Jueves, 27 de agosto de 2009

De Wikipedia, la enciclopedia libre

Wikipedia:Artículos buenos

La pederastia griega (del griego παιδεραστία), idealizada por los griegos desde la época arcaica, era una relación entre un joven adolescente (ἐρώμενος, erōmenos, 'amado') y un hombre adulto que no pertenecía a su familia próxima, (ἐραστής, erastēs, 'amante'). Surgió como una tradición aristocrática educativa y de formación moral. Los griegos la consideraban por ello un elemento esencial de su cultura ya desde los tiempos de Homero.[1] Es importante señalar que la diferencia de edad entre erōmenos y erastēs es paralela a la que se daba entre los contrayentes del matrimonio en la antigua Grecia: un hombre en la treintena y una jovencita de entre quince y dieciocho años.[2] También cabe remarcar que el erómeno era un adolescente ya entrado en la pubertad y no un niño, como se entiende en el concepto actual de pederastia.

El término deriva de la combinación de dos vocablos griegos: παιδ- (raíz de παῖς, παιδός, 'niño' o 'muchacho') y ἐραστής (erastēs, 'amante'; cf. erotismo). En un sentido más amplio, la palabra se refiere al amor erótico entre adolescentes y hombres adultos. Los griegos consideraban normal que un hombre se sintiese atraído por la belleza de un joven, tanto o más que por la de una mujer.[3] Solo había controversia sobre la forma en que debía expresarse este deseo.

Escena de un cortejo pederasta
Detalle de un ánfora ateniense pintada con figuras negras del siglo V a. C.

El hombre con barba está representado en un tradicional gesto de cortejo pederasta, con una mano buscando acariciar al joven y la otra tocando su barbilla mirándolo a los ojos.[4]

La pederastia estaba muy relacionada con la tradición atlética y artística de la desnudez en la gimnasia, con la costumbre de matrimonios tardíos para los varones, con los banquetes y con el hecho de que las mujeres estuvieran recluidas en sus hogares.[5] También era algo fundamental para el entrenamiento militar griego, y un factor importante en la formación de sus tropas.

Contenido

 Historia

 Posibles orígenes

Los griegos antiguos fueron los primeros en describir, estudiar, sistematizar y establecer la pederastia como una institución. Múltiples teorías intentan explicar el origen de esta tradición. Una escuela de pensamiento, representada por Bernard Sergent, sostiene que el modelo de la pederastia griega evolucionó a partir de los ritos de paso a la edad adulta indoeuropeos, los cuales a su vez tenían sus raíces en las tradiciones chamanísticas neolíticas.

Zeus en forma de águila rapta a Ganímedes.

‎ Según otra explicación, expuesta por académicos ingleses como William Percy, la pederastia surgió en la antigua Creta alrededor del año 630 a. C. como un medio de controlar la natalidad, retrasando la edad promedio del matrimonio de los hombres hasta la treintena.

Otra teoría explica la pederastia desde el punto de vista que tenía la aristocracia masculina griega sobre los sexos: los griegos se consideraban como una raza ilustrada, pero no incluían a las mujeres en tal definición. Por lo tanto, sólo podían establecer una relación amorosa entre iguales con otro hombre igualmente ilustrado. Este concepto machista de los hombres como el único sexo ilustrado se da en otras culturas coetáneas (véanse cultura romana y semita como ejemplos), pero sólo en Grecia se sigue de él la tolerancia a la pederastia.

