Jueves, 27 de agosto de 2009

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Prostituta en Tijuana, Mexico.

La prostitución se define como el acto de participar en actividades sexuales a cambio de dinero o bienes. Aunque esta actividad es llevada a cabo por miembros de ambos sexos, es más a menudo por las mujeres, pero también se aplica a los hombres en el contexto de la prostitución homosexual, travesti, transexuales y heterosexuales. El término genérico empleado es prostituta(s).

Contenido

Definición y términos relacionados

La prostitución es la "actividad a la que se dedica quien mantiene relaciones sexuales con otras personas, a cambio de dinero"[1] , aunque suele considerarse del mismo modo cualquier otro tipo de retribución.

Al hablar de prostitución, se sobreentiende que la persona que la ejerce no aplica más criterio en la elección del cliente que el de recibir el pago correspondiente, es decir, que no existe ningún tipo de emoción ni relación afectiva. De modo que, en un sentido más genérico y coloquial de la palabra, se dice también que se prostituye, por extensión, cualquier persona que "vende" sus servicios profesionales (no sexuales) por una causa que no le importa o incluso que considera indigna, con el único aliciente de recibir un pago.

Otras formas de prostitución

A veces se usa el término prostitución en el sentido mucho más amplio de mantener relaciones sexuales con un fin distinto de la reproducción o el placer de una de las partes, incluyendo formas (principalmente históricas) de prostitución religiosa, en las que se practica sexo en cumplimiento de preceptos religiosos específicos. La llamada «prostitución religiosa» desapareció paulatinamente del mundo occidental durante el Imperio Romano, aunque ha seguido practicándose en otras culturas hasta fecha reciente, y ha visto un repunte con la aparición de religiones alternativas en occidente.

También entrarían en esta definición mas genérica el uso del sexo como forma de espionaje, y los casos de hombres y mujeres manteniendo relaciones con personas famosas a fin de vender la historia a la prensa del corazón a cambio de fama y/o dinero. En estos dos casos se usa la equiparación con la prostitución con un ánimo evidentemente peyorativo.

Prostitución masculina

Artículo principal: Prostitución masculina

Aunque la mayoría de las prostitutas son mujeres que ofrecen sus servicios a hombres, también existen prostitutos, que ofrecen sus servicios principalmente a hombres, o a mujeres en menor proporción (por lo general sólo a unos o a otros, pero no a ambos, ni de manera simultánea ni tampoco indistinta).

Prostitución y delincuencia

La prostitución es hoy día una práctica ilegal en muchos países, propia de ambientes marginales y relacionada con otras formas de delincuencia. Muchas mujeres y niños son obligados a ejercerla por parte de individuos o bandas criminales organizadas, hasta el punto de que las Naciones Unidas, ya en 1949, promovieron una convención para el control de la prostitución y la lucha contra el tráfico de personas esclavizadas generado a su alrededor.[2]

Condiciones laborales

En algunos países, principalmente del norte de Europa (Holanda y Alemania), la prostitución es un oficio regulado en el que sus trabajadores y trabajadoras pagan sus impuestos y no arrastran una imagen social tan degradada (éste es el llamado «modelo pro regulación»; sus partidarios consideran a las personas que ejercen la prostitución un tipo más de trabajador sexual). Sin embargo, en otros países del mismo entorno, como Suecia, se ha optado por permitir la prostitución penalizando el consumo, es decir, a los clientes (el llamado «modelo abolicionista»Gui?o: allí, la prostitución se considera una forma de violencia contra las mujeres, y se penaliza a los hombres que las explotan al comprar sus servicios sexuales; en la mayor parte de los casos, las prostitutas son víctimas que requieren ayuda, y se intenta educar al público, pues se considera que la igualdad en el trato hacia ambos géneros (femenino y masculino) continuará siendo inalcanzable mientras haya hombres que compren, vendan y exploten a mujeres, niñas y niños, prostituyéndolos.[3]

