Domingo, 09 de agosto de 2009

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Aneto
Elevación 3.404 m
Ubicación Huesca, Bandera de España España
Cordillera Pirineos
Prominencia 2.812 m
Coordenadas 42°38′N 0°40′E / 42.633, 0.667
Primera ascensión 20 de julio de 1842
Ruta más fácil Norte, por el glaciar desde La Renclusa

El Aneto es el pico más elevado de los Pirineos, con una altitud de 3.404 metros sobre el nivel del mar. Forma parte del macizo de la Maladeta y, situado en la zona del valle de Benasque, está constituido por terrenos paleozoicos de naturaleza granítica y materiales mesozoicos.

Se encuentra situado en el Parque Natural Posets-Maladeta, en el municipio de Benasque, provincia de Huesca, comunidad autónoma de Aragón, en España. En su cara norte, a partir de los 2.810 m aproximadamente, reside el mayor glaciar de los Pirineos, con unas 100 ha de superficie. Está, al igual que muchos en el mundo, en franca regresión como consecuencia del cambio climático. Se calcula que en los últimos 100 años ha perdido más de la mitad de su superficie, y que en 30 o 40 años puede llegar a desaparecer.[1]

 

Contenido

 Historia del Aneto

Cima del Aneto vista desde el ibón Medio de Coronas.

Inicialmente, la gran aglomeración de granito estaría carente incluso de nombre. Existen indicios de que los pastores y cazadores que lo percibían lo designaban como Malheta o Malahita, o Punta desde los valles del sur. El primer viajero culto que lo avistó desde el puerto de Benasque, Louis Ramond de Carbonnières, se limitaría a describir en 1787 su aspecto de aguja de hielo. Finalmente, la máxima cota del Pirineo acabaría heredando el nombre de un pequeño pueblo de su costado oriental: Aneto.[2] [3]

Los franceses, al oír pronunciar "Aneto" a los aragoneses, retuvieron las dos últimas sílabas fonéticas claramente acentuadas, "ne" y "tu", ignorando la primera sílaba "a". Al transcribirlo, se originó su nombre francés: "Netou”, a pesar de que cima y laderas se encuentran plenamente en territorio español. Varios mapas de cartógrafos galos posteriores asentaron el topónimo hasta referirse al pico como “Nethou”, nomenclatura utilizada en la actualidad. No es ésta la única denominación existente en el país vecino. Nelto, Nettou, Anetthou, Annetton, Anelthou, Nethom o Aréthon son otras variantes históricas que aún persisten.[2] [3]

Vista del macizo desde la entrada al valle por Francia, donde la Maladeta vela la mayor altura del Aneto y su glaciar.

A su vera, más al oeste, reside la Maladeta, que sin estar entre los cinco picos más altos del entorno, se apropió del topónimo que aludía a todo el macizo. Y tras él, con el mayor interés de los escaladores, sobre todo a principios del siglo XVIII. Principalmente, era una cuestión de perspectiva, ya que desde la entrada natural al valle o al llegar desde Francia, su cima queda en primer plano, mientras que la cresta de los portillones oculta la verdadera dimensión del su vecino del este, más alto y con mayor glaciar. Sólo una vez que Friedrich von Parrot alcanzara en 1817 la cima de la Maladeta, se supo que tanto el Aneto como sus vecinos el Pico del Medio, la Punta Astorg, el Pico Maldito y la Aguja Schmidt Endell se alzaban más. Hasta entonces, el Monte Perdido había sido considerado el más alto. Sin embargo, tampoco destaparse como el techo del Pirineo otorgó al monte la fama, pues varios desastres en los glaciares, algunos mortales, disiparon el interés por coronarlo. De hecho, la muerte de Luchon Barrau, considerado el decano y máximo experto de la zona, en una grieta del hielo de la Maladeta provocó una auténtica conmoción, y los nativos, ya muy temerosos de aventurarse por el glaciar, cogieron auténtico pánico a aquella montaña, que consideraban maldita.[2] [3]

