Viernes, 04 de septiembre de 2009
Por: Ted Talbot
Fecha de publicación: 03/09/09
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Traducción desde el Inglés por Sergio R. Anacona [email protected] 

Introducción

Está claro que la primera oleada de intentos por construir el socialismo ha sido mayoritariamente derrotada.  La dinámica de la República Popular China aparece dirigiéndose hacia el capitalismo con áreas cada vez más grandes del país abiertas hacia el comercio internacional y a las fuerzas “internas” del mercado.  El intento de combatir las influencias negativas extranjeras (SIDA, drogas, prostitución, corrupción, desempleo, pornografía y delincuencia) muchas de las cuales se han creado mediante la apertura de la economía china a las fuerzas del mercado a través de un creciente control social autoritario, no pareciera ser una solución viable a largo plazo para mantener la cohesión social.  Corea del Norte que todo el tiempo ha sido un “socialismo de cuartel” muy poco estimulante, es un tanto inestable y le está causando problemas a China con un flujo permanente de desesperados refugiados que cruzan la frontera.  Cuba ha resistido valientemente los intentos del imperialismo norteamericano de aplastarla, pero no ha experimentado ningún avance real y sigue siendo extremadamente vulnerable a la restauración del capitalismo sin un cambio radical -poco problable-- en la correlación de fuerzas sociales a nivel internacional.

No quisiera enfrascarme en una discusión detallada en torno a qué es lo que realmente queda de los intentos de construcción socialista, sino meramente deseo señalar que mientras los comunistas podían argumentar hasta mediados de los años 90 que nosotros éramos marginales en la política inglesa, sin embargo, estábamos dentro de la historia cosa que ya no podemos alegar ahora.  Esto ha tenido -estaba seguro de  tener--repercusiones en la izquierda.  Gran parte de la izquierda pro-soviética ha caído en la nostalgia mientras que los trotskistas, con la excepción de la tendencia Espartaquista más bien ha celebrado el fin del Bloque Soviético.  “El Comunismo ha muerto, larga vida al Socialismo”, como lo dijo el Partido Socialista Obrero en uno de sus más reflexivos momentos.  La reducción de millones de personas de la población mundial a la pobreza y a pasar trabajo, no pareciera inquietar mucho a algunos trotskistas si los eventos pueden ser manipulados para “demostrar” su teoría.

He escuchado que el desplome de la URSS hasta cierto punto minimizado por camaradas que sostienen que el capitalismo demoró 400 años en derribar al feudalismo y que la implementación del socialismo será también un proyecto de largo aliento.  Se trata de un pensamiento complaciente y continuista.  Una cierta legitimidad teórica puede encontrarse para esta tesis en una interpretación sobre alcances hechos por Mao y por Chou En Lai.  Estos camaradas podrían

en verdad estar en lo correcto en cuanto a la escala de tiempo, aunque yo creo que nadie argumentó seriamente esto antes del desplome, pero hay dos aspectos obvios que lo impactan a uno.  Primeramente, esto podría ser una adaptación de la incorrecta tesis del “socialismo históricamente inevitable”, (si es inevitable ¿para qué se necesitaría de la actividad revolucionaria entonces?), y en un versión más fatalista descansando sobre una escala de tiempo más larga y por lo tanto aun menos probable.  Segundo, si le resulta acomodaticia para algunos, no indica de ningún modo una vía para avanzar en  la actividad revolucionaria en el período actual. De todos modos, se trata de una reverencia a la desesperación histórica.

El desplome de la Unión Soviética es de una tremenda importancia teórica en cuanto a que plantea la cuestión de que si el socialismo es posible en la realidad concreta o se trata simplemente de una idea bonita pero totalmente impracticable como sistema social.  Si tal es el caso, lo que estemos haciendo ahora es absolutamente irrelevante.  Otro aspecto que ha penetrado con mucha fuerza en mi propia conciencia cuando pienso en la Unión Soviética es que una discusión sobre su creación y luego su extinción plantea todas las otras cuestiones concernientes al comunismo que van desde la economía, la política, la historia y  la cultura.

 

El propósito de este documento

Lo que estoy tratando de hacer aquí, es condensar alrededor de quinientas páginas de datos de investigación en una visión amplia de por qué se desplomó la Unión Soviética.  He tratado de hacerlo lo más accesible posible y concentrarme principalmente unas pocas ideas relativamente importantes antes que en personalidades.  Estoy consciente que al hacerlo me estoy exponiendo al ataque debido a cierta soltura en el enfoque.  (Alguien por ahí ha conseguido los artículos de Sweezy (Paul) y Chattopadhyay en torno al carácter del capitalismo lo cual “olvidé” mencionar, ¿acaso no se necesita saber qué es el capitalismo antes de hablar de socialismo?).  Pero todo eso está en el carácter de un documento para la discusión y si esto plantea tantas preguntas como pretende responder, estará muy lejos de ser un aspecto negativo. 

Es imposible -y en realidad se trata de un punto importante que Marx señala acerca de las ciencias sociales en cuanto a que el observador es parte de la sociedad misma--discutir la muerte de la Unión Soviética de manera desapasionada como si no tuviera nada que ver con uno.  Como cualquier otra persona que veía la existencia misma de la  Unión Soviética como un poder para el progreso histórico y que quizás en ocasiones la utilizó como una muleta política, su desplome estimula sombríos pensamientos. 

Dos razones muy extendidas en torno a la desintegración de la Unión Soviética necesitan de mucha atención, debido a que, en mi opinión, si están en lo correcto, el socialismo en el futuro probablemente podría ser descartado totalmente de la agenda histórica.  Lo que yo denomino “la tesis de los traidores” la cual se distingue de la tendencia revisionista, comenzando abiertamente con Nikita Jruchov quien era abiertamene un “seguidor del camino capitalista” animadversa a cualquier revolución futura.   En cualquier revolución, yo supongo, habrá personal dirigente que

por diferentes razónes no está a la altura de las tareas.  Si la revolución descansa sobre una estrecha base social será siempre extremadamente vulnerable al retroceso y a la extinción.  En tales casos, la construcción del socialismo será probablemente imposible.  La tesis de los traidores enfoca el problema del colapso del socialismo de una manera no marxista con explicaciones planteadas en términos del carácter moral de algunos individuos en particular y conspiraciones patrocinadas por tales individuos.  Semejantes explicaciones en torno al auge y triunfo del revisionismo en el Movimiento Comunista Internacional son de carácter esencialmente idealista.  De manera torpe reproducen elementos de la ideología burguesa puesto que sostienen que el capitalismo no puede ser trascendido debido a las limitaciones morales de los seres humanos y que por lo tanto, el comunismo es una ilusión inalcanzable.

