S?bado, 17 de octubre de 2009

La corrupción de la academia: Algo huele mal en Escandinavia
Por: Adan González Liendo
Fecha de publicación: 16/10/09
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El escritor, empresario, químico y filántropo sueco, Alfred Nobel, redactó en su testamento del 27 de noviembre de 1895, que parte de su fortuna fuera destinada a la instauración de un premio para reconocer a las personalidades científicas y humanistas más destacadas. Era una manera de hacer patente su amargura y arrepentimiento por haber creado la dinamita, invención que no sólo era utilizada en las minas sino también en las guerras. Desde 1901, la Academia Sueca y el Comité Noruego realizan la entrega de la afamada distinción, el Premio Nobel; hoy en día, más que por Ingmar Bergman, ABBA o la banda de rock sinfónico Europa, Suecia es célebre por los cotizados Nobel.

La polémica Academia Sueca y el Comité Noruego (que asigna los Nobel de la Paz), han dado muestras –a través de la Historia- de descaradas posturas anti-progresistas y anti-marxistas; no en balde una numerosa cantidad de galardonados han sido connotados reaccionarios y apologistas del sistema capitalista. Tal tendencia de la Academia ha sido más manifiesta en los Nobel de Literatura y de la Paz, los cuales han “aterrizado” en manos infames y mediocres en variadas ocasiones. Sin duda, los Premios Nobel han servido de arma política para atacar el disenso dentro del paradigma de la explotación, la plusvalía y el libre mercado.

En el pasado, el Comité ha dado espaldarazos “en metálico” a personajes de la ralea de Henry Kissinger, antiguo canciller de Estados Unidos durante el conflicto en Indochina. Kissinger –a comienzos del decenio de 1970- era uno de los acólitos de Richard Nixon, presidente del Imperio para la época; el gordito de mirada huidiza, articulación verbal torpe y lentes de “nerd” (Kissinger), fue quien coordinó las políticas de Seguridad Nacional junto con los regímenes títeres de América Latina, para instalar la figura del detenido-desaparecido y la lucha anti-subversiva en Suramérica. Igualmente, el impresentable Secretario de Estado de Nixon aupó hasta el último minuto la intervención en Vietnam y consumó, a finales de 1973, el Golpe de Estado en Chile y el asesinato del presidente Salvador Allende.

A pesar del oscuro proceder de Kissinger en América Latina y Asia, el Comité Noruego lo “premió” con el Nobel de la Paz en 1973. El pretexto: las conversaciones de París con Vietnam del Norte para lograr el cese al fuego entre Hanoi y Saigón, y el retiro de los soldados de Estados Unidos de Vietnam del Sur. Kissinger fue laureado con Le Duc Tho, su contraparte vietnamita, con el Nobel. Sin embargo, Le Duc Tho rechazó el “reconocimiento” y argumentó que su país (Vietnam) aún no alcanzaba la paz debido a la reiterada violación de Estados Unidos a los Acuerdos rubricados en la Ciudad Luz. La postura de Le Duc Tho ante la Academia Sueca y el Comité Noruego, fue de monolítica entereza moral ya que él conocía de los nefastos antecedentes de Kissinger. Hubiese sido una bofetada a los derechos humanos, a los movimientos de liberación nacional, y al pueblo de Ho Chi Minh, el recibir el Nobel de la Paz en Oslo “en dúo” con un asesino y asalariado de Nixon.

En 1983, el Comité Noruego reincidió en su visceral anti-marxismo y otorgó el Nobel de la Paz al “pobre diablo” de Lech Walesa, cuyo único mérito había sido el obtener millonarios fondos de la CIA y El Vaticano, por intermedio de Karol Wojtyla, con el fin de desestabilizar Polonia y los Estados obreros deformados de Europa del Este. Bajo la fachada de la lucha obrera reivindicativa en los astilleros de Gdansk, Walesa formó un sindicato “independiente” y vivió como un parásito neoliberal hasta que el “glasnost” y la “perestroika” lo hicieron ganar las elecciones legislativas de 1989. Más tarde se convirtió en presidente de Polonia, aunque mayor era su afición a la bebida y a la “dolce vita”, que a los asuntos de gobierno. El flamante Premio Nobel de la Paz de 1983, resultó ser más incompetente como Jefe de Estado que como sindicalista y hundió más a su país en la pobreza y la miseria.