Los primeros textos literarios griegos, los poemas homéricos, no mencionan de forma explícita prácticas pederastas. Numerosas teorías intentan explicar este silencio. Una de ellas, ampliamente sostenida, es la hipótesis doria establecida primeramente por K.O. Müller. Según esta teoría, la pederastia fue introducida por las tribus guerreras dorias que conquistaron Grecia alrededor de 1200 a. C.[6] Éstas se establecieron en la mayor parte del Peloponeso, así como en las islas de Creta, Santorini y Rodas, expulsando a los jonios, muchos de los cuales partieron hacia Asia Menor, aunque quedaron enclaves jonios en importantes ciudades de Ática y de Eubea. Según esta hipótesis, siendo Homero un poeta jonio, no es sorprendente que en su obra no aparezca esta práctica, de origen dorio. Otra hipótesis es que el estilo épico excluyó algunos temas, entre ellos las relaciones pederastas. Sin embargo, las obras de Homero aluden indirectamente a relaciones homoeróticas, como cuando se menciona el mito de Zeus y Ganímedes en la Ilíada y el Himno homérico a Afrodita. Por otro lado, aunque la Ilíada no aclara la naturaleza exacta de la relación entre Aquiles y Patroclo, deja abierta la posibilidad de una lectura homoerótica.[7]

[editar] Variantes

La pederastia no se practicaba del mismo modo en toda la antigua Grecia, había una gran diversidad de formas según las regiones y el periodo donde se llevara a cabo. En algunas zonas, como en Beocia, el hombre y el muchacho se unían formalmente y vivían juntos en pareja. En otras, como en Elis y Atenas, se convencía con regalos a los jóvenes para que mantuvieran una relación de noviazgo, y en unas pocas, como Jonia,[8] estas relaciones estaban completamente prohibidas. Por otro lado, a pesar de todo lo dicho sobre los espartanos, parece ser que practicaban la pederastia de una forma casi casta.[9] Un hombre libre podía enamorarse de un joven, proclamarlo públicamente y cortejarlo hasta que éste lo aceptara como compañero.

Todas las variantes tenían, sin embargo, características comunes: el erastés se convertía siempre en una especie de tutor legal, mentor y amigo del chico. Diferían en los rituales, en la forma de convivencia y el grado de intimidad que alcanzaba la pareja.

Algunos poetas, como Teognis y Anacreonte, se autodefinían como pederastas. Al presentarse de esta manera trataban de encarnar sus propios ideales en la tradición. En el caso de Teognis, la pederastia era política y pedagógica, una forma que la élite masculina tenía de traspasar su sabiduría y valores a sus amados. En cambio, las ideas de Anacreonte son hedonistas, tanto erótica como espiritualmente; pero no por ello resultan menos idealistas que las de Teognis, pues promulgaba como virtud la moderación de los amantes.

[editar] Polémica

Michel Foucault afirma que en la cultura griega la cuestión de la pederastia se debatió ya como un problema y fue "objeto de una especial e intensa preocupación moral", centrada principalmente en la castidad o la moderación en la relación con el erōmenos. Sin embargo, estas conclusiones solo podrían ser ciertas por lo que se refiere a los textos del periodo clásico en Atenas, ya que en la época arcaica, lejos de considerarse un problema, la pederastia se asociaba de forma general a los más altos ideales.[10]

Jeremy Bentham ofrece un punto de vista distinto en un ensayo escrito en 1785 y publicado póstumamente en 1978. Según Bentham, lo que condenaban los griegos no era la relación homosexual en sí, sino la falta de moderación que podía darse en ella, que también condenaban en la relación con las mujeres: «Deberían avergonzarse de lo que se considera un exceso y una debilidad, avergonzarse de una costumbre que tiende a distraer a los hombres de ocupaciones más valiosas e importantes, deberían avergonzarse de sus excesos y su debilidad con las mujeres».[11]

Además, el estudio de la pederastia griega resulta complicado porque los documentos que tratan sobre ella han sido objeto de una destrucción sistemática desde la antigüedad. De todas las obras griegas cuyo tema principal era el amor entre personas de un mismo sexo ninguna ha sobrevivido; al menos un historiador ha insinuado que «las obras homosexuales fueron deliberadamente suprimidas o destruidas o simplemente se perdieron con el paso del tiempo».[12] De hecho, sólo un pequeño porcentaje de la literatura antigua ha llegado hasta nuestros días. Sin embargo, hay algunas excepciones notables a este panorama general, como los textos de Estratón de Sardes y los Amores de Luciano.