La figura de la prostituta está también estrechamente ligada a la del proxeneta, persona que recibe un porcentaje de los beneficios conseguidos por la misma. En principio el proxeneta recibe ese dinero como pago por un servicio, habitualmente el de actuar como mediador entre la prostituta y el cliente, proveer la habitación o lugar donde tiene lugar el servicio sexual, etc. Sin embargo, cuanto más marginal es el tipo de prostitución, más se convierte el proxeneta en un mero extorsionador, que en su grado más bajo retiene a las prostitutas bajo su control mediante amenazas y abusos que llegan a la violencia física (secuestros). Esta situación es más habitual (y prácticamente la norma) en países donde la prostitución es ilegal. Sin embargo, la legalización no es suficiente garantía para evitar este tipo de abusos; en países europeos donde la prostitución es legal, como España, las fuerzas de seguridad detectan e intervienen de manera periódica en locales en los que se retiene a mujeres por la fuerza, obligándolas a prostituirse víctimas de redes de trata de blancas.[4]

Etimología

El término «prostitución» proviene del latín prostitutio, que tiene el mismo significado que el actual y que a su vez proviene de otro término latino, prostituere, que significa literalmente ‘exhibir para la venta’.

Una versión ampliamente extendida sobre el orígen del término, aunque incorrecta, afirma que el término «puta» viene del verbo latino putare, ‘pensar’. Se argumenta que, con la progresiva conquista romana de las antiguas zonas griegas, aumentó la cantidad de esclavos y esclavas de dicho pueblo. Al ver los romanos que las mujeres (a las que al parecer usaban mayoritariamente como prostitutas) eran conocedoras de la ciencia y la política, las calificaron como pensadoras o, en latín, putas. Aunque no deja de tener cierto encanto, esta versión contradice la propia historia de Roma, que no sometió a las ciudades-estado griegas a una conquista súbita, sino a una progresiva absorción.

Por otra parte, aunque en la Grecia clásica las hetairas tenían gran preeminencia, en general el papel de la mujer en la cultura griega era muy secundario. Además, prostitutio y putare no tienen raíces comunes.

Puta, como equivalente de «prostituta», se debe tan sólo a una contracción vulgar del término original. Curiosamente existía en el panteón romano una diosa menor de la agricultura llamada Puta, aunque es pura coincidencia. En este contexto, «puta» es un vulgarismo relativamente moderno, desconocido para los romanos.

Terminología

A lo largo de la historia ha existido una gran cantidad de términos tanto para referirse a la prostitución como a las personas que la practican, a los clientes, a los lugares y a las actividades relacionadas. Los distintos países de habla hispana usan distintos términos coloquiales como sinónimo de prostituta, con mayor o menor carga negativa, existiendo una gran cantidad de términos en cada variante dialectal del español, algunos empleados históricamente, y otros aún en uso.

El término coloquial más extendido en los paises de habla hispana para referirse a una prostituta es puta, palabra que conlleva una fuerte connotación despectiva. De hecho, y debido a que suele emplearse como insulto, su uso ha sobrepasado el de la descripción de una profesión, y en muchos paises se usa para adjetivar de forma grosera otro elemento, al estilo del término inglés fucking.

Otros términos actuales o históricos para referirse a las prostitutas de sexo femenino son "dama de compañía", "cortesana", meretriz, cuero, loba...

El término «loba» como equivalencia de «prostituta» viene de los ritos producidos en febrero en honor al dios Fauno Luperco. Eran llamadas lobas u originalmente lupas las que ejercían la prostitución sagrada con los sacerdotes de este dios, los luperci, en el Ara Máxima. De aquí deriva también «lupanar», que se emplea para referirse al prostíbulo (burdel o «casa de citas», es decir, el sitio al que llegan el cliente a pagar por los servicios de una prostituta).

En el caso de los hombres se les puede denominar «prostituto», «chichifo», «chulo» o «gigoló». En España el término «puto», aunque inusual, mantiene su significado original de «prostituto masculino», pero en Iberoamérica se usa normalmente para referirse en sentido homofóbico a cualquier varón homosexual,[5] , no necesariamente al varón que presta servicios sexuales a cambio de dinero. En España se usa también la palabra chapero para describir al prostituto joven y gay.