Finalmente, el 20 de julio de 1842, Platon de Tchihatcheff (Чихачёв, Chikhachev), militar ruso que veraneaba en Bagnères-de-Luchon, y Albert de Franqueville, botánico normando, ascendieron a la cima en una ruta que, con tres días de duración, esquivó deliberadamente todos los glaciares del camino. Lo acompañaban los guías Pierre Sanio de Luz, Bernard Arrazau, Pierre Redonnet y Jean Sors. Albert de Franqueville bautizó el paso final a la cumbre como "paso de Mahoma", conforme, según se cree, a la leyenda musulmana que dice que la entrada al paraíso es tan estrecha como el filo de una cimitarra sobre la que sólo pasan los justos. Arriba, Tchihatcheff quiso abrir una ruta más directa de vuelta a través del glaciar, pero sus acompañantes se negaron en redondo, obligándole a ceder. Cuatro días más tarde realizó un segundo ascenso con otro grupo, persiguiendo el mismo objetivo que sus primeros compañeros le habían negado. Al atravesar el portillón, a la vista de las grietas que surcaban el glaciar, a punto estuvo de estallar un motín, pero finalmente, después de atarse todos a una gran maroma, atravesaron las simas y el paso de Mahoma fue derrotado por segunda vez.[3]

Alpinistas negociando el paso de Mahoma.

A partir de entonces el Aneto entraría en la dinámica de divulgación y popularización de las cumbres del Pirineo. En Francia, su ascensión se convirtió en una gran clásica y todo turista termal de Bagneres de Luchon tenía que intentarla. Reflejo de aquel momento es el libro de Henry Spont, titulado simplemente Le Néthou, donde describe la excursión, el horario y el material aconsejable.[2]

En 1866 Henry Russell diseñó un recorrido innovador por el glaciar de Barrancs, al este, con la intención de evitar la cara norte. No consiguió llegar a la cima: el pico que hoy lleva su nombre le negó el ascenso por dos veces. Sería José Nariño, en 1879, quien consiguiera por primera vez descerrojar la cara sur del Aneto. Hacia 1935 ya se habían abierto todas las rutas de dificultad.[3]

A principios del siglo XX se inauguró el refugio de la renclusa, creación del barcelonés Juli Soler. Poco después, un rayo acabó con la vida del guía barbastrense José Sayó y su cliente, sobre el paso de Mahoma, en 1916.[3]

Vista del Aneto desde el valle de Arán.

Desde entonces, catalanes y aragoneses mantienen una disputa sobre la “propiedad” del Aneto. Tras la cruz de Sayó de 1917, el Centre Excursionista de Catalunya alzó una gran cruz en 1951, que fue correspondida con una Virgen del Pilar en 1956 y por un San Marcial en 1981. Ninguno de esos monumentos ha tenido una estancia tranquila debido a las inclemencias del tiempo y a los enemigos de lo que significan.[3]

Debido a su particularidad orográfica como cúspide de los Pirineos, a la variedad de fauna y flora generados por el enorme desnivel de sus valles, al impecable estado de conservación ecológica y, sobre todo, a la sensibilidad de los glaciares que moran en sus cumbres (los más meridionales de Europa), fue declarado parque natural en 1994 junto a todo el macizo de la Maladeta y Posets y parte del Monumento Natural 'Glaciares pirenaicos'.

De cara al futuro, el Aneto está a la espera de la novedad más importante de su historia reciente, la desaparición de sus glaciares.[1] Los más pesimistas señalan 2050 como fecha de caducidad de las 100 hectáreas que restan de las más de 250 de 1842. Ese día, el hielo devolverá todos los cadáveres que sus grietas han retenido hasta hoy.

 Geografía

Mapa del Aneto y los valles y macizos que lo rodean.

Se eleva hasta los 3.404 metros sobre el nivel del mar en el centro de los Pirineos, cordillera cuyos territorios recorren casi por completo la frontera entre Francia y España.[4] La cima se encuentra al noreste de la provincia de Huesca y ocupa el extremo oriental de los Montes Malditos. La arista que lo une con la célebre Maladeta, más al oeste, sobrepasa los 3.000 metros de altura, y despunta en una hilera de picos denominada Coronas, que, junto a la cresta de los portillones, otorga al macizo su imagen tan característica.[5]

Aunque el valle supone el nacimiento del río Ésera, de vertiente sur, las nieves del Aneto y su glaciar se filtran por una gran sima en Aigualluts para desembocar en el valle de Arán y el río Garona, con destino a Francia. Las aguas de sus caras occidental y meridional, por el contrario, se reúnen en los ibones Superior, Medio e Inferior, para descender después hasta el río Ballibierna una vez superado el Ibonet de Coronas.

