S?bado, 08 de agosto de 2009
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Todo lo que nos rodea es falso e irreal, falsa la historia que nos enseñaron, falsas las creencias económicas que nos impusieron, falsas las perspectivas mundiales que nos presentan, falsas las disyuntivas políticas que nos ofrecen, irreales las libertades que los textos aseguran”.
Raúl Scalabrini Ortiz en "Política Británica en el Río de la Plata".

En una nota publicada el 4 de agosto en Página/12, Mario Rapoport expone "Los 10 mandamientos de la Sociedad Rural" en cuyo primer precepto analiza la noción de patria a través de la historia de dicha entidad. Allí se asocian las tareas agropecuarias con el servicio a la patria y su destino de grandeza, idea que esta presente constantemente en las Memorias de la SR y que se instaló en el imaginario colectivo desde los primeros años de la república. Desde aquellos tiempos a esta parte se acuño una "falsa historia", como bien dice Scalabrini Ortiz, que pretende justificar las constantes sumiciones de los intereses del pueblo argentino a los de las potencias de turno.

"Cuando el campo dice patria piensa con nostalgia en aquel magnífico granero del mundo" llora Hugo Biolcati enalteciendo a esa Argentina dependiente de la voluntad imperialista y en beneficio de una oligarquía parasitaria que vivia más tiempo en Europa que por estos pagos. Esa aristocracia es la misma que escribió la historia del país, dejando afuera a la inmensa masa de personas que morían de hambre. Que también niega todo proceso de emancipación en la historia y margina a "los malditos" de los libros. Uno de estos "malditos" por el año 1936 se pregunta en el libro " Política Británica en el Río de la Plata" lo siguiente: “dicen que nuestra exportación aumenta. Pero, la materia exportada, ¿constituye un excedente real, un sobrante que resta después de cubrir las necesidades de nuestro propio pueblo? ¿O son alimentos hurtados al pueblo, energías escamoteadas?”. Ese magnífico granero del mundo era una falacia económica, ya que el saldo exportable era en realidad el alimento que se le mezquinaba a las mayorías.

Sin ninguna duda hay una clase dominante que se cree dueña del país, que puede decidir cual es, a su beneficio, el proyecto que se debe desarrollar, empujando a falsas diyuntivas políticas: campo o anti-patria. Históricamente opositor a cualquier modelo desarrollista de la industria nacional, se valió de las Fuerzas Armadas para interrumpir las vías institucionales democráticas. Hoy por hoy con los golpes de mando a manos de militares descartado, aparece una nueva forma de someter a la voluntad popular. Tanto es así que el agro-canal de noticias TN habla de "golpe de Estado no democrático" para designar a los hechos en Honduras, como si hubiera un tipo "si democrático", como lo afirma CNN, previendo alguna acción en Argentina.

Un ajustado análisis post-elecciones del sociólogo Aritz Recalde afirma: "El gobierno nacional no enfrenta simplemente a un “no muy auspicioso” desempeño electoral, sino que principalmente se opone a una acción deliberada y sistemática de construcción y de deformación de la opinión pública, ejercida por algunas corporaciones económicas y mediáticas, que tiene como finalidad quebrar algunas de las políticas de contenido progresista implementadas por el gobierno nacional. Las corporaciones no discuten simplemente con el “temperamento”, la “ceguera” o la supuesta “soberbia” de Cristina Kirchner, sino que interpelan algunas de sus decisiones políticas y económicas: no les interesa “transparentar” la gestión del gobierno o incidir sobre sus aspectos negativos, que por cierto son muchos, sino que por el contrario, intentan dar por tierra con los logros del gobierno ligados a la distribución del ingreso, la política regional y la recuperación del patrimonio público".

Nadie, o casi nadie, piensa que este proceso iniciado en el 2003 es revolucionario ni mucho menos, pero se inserta en un contexto geopolítico que trae nuevos aires para latinoamérica. A diferencia de Alán Garcia o Álvaro Uribe, presidentes de Perú y Colombia respectivamente, Néstor y Cristina aprovecharon esta coyuntura para sumar a la unidad de América Latina que va en detrimento directo de los intereses del imperio yanqui. Por eso mismo los lacayos del país del norte están furiosos y ponen toda la artilleria apuntando al gobierno. Como caído del cielo les llegó el conflicto por el porcentaje de las retenciones al que se sumaron con las intenciones de "desgastar" y forzar a un cambio de rumbo en las próximas elecciones.

Los amos de las mejores tierras argentinas se victimizan porque no quieren perder su vida suntuosa, llena de lujos. Los voceros de este bloque hegemónico pretenden tomar las riendas haciéndose pasar por víctimas, por los desfavorecidos del sistema. La palabra "pobreza" en la voz de Biolcati pierde todo su sentido. Pero junto con toda la batería mediatica hacen que mucha gente compre la historia del pobre chacarero que trabaja la tierra, o sea que sirve a la patria, aunque más del %60 de las tierras de la pampa húmeda estén trabajadas por contratistas. Quizás se tienen que actualizar las categorías de análisis y aplicar a los nuevos sujetos sociales que existen en el campo, beneficiados por el combo tecno-productivo (Alfredo Ziat; Página/12; 2/08/09).

Tanto la "historia" como la versión de la "verdad" que se instala en el imaginario colectivo es una lucha de voluntades de poder. Una buena práctica contra-hegemónica es recuperar la otra historia y las otras versiones de la verdad. A cincuenta años de la desaparición física de Raúl Scalabrini Ortiz es necesario no perder en la vorágine del progreso de la historia su pensamiento. El deber es reconstruir nuestra historia partiendo de la mirada de estos hombres que pensaron al país no como una colonia sino como un territorio soberano, libre y justo. Abrir al mismo tiempo un proceso de emancipación que lleve a la construcción de un socialismo nacional erradicando todos los factores que oprimen al pueblo. La memoria y el pensamiento nacional son las herramientas. Para continuar con esta tarea que muchos tomaron en sus manos aquí dos últimas frases de Sacalabrini:

"Entre nosotros -y esa es una característica de los pueblos coloniales- las generaciones nacen y se suceden sin relación de experiencia con las generaciones que la precedieron".

"Lo extranjero aquí es el capital esclavizador y lo que no vaya contra él, está a su favor”.

http://la-montonera.blogspot.com/


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Tags: Rebelión, Darioli, Scalabrini, sociedad Rural, patria, industria, exportación

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