Historia de la prostitución

Origen y antigüedad de la prostitución

La prostitución ha sido calificada eufemísticamente como la "profesión más antigua del mundo", ya que se conoce prácticamente desde que existen registros históricos de algún tipo, y en prácticamente todas las sociedades[6] [7] .

Un argumento que discute la antigüedad de la práctica más allá de los registros históricos conocidos, desde el punto de vista socioeconómico, afirma que el intercambio de favores sexuales a cambio de bienes materiales requiere de un cierto tipo de acumulación capitalista o asimetría en el acceso a ciertos recursos, o bien una diferenciación social, que probablemente no se dieron entre los primeros grupos humanos hasta que la tecnología no rebasó cierto umbral.

Sin embargo, desde un punto de vista puramente biológico, en las últimas décadas la investigación científica ha descubierto ejemplos de actitudes en animales que pueden equipararse a la prostitución en los seres humanos: algunas especies de pingüinos intercambian sexo por piedras adecuadas para la construcción de nidos, y entre los chimpancés enanos existe un sistema social bien establecido en el que, entre otras interacciones, las hembras ofrecen sexo a cambio de comida, y como mecanismo de resolución de conflictos. Así, teniendo en cuenta que casi hasta la Revolución Industrial la economía mundial era básicamente agraria, y que la mayor parte de los bienes se consiguen por intercambio, la expresión sobre la antigüedad de la prostitución resulta bastante defendible.

En cualquier caso, la prostitución ha ido evolucionando junto con las formas sociales, aunque ha mantenido una imagen cada vez más estigmatizada con el paso del tiempo en la mayoría de culturas.

En el mundo antiguo

Oriente próximo

Una de las formas más antiguas de prostitución de la que existen registros históricos es la prostitución religiosa, practicada inicialmente en Sumeria. Ya desde el siglo XVIII adC, en la antígua Mesopotamia se reconocía la necesidad de proteger los derechos de propiedad de las prostitutas. En el Código de Hammurabi se hallan apartados que regulan los derechos de herencia de las mujeres que ejercían dicha profesión[8]

Los antiguos historiadores Heródoto y Tucídides documentan la existencia en Babilonia de la obligación para todas las mujeres, al menos una vez en su vida, de acudir al santuario de Militta (la Afrodita griega, o Nana/Anahita) para practicar sexo con un extranjero como muestra de hospitalidad, a cambio de un pago simbólico.

La prostitución estaba bien presente en Cerdeña y Sicilia, así como en varias culturas fenicias, en las que se practicaba como rito religioso en honor de Astarté. La práctica de la prostitución se extendió por todos los puertos del Mar Mediterráneo, presumiblemente en alas de las expediciones comerciales fenicias.

En Israel la prostitución era común, a pesar de estar expresamente prohibida por la ley judía. Profetas como Josué y Ezequiel se oponían a la misma con vehemencia. Existía también como forma religiosa en el reino de Canaán, con la característica de que un porcentaje significativo de quienes la ejercían en los templos eran hombres.

La história bíblica de Judá y Tamar (Génesis, 38) proporciona una representación de la prostitución tal como se practicaba en la sociedad judía. La prostituta ejerce su oficio al lado de una carretera, esperando a los viajeros. Se cubre la cara, lo que la marca como una prostituta disponible (en claro contraste con la costumbre en las sociedades de Oriente Médio actuales, en las que las mujeres honestas deben permanecer con la cara cubierta frente a desconocidos). Exige como pago un cordero, lo que representa un precio bastante elevado en una economía eminentemente basada en el pastoreo; solo los más acaudalados podrían permitirse pagar cantidades equivalentes por un solo encuentro sexual. Aunque en la historia la mujer resulta no ser una auténtica prostituta, sino Tamar, la nuera viuda de Judah que pretendía engañarle para quedar embarazada, el hecho de que logre fingir dicha profesión de forma exitosa permite asumir que dichas costumbres eran las esperables con respecto a la prostitución en la época.