Del mismo modo, la principal razón del fracaso de la Unión Soviética fue el estar rodeada  por el imperialismo, luego entonces el socialismo es probablemente irrealizable.  Durante el período inicial, y en este sentido lo inicial podría significar un período más bien largo de construcción del socialismo, la naciente sociedad socialista estará siempre sitiada por el imperialismo.  Si se trata del caso en que las contradicciones externas son importantes, entonces una vez más, el socialismo será probablemente un sueño imposible.

Esto no quiere decir, como se menciona más adelante, que un estrato revisionista de la dirección soviética y el estar rodeada por el imperialismo sean irrelevantes en el desplome de la Unión Soviética.  Ambos aspectos jugaron roles subsidiarios importantes.  No obstante, quisiera sostener que las contradicciones principales que enfrentaba la Unión Soviética eran más bien internas que externas.   Se hace necesario para cualquiera del amplio campo pro Unión Soviética que examine las dos explicaciones anteriores de manera más minuciosa que lo habitual con el objeto de bloquear cualquier elemento preconcebido a favor.  Si cualquiera de ellos está en gran medida en lo correcto, el socialismo estaría descartado para siempre.

 

EL REVISIONISMO EN LA URSS: UN ENFOQUE NO MATERIALISTA

LA TESIS DE LOS TRAIDORES

Una de las razones más esgrimidas entre los “marxistas-leninistas” en torno a la liquidación de la Unión Soviética es la “tesis de los traidores”.  En su parte más burda, la tesis de los traidores sostiene que la URSS se hallaba en camino hacia el socialismo hasta la muerte de Stalin cuando un grupo de traidores al socialismo -los cuales habían logrado escalar hasta los más altos niveles del partido--se tomaron el poder.

“La tragedia del Período de la Segunda Guerra Mundial  fue que en vez de hombres formados en el molde de Lenin y Stalin, fue Nikita Jruchov quien se convirtió en el líder de la Unión Soviética y del movimiento comunista internacional.”  (Majid, página 1).

Se dice que Jruchov habría tomado una “vía escogida de capitulacion ante el imperialismo.”  (Majid, página 3).  ¿Por qué habría él de “escoger” este camino?  En vano el lector buscará una respuesta en este folleto y en verdad los orígenes de campesino pobre de Jruchov figuran como

algo totalmente común.  (Majid, página 1).  En el fondo la tesis de los traidores es un informe psicológico y personalista.  Se trata de la “teoría del malo” de la historia que demuestra una metodología similar a la manera en que la historia burguesa es enseñada en términos del reinado de los malos en beneficio del rey y de la reina.  Lo que se necesita es una análisis materialista.

La tesis de los traidores deja muchas preguntas sin respuestas.  En particular, ¿de dónde es que vienen los traidores?  Es cierto que Stalin estaba bien conciente que muchos de la elite gobernante tenían ideas ajenas al socialismo y que los ascensos dentro de la burocracia también podían ser un paso más hacia el campo de trabajos forzados.  Sin embargo, esto podía siempre ser una medida extremadamente arbitraria y de corto plazo.  Stalin empleó medios organizativos en su intento de lidiar con un problema político recurrente.  En cualquier caso, semejante política podía durar solo lo que la vida de Stalin puesto que descansaba sobre su prestigio y su crueldad.  El problema real es el siguiente: ¿cómo es que los seguidores del camino capitalista se producían y reproducían constantemente al interior de un regimen que se suponía que era socialista?  Punto que Majid no explica a menos que nosotros creamos que personas como Jruchov nacieron capitalistas y ¿cómo es que el régimen de Lenín y Stalin socializaron a todo un estrato social del cual Jruchov era su principal representante? 

Resulta comprensible que en el período inicial cuando “expertos burgueses” quienes en mayor o menor medida eran hostiles hacia la revolución de 1917 y sus metas, tuvieron que ser empleados, muchos “traidores al socialismo” quedaran enquistados.  Sin embargo, Nikita Jruchov se convirtió en secretario general del Partido Comunista en el año 1953, treinta y seis años después de la revolución de 1917.  Hijo de un minero, Jruchov nació cerca de Kursk y peleó en la guerra civil durante el período post revolución de 1917-1920.  Durante la Segunda Guerra Mundial organizó las guerrillas en defensa de su nativa Ukrania.  ¿Curriculum vitae de un traidor?  No. Jruchov y probablemente la abrumadora mayoría de la dirección soviética de ese tiempo adhería a  lo que Mao más tarde denominaría “teoría de las fuerzas productivas” idea que plantea que si la economía soviética avanzaba lo suficiente, entonces el socialismo sería más o menos un resultado automático.  El punto es ver por qué tantos años después de la revolución, el sistema seguía produciendo gente como Jruchov.

 

EL REVISIONISMO EN GENERAL

El revisionismo no es algo que apareció repentinamente en algún punto de la historia del movimiento comunista internacional.  Más bien estaba presente de varias formas, justo a  comienzos del movimiento comunista internacional a mediados del siglo XIX.  Marx y Engels se opusieron a los elementos reformistas en el Partido Social-Democráta Alemán, Lenín luchó en contra de los Mencheviques, Stalin encabezó la campaña contra Trotsky y otros elementos derrotistas en el Partido Comunista de la Unión Soviética, Mao luchó contra los jruchovistas de la URSS y contra los seguidores del camino capitalista en China.

El revisionismo es la negación de la necesidad del proletariado de derrocar revolucionariamente a la burguesía; es la negación de la necesidad del proletariado de ejercer su dictadura total sobre la burguesía; es la negación de la necesidad de una prolongada lucha de clases a través de todo el período de transformación socialista de la sociedad.  El revisionismo es la forma que adopta la ideología burguesa dentro de las filas revolucionarias, su basamento material -con todo el énfasis posible--es la persistencia de las relaciones capitalistas de producción en la sociedad.