PASTERNAK Y NERUDA, DOS ICONOS DE LA GUERRA FRÍA CULTURAL

La Academia Sueca ha apuntalado como plataforma de propaganda cultural los Premios Nobel de Literatura y con el tiempo han quedado al desnudo sus maniobras para favorecer o perjudicar a ciertos autores universales. Verbigracia, en 1958 se lo adjudicó al escritor ruso Boris Pasternak, ya que éste había sido un ferviente opositor dentro de la extinta Unión Soviética y había publicado una novela, bajo el título de “Dr. Zhivago”, en la cual se hacía una severa crítica a los inicios de la Revolución Bolchevique, en 1917, y a la posterior guerra civil que vivió esa nación. Según el historiador, Ivan Tolstói, la CIA ayudó a imprimir una versión en ruso de “Dr. Zhivago”, ya que ésta nunca había sido editada en ese idioma, y le hizo llegar a última hora el libro al Comité en Estocolmo. De acuerdo con las reglas de la Academia Sueca, es requisito “sine qua non” que los galardonados hayan sido publicados en su lengua natal y Pasternak aún no cumplía con ese requerimiento, al menos con la controversial “Dr. Zhivago”, a pesar de que el francés Albert Camus ya lo había propuesto para el Nobel de Literatura.

Boris Pasternak se alzó con el Nobel en 1958, pero debió declinar su aceptación ya que las autoridades de la Unión Soviética lo amenazaron con enviarlo a un campo de trabajos forzados en Siberia. Evidentemente, el Comité Central del PCUS (Partido Comunista de la Unión Soviética) sabía de la “jugada propagandística” de la CIA y de la Academia Sueca. De acuerdo con Ivan Tolstói, Pasternak jamás hubiese recibido el Premio Nobel de Literatura sin la diligente acción de “lobby” de la CIA en Estocolmo.

Otro “affaire” emblemático de la Academia Sueca fue el del poeta chileno Pablo Neruda. La consecuencia teórica y pragmática del autor de marras, con la causa marxista y proletaria de los pueblos oprimidos del orbe, le costó el veto en los círculos académicos escandinavos por algunos años. En el libro “La CIA y la guerra fría cultural”, del galo Stonor Saunders, se asegura que la agencia de inteligencia estadounidense orquestó una brutal y sistemática campaña de descrédito hacia Neruda, desde 1963. La CIA pagó artículos de prensa en Suecia e informes en contra del autor chileno, en los cuales se recalcaba la imposibilidad de “separar al Neruda artista del Neruda político”; lo acusaban de ser un “militante estalinista disciplinado” y de tener un compromiso “totalitario”. El haber sido reconocido con el Premio Stalin de la Paz, en 1953, hizo de Neruda un paria en las gélidas latitudes de la corrupta y conservadora Academia.

Gracias al reiterado chantaje de la CIA y la fragilidad ética de un Comité Nobel complaciente, el prosista sureño no se haría de la máxima distinción mundial sino hasta 1971. Habrá que resaltar que ya desde la década de 1950, el nombre de Neruda sonaba como notorio candidato al Nobel de Literatura. El Comité de Estocolmo cometía un indiscutible crimen de “lesa intelectualidad”.

PREMIO NOBEL DE LA PAZ: EL ORGASMO DE LA “OBAMANÍA”

En vista del vergonzante trayecto histórico de la Academia Sueca y el Comité Noruego, no es de extrañarse el mal chiste de hace unas jornadas; Barack Obama se hace acreedor de un Nobel de la Paz a apenas nueve meses de su asunción al poder. Continúan las conflagraciones fratricidas en Irak y Afganistán, se reactiva la Cuarta Flota y en Colombia se instalan siete bases militares para agredir a Venezuela. Obama ha convalidado todas y cada una de esas acciones belicistas, a pesar de que parece estar más preocupado por el cumpleaños de su perro o por chatear –o jugar- con su Blackberry. Con su faz de pendejo “bien administrada”, el actual huésped de la Oficina Oval nos arrastra a la agudización de las contradicciones a escala global y al enfrentamiento -sin cuartel- para resguardar a sangre y fuego el predominio del dólar. El Premio Nobel de Paz es una treta más del complejo militar-industrial y la derecha internacional, para “lavarle la cara” al Imperio y reimpulsar su ambición hegemónica planetaria. ¡Esto es el colmo de Estocolmo!

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Tags: academia, nobel, Neruda, premio, testamento, golpe de estado, Obama

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