Jueves, 24 de septiembre de 2009
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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del textoPartir el texto en columnasVer como pdf 24-09-2009




Al igual que en el resto de Occidente, la Guerra Fría fue en Canadá un período que comenzó en los años 40, posterior a la Segunda Guerra Mundial, y se extendió hasta la caída de la Unión Soviética en 1991. La Guerra Fría fue una estrategia que los países capitalistas usaron para limitar la influencia de la Unión Soviética en Occidente. En lo ideológico, consistía en defenderse de la ideología socialista que era entendida como un ataque a la “democracia occidental.” En lo práctico significo crear toda una estrategia defensiva bélica que incluyó la creación de la OTAN (NATO) que fue fundada en 1949.

 

El papel de Canadá se empezó a hacer relevante en términos estratégicos a partir de 1945, cuando en septiembre de ese año un joven ruso de nombre Igor Gouzenko se dirigió al periódico Ottawa Citizen y anunció que tenía pruebas de la existencia de una red de espías soviéticos que operaban en Canadá. A partir de este momento y con ese argumento se justifica la reacción en cadena que se desenlaza con matices de paranoia en la población. Paranoia que incluye la idea, nunca confirmada, de planes de un posible ataque soviético a Canadá.

 

Hay precedentes que facilitaron la Guerra Fría en Canadá. Por ejemplo, existieron verdaderas guerras psicológicas en contra de sindicalistas y miembros de los partidos socialista y comunista en el país; estos eran frecuentemente acusados de funcionar como agentes extranjeros. Durante la Primera Guerra Mundial, Canadá creó incluso campos de concentración en su territorio y en ellos detenía a inmigrantes que aunque vivían en el país legalmente habían nacido en países y regiones con las que Canadá estaba en ese momento en guerra. El número de detenidos es incierto, pero se sabe que entre los más famosos detenidos estuvo incluso León Trostky, quien fue recluido según reportes a partir del 13 de enero de 1917 en un campo de concentración en Amherst, Nova Scotia, en el que pasó dos meses prisionero. Durante la Gran Depresión, además, y para lidiar con el creciente descontento popular, se crearon los famosos campos de trabajo (camp relief) en 1931. En ellos estuvieron recluídos sindicalistas y bolcheviques (como llamaban entonces no sólo a quienes se sospechaba de comunistas, sino también de progresistas).

 

Con el comienzo de la Guerra Fría se desarrolla la “paranoia comunista”, que se refiere por un lado a la propaganda anticomunista dominante y a la implementación de control sobre la población, y por otro a la alineación de Canadá con los Estados Unidos, al que incluso acompaña en conflictos militares como la Guerra de Corea de 1950. Además Canadá interviene también indirectamente, como en el conflicto con Egipto. En este Canadá se posiciona sólo aparentemente entre ambas partes, en realidad es parte de una estrategia que ayuda a que Egipto desista de su intento de nacionalizar el Canal de Suez, la entrada al Mar Rojo, que Egipto ocupa. Contrarios a Egipto estaban Francia, Gran Bretaña e Israel, que intervienen directamente. Es aqui que Canadá envia por primera vez “tropas de paz” -concepto que inventa Lester Bowles Pearson, entonces Ministro de Asuntos Exteriores de Canadá, concepto que luego adoptan más formalmente las Naciones Unidas.

 

Control Ideológico

 

El control ideológico se focaliza en la demonización de cualquier idea progresista con el fin de evitar que éstas prosperasen, para esto se las insinúa como vinculadas al comunismo y se las presenta en conexión con la “amenaza soviética”. Algo similar a la estrategia usada en el campo de las ideas se aplica también a las personas. Se estima que en los años 50 y 60 la policía federal habría investigado calladamente a más de 70 mil empleados públicos, científicos, profesores universitarios y dirigentes sindicales. El ejemplo que vale la pena destacar es el de Gordon Martin, de la provincia de British Columbia, quien fuera piloto de la Real Fuerza Aérea Canadiense por cuatro años durante la Segunda Guerra Mundial y luego licenciado con honores al final de ésta. Martin, terminada la guerra, se dedica a estudiar leyes y se gradúa de abogado en 1948. Una vez graduado solicita ser aceptado por la Asociación de Abogados, como es costumbre pues es un trámite necesario para ejercer. Pero la Asociación nunca lo acepta, la razón es que Martin había sido miembro del Partido Comunista Canadiense desde 1938. Martin no pudo nunca ejercer como abogado, trabajó en cambio como operador de máquinas, luego en un aserradero y finalmente estableció su propio taller de reparación de televisores. Martin fallece en 1974, y veinte años después, en 1994, el gobierno canadiense pide disculpas oficialmente a su familia por la discriminación y persecusión que Martin sufriera. Estas persecusiones le costaron carrera y posibilidades de avance a muchas personas y a otras les arruinaron completamente la vida.

 

Alineación con los EEUU

 

En base a la idea de que era necesario establecer un plan de defensa contra el enemigo que es presentado como “amenazante” se establecen un número de estrategias marcadas también. La primera estrategia identificable se define a partir de 1958 y durante el gobierno de John Diefenbaker. Siendo Primer Ministro Diefenbaker acepta el emplazamiento de misiles Bomarc en territorio canadiense. Estos misiles tienen cabezas nucleares, lo que causa naturalmente alarma en la población canadiense, que reacciona mobilizándose y manifestándose publicamente en contra del emplazamiento de misiles en Canadá. Las protestas lograron impedir por cinco años el plan del gobierno que logró finalmente emplazar los misiles en 1963.