 

EL REVISIONISMO EN LA UNIÓN SOVIÉTICA: UNA VISIÓN MATERIALISTA

El socialismo no es otra cosa que el período de transición entre el capitalismo y el comunismo de manera que la contradicción básica sigue siendo la misma que bajo el capitalismo, es decir, entre la organización social de la producción y la propiedad privada de los medios de producción.  Bajo el capitalismo, la propiedad privada de los medios de produccion constituye el principal aspecto de esta contradicción pero con el establecimiento de la dictadura del proletariado, la organización social de la producción pasa a ser lo principal.

En las primeras etapas del socialismo, la propiedad privada de los medios de producción permanece no solo en forma de tierra en manos de campesinos privados y pequeños comerciantes, sino que de manera muy evidente, las grandes masas no ejercen directamente el control sobre los medios de producción, sino más bien es el partido comunista y el aparato del estado controlado por este,  que lo hacen en su representación en un proceso que han venido a denominar como “sustitucionalismo”.  Al discutir la propiedad de los medios de producción, es importante distinguir entre propiedad de jure y propiedad de facto.  Lo que realmente importa no es quien nominal y legalmente posee los medios de producción, sino más bien quien realmente decide cómo serán utilizados los medios de producción y quién recibirá lo que se produce.  No obstante, uno no debe hacer demasiado hincapié en el aspecto directo del control, especialmente en las etapas iniciales del socialismo en cuanto a que entonces nos trasladaríamos hacia el ámbito utópico del comunismo de consejos donde solo la democracia directa funcionaría.

Es inevitable que en las primeras etapas de la dictadura del proletariado solo la parte más políticamente conciente del proletariado estará activamente involucrada a través de la gestión del partido y del estado en las organizaciones sociales de producción.  No obstante, a menos que de  manera creciente secciones cada vez más amplias de las masas  participen de este proceso, la propiedad de los medios de producción seguirá en las manos de unos pocos y siendo así será básicamente privada.  Dado que el ser social determina la conciencia social, esta minoría, de manera creciente, llegará a pensar y a comportarse de manera carácterísticamente burguesa ya que su ubicación objetiva es precisamente aquella de la burguesía, es decir, poseerá y controlará los principales medios de producción.

 

LOS ORÍGENES

Es importante notar que los aspectos del estado Zarista que hicieron posible la toma del poder por parte de los bolcheviques, también hicieron extremadamente difícil el desarrollo de la revolución.  La visión sumamente simplista de Bettelheim es la perspectiva convencional sobre 1917:

“La insurrección de octubre puso fin a la dictadura de la burguesía e instauró la dictadura del proletariado en Rusia.  De este modo, hizo que el proletariado se constituyera en la clase dominante con el objeto de continuar la revolución, llevar a cabo las tareas de la revolución democrática y enfilar los primeros pasos hacia el socialismo.”  (Bettelheim, 1976, página 91).

Sin embargo, en el párrafo de Bettelheim, el mismo hecho que él sugiere que las tareas iniciales del proletariado deben ser la continuación de las “tareas democráticas de la revolución” (es decir burguesas)  implica la falta de o por lo menos una extrema inmadurez de la “dictadura de la burguesía” , que según nos informa, la clase obrera ha derrocado.  Por definición, esta había sido una burguesía embrionaria, pero entonces ¿qué pasaría con la clase obrera?  Uno podría suponer que esta también era una clase naciente y que las clases son agrupaciones sociales que actúan en relación de la una con la otra.

La más importante dicotomía en la situación rusa fue la existencia de bolsones localizados de industria moderna organizados sobre bases capitalistas e instalados dentro del contexto general  de la estructura del estado zarista absolutista.  La clase obrera era numéricamente pequeña y de reciente extracción campesina pero con algunas bases de poder.

Lane sostiene que el gobierno zarista mismo jugó un rol importante en la implementación del capitalismo en Rusia y ejerció, correspondientemente, un importante grado de control sobre la embrionaria clase burguesa.

“El moderno sistema económico fue principalmente “importado” por el gobierno y no emergió de una clase capitalista nativa y que esa clase estaba bajo la tutela del estado.  Las formaciones políticas no se conformaron de acuerdo con la clásica situación marxista.  El gobierno y no la burguesía jugó un rol dominante en el desarrollo industrial del capitalismo el cual a su vez promovió el crecimiento del proletariado.”  (Lane, página 11).

Es importante hacer hincapié que la revolución de 1917 fue una revolución obrera con una pequeña y embrionaria clase obrera.  Esto explicaría una disposición que se internalizó y que reforzó los efectos de la teoría de las fuerzas productivas y por las acciones que fueron tomadas en representación de la clase obrera.  Contrastando con Bettelheim y de acuerdo en general con Lane, Anderson sugiere una interpretación un tanto más compleja sobre el proceso revolucionario de 1917:

“El zarismo en Rusia sobrevivió a todos sus precursores y contemporáneos para convertirse en el único Estado Absolutista en sobrevivir intacto en el siglo XX.”  (Anderson, página 328).  La necesaria consecuencia de esta durabilidad del régimen zarista para los bolcheviques fue que:

“La revolución rusa de ningún modo fue hecha en contra de un estado capitalista.  El zarismo que cayó en 1917 era un aparato feudal: el gobierno provisional nunca tuvo tiempo para reemplazarlo con un nuevo y estable aparato burgués.”  (Anderson, página 359).

El fracaso de los levantamientos revolucionarios de Alemania y Hungría, no fueron todo lo importante en cuanto a la historia europea como mucho más directamente para el desarrollo mismo de la revolución rusa.  Idealmente, la teoría de las fuerzas productivas calzaba en las circunstancias de una revolución aislada debido a que si esta no elevaba el nivel de las fuerzas productivas todo se perdería.

 

Precisamente debido a las circunstancias extremadamente adversas que gravitaron en el período post 1917 es decir, la guerra civil, el desastre económico, la hambruna, etc., el régimen bolchevique se vio obligado a implementar medidas extremadamente represivas con el propósito de preservar su gobierno.  Estas medidas tendieron a estrechar aun más la base social del régimen el cual ya había perdido durante la lucha a muchos de sus mejores seguidores desde un pequeño grupo inicial.  La represión de la rebelión del Kronstadt por parte del naciente régimen bolchevique, fue, en palabras de Trotsky “una trágica necesidad”.  (Lenin & Trotsky, 1978).  Los bolcheviques no tuvieron otra opción; tuvieron que recrear la clase obrera.  La nueva clase obrera tuvo que ser extraída desde el campesinado con su inexperiencia y también sus prejuicios rurales.