Grecia clásica

Cliente y prostituta ilustrados en una copa de vino de la antígua Grecia.
Artículo principal: Prostitución en Grecia Antigua

En la Grecia clásica, la prostitución era practicada tanto por mujeres como por hombres jóvenes. El término griego para la prostitución es porne, derivado del verbo pernemi (vender), lo que ha generado una acepción moderna bien evidente. Las prostitutas podían llegar a ser mujeres independientes e incluso influyentes. Estaban obligadas a vestirse con ropas distintivas y pagar impuestos. Existen ciertas similitudes entre las hetairas griegas y las oiran japonesas, figuras complejas en una situación intermedia prostitutas y cortesanas, de forma similar a las tawaif hindúes. Algunas prostitutas de la Grecia Antigua, como Lais de Corinto o Lais de Hyccara, eran famosas tanto por su agradable compañía como por su belleza, y cobraban sumas extraordinarias por sus servicios.

Solón fundó el primer burdel (oik'iskoi) de Atenas en el siglo VI a. C., y con los beneficios mandó construir un templo dedicado a Aprodites Pandemo (o Qadesh), diosa patrona de dicho negocio. Sin embargo, el proxenetismo estaba terminantemente prohibido. En Chipre y Corinto se practicaba un tipo de prostitución religiosa en un templo que contaba con más de un millar de prostitutas (hierodules, Gr: ιερόδουλε&sigmafGui?o, según Estrabón.

Cada categoría especializada de prostitución tenía su propio nombre: había chamaitypa'i, que trabajaban en el exterior (tumbadas); perepatetikes, que encontraban clientes mientras caminaban y luego se los llevaban a sus casas para realizar el trabajo; gephyrides, que trabajaban cerca de puentes. En el siglo V a. C., Ateneo nos informa de que el precio de un servicio era de un óbolo, un sexto de dracma, lo que equivalía al salario medio de un día.

La prostitución masculina era común en Grecia. Generalmente era practicada por jóvenes adolescentes, un reflejo de las costumbres pederastas de la época. Los jóvenes esclavos trabajaban en burdeles en Atenas, mientras que un muchacho libre que vendiera sus favores se arriesgaba a perder sus derechos políticos una vez alcanzase la edad adulta.

Antigua Roma

En la Roma antigua, la prostitución era habitual y había nombres distintos para las mujeres que ejercían la prostitución según su estatus y especialización; por ejemplo las cuadrantarias, llamadas así por cobrar un cuadrante (una miseria); las felatoras, practicantes expertas de la felación, etc. En esa sociedad, así como también en la antigua Grecia, las prostitutas comunes eran mujeres independientes y a veces influyentes que tenían que llevar vestidos de color púrpura que las diferenciaban de las demás mujeres, y que debían pagar impuestos. De esta manera, las hetairas griegas eran personajes que en cierto modo son comparables a las geishas japonesas por su condición entre prostitutas y cortesanas.

Mesoamérica

Entre los aztecas las prostitutas eran llamadas āhuiyani ‘contento/a, satisfecho/a, feliz’ que probablemente era una forma eufemística (del náhuatl āhuiya o āhuix ‘tener lo necesario, estar feliz&rsquoGui?o. Ejercían al lado de los caminos o en edificios llamados Cihuacalli, en los que la prostitución estaba permitida por las autoridades políticas y religiosas. Cihuacalli es una palabra náhuatl que significa "casa de las mujeres". Las mujeres recibían mercancías usables como dinero a cambio de favores sexuales, y tenían un bajo estatus social.

Edad Media

La Biblia también hace numerosas referencias a la prostitución común. En la Edad Media la prostitución se desarrolló de manera considerable en Europa. Los burdeles eran frecuentemente regentados por los propios municipios. A raíz de la Reforma y de la aparición de epidemias de infecciones de transmisión sexual en el siglo XVI, la prostitución se vio sometida a cierto control, un control en el que únicamente tres hombres podían tener relaciones con una mujer al día.