El macizo de la Maladeta, que supone la mayor concentración de tresmiles del Pirineo (ciento seis, más de la mitad de toda la cordillera), se encuentra rodeado por valles que ascienden hacia elevados pasos naturales, hoy casi en desuso. Un collado de más de 2.500 metros, coronado por el característico Perdiguero, separa al pico de territorio francés y del valle de Arán. El lado español, más ancho y más compacto y, por lo tanto, de más difícil acceso, queda separado del piedemonte por los congostos y barrancos de los macizos de Posets y Maladeta. Tan sólo dos valles más al sur, se levanta la estación de esquí alpino de Cerler.[6]

 Glaciares

Artículo principal: Glaciar del Aneto
Glaciar del Aneto y vista de la cresta de los portillones desde la cima. Se puede observar las decenas de metros de espesor del glaciar al pie de Coronas.

Tal aglomeración de cumbres, todas ellas de carácter marcadamente alpino, es la cuna de los que fueron en su día los más grandes glaciares del Pirineo, que llegaron hasta la boca del estrecho de Ventamillo con grosores de hielo de varios centenares de metros. Hoy día, el calentamiento de la tierra ha reducido aquella masa portentosa a once heleros que sólo suman trescientas hectáreas de superficie.[7] No se sabe con certeza el comienzo del proceso de deshielo, pero sí que en la actualidad se ha acelerado vertiginosamente, y se prevé que a partir de mediados del siglo XXI puedan desaparecer los hielos perpetuos del Aneto y de todo el Pirineo.[8]

En las laderas del monte moran tres glaciares: el mayor, llamado glaciar del Aneto, al norte; el de los Barrancos, junto al de las Tempestades, al noreste; y el de las Coronas o glaciar Coronado, al sur.[9]

El resto no se pueden definir como glaciares sin entrar en polémicas, ya que han perdido toda movilidad y no se comportan como tales. Habría que citar aquí los heleros de Cregüella, Alba y Salenques, en importante estado de retroceso. No obstante, aun considerándolos como neveros, su pasado glaciar los ha mantenido hasta la fecha y está previsto que su corazón de hielo aguante décadas.

En la actualidad, el descenso de la innivación durante el invierno y el aumento de la temperatura en verano dificulta enormemente su supervivencia. En los años anteriores a 2006 tuvo lugar el mayor retroceso de los glaciares pirenaicos, a excepción de los orientados al sur, sobre los que quedó acumulada la nieve por los temporales de componente norte. En 2007 y 2008, sendas primaveras húmedas trajeron nieve abundante a los tresmiles del pirineo. Después, dos veranos no especialmente cálidos y algunas nieves tempranas en otoño de 2007 otorgaron un respiro a los glaciares del Aneto y del resto de los Pirineos.

[editar] Flora

Bosque de pinos al pie del macizo de la Maladeta.

La singularidad del macizo y su atractivo ha propiciado el abandono casi total de las actividades agrícolas y ganaderas, sustituidas por las turísticas. La flora del entorno, por lo tanto, goza de una impecable conservación, en especial en laderas y macizos, cuyos bosques permanecen en estado primario.[10]

[editar] Piso nival o alpino superior

Esta capa, que alcanza los 3.404 metros de altitud, es la que más dificultades presenta para el desarrollo de la vida. Las duras condiciones atmosféricas que han de soportar las plantas en lo alto de los picos, cimas y crestas requiere el desarrollo de una extraordinaria capacidad de adaptación. Existe una serie de factores a soportar como la fuerte insolación, bajas temperaturas y cortos ciclos vegetativos ante la presencia de nieve la mayor parte del año.

Carente totalmente de vegetación arbórea, se encuentra colonizado por no más de 100 especies vegetales, además de líquenes y algas microscópicas. El 20% de estas especies son endémicas del Pirineo. A destacar la presencia de la Androsace vandelli, que asciende hasta los 2.800 metros, y la Silene acaulis.[10]

[editar] Piso alpino

En las zonas inferiores y medias del piso alpino (desde los 2.200 metros) el suelo es de hierba, constituyendo el tradicional pasto ganadero veraniego. El mundo de las flores que habitan aquí es amplio: nomeolvides, flor de nieve, flor del viento, lirio pirenaico, borderea pirenaica, gencianas, orquídeas, saxifraga púrpura, regaliz de montaña, etc.[10]

Subalpino

Desde los 1.600 hasta las 2.200 metros. Lo componen los bosques de pino negro, masa forestal de tipo taiga. Se encuentra en asociación con el rododendro y los arándanos, formando un bosque ombrófilo.[10]

Vegetación húmeda

Se da en la parte baja del valle, hasta los 1.600 metros de altitud, donde las nieblas son frecuentes. Consiste en hayedos (escasos), abetales y masas arbóreas mixtas de caducifolias junto a bosques de ribera, formados por fresnos, sauces y álamos principalmente.[10]

 Fauna

Cría de Rebeco.