Esta situación poco prometedora significó que muchos de los procedimientos que tuvieron que ponerse en vigencia en la Unión Soviética inicial eran antagónicos con el socialismo.  La teoría de las fuerzas productivas estaba fuertemente representada en las primeras interpretaciones positivistas del marxismo (Segunda Internacional) y ya como se señaló, esta tendencia fue reforzada por las apremiantes circunstancias materiales.  (Carchedi, 1987, páginas 5-6).

Con el beneficio de una visión a posteriori, está claro que  a partir de las experiencias tanto de la Unión Soviética como de China que simplemente elevando el nivel de las fuerzas productivas sin que se revolucionen verdaderamente las relaciones de producción se está condenado al fracaso.  Particularmente las masas deben involucrarse de verdad en el proceso de toma de decisiones con el objeto de alcanzar un alto nivel de conciencia política necesario para la construcción del socialismo.  La idea que el estado proletario es el estado burgués patas arriba es totalmente incorrecta.  Para que el estado burgués continue existiendo, este confía solamente en un estrecho estrato de opresores mientras que para su supervivencia el estado proletario debe asumir la gigantesca tarea de elevar a las grandes masas del  pueblo a la conciencia política.  Así lo señaló Rosa Luxemburgo en su crítica de Lenín:

“El socialismo en la vida exige una completa transformación espiritual de las masas degradadas por siglos de dominación por parte de la clase burguesa.  Los instintos sociales en lugar de los instintos egoístas, la iniciativa de las masas en vez de la inercia, el idealismo que supere todo sufrimiento, etc.  Nadie conoce mejor esto, lo describe de manera más penetrante, lo describe de manera más insistente que Lenín.  Pero, él está completamente errado en cuanto a los medios que él emplea.  El decreto, el poder dictatorial del gerente de la fábrica, los castigos draconianos, el reino del terror -todas estas cosas son solo paliativos.  La única manera de alcanzar el renacimiento es la misma escuela de la vida, la más ilimitada, la más amplia de las democracias y la opinión pública.  El gobierno por el terror es lo que desmoraliza.”  (Luxemburgo, página 70).    

En el análisis de la Luxemburgo existe una considerable dosis de verdad pero también un potencial elemento de idealismo si se le toma en términos coyunturales.  Ella escribe como si no hubiese guerra civil y hambruna en el período (1918) que ella comenta, en circunstancias en que es difícil ver como alguien hubiera gobernado sin recurrir a la fuerza.  No obstante, los hábitos iniciales son duros de morir y los métodos de comando permanecen aun cuando ya no sean necesarios para la supervivencia inminente del régimen bolchevique.  El análisis de la Luxemburgo adquiere una mayor relevancia cuando notamos que políticas como la gerencia unipersonal, el trabajo a trato y las prácticas laborales tayloristas no consiguen llevar a las masas hacia la “vida pública” que ella menciona.  Semejantes prácticas descomponen a la clase obrera y constituyen métodos burgueses de organización laboral.  (Siriani, página 147).

Que importantes oportunidades se perdieron lo ilustra el extraordinario desarrollo inicial de la economía soviética, desarrollo que no puede ser explicado en términos económicos burgueses de interés material propio.  Solo puede ser explicado por el hecho que los ciudadanos soviéticos estaban preparados para hacer grandes sacrificios por la futura construcción socialista.  Como lo señala Hoffman “hasta los liberales anti-estalinistas  describieron el sistema estalinista como una democracia totalitaria con el objeto de reconocer el entusiasmo popular que esta había despertado.”  (Hoffman, 1990, página 16).  Esta confianza, en realidad confianza parcial de las masas tenía su límite.

Durante la década de los 20 “Stalin no tenía donde apoyarse excepto en las masas, de manera que exigió una movilización general del partido y las masas.  Luego, una vez alcanzadas algunas metas de esta manera, se apoyaron menos en las masas.”  (RCP, 1981, página 4).  Creo que esta aseveración probablemente es real de manera que es importante darse cuenta que un aumento masivo de las fuerzas productivas -que por supuesto serán fuerzas productivas muy diferentes de aquellas de las sociedades capitalistas--puede solo iniciarse y mantenerse como resultado de una revolución en las relaciones de producción.

Habiendo señalado que habría un elemento de idealismo en el pasaje de Luxemburgo, sería importante notar que mi vacilación es solo específica y coyuntural.  El socialismo seguro que exige una “completa transformación espiritual de las masas degradadas por siglos de dominación por parte de la clase burguesa” ninguna otra cosa podría crear una sociedad socialista que no podría realizarse simplemente aumentando las fuerzas productivas ya que el trabajo del pueblo y la experiencia de vida es básicamente similar a aquella del capitalismo.  Por supuesto que el socialismo es una sociedad de carácter transicional y por lo tanto solo puede ser definido en términos dinámicos ¿se estaría  o no desplazando hacia delante hacia una sociedad desalienada y no antagonística?

Abreviando, una sociedad creada sobre la base de la teoría de las fuerzas productivas inevitablemente socializará unos estratos de “seguidores del camino capitalista” precisamente porque el modo de producción abarca a muchos de los mismos elementos constituyentes.

 
 

TEORÍA DE LAS FUERZAS PRODUCTIVAS

En su discurso al pie de la tumba de Karl Marx, Engels dijo:

“Así como Darwin descubrió la ley del desarrollo de la naturaleza orgánica, también Marx descubrió la ley del desarrollo histórico humano: el simple hecho hasta ahora oculto por una superabundancia ideológica, que la humanidad primero que nada debe comer, beber, tener abrigo y vestimenta antes de dedicarse a la política, la ciencia, el arte, la religión, etc. Que por tanto la producción de los medios materiales inmediatos de subsistencia y consecuentemente el grado de desarrollo económico alcanzado por un pueblo dado o durante una época forman la base sobre la cual las instituciones del estado, las concepciones legales, las ideas sobre el arte y hasta de la religión del pueblo en cuestión han ido evolucionando y a la luz de las cuales, por tanto, ellas deben ser explicadas en vez de al revés como hasta ahora ha sido el caso.”  (Marx & Engels, 1950, página 153).