El Renacimiento

Del siglo XVIII hasta la actualidad

Interior de un burdel, pintura de Henri de Toulouse-Lautrec

En los Estados Unidos la prostitución fue declarada ilegal en casi todos los estados entre 1910 y 1915. Sin embargo es un negocio floreciente.

Países Comunistas

Durante el siglo XX muchos países comunistas manifestaron que la prostitución no existía dentro de sus fronteras, a pesar de la prostitución masiva presente en Cuba en donde reciben el apodo de «jineteras». El gobierno cubano aduce la presencia de la prostitución como resultado del embargo económico norteamericano y las políticas de turismo adoptadas tras la caída del muro de Berlín. Esto sucedió aún cuando el combate a la prostitución fue una de las razones de la revolución.

Tipos de prostitución

Tradicionalmente la prostitución se ha ejercido en sitios destinados exclusivamente a este fin, llamados «burdeles». Estos han sido habitualmente casas regentadas por una persona, en las que hay mujeres u hombres, según la orientación del lugar, y habitaciones privadas donde se atiende a los clientes.

La oferta de servicios sexuales se hace también en la calle, así como en algunos bares y clubes nocturnos. En las últimas décadas, con el aumento y diversidad de medios de comunicación y publicidad, los métodos de oferta han llegado a las cabinas de teléfonos públicos (fotos con teléfonos), anuncios en prensa e Internet, y hasta anuncios en la TV (éstos generalmente sólo a altas horas de la noche). Finalmente, también se realizan servicios a domicilio y en algunos hoteles.

Prostitución callejera

En algunos países es frecuente encontrar casetas telefónicas con propaganda de servicios sexuales

En esta modalidad, la prostituta, generalmente vestida de manera provocadora con piezas de ropa ajustada o reveladora, busca clientes mientras se encuentra en un lugar público como una esquina o una plaza, o mientras camina por secciones determinadas de una gran avenida. Por lo general las ofertantes que usan este método esperan a que el cliente haga el esfuerzo de iniciar el contacto y la consecuente negociación. Usualmente una vez establecido contacto y los términos comerciales acordados, las actividades -de breve duración- se realizan en el vehículo del cliente, en algún lugar apartado o en algún hotel de baja categoría cercano al sitio de encuentro.

Este tipo de prostitución es considerada como una de las que conlleva más riesgos para la prostituta, pues se exponen al ataque de delincuentes o pervertidos violentos. También, se considera que es la que conlleva más riesgos de tipo sanitario para quienes la practican.

Escort

Se denominan así a las mujeres que ofrecen su compañía en un lugar o evento determinado (generalmente formal, por ejemplo un baile, un cóctel o una boda), aparentando la existencia de una relación sentimental, para después proporcionar el servicio sexual requerido.

Gigoló

Se denomina así al varón que ofrece sus servicios sexuales a mujeres usualmente mayores que él.