[editar] Evolución y extinción

La pederastia griega atravesó una serie de cambios a lo largo del milenio en que existió hasta desaparecer como institución oficial. En el caso de Atenas, parece que estas relaciones evolucionaron de un gran recato en la época arcaica a una práctica más carnal y sin restricciones en época clásica, seguida de un retorno a una forma más espiritual en sus últimas etapas, que se asemejaba a sus comienzos. Su fin como práctica oficial llegó con un decreto del emperador Justiniano: el mismo que también puso fin a otras instituciones que sustentaban la cultura clásica, como los Juegos Olímpicos y la Academia de Platón.

[editar] Debates filosóficos

Sócrates, Platón y Jenofonte describieron los poderes inspiradores del amor entre hombres, aunque desdeñaron su expresión física. Tras la muerte de Platón, la dirección de la Academia pasó de amante en amante. De los estoicos, Crisipo, Cleantes y Zenón se enamoraron de hombres jóvenes. El tema de la pederastia fue objeto de extensos análisis. Algunos de los principales dilemas discutidos fueron:

Sócrates y sus alumnos, de Johann Friedrich Greuter (grabado del siglo XVII)
  • ¿Como debe ser la pederastia, casta o erótica?
  • ¿La pederastia está bien o mal?
  • ¿La pederastia es mejor o peor que el amor con mujeres?

Sócrates, como viene reflejado en los escritos de Platón, parece ser partidario de las relaciones pederastas castas, marcando un equilibrio entre el deseo y el autocontrol. Dejando de lado la consumación de la relación, Sócrates enfatiza la amistad y el amor entre compañeros. Critica mordazmente los encaprichamientos meramente físicos, por ejemplo se burla de la atracción de Critias por Eutidemo, comparándola con el comportamiento de un «cerdito que se rasca contra una roca».[13] Sin embargo, esto no evitó que él mismo frecuentara los burdeles de chicos, donde compró, para liberarlo, a su futuro amigo y estudiante Fedón, ni dejó por ello de describir su excitación sexual al vislumbrar el hermoso cuerpo desnudo de Cármides bajo su túnica abierta.[14]

El amor de Sócrates por Alcibíades, que fue más que correspondido, se toma como ejemplo de la pederastia casta. Plutarco y Jenofonte en sus descripciones de la pederastia espartana afirman que, a pesar de la belleza de sus chicos, las parejas pederastas se mantenían castas (contrariamente a las tradiciones de Creta).

Las relaciones masculinas fueron presentadas de modo complejo, unas veces como honorables y otras como deshonrosas. Pero para la inmensa mayoría de los historiadores antiguos si un hombre no había tenido un joven como amante, ello indicaba un fallo de carácter. Platón en sus primeras obras (como el Simposio y Fedro) no cuestiona los principios de la pederastia y afirma de las relaciones con los del mismo sexo:

Por lo que sé, no hay mayor bendición para un hombre joven que está empezando a vivir que un amante virtuoso, o para un amante que un joven amado. Por principio, digo que ningún lazo, honor, riqueza ni ninguna otra cosa es digno de implantarse como el amor. ¿De qué estoy hablando? Del sentido de honor y del deshonor, sin el cual ningún estado o individuo podría haber hecho alguna labor buena o grande... Y si pudiera inventarse algo para que un estado o un ejército se compusiera de los amantes y sus amados, serían los mejores gobernantes de sus ciudades, corrigiéndose sus defectos y emulando sus virtudes, y es una exageración pequeña decir que si lucharan los unos junto a los otros, aunque fuera solo con las manos, conseguirían conquistar el mundo.[15]

Sin embargo, en su obra tardía Las leyes habla de la decadencia en la que está sumergida la pederastia ateniense tradicional, acusa a la pederastia de promover la disputa civil y estar volviendo locos a muchos, y recomienda la prohibición de los intercambios sexuales con chicos, proponiendo que se busque una forma de darles fin.[16]