Las necesidades básicas para la supervivencia deben ser satisfechas para permitir un mayor desarrollo de la sociedad y en los primeros tiempos de la revolución soviética y durante la Gran Guerra Patriótica el cumplimiento de los requerimientos básicos de supervivencia era en verdad de máxima importancia, pero este mayor desarrollo no es un proceso automático.  Mientras la base económica produce el “basamento” sobre el cual la superestructura de la sociedad emana, es bueno notar que se trata de una relación mediatizada e interactiva y que de bases similares pueden surgir superestructuras radicalmente diferentes.  El punto acerca del socialismo es que requiere de un esfuerzo contínuo para construirlo a nivel de la conciencia.  Hablando de personalidad y deseo durante un período de sacrificio por la construcción del socialismo, Guevara señala que esto no puede solo descansar en la acumulación de haberes materiales pero que “lo que está de verdad en juego es que el individuo se sienta más completo, con mucha más riqueza interna y mucha más responsabilidad.”  (Guevara, páginas 19-20).

Existe aquí entonces una relación dialéctica.  Sin un nivel suficiente de fuerzas productivas para satisfacer los requerimientos básicos para la supervivencia, toda discusión sobre la construcción del socialismo resulta esencialmente idealista.  No obstante, una vez que estos requerimientos básicos se han satisfecho, y aquí radica el debate mismo, el socialismo no puede ser construido solamente sobre la base de la expansión de las fuerzas productivas.  El socialismo, a diferencia del modo capitalista de producción, no puede ser creado sin una lucha permanente por la conciencia.  La teoría de las fuerzas productivas no combate la conciencia burguesa sino que solamente la emula y esto ha sido ampliamente decidido en la práctica, reproduce los métodos burgueses de pensamiento y vislumbra las relaciones entre la gente principalmente como relaciones económicas.

Paradójicamente, los verdaderos cambios en las relaciones de producción no solo brindarán la oportunidad de crear un ser humano desalienado sino también abrirán el camino para la expansión de las fuerzas productivas las cuales ni siquiera podrían soñarse empleando los métodos capitalistas.  Además, esta expansión podría resultar en lo posible no explotadora en

términos del uso de los recursos, la naturaleza, la contaminación.  Factores estos que nunca entran en la ecuación en las sociedades capitalistas y que nunca fueron consideradas importantes en la ex Unión Soviética donde enormes áreas han sido gravemente contaminadas.

Teóricamente, es necesario trascender la teoría de las fuerzas productivas del socialismo la cual radica en la simple noción de que todo lo que se requiere para el socialismo es una “superabundancia” de artículos de consumo.  El supuesto es que cuando tales artículos estén libremente disponibles la gente los utilizará razonablemente y dejará de desearlos como una expresión alienada de su humanidad.  Aunque el desarrollo socialista si requiere de un adecuado nivel de fuerzas productivas, esto no debe enfocarse de manera estrecha como compitiendo con el capitalismo en el ámbito de los artículos de consumo.  Esto significaría trivializar todo el proyecto socialista.  Esta ideología se hizo explícita durante el período de Jruchov en la Unión Soviética pero fue siempre una tendencia subyacente.  Lo que se necesita es una sociedad donde el pueblo tenga conciencia de su propia esencial humanidad.  El socialismo no significa que todos tengamos cinco grabadores de video sino se trata del desarrollo de una serie de relaciones no antagonistas entre los seres humanos y de estos con la naturaleza.

La teoría de las fuerzas productivas significó que la dirección soviética avalaba la idea burguesa que una sociedad socialista parecía una más grande y mejor sociedad capitalista (con similares relaciones de producción).  La dirección soviética despilfarró una enorme cantidad de recursos en proyectos de prestigio durante su “competencia” con el capitalismo.  En la cosa espacial, en los deportes, edificios públicos prestigiosos recibieron gran financiamento mientras que la infraestructura básica permanecía desatendida.

En realidad, si la “superabundancia” pudiera ser provista por cualquier sistema de organización social, esto sería terminal para el planeta en términos de agotamiento de recursos y daño ambiental.  El veinte por ciento de los ex ciudadanos soviéticos vive en “areas de desastre ecológico” con una pérdida de siete años en su expectativa de vida y una alta tasa de mortalidad infantil. (Shaw & Pryce. 1990, página 140).  Una abrumadora concentración sobre crecimiento de corto plazo sin tomar en cuenta las consecuencias ambientales fue una característica del proceso de construcción socialista en la URSS y en la Europa Oriental.  Geras señala que la meta del comunismo debería ser la satisfacción de las “necesidades razonables” con relación a las circunstancias sociales (1985, página 83).  La meta del socialismo debe ser brindarle a cada uno un nivel de vida digno y decente y no el nivel destructivo y disipado de los sectores ricos de las naciones imperialistas.  En los tiempos de Marx se consideraba a la naturaleza como una fuente inagotable de recursos aunque Engels ya había señalado la contaminación y la devastación causada por la producción industrial  en Manchester, Inglaterra en su obra Las Condiciones de la Clase Obrera.

La teoría de las fuerzas productivas significó que en el proceso de toma de decisiones económicas a la democracia  no se le dio la primera importancia.  En una economía planificada alguna manera se necesita para que millones de micro decisiones cuyo centro no solo pierde tiempo considerándolas pero que la historia indica resultan en decisiones notoriamente torpes.  La tecnología de la información y otras innovaciones científicas podrían haber facilitado este proceso pero planteaban un potencial desafío a la dirección burocrática especialmente en el área de la censura.  (Medvedev, 1979).

Esto es un ejemplo de cómo la negación de la democracia socialista inhibió la innovación y la creatividad.  La situación es que la creciente complejidad de una sociedad socialista en la medida que se desarrolla necesita un nivel de democracia que le permita a las masas de la población involucrarse en los procesos de toma de decisiones.

Un rechazo a la teoría de las fuerzas productivas implica ver al pueblo y no a las máquinas y la tecnología como potencialmente el más grande recurso del comunismo para la construcción del socialismo.  Después de todo, el pueblo es la parte más importante de las fuerzas productivas.  Producto de la necesidad es menester hacer énfasis en torno a revolucionar la conciencia del pueblo y en particular el desarrollo de cuadros del mismo partido comunista (no tengo espacio aquí para discutirlo,  pero la experiencia china es un ejemplo paradigmático para estudios posteriores).  Esto es tan así que el maoismo pone el acento tanto en la  transformación ideológica como económica.  (Burchett y Alley).

