraciones mientras que los convenios colectivos con grupos de trabajadores eran a 62 meses y con una reajustabilidad inferior: de este modo los pilotos no podrán negociar en conjunto en un mismo período y la huelga en ese contexto será muy difícil de sostener”.

En su informe preliminar, en 2003, el Comité de Libertad Sindical de la OIT, “subraya la gravedad de los hechos alegados que han sido confirmados por el Gobierno, y expresa su profunda preocupación ante el número y la naturaleza de las prácticas antisindicales discriminadoras o contrarias a la negociación colectiva que se han producido, cuyos efectos han sido que el sindicato pasara de 400 a 71 afiliados”; pide al Gobierno que le “mantenga informado del resultado de los procesos en curso o que se interponga en razón de los despidos y prácticas antisindicales mencionados anteriormente y espera que sin demora se impondrán, junto con las medidas de reparación, sanciones eficaces y disuasivas que pongan freno en el futuro a las prácticas antisindicales de la empresa” y pide al Gobierno “que inicie una discusión sobre un eventual reintegro de los 37 pilotos que han recurrido judicialmente contra su despido”.

 

Senador accionista

 

Tres hechos, en apariencia desconectados, unos con importancia económica y otros no, revelan la ausencia de escrúpulos y la astucia de Piñera para sacar ventajas en la distancia corta.

En noviembre de 1977, cuando Sebastián Piñera todavía era senador, estalló el caso Chispas, ocasión en que José Yuraszcek y su grupo de controladores, vendieron Enersis a Endesa España, con considerable beneficio personal, en detrimento de la generalidad de los accionistas. Inicialmente crítico de la negociación Enersis-Endesa, Piñera no vendió su participación por considerar que el precio ofrecido en la Oferta Pública de Acciones era menor al del mercado, con lo que quedó fuera del negocio, con cerca de 12 millones de acciones depreciándose día a día. Pero al cabo de poco tiempo, pasó de acusador a acusado, luego que se supo que había logrado un trato privado con Endesa España para vender sus acciones a un precio incluso mayor a la OPA.

El escándalo fue tal que el propio Andrés Allamand, correligionario de Piñera señaló con acritud: “Le he señalado a Sebastián en más de una oportunidad que no se puede ser protagonista de la política y simultáneamente activista de los negocios. Aquí hay que escoger: el que entre en la política, abandona los negocios; y el que está en los negocios, debe abandonar la política".

Arrogante como patrón de fundo, Piñera respondió de esta guisa las críticas:

"Yo negocio con el que me ofrece mejores condiciones. Pero la gran diferencia es que lo hago como dueño y sin representar a nadie". Consultado por la transparencia debida a su cargo de senador, replicó: "Pero eso no quiere decir que esté dispuesto a ser masoquista y perder parte de mi patrimonio, si tengo la oportunidad que se me ofreció".

 

Astucias chantas

 

En la campaña presidencial de 2005, Sebastián Piñera colocó en su currículo de campaña, en su página web, el grado de Profesor de Economía de la Universidad de Harvard, donde se habría graduado de doctorado con “honores máximos. La impostura duró hasta que Roberto Castillo Sandoval, tras una exhaustiva indagación en la Universidad de Harvard, que incluyó el Departamento de Economía, la Oficina de Archivos y Registros, la Oficina de Información de la Graduate School of Arts & Sciences, la Oficina de Información de la Escuela J. F. Kennedy de Gobierno y Administración Pública, y la Oficina de Información de la Escuela de Negocios, demostró a) que Sebastián Piñera no fue jamás Profesor de Economía en Harvard y b) que no se graduó con "honores máximos", distinción inexistente en el doctorado de Harvard, y c) que Sebastián Piñera sólo figura como alumno ayudante (Teaching Fellow), el año académico 1975-76.

Una vez publicada ese desmentido el el periódico electrónico El Mostrador, los inflados antecedentes académicos desaparecieron de la página del candidato.

El último de estos episodios ocurrió en la reciente gira europea de Sebastián Piñera, y fue posteado desde Londres, por el estudiante Cristóbal Portales. Afirma que recibió una invitación para asistir a un encuentro con el candidato de la derecha, al que asistieron unas quince personas. Para su sorpresa y frustración, una vez que Andrés Chadwick y Andrés Allamand los sometieron a la sesión fotográfica de rigor, una de cuyas imágenes partió rauda para alcanzar a salir en el vespertino La Segunda, el invitado hizo abandono de la escena, no sin antes espetarles, “pucha muchachos, lamentablemente me tengo que ir; una lástima, pero que rico haberlos visto. Oye, que les vaya súper bien ¿ah? Gracias por su tiempo”. Propio de un chanta.

 

Sinuosidad política

 

Piñera no pierde ocasión de refregar que votó por el No en el plebiscito de 1988, pero omite que fue uno de los puntales de la campaña del candidato del pinochetismo, Hernán Büchi, en las elecciones presidenciales de 1989. Incluso a su actual “generalísimo”, Rodrigo Hinzpeter, no se le movió un músculo del rostro, al sostener que Carlos Massad le había pedido la renuncia a Piñera a la gerencia general del Banco de Talca, por asistir “a un acto convocado por Eduardo Frei contra Pinochet”, acto que efectivamente tuvo lugar el 27 de agosto de 1980. Como es habitual en todo lo que rodea a Piñera, esa versión falta a la verdad. En primer lugar, a Piñera el directorio le pide la renuncia a fines de septiembre de ese año, lo que el atribuye, según su propia declaración en el proceso 99.971-6, a las “múltiples tensiones, enfrentamientos, discusiones y diferencias de opiniones habidas entre mi persona y los principales accionistas”. La trayectoria política de Piñera es tan sinuosa como su trayectoria empresarial. Pese a sus devaneos con el NO, el año 1989 fue elegido senador por Santiago Oriente con los votos de la derecha, cargo que ocupa hasta 1998. En 1992, el Piñeragate lo deja fuera de la carrera presidencial de 1993. En 1998 vuelve a la carga para la elección presidencial del año siguiente, pero el ciclo alto de Joaquín Lavín no le deja oportunidad. En 2001, por circunstancias no aclaradas, se baja de la precandidatura senatorial por la Quinta Región Costa, dejándole el espacio al almirante ® Jorge Arancibia, y en 2004 es desbancado de la presidencia de Renovación Nacional por el candidato Joaquín Lavín, por sus malas relaciones con su par de la UDI, Pablo Longueira, que todavía no le perdona su ambigua actuación en el caso Spiniak. Piñera devuelve los golpes en 2005, cuando se le mete por los palos a Joaquín Lavín, y lo derrota estrechamente en primera vuelta.

En virtud de la delirante encuestología imperante, y del convencimiento de la derecha política que es ahora o nunca, se mantiene hasta ahora como el único candidato del “sector”. Está por verse como afectan las recientes revelaciones su posición en las encuestas. En lo tocante a nuestra parte, declaramos que no participamos de ninguna campaña ni operación orquestada para perjudicar a Miguel Juan Sebastián Piñera Echenique. Para eso, su trayectoria es suficiente.

 



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Tags: Piñera, Bancarrota, El Siglo, Madariaga, Corte Suprema, pesos, fisco

Publicado por blasapisguncuevas @ 16:38  | CHILE
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Comentarios
Publicado por Invitado
Mi?rcoles, 05 de agosto de 2009 | 2:04
Enterate de todo lo que esta pasando con Sebasti?n Pi?era aqui http://tinyurl.com/maqged, el caso Banco de Talca, el Pi?eragate del 92, sus v?nculos con la famila Frei, videos, imagenes y mucho m?s.
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