Otros escritores, a través de «debates» entre amantes de los chicos y amantes de las mujeres, han dejado constancia de otros argumentos a favor y en contra de la pederastia. Los detractores calificaban de «antinaturales» las relaciones entre hombres y muchachos, argumentando que no se dan entre «los leones y los osos». Otros aducían para no practicar la pederastia tradicional que estaba ideada para que el fuerte se satisficiera a expensas del débil. A la cabeza de estas denuncias estaba la castración de chicos esclavos. Dice Lucio: «la desvergonzada y tiránica violencia ha llegado a mutilar la naturaleza con un hierro sacrílego, que despedaza la masculinidad de los muchachos para prolongar el uso que se hace de ellos».[17]

[editar] Aspectos sociales

La relación erastés-eromeno era fundamental para el sistema social y educativo de la Grecia clásica. Tenía complejas normas de etiqueta sociales tanto a nivel social como sexuales y se consideraba una institución entre las clases superiores.[18] El amante adquiría un estatus de un familiar masculino o mentor del amado. Su tutoría estaba sancionada por el estado, como evidencian las leyes que regulaban y controlaban esta relación. Así mismo estaban consagradas por el estamento religioso, como se puede ver en multitud de mitos que describen tales relaciones entre un dios y héroe: (Apolo y Jacinto, Zeus y Ganímedes, Heracles e Hilas y Pan y Dafnis; y entre dos héroes: (Aquiles y Patroclo, Orestes y Pílades). Es interesante destacar que los griegos intentaban proyectar apariencia de pederastia, en las maneras, en estas dos parejas, a pesar de que todas las pruebas demuestran que estos dos mitos fueron originalmente creados para simbolizar una relación entre iguales, dos adultos.

En las fuentes literarias la pederastia es descrita principalmente como una institución reservada a los ciudadanos libres.

Los documentos históricos y también mitológicos sugieren que la relación pederasta requería el consentimiento del padre del chico. En Creta se llevaba a cabo un rapto ritual, antes del cual el padre del muchacho tenía que autorizarla y dar el visto bueno al pretendiente valorando su honorabilidad. En Atenas, como afirma Sócrates en simposio de Jenofonte: «El amante honrado nada (de lo que incumbe al chico) oculta al padre»[19] [20] Esto concuerda con el importante papel del patriarcado griego que tenía derecho de vida o muerte sobre los hijos. También coincide con la importancia que un hijo suponía para un padre. Además de los lazos afectivos entre ellos, un hijo varón era la única esperanza para la supervivencia de un apellido, de su fortuna y linaje. Para proteger a sus hijos de intentos inapropiados de seducción los padres les asignaban esclavos llamados pedagogue para vigilarlos. Aunque, de acuerdo con Aechines, los padres atenienses rezaban para que sus hijos fueran guapos y atractivos, sabiendo que esto atraería la atención de los hombres y "se pelearían por ser el objeto de su pasión."[21] El muchacho para ser objeto de deseo debía reunir los requisitos para una relación pederasta: tenía que ser kalós (καλό&sigmafGui?o bello, y agathós (ἀγαθό&sigmafGui?o, bueno, valiente, justo y modesto. Se esperaba del joven que fuera recatado y no se dejara conquistar fácilmente.

Los chicos empezaban en la pubertad a mantener estas relaciones, aproximadamente a la misma edad en que las chicas eran entregadas en matrimonio, también a maridos bastantes años mayores. Había una diferencia entre ambos tipos de enlaces: los chicos generalmente tenían que ser cortejados y eran libres para elegir a su pareja, las chicas en cambio no tenían elección y sus matrimonios eran concertados entre el padre y el pretendiente. Y frecuentemente eran usadas en acuerdos para obtener beneficio económico o político.