Eventualmente el Partido Comunista de la Unión Soviética, PCUS efectuó un proceso de socialización en el cual las metas y aspiraciones burguesas tuvieron no solo acomodo sino que también en realidad fueron reforzadas.  El marxismo-leninismo fue convertido en poco más que una serie de rituales esotéricos que legitimaban el “rol dirigente” de la elite gobernante.  Aunque esto comenzó mucho antes, el período de Brezhnev se convirtió en un ejemplo clásico de abierta corrupción dentro de la elite gobernante.  No era de sorprenderse que hubiera un extenso resentimiento del estilo de vida privilegiado que disfrutaban los burócratas con sus propias tiendas y dachas.

El desarrollo de fuerzas clasistas ajenas al socialismo se extendió hasta el extremo de ser capaces de alcanzar un nivel ideológico y una hegemonía organizativa suficiente para ganar el control del partido y del aparato del estado.  Estas fuerzas se habían estado desarrollando con ataques periódicos por la vía de medidas partidarias y políticas.  (Getty, 1985) desde el inicio de la revolución.  No obstante, durante el vigésimo congreso del PCUS fueron lo suficientemente fuertes como para hacer indirectamente aparición pública. (En la Europa Oriental hubo problemas específicos ocasionados por la imposición del socialismo desde arriba por parte del Ejército Rojo.  La enajenación de los partidos comunistas de las masas -para utilizar un lenguaje diplomático--jamás fue  superada.

 

RELACIONES DE PRODUCCIÓN

Hasta ahora me he referido acerca de revolucionar las relaciones de producción de una manera un tanto abstracta.  ¿Qué clasificación de las cosas habría que tomar en cuenta?  Inevitablemente esta parte deberá ser algo como una lista de ítemes que podrían ser en si temas importantes de investigación.

Las principales manifestaciones concretas de la contradicción básica en el socialismo son las mismas que en el capitalismo:

1.  Entre el modo de producción y el modo de intercambio.  

2.  Entre el proletariado y la burguesía.

3.  Entre la ideología proletaria y la ideología burguesa.

4.  Entre el estado soviético y los estados capitalistas, la Unión Soviética rodeada por el Imperialismo.

5.  Entre el Partido Comunista de la Unión Soviética y los demás partidos comunistas.

 
 

EL MODO DE PRODUCCIÓN Y EL MODO DE INTERCAMBIO

Habría que plantearse preguntas importantes, como ser:

¿Mediante qué parámetros la aplicación de la ley del valor fue recortada  y trascendida y hasta qué punto la economía continuó basada en la producción de bienes e intercambio través del dinero?  ¿Se movilizó al poder obrero principalmente por medio de incentivos materiales en vez de incentivos políticos?  Mencionamos anteriormente que la contradicción al interior del modo de producción entre las fuerzas de producción y las relaciones de producción.  ¿No hubo una fuerte desviación “economicista” durante el período soviético que tendía a ver al comunismo como emergiendo principalmente a partir del desarrollo de las fuerzas productivas prestándole poca atención a la transformación de las relaciones de producción?

 

EL PROLETARIADO Y LA BURGUESÍA

Las contradicciones de clase en la sociedad soviética deben también tomar en cuenta al campesinado y a los intelectuales.  Además, las divisiones al interior de las diferentes clases y los estamentos deben ser tomados en cuenta como también las formas organizativas que daban expresión a los intereses de clase.

Algunas de las preguntas que habría que hacerse aquí serían:

¿Se diferenció la clase obrera como un estrato relativamente bien pagado de mano de obra especializada, una especie de aristocracia obrera del resto que era mal pagado y de condiciones de vida en general inferiores?

El carácter de clase del campesinado.  ¿Había alguna diferencia real entre aquellos de las granjas colectivas y los de las granjas estatales?  ¿Qué había con la supervivencia de predios que suministraban una muy grande proporción de verduras y productos lácteos?  ¿Hasta qué punto esto constituía la supervivencia de la pequeña propiedad y que por lo tanto planteaba la base para una expectativa pequeño burguesa?

También está la cuestión de los intelectuales.  ¿Se diferenciaron ellos en un estamento profesional gerencial, posiblemente como una fuente o base de apoyo para una emergente burguesía estatal más un estrato mayor de estatus inferior de trabajadores de oficina?

¿Qué pasaba con las relaciones entre la clase obrera y el campesinado, la alianza entre ellos siendo la base original del poder soviético?  ¿El programa de colectivización debilitó o fortaleció esta alianza?

Uno de los aspectos que produce una muy  importante división de clase en el capitalismo es entre el trabajo intelectual y el trabajo manual.  ¿Hasta qué punto esta división del trabajo se descomponía en la Unión Soviética o se acentuaba aun más en el sentido que las filas de los intelectuales eran grandemente aumentadas?  Ya en la década del 60 los intelectuales superaban a los obreros y a los campesinos como miembros del Partido Comunista de la Unión Soviética.

¿Qué pasaba con las relaciones entre el partido, el estado y el pueblo?  ¿Perdió el partido su activo ascendiente entre los obreros y campesinos convirtiéndose en un cuerpo esencialmente de gerentes y administradores profesionales?  Si fue así, ¿cómo pasó y por qué paso?  Respecto del aparato del estado, los bolcheviques llegaron al poder sobre la base de haber ganado el apoyo de los soviets (consejos) pero progresivamente estos se convirtieron en organismos formales carentes de poder real, ¿hubo alguna característica del aparato del estado soviético que constituyera un real ejercicio de poder por parte del proletariado?

¿Por qué se abandonó el proyecto de avanzar hacia el debilitamiento y abolición de la familia durante la década de los 30?  ¿Fue la supervivencia de la familia burguesa un factor en la restauración del capitalismo?  ¿El sistema educativo simplemente reflejaba la división entre el trabajo manual y el intelectual y por lo tanto lo reforzaba o no?  ¿Cuánto éxito tuvieron las campañas contra las instituciones y creencias religiosas?  ¿Hasta qué punto la ciencia soviética estaba dirigida a servir en la construcción del socialismo y hasta qué punto simplemente emuló los modelos de práctica científica de los países imperialistas?  ¿Cuál fue el papel de las artes, sostener u oponerse a la cultura burguesa?