 

Una segunda estrategia identificable es la creación de refugios subterráneos, se trata de los llamados bunkers, que se estiman en media docena y que se construyen esparcidos a través del territorio canadiense. Eventualmente los bunkers fueron cerrados, el gobierno planeaba desmantelarlos totalmente, pero la población demostró su descontento y frenó su desmantelamiento. El más grande de los bunkers, el Diefen-bunker, localizado en Ontario funciona hoy como museo, es un lugar histórico nacional.

 

La tercera estrategia identificable, aunque menos conocida por el público en general, fue la de las lineas de telecomunicaciones vinculadas a la Fuerza Aérea canadiense que cruzaron el país. Se trata de tres líneas, la primera localizada al sur del país se llama Pinetree Line y cruza el país de este a oeste no muy lejos del límite entre Canadá y los Estados Unidos. La segunda linea atraviesa Canadá igualmente pero más al norte, es la Mid-Canada Line. La última está localizada en la zona ártica, cerca del Circulo Ártico, y se llama DEW Line o Línea de Aviso Temprano Distante (Distant Early Warning Line). La DEW Line tiene casi 10 mil kilómetros de largo y está a la altura del paralelo 68 a 320 kilómetros del Círculo Ártico. Las líneas son redes de estaciones de radares, DEW Line va desde Alaska a Groenlandia y fue construída por Canadá y Estados Unidos con el objeto de impedir el acercamiento de aviones y ataques de misiles soviéticos. Las estaciones de radares albergaban hasta 200 personas. De las 63 que forman la DEW Line, 42 están localizadas en territorio canadiense, el resto están en Alaska y Groenlandia. La movilización de materiales en su construcción fue impresionante; para construirlas se llevaron a la zona 42 mil toneladas de acero y se usaron 337 millones de litros de combustible, participaron en su construcción unos 25 mil trabajadores. Era este uno de los mejores trabajos de la época; por ejemplo, los mecánicos ganaban un promedio de tres mil dólares al mes en tiempos que el promedio de sueldo en Canadá era de menos de 300 dólares mensuales. Los radares comenzaron a funcionar en 1957 pero se tornaron rapidamente inefectivos pues eran incapaces de detectar a los potentes submarinos soviéticos, por ello algunas estaciones fueron cerradas incluso en el año 1960, apenas 3 años luego de su inauguración. Otras fueron cerradas en 1985 y ya para 1993 las restantes fueron también cerradas. Para entonces, EEUU retiró todo su personal y le entregó todo a Canadá.

 

Los daños al medio ambiente causado por la DEW Line fueron enormes, tanto que la limpieza necesaria se estima en 583 millones de dólares. Canadá ha limpiado ya unas 21 estaciones de las que se han extraido miles de toneladas de suelo contaminado, suelos que fueron llevadas o a Alberta o a Ontario para ser descontaminados de petróleos, aceites lubricantes y PCBs. Hay además enormes basureros de equipos rotos y tambores oxidados, algunos todavía con gasolina. La descontaminación es llevada a cabo por Defense Construction Canada, una empresa del estado federal que emplea en un 70 por ciento a aborigenes del norte del país.

 

Algunas cosas han cambiado desde los años de Guerra Fría, la población canadiense es más crítica y no acepta facilmente la guerra ni los sacrificios que implica, lo que se ha venido evidenciando en todas las encuestas que se le han hecho a la población pues consistentemente esta se pronuncia en contra de el envío de tropas canadienses a cualquier misión militar de intervención. Lo que no significa que las tropas no son enviadas, porque los gobiernos canadienses consistentemente desoyen la oposición de la población a la guerra y continúan creando enemigos ficticios y justificando intervenciones militares.

 

El clima de la Guerra Fría se ha reavivado últimamente en la prensa, en conexión con los planes del científico y político ruso Artur Chilingarov, quien organizara un salto de paracaidistas en grupo en supuesta conmemoración del 60 aniversario del primer salto en paracaidas en el Polo –hecho por dos científicos sovieticos en 1949. Esto ha reavivado las preocupaciones del gobierno. En su visita a Halifax el Ministro de Defensa Peter MacKay comentó que cualquier violación del espacio canadiense sería confrontada y compartió los planes del Primer Ministro de una gira por el norte del país (Edmonton Journal, julio 31, 2009). Harper completó esa gira en agosto y participó en la Operación Nanook, que involucró a 700 soldados, un rompehielos y un submarino.

 

Para la población más preocupante que los rusos es la Ley Antiterrorista, Bill C36, introducida el 2001 y revisada desde entonces por comisiones parlamentarias. Ley que el presente gobierno quiere ampliar introduciendo la Bill C19 que daría poder temporal de arrestos preventivos a la policía además de la posibilidad de obligar a presuntos testigos a dar testimonio en audiencias cerradas y frente a un juez.

 

 



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Tags: guerra fría, rebelión, Guerra Mundial, paranoía, comunistas, campos, sindicalistas

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