El patrón general era que el miembro joven mantuviera esta relación hasta que alcanzara la madurez. La Pederastia estaba ampliamente aceptada como parte del ritual de paso a la madurez masculino, aunque esta función es todavía debatida.[22] [23]

La función principal de la relación parece ser que era la introducción del joven en la sociedad adulta y las responsabilidades adultas. Para este fin se esperaba del mentor que enseñara al joven o que velara por su educación, y que diera los regalos ceremoniales oportunos. Por ejemplo, en Creta eran un buey, una armadura y un cáliz. Representaban las áreas de la agricultura, guerra y religión en los que debía desarrollarse. En Beocia, el eromenos recibía un equipamiento militar completo. Además muchos de los regalos estaban vinculados a la función educativa como instrumentos musicales o de caza. El lazo entre los dos participantes parece que estaba basado en parte por el deseo y amor (generalmente expresado sexualmente) y en parte por los intereses políticos de ambas familias. Un aspecto importante era la amistad entre ambos, expresado por el proverbio de la época: «Un amante es el mejor amigo que un chico tendrá nunca».[24]

Estas relaciones eran abiertas y públicas e incluso formaban parte de la biografía de una persona. Así cuando los historiadores espartanos escribían acerca de un personaje generalmente lo indicaban como de quien había escuchado o de quien se había inspirado.

Para el muchacho, y su familia, representaba una gran ventaja tener un mentor mayor e influyente que ampliara su red social. Así, algunos consideraban deseable haber tenido muchos amantes/mentores un sus años jóvenes por dos razones: para demostrar su atractivo físico y para poder forjarse una importante posición social en el futuro. A menudo, después de haber terminado su relación sexual y cuando el joven ya se había casado se mantenían fuertes lazos de amistad con su erastés de por vida. Los griegos alababan a estos amantes que continuaban su amor después de la madurez de sus amados, diciendo: «Puedes levantar un toro si lo portaste de ternero».[25]

La pederastia fue la forma idealizada y formal del homoerotismo con jóvenes, aunque como en otras costumbres sociales, existieron otras variantes menos idílicas como la prostitución o el uso de chicos esclavos. Sin embargo otras formas estuvieron prohibidas: como que un esclavo hiciera el amor a un chico (aunque su acceso a las mujeres no estaba impedido)[26] o pagar a los chicos u hombres jóvenes libres a cambio de sexo. Los jóvenes que hubieran vendido sus favores sexuales eran generalmente ridiculizados y estigmatizados, en su vida futura se les prohibía desempeñar ciertas funciones oficiales. La acusación del político ateniense Esquines, en 346 a. C., en su discurso Contra Timarco es un ejemplo de como estas regulaciones eran usadas para obtener ventaja política. En sus discursos contra el mantenimiento de los derechos políticos de Timarco, un experimentado político de mediana edad, argumenta que éste en su adolescencia fue el mantenido de una serie de hombres adinerados. Esquines ganó el caso y Timarco fue condenado a la atimia. Pero Esquines es cuidadoso al reconocer lo que todos sabían en Antenas: sus propios devaneos con jóvenes guapos y los poemas eróticos que les dedicaba, y los apuros en el que se vio metido por estos, ninguno de los cuales, se apresuró a señalar, fue a cambio de dinero.

Aunque legal, no era infrecuente que la relación fracasara y se decía acerca de muchos chicos que «no odiaban a nadie tanto como al hombre que fue su amante». Ver como ejemplo la muerte de Filipo II. Por ello los cretenses hacían declarar al chico si la relación había sido de su agrado, dándole así una oportunidad de romperla si se había ejercido cualquier violencia contra él.

[editar] Relación con el deporte

El Diadúmeno, atleta victorioso, de Policleto (3er cuarto del siglo V a. C.).

La costumbre de la pederastia estaba vinculada inseparablemente a los deportes organizados. La principal ocasión que hombres y chicos tenían para conocerse y pasar tiempo juntos, además de una ocasión para enseñarles las artes de la guerra y la filosofía, era durante los deportes de gimnasio. Éste era principalmente el campo de entrenamiento para estas disciplinas y lugar de reunión para las relaciones pederastas. En particular la práctica de deportes desnudos era fundamental para el culto al cuerpo y al erotismo que impregnaba las sociedades pederastas. «Con lo que más se relaciona a las ciudades es con los deportes» es la frase que Platón usa para describir los estados donde a los griegos les gustaba prosperar.[27] La palabra deporte usada, gimnasia, no solo se refiere a la disciplina atlética como tal, sino a su raíz griega γυμνός, desnudo, del hecho de que todos los ejercicios realizados por hombres y muchachos se realizaban desnudos. Esto hacía posible la contemplación de la belleza física y sus consecuencias eróticas.