Mao Tse Tung señaló que en las primeras etapas de la construcción socialista las ideas y las prácticas de la vieja sociedad permanecen fuertemente atrincheradas en la superestructura ideológica de la sociedad.  Si estas no son resueltamente combatidas el peligro de restauración capitalista es muy grande.

 

EL ESTADO SOVIÉTICO Y LOS ESTADOS CAPITALISTAS:  LA URSS RODEADA POR EL IMPERIALISMO

El ex bloque socialista rodeado en la post guerra por el imperialismo, demostrado durante la Guerra Fría significó que la URSS se vio forzada a mantener un masivo gasto armamentístico.

Durante el período 1981-1985 la tasa de crecimiento de la economía de la URSS sobre una base total general, fue de 3,3 por ciento comparado con el 11,2 por ciento del período 1951-55.  (Samary, 1988 página 13).  Con el objeto de aumentar el nivel de bienes de consumo y gastar dinero en armamento, los soviéticos retiraron capital de las inversiones de largo plazo.  Durante el período 1978-1979 fue solo del 1% y en el año 1980 fue solo del -0,5%.  Los cálculos sobre la cantidad del presupuesto soviético dedicado al gasto militar varían considerablemente entre 11% del Producto Interno Bruto en 1976-1980 durante el plan decenal  (Saw & Pryce,  1990, página 144) al 15% del PIB de acuerdo con la CIA. (Shaw & Pryce, 1990, página 89).

Si muchos proyectos, ostensiblemente civiles, tales como las comunicaciones, la investigación espacial que tienen considerables implicaciones militares están incluidos en los cálculos, entonces el porcentaje de la economía soviética dedicado al gasto militar de una manera u otra pudo haber sido mucho más alto. La baja productividad laboral soviética no le permitió a la URSS competir con la economía mundial en términos favorables.  Esta baja productividad y aquí es donde radica una honda conexión existente  en la vida interna y la vida externa de la URSS, pudo haber sido estimulada por la energía e iniciativa de las masas.  Este esfuerzo evidentemente no se hizo.

Esto resultó fatal por cuanto los límites de la economía soviética en relación al crecimiento por la vía del plus producto extensivo ya se había alcanzado y se hizo necesaria una gestión hacia una intensa acumulación de plus producto.  Ante la ausencia de confianza en las masas, la dirección de la URSS se vio obligada a buscar tecnologías avanzadas como un paliativo de corto plazo.  (De ahí la importancia de los intentos occidentales dirigidos por Estados Unidos de impedir la exportación de tecnologías avanzadas hacia la Unión Soviética).  Esto en parte pudo haber sido superado por las innovaciones tecnológicas internas, pero, como se dijo anteriormente, estos intentos tendieron a ser sofocados.

En los frentes militar y de la inteligencia, los EUA intervinieron intensamente con el propósito de apoyar y en verdad crear fuerzas anti-soviéticas.  (Blum, 1986).  La consolidación de la Unión Soviética siempre sugirió que el imperialismo tendría que haber sido sometido a una decisiva derrota militar.  Cualquier intento de construcción del socialismo necesitará seriamente confrontar esto.  La teoría de la “coexistencia pacífica” fue tomada de Lenín e integrada en un “enfoque revisionista general” como un intento de escurrir este problema.  (Clark, página 10).

Al tiempo que la principal contradicción en la ex Unión Soviética era el estar rodeada por el imperialismo, la contradicción fundamental -como se argumenta por otro lado--fue el fracaso interno en revolucionar las relaciones de producción.

 

EL PCUS Y LOS OTROS PARTIDOS COMUNISTAS

En mi opinión, ya por el Séptimo Congreso en el año 1935 el Comintern estaba muerto para la revolución.  Se planteó “un frente unido contra el fascismo y la guerra”; una alianza social-chovinista del Comintern con los aliados imperialistas; una subordinación de los intereses del proletariado internacional a las exigencias de la política exterior de la Unión Soviética.”  (MLPC, página 1).

Esto significó que las oportunidades para avanzar tales como en España se desperdiciaron al tiempo que las insurrecciones armadas fuerons sacrificadas para llegar a acuerdos con las potencias imperialistas “democráticas”.  (RCP, 1981ª página 32).  (Por supuesto que había una relación entre el Comintern y sus partidos hermanos, después de todo, la línea del Comintern parece haber sido influenciada por el partido comunistas francés).  (MLPC, página 3).  Alrededor de 1941 Harry Pollitt sugería que: “El gobierno de Churchill es el representante de la unidad nacional para el cumplimiento de las metas del Pacto Británico-Soviético, de las Naciones Unidas y de la victoria sobre Hitler.”  (CUO, 1972, página 6).

Como lo dice el documento, “semejante política constituyó una renuncia total del papel independiente del Partido Comunista” (página 6) en el sentido de no apoyarse en las masas, entonces hubo similitud entre las políticas internas y externas de la Unión Soviética.  La muerte del Movimiento Comunista Internacional significó que la Unión Soviética recibió poca solidaridad desde el exterior.  Además, la marginalización del marxismo en los países imperiales significó que sus burguesías tenían poco que temer de sus “propias” clases obreras.

Aquí el problema más importante es el grado en que las relaciones del estado soviético con los estados capitalistas se condujo de manera que objetivamente facilitaran las luchas de los pueblos oprimidos.  Después de todo, era la política exterior de la URSS durante la década de los cincuenta y no su política interna la que primero atrajo la crítica de los comunistas chinos. Se ha sugerido que los dirigentes soviéticos de manera creciente consideraban los intereses del proletariado internacional con la defensa de la existencia del estado soviético.  Una desviación nacionalista.

Las relaciones del PCUS y los otros partidos comunistas son importantes para examinar el auge del revisionismo.  Los partidos comunistas en los países imperialistas acusaban tendencias revisionistas muy fuertes.  Por ejemplo, ninguno de ellos tomó seriamente la cuestión de la lucha armada.  Vale la pena notar que el Partido Comunista de Italia no estaba dispuesto a tomar las armas contra el régimen fascista de Mussolini, solo lo hizo cuando los fascistas alemanes tomaron el poder en Italia.  No debe automáticamente suponerse que las líneas revisionistas se originaron siempre desde el interior del PCUS.  Más bien se trató de un proceso de doble vía.