Los alrededores del Aneto, con sus variados ecosistemas, encierran una biodiversidad animal elevada. Cada capa vegetal alberga una fauna singular y claramente diferenciada del resto.

En alta montaña conviven la perdiz nival, el treparriscos, el pequeño acentor alpino, la marmota, la salamandra y el topillo nival. En media montaña puede verse al sarrio o rebeco, al águila real o a los blancos armiños. Los bosques densos son el hábitat de los picos picapinos, del azor, del cuco y de un sinfín de avecillas.[11]

 Entre la amenaza y la extinción

Algunas de las especies animales que en su día se fueron extinguiendo en gran parte de la península Ibérica o de Europa siguen existiendo en los bosques, ríos, acantilados y rincones inaccesibles de los Pirineos. En muchos casos su presencia es señal del buen estado de conservación del entorno, aunque la mayoría se encuentra en situación crítica de supervivencia.

El mamífero más amenazado fue el lobo, extinguido a finales del siglo XIX. En la actualidad se han detectado ejemplares de vuelta en el pirineo catalán.[12] Esta regeneración, aunque natural, no está exenta de polémica, pues supone un riesgo para los ganaderos y la caza mayor.

Oso pardo.

Hace décadas de la desaparición del Oso pardo en el macizo y en la mayor parte de la cordillera. Tan sólo de dos a tres osos quedan en la vertiente sur de los Pirineos, concretamente en los valles occidentales del alto Aragón. En los valles galos próximos de Aspe y Ossau hay una población máxima de 11 ejemplares. Los ataques al ganado o la presencia de huellas y rastros son, normalmente, los únicos indicios de su presencia, pues verlo es prácticamente imposible.[11]

El lince boreal, similar al ibérico, sufrió una gran regresión en toda Europa, que lo llevó a la extinción en los macizos centrales, como el de la Maladeta. En los bosques de media montaña de las sierras exteriores pirenaicas es todavía probable su existencia. El bioparque del valle de Tena ha logrado su reproducción en cautividad recientemente.[13]

De la musaraña alpina sólo se tienen tres referencias en el macizo de la Maladeta, todas ellas a finales del siglo XIX, por encima de los 2.000 metros de altitud. Su existencia es una incógnita para biólogos y naturalistas.[11]

La cabra montesa del pirineo, o bucardo, tuvo hace siglos una extensa distribución. Sin embargo, la caza arrinconó a esta especie en la umbría del valle de Ordesa. No se tiene constancia de más de tres ejemplares, los únicos en todo el mundo.[11]

El quebrantahuesos, mitad águila y mitad buitre, tiene en el pirineo aragonés las mayores poblaciones de todo el Paleártico occidental.[11]

Los hayedos, abetales y masas de pino negro con abundante sotobosque de rododentros de Aneto-Maladeta, Posets y Cotiella conforman el hábitat idóneo del urogallo.[11]

Su pariente cercana, la perdiz nival, quedó arrinconada en los pisos más elevados y cumbres del macizo al retroceder los hielos de las glaciaciones cuaternarias.[11]

La nutria todavía vive en las aguas del alto Ésera, aunque la contaminación fluvial, la destrucción de riberas y el barranquismo han llevado a su especie a una situación crítica.

 Primeras ascensiones

Vista del pirineo suroccidental desde la cima del Aneto.

A continuación se exponen los nombres de los pioneros en cada disciplina:[2]

  • Por el valle de Corones:

Platon de Tchihatcheff, Albert de Franqueville, Jean Sors Argarot, Pierre Sanio, Bernard Arrazau Ursule, y Pierre Redonnet Nate (20 de julio de 1842).

  • Por el glaciar del Aneto:

Platon de Tchihatcheff, Auguste Laurent, Pierre Sanio, Bernrad Arrazau Ursule y Pierre Redonnet Nate (24 de julio).