La belleza y el poder erótico del cuerpo desnudo eran resaltados con el uso de aceites untados sobre él. El abastecimiento de aceites para esta decoración era un gasto muy caro para los gimnasios y se cubría por las arcas públicas y por donaciones privadas. Su uso también fue variando con el tiempo. Al principio se consideraba una falta a la modestia y los muchachos debían evitar ungirse con aceites por debajo de la cintura para no llamar la atención sobre su sexualidad. Esta restricción desapareció presumiblemente en tiempos de Platón.

La relación entre el entrenador y sus atletas a menudo tenía una dimensión erótica, y el mismo lugar en el que tenían lugar los entrenamientos servía igual para los coqueteos eróticos, como puede verse en muchas escenas de seducción y amatorias en todo tipo de decoraciones artísticas en palestras, y los artilugios encontrados tales como los estrígiles y esponjas.

 Aspectos educativos y militares

Tanto los escritores antiguos como los modernos historiadores, como Bruce Thornton, coinciden en que el objetivo de la pederastia era pedagógico, encauzar al Eros en la creación de ciudadanos nobles y buenos. Varios temas mitológicos sugieren su utilización tanto en la formación religiosa (véase las historias de Tántalo, Poseidón o Pélope), como en el entrenamiento militar (Hércules e Hilas). El tema de enseñar a conducir un carro aparece varias veces (Poseidón y Pélope, Layo y Crisipus). Se dice que Apolo enseñó a Orfeo, uno de sus amados, a tocar el arpa. Y Zeus lo hizo con su Ganímedes copero, un tema con connotaciones religiosas. De esta forma los amores de los dioses rememoraban y simbolizaban los de los mortales, y sus enseñanzas señalarían el proceso educativo que tenía lugar entre el amante y el amado.

Tomando como ejemplo el rito Cretense, el historiador Éforo nos cuenta que un hombre (conocido como Philetor, el que hace amigos) llevó al chico (conocido como Kleinos, el glorioso) al monte donde pasaron muchos meses cazando y festejando con sus amigos, tan satisfecho quedó el chico del comportamiento de su compañero que se cambió el nombre por parastates, el camarada de lucha en la línea de batalla, y correspondió a Philetor manteniendo con él relaciones intimas que proclamó públicamente. Los aspectos pedagógicos del relato de Éforo son indiscutibles. Y sin duda es un rito de paso a la edad adulta culminado con el retorno de la pareja de las montañas y el proceso de inculcación de los valores de la sociedad masculina que ha tenido lugar.[28] [29]

 Función militar

El entrenamiento militar era fundamental en la educación de la sociedad griega, inseparable de las demás materias. La Grecia antigua siempre estuvo envuelta en guerras, tanto internas como externas, por lo que la destreza militar estaba altamente valorada. Pero las ciudades griegas no tenían un ejército regular ni pagado, como lo entendemos hoy, que entrenara a sus reclutas. Eran los propios ciudadanos los que tenían el deber de formarse militarmente para convertirse en hoplita. Por lo que una de las funciones principales de la pederastia fue la de cultivar el valor y las habilidades guerreras, así el entrenamiento militar se convirtió en consustancial entre sus tradiciones. Era el erastés el principal encargado de entrenar militarmente a su eromeno, ya que debido a la costumbre griega de matrimonios tardíos, cuando un chico llegara a la edad militar su padre generalmente ya era demasiado viejo para encargarse de esa tarea.