Establecimientos

Se aprecia a una prostituta denominada escort
  • Locales nocturnos. Otra modalidad involucra a prostitutas que solicitan clientes en negocios abiertos al público. En algunos casos en el establecimiento no hay ninguna relación formal entre la prostituta y el local. Por hábito y al correrse la voz, el sitio se convierte en una especie de bar de solteros, a donde los clientes van a sabiendas de la alta concentración de prostitutas, y viceversa. En otros casos, el local y la prostituta tienen una relación establecida entre ambos; a cambio de un salario mínimo o de una comisión en los tragos que le invitan, ella debe cumplir con un mínimo de normas de la casa, como por ejemplo ir a "trabajar" un mínimo de días a la semana y cumplir con un horario mínimo, o recibir un mínimo de tragos al mes invitados por los clientes. En ambos casos la prostituta termina su jornada en cuanto consigue un cliente dispuesto a contratar sus servicios. Con frecuencia en los bares en donde la relación local-prostituta equivale a la relación entre un patrón y su trabajador(a), el cliente debe pagar una "multa" para que la joven pueda excusarse del trabajo -la idea es que, al marcharse, ella deja de generar invitaciones a tragos de los clientes, y al haber menos chicas, el bar pierde atractivo a lo largo de la noche, por lo cual se reduce la clientela. En ambos casos -relación libre o formal entre el local y la prostituta- ella se beneficia de un entorno de trabajo más seguro, mientras que el bar se beneficia de la atracción que ejercen ellas haciendo que aumenten la clientela y el consumo de bebidas.
  • Salones de masaje. En esta modalidad, son los "masajistas", mujeres u hombres, los que además de los servicios de masajes se avienen a prácticas sexuales a cambio de dinero, ya sea como parte de un trato particular o como parte de la oferta del local. Las relaciones sexuales generalmente se realizan en los mismos apartados en los que se practican los masajes, aunque es posible efectuar tratos para llevar el servicio fuera del local. En estos casos, al igual que en los bares, el local recibe una penalidad para que el masajista pueda retirarse o se considera como "comisión de servicio", por los que el local establece una tarifa mayor.

Situación política y social

Visión religiosa de la prostitución

Por regla general, las religiones que rechazan el sexo sin intención reproductiva condenan abiertamente la prostitución, aunque su actitud hacia las prostitutas puede estar sujeta a cambios a lo largo de la historia.

  • Judaísmo: En la historia de los orígenes del judaísmo se menciona el concepto de la prostitución. En el libro de Génesis, la historia de Yehudá (JudáGui?o y Tamar cuenta que Tamar se prostituye disfrazándose de prostituta sagrada (llamadas q'desháh en contraposición a las prostitutas laicas llamadas zonáh) y Yehudá contrata sus servicios, y que luego, cuando está a punto de juzgarla con la pena de muerte descubre que su nuera (Tamar) está embarazada, sin saber que él es el padre. Se supone que de esa relación se origina la dinastía del Rey David. En el libro de Josué se cuenta la historia de la prostituta Rahab, a quien el Talmud menciona como una de las mujeres más bellas de la historia de la humanidad. En la ley judía no hay una prohibición directa sobre la prostitución, pero se prohíbe a un padre prostituir a su hija, un Cohen (sacerdote) no se puede casar con una prostituta, y el sacrificio ofrendado por una prostituta no era aceptado en el templo.
  • Catolicismo: La Iglesia Católica ha pasado de etapas de intransigencia total hacia las prostitutas hasta el hecho de considerarlas sometidas a una forma de esclavitud de la que deben ser liberadas.[9]

Feminismo y prostitución

Situación legal y socioeconómica

El intercambio de servicios sexuales por dinero de manera más o menos abierta está permitido en la mayoría de los países, excepto en los Estados Unidos (salvo en algunos condados del estado de Nevada) y en determinados países musulmanes. En su día también existía una prohibición en algunos países comunistas.

En el trato que los gobiernos y las leyes dan a la prostitución en el mundo existe un amplio espectro que alcanza desde la pena de muerte que se le impone a una prostituta en algunos países islámicos, hasta su consideración como ciudadanas que ejercen una profesión y que pagan sus impuestos, como es el caso de Holanda, donde también es legal regentar un burdel y anunciar los servicios en los medios de comunicación. La situación legal en Alemania es casi igual a la de Holanda. En muchos países la prostitución no es ilegal, pero sí las actividades que la rodean, como los burdeles, la publicidad o la captación de clientes.