  • Femenina absoluta:

Ernestine Tavernier (10 de agosto de 1849).

Vista del Aneto desde la cascada de Aigualluts.
  • Española:

Jean Manuel y Fraçoise Manuel de Harreta (agosto de 1855).

  • Pernocta en la cima:

Henry Russell, capitán Hoskins y Jean Capdeville (17 de Julio de 1865).

  • En solitario:

Henry Russell (9 de agosto de 1871).

  • Por el valle Barrancs:

Henry Russell, Firmin Barrau y César Cier (7 de julio de 1876).

  • Invernal:

Roger de Monts, Bertrand y Barthèlèmy Courrèges y Victor Paget Chapelle (12 de marzo de 1879).

Llanos del hospital con la cima al fondo.
  • Por la cara sur:

José Nariño, Jean Haurillon y Pierre Cantaloup (1 de septiembre de 1879).

  • Por la Espalda del Aneto:

Georges, Henryi, Albert, Édouard y Charles Cadier (8 de agosto de 1901).

  • Femenina española:

Montserrat Mestre de Baladia (19 de septiembre de 1902).

  • Con esquís:

Louis Falisse, Maurice Heïd, Louis Robach y Charles Aubry (4 de abril de 1904).

  • Por la Arista de los Descalzos:

Jaume Oliveras y Antoni Arenas (24 de julio de 1906).

  • Por la Cresta de Llosás:

Henri y Roger Brulle, y Germain Castagné (16 de julio de 1913).

  • Por la cresta nordeste:

René Grange y Pedro Borés (14 de julio de 1934).

  • Por la cara norte:

Jean Escudier, Jean-Victor Parant y Jean Grelier (6 de septiembre de 1935).

  • Salto en parapente:

Nil Bohigas y Monste Soteras (abril de 1987).

Vista panorámica de la cabecera del valle de Benasque, con el pico del Aneto asomando en la parte izquierda de la imagen.

 

 

 

 

 

 

 

 

 Rutas para alcanzar la cima

Excursionistas ascendiendo por la cresta de los portillones.

Espoleados por el sufrido estado de sus glaciares, por la literatura que arrastra o, sencillamente, por ser la cumbre del Pirineo, enseñarse en todas las escuelas y ofrecer una vista única, una multitud de personas se dirigen en cualquier época del año al valle de Benasque tratando de alcanzar la cumbre del Aneto.

Si bien la mayoría de las rutas son fáciles, se trata de una cima exigente a causa de factores como el desnivel acumulado a superar, la cota de altura y la presencia del glaciar. La ascensión del Aneto excede la categoría de excursionismo o senderismo, y entra en en ámbito del alpinismo.

Por todas las rutas y en todas las épocas del año se requieren botas duras de montaña, crampones, piolet, ropa de abrigo e impermeable, guantes y gafas. En las rutas de dificultad o para personas con vértigo, además, cuerda y arnés o vaga con mosquetón.

Atención especial merece la travesía del glaciar, que siempre conlleva riesgos. Además, a causa de las frecuentes tormentas que se producen durante la tarde, es habitual que los que pretenden alcanzar la cumbre inicien la ascensión de madrugada para llegar pronto a la cima.

Esta cima es una de las más ascendidas de la cordillera, sobre todo en verano. Casi todos los años hay alguna víctima mortal.

 Aproximación

Refugio de la Renclusa y el glaciar de la Maladeta detrás.

Desde Benasque, el curso del río Ésera lleva a la cola de la presa de Paso Nuevo, donde se encuentra el plan de Senarta. Desde allí se puede tomar la pista que sube por el valle de Vallibierna (unos 8 km) hasta el puente de Coronas (1950 m), junto a un refugio de pescadores no guardado.

Por el contrario, la carretera llega al plan del Hospital y luego al plan de la Besurta (1900 m). A partir de ahí, convertido en camino y luego en sendero, se accede, en unos 45 minutos, al refugio de La Renclusa (2160 m).

Durante todo el verano están cerrados al tráfico particular tanto la pista de Vallibierna como la de la Besurta desde el vado del hospital. Existe un servicio de autobuses desde Benasque que permite acceder tanto al puente de Coronas como a la Besurta. En invierno, la nieve impide el acceso desde el hospital hacia el refugio.

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