 Aspectos sexuales

De acuerdo con las fuentes antiguas el aspecto sexual de las relaciones pederastas varió mucho. En un extremo las relaciones fueron proclamadas como de amor casto, mientras que en el otro lado del espectro leemos acerca de parejas acusadas de mantener sexo anal en todos sus roles.[30]

Cicerón al describir las costumbres espartanas indica que se esperaba que los intercambios amorosos pararan justo antes de la consumación: «Los lacedomonios permiten todas las cosas a excepción de la atroz hybris en el amor con los jóvenes, ciertamente distinguen lo prohibido de lo permitido con una fina línea de separación y permiten abrazos y tocamientos a los amantes.»[31] Sin embargo, los atenienses, los enemigos de los espartanos, llamaban a la sodomía «el estilo lacedomonio», que ha llegado hasta hoy con la expresión el vicio lacedomonio. Las fuentes literarias son incluso más subidas de tono, especialmente en la comedia antigua. Por ejemplo Aristófanes en su obra La paz, parodia el rapto de Ganímedes por Zeus convertido en águila, hay un personaje cabalgando sobre un escarabajo pelotero hacia el Olimpo, una burla escatológica del sexo anal. Algunos historiadores modernos han concluido que las relaciones sexuales eran completas o no, probablemente dependiendo de las parejas.

Escena erótica pederasta, fragmento de una copa ática de figuras negras, 550 a. C.-525 a. C., en el Louvre.

En las pinturas de la cerámica de los siglos VI a. C. y V a. C. que representan cortejos pederastas el hombre está implorando al joven, en una variación del gesto griego de súplica. En éste, normalmente los suplicantes abrazaban las rodillas de la persona a la cual pedían el favor, mientras tocaban su barbilla y le miraban a los ojos. En las cerámicas con imágenes pederastas el hombre está de pie también mirándole a los ojos y tocando la barbilla del muchacho con una mano, pero con la otra le acariciaba los genitales. Los muchachos son mostrados en un variado grado de rechazo o de aceptación de las atenciones del hombre. Cuando las representaciones muestran las relaciones sexuales es en la forma llamada diamarizein (hacerlo entre las piernas), la pareja está de pie cara a cara, el erastés abraza al joven con su cabeza descansando sobre el hombro del chico mientras que su pene está entre las piernas apretadas del eromeno.

El sexo anal raramente es mencionado o mostrado, y cuando se hacía se representaba a los amantes sorprendidos por un mirón. Bastantes fuentes mencionan que es visto como vergonzoso. Acerca de esto hay una fábula atribuida a Esopo que dice que la diosa Aeschyne (la modestia o el sentido de la vergüenza), solía entrar en el cuerpo humano por detrás, siempre y cuando Eros no la siguiera por el mismo camino; y que se alejaba volando en cuanto él lo hacía.[32] Fuentes literarias posteriores mencionan que se hizo más corriente al final de la antigüedad. Así mismo algunos grabados epigráficos como el grafiti de Tera se han interpretado como evidencias de que en otros lugares podía haber sido más aceptado.[33]

K. J. Dover afirmó que no se esperaba que el erómeno sintiera deseo por el erastés, que eso resultaría poco masculino.[34] Pero pruebas más recientes indican que en realidad sí que se producía un deseo recíproco, refutando la teoría anterior. Como señala Thomas Hubbard, en una controversia con David Halperin, que decía que los chicos no se excitarían; algunos vasos cerámicos sí muestran como responden sexualmente, y (cf. Aristófanes, Las aves 142) «acariciar el órgano sexual del chico es una de las más comunes representaciones de los gestos de cortejo en las vasijas. ¿Qué sentido podría tener este acto a menos que el amante, de hecho, disfrute sintiendo y viendo como el órgano del chico responde a su estímulo manual?.»[35]

El tema del mutuo deseo también es un tema de debate en los tiempos antiguos. Mientras que el papel pasivo resultaba problemático, que un chico se sintiera atraído por los hombres era considerado un signo de masculinidad, y se pensaba que aquellos chicos que pasaban más tiempo en compañía de hombres era de los cuales se esperaba más éxito, por ser poseedores en mayor medida de los valores masculinos.[36]

Continúa en pederastia en la antigua Grecia, Wikipedia

Tags: Pederastia, Antigua Grecia, wikipedia, natalidad, relación, tutor

Comentarios
Discurso Impecable de Fidel Castro y ¿Por qué MoReNa? @Taibo2 Paco Ignacio Taibo II

Pirámide capitalista
Pirámide capitalista. actualizada