 

¿LA REVOLUCIÓN PACÍFICA?

¿Por qué la Unión Soviética se desplomó como lo hizo?  En el sentido teórico, esta es una cuestión importante ya que resulta axiomático en el pensamiento revolucionario Leninista y no solo Leninista, que el poder del estado no puede tomarse pacíficamente, que la situación es tal que una clase derroca a otra lo que inevitablemente implica un proceso violento.

¿Indican los eventos del 1989-91 que ahora existen posibilidades pacíficas para el cambio social?  Si es así, entonces esto daría nuevas y sólidas bases para el revisionismo.  En la realidad, la ex Unión Soviética no ha experimentado una revolución en el sentido de otra clase que tome el poder del estado.

No podría hacerlo mejor que citando directamente a Kotz y Weir cuya tesis comparto, señalan que:

“El sentido común nos indica que el notable desaparecimiento de la Unión Soviética en 1991 fue propulsado por el colapso de su economía socialista, lo cual condujo a que la ciudadanía pacíficamente hiciera a un lado a la dirección nacional del Partido Comunista y a su fraudulento sistema socialista.  Sin embargo, si uno se pregunta sobre el destino de los supuestamente depuestos dirigentes comunistas, uno encuentra que la mayoría de ellos no se halla en un lánguido exilio sino en cargos de alto nivel en las quince naciones que emergieron a partir de la URSS.

Por otra parte, la mayoría de ellos son extraordinariamente más ricos que antes del fin de la Unión Soviética.  Dos años después de esta extraña revolución, once de estas quince naciones estaban encabezadas por antiguos altos dirigentes comunistas.

Contrariando el sentido común, la “revolución soviética” de 1991 no se hizo en contra de una pequeña elite que dirigía la Unión Soviética, sino más bien por la elite misma.  Y no se trató del desplome de la economía planificada de la URSS lo que causó este proceso ya que semejante colapso no tuvo lugar.  Al tiempo que la economía planificada de la URSS enfrentaba serios problemas en la segunda mitad de los 70 estaba muy lejos de un deplome a finales de los ochenta.  Más bien la elite soviética desmanteló su propio sistema en procura del enriquecimiento personal.”  (Kotz y Weir, 1999).

Lejos de ser desplazada de sus posiciones de privilegio por la fuerza, la elite soviética misma se encargó de diseñar la reversión al capitalismo.  ¿Por qué querrían hacer esto?  Kotz y Weir sostienen:

“Que la élite del partido y del estado optara por el capitalismo pareciera a primera vista poco probable.  Es como si la jerarquía de la Iglesia Católica y Romana repentinamente se convirtiera al ateísmo o que la Cámara de Comercio de los EUA planteara la nacionalización de la empresa privada.  Sin embargo, semejante voltereta se llevó a efecto en la Unión Soviética.  A mediados de los ochenta la mayoría de los miembros de la elite del partido y del estado -los altos funcionarios del Partido Comunista, del estado y del sistema económico administrativo--hacía tiempo que habían dejado de creer en la ideología del sistema.  Estudios de especialistas soviéticos occidentales tales como Alec Nove, Mervyn Matthews y Kenneth Farmer descubrieron que la elite soviética después de la Segunda Guerra Mundial consistía principalmente de individuos ambiciosos, faltos de toda convicción personal y que habían arribado a la elite en procura de poder, prestigio y privilegios materiales.

Cuando en Julio de 1991 uno de los autores le preguntó a Nikolai L., antiguo miembro de la elite soviética si él era miembro del Partido Comunista, él respondió “¡por supuesto que soy miembro del Partido Comunista -pero no soy comunista!”  En la medida que las reformas de Gorbachov plantearon el debate del futuro de la dirección del sistema, los miembros de esta elite oportunista evaluaron las alternativas sobre la base de sus propios intereses.  La mayoría concluyó que el socialismo democratizado planteado por Gorbachov no les ofrecía ventajas.  El socialismo democrático amenazaba con eliminar el poder arbitrario que ellos habían ejercido sobre la ciudadanía y que reduciría sus privilegios materiales.  La elite soviética incluía a creyentes sinceros en los ideales del socialismo, incluyendo al propio Gorbachov, pero resultaron ser una ínfima minoría.

Contrariamente, el capitalismo atraía enormemente a la mayor parte de la elite.  Notaban cuanto más ricos eran sus equivalentes occidentales, no solamente en términos absolutos sino también relativos al nivel de vida de su país.  Ellos se daban cuenta que el sistema soviético tenía bienes enormemente valiosos y si el sistema se convertía en capitalista, ellos estarían en la mejor ubicación para convertirse en los nuevos dueños de estos bienes.

En verdad, eso fue justamente lo que pasó.  El primer ministro de Rusia a partir de diciembre de 1992 Viktor Chernomyrdin era ministro del gas natural en tiempos soviéticos.  Hoy en día se cree que él es el principal accionista de la empresa privatizada Gazprom la cual controla entre el 20 y el 35 por ciento de las reservas mundiales de gas y figura como uno de los individuos más ricos del mundo.  Una encuesta señaló que el 62 por ciento de los cien más ricos hombres de negocios habían sido previamente miembros de la elite soviética del partido y del estado (la mayor parte del otro 38 por ciento aparentemente provenía de las filas de la delincuencia organizada).  También descubrió que el 75 por ciento de los dirigentes políticos de alto nivel en el gobierno de Boris Yeltsin en la Rusia post soviética provenía de la elite soviética.”

El punto central en el análisis de Kotz y Weir es que se trata de un análisis materialista basado no en las fallas morales individuales de los miembros del grupo elite, sino más bien su ubicación social  objetiva y además también señala el carácter esencialmente burgués del pensamiento de esta elite. Después de leer esto, pareciera totalmente poco probable imaginar que realmente se intentó adelantar la transformación de las relaciones productivas.

 

CONCLUSIÓN

Demasiado largo. Continúa en: 

Tags: Ted Talbot, Unión Soviética, democracia, Rosa Luxemburgo, Stalin, revisionistas, China

Publicado por blasapisguncuevas @ 22:32  | Socialismos
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