En Centroamérica se persigue a las personas que se dedican a la captación de menores para trabajos sexuales, que normalmente ofrecen a turistas, provenientes en su mayoría de Estados Unidos. La policía está facultada para intervenir en los negocios sospechosos de realizar comercio sexual y detienen a los encargados de los mismos si hay menores de 18 años ejerciendo tal actividad. Sin embargo dadas las condiciones socio-económicas de las sociedades en general en tal región, la actividad sexual es vista como una forma alternativa de trabajo, que es bien pagado sobre todo por extranjeros. No se penaliza la adquisición de servicios, más bien se reprime a quien los ofrece. Por las condiciones de conflictos militares vividos en esa región en los años setenta a noventa, como parte de los fenómenos sociales de posguerra se observa un incremento de personas dedicadas a este tipo de actividad, que es visto como unos más de los enormes déficit enfrentados por la población y que no logra ser resuelta de manera adecuada por los gobiernos y estados existentes. Se han reportado casos recientes de turismo sexual en Costa Rica, uno de los países que sin haber tenido conflictos militares, ha vivido de manera casi oculta este tipo de explotación sexual de menores. En mayo de 2009, a raíz de la denuncia de dos mujeres que afirmaban ser mantenidas en esclavitud sexual en la Mérida (Yucatán) se puso al descubierto una red de traficantes, que operaba desde Centroamérica y que aparentemente gozaba con la complicidad de las autoridades mexicanas,[10] encargada de llevar mujeres jóvenes a brindar servicios sexuales a personas de alta posición económica en esa región de México.[11]

Existe polémica en muchos países acerca de lo que debe ser considerado ilegal: la venta de los servicios o la adquisición de éstos. En Suecia se persigue la adquisición de servicios, pero no la labor de las prostitutas. Durante los dos primeros años de aplicación más de 100 clientes fueron condenados. El estado sueco, tras muchos años de consentir la prostitución, considera desde 1999 la prostitución como un aspecto de la violencia ejercida por el hombre contra las mujeres. La propuesta procede, originalmente, del movimiento feminista sueco, que, durante un par de decenios, había exigido la criminalización del cliente. Como consecuencia de la entrada en vigor de la ley, tras cuatro años de aplicación, la policía y los servicios sociales facilitaron información que permitió conocer un drástico descenso en la prostitución, en el número de hombres que compraron estos servicios ilegalmente y en el reclutamiento de prostitutas. Encuestas realizadas cuatro años después entre los suecos muestran el apoyo de la población a la reforma.

En general, no obstante, las leyes están dirigidas esencialmente hacia la prohibición y persecución de actividades delictivas relacionadas con la prostitución, como es la trata de blancas, la esclavitud, la utilización de menores, la extorsión por organizaciones criminales o por individuos, y otras similares. Por este motivo, en algunos países como Suiza y Australia la prostitución está tolerada, pero se encuentra sometida a un estricta reglamentación.

El Lobby Europeo de Mujeres, durante la Conferencia de Ministros de la UE sobre Violencia contra las Mujeres, de febrero del 2002 en Santiago de Compostela, puso también la prostitución a debate. Esta entidad, que agrupa a 3.000 ONG, pidió que la prostitución y la trata se consideren como una violación de los derechos humanos de las mujeres, y no sólo desde la perspectiva de la inmigración o de la lucha contra el crimen organizado. Se estima que entre 60.000 y 100.000 de las mujeres que entran cada año en la UE son víctimas de las redes de proxenetismo. El lobby es partidario de tipificar como delito la compra de servicios sexuales.

Situación legal

En la actualidad la prostitución no está tipificada como delito en la mayoría de Códigos Penales del mundo, sí estándolo algunas conductas afines a la misma, como el proxenetismo.

Regulación

Artículo principal: Prostitución regulada

La prostitución es legal (pero muy regulada) en algunas jurisdicciones, como en algunos condados del Estado de Nevada (EE. UU.), en Suiza y en cuatro Estados o territorios australianos (el Territorio de Capital australiano, Victoria, Queensland y el Territorio del Norte).

Tales aproximaciones son a menudo, pero no siempre, hechas desde el punto de vista de que la prostitución es imposible de eliminar, por lo que la sociedad ha decidido regularla de manera que se reduzcan las consecuencias indeseables. Los objetivos de tales regulaciones incluyen el control de infecciones de transmisión sexual, reducir la esclavitud sexual, controlar dónde pueden ubicarse los burdeles y disociar totalmente la prostitución de las organizaciones criminales.

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