S?bado, 14 de noviembre de 2009
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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del textoPartir el texto en columnasVer como pdf 14-11-2009




Estos días que se habla del Sitel democrático y del muro de Berlín de la DDR resulta iluminador y esclarecedor hablar de la Stasi de la República Democrática Alemana. Stasi es el acrónimo de Ministerium für Staatssicherheit, que era el Ministerio para la Seguridad del Estado, la organización principal de policía secreta e inteligencia de la República Democrática Alemana (DDR) y fue creada el 8 de febrero de 1950.

Hoy sus informes, estimados en 33 millones de páginas y de acuerdo con una orden de publicación de archivos secretos impuesta por el gobierno de la Alemania reunificada en 1992, están a disposición del público, incluyendo las fichas con datos personales. Así, por ejemplo, Timothy Garton Ash escribió The File: A personal History (El archivo: una historia personal) tras ver lo que la Stasi recogió de él. Y son muchos los alemanes, que han ojeado sus informes. Quienquiera puede saber cuándo, cómo y por quién fue espiado en la DDR, y eso tan sólo a los pocos años del hecho, a lo sumo a los cuarenta años de su puesta en práctica, porque el servicio de información está disponible desde los años 90.

Algo que en el estado español, que “chorrea democracia” por todas partes, no existe 74 años después de la implantación del terror y 34 años después de la muerte del dictador Francisco Franco. Y no existe porque los archivos han seguido estando bajo los mismos servidores de la dictadura. Y la policía, guardia civil, funcionarios del interior, gobernadores civiles, jueces…, el aparato represivo en general continuó desempeñando su cargo de dictadura. Es lo que se conoce con el nombre de transición o no poner en claro el pasado. O dicho de otro modo: impunidad. En palabra progre: ¡Hay que mirar al futuro! Claro, esto lo reclama así sobre todo quien tiene un pasado enmierdado y de pus.

Transición que les ha servido, como al falangista Martín Villa, para destruir su huella represiva y su compromiso de chivateo, espionaje y tortura y para que se desconozcan las manos causantes de semejante violación. De lo contrario y en un país de cierta decencia muchos de los jueces, escritores, funcionarios y políticos de la democracia a la española deberían haber sido condenados en tribunales con un mínimo poso de derecho humano. No en balde el gobierno español sigue, como en la dictadura, siendo denunciado como violador sistemático de los derechos de los detenidos: tanto en sus zulos y mazmorras como por su silencio frente a denuncias en sede judicial.

"El Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero utiliza desde 2004 un software fabricado por Ericsson capaz de pinchar todos los teléfonos de España al mismo tiempo. El programa permite a la Policía rastrear a una velocidad inédita hasta ahora todo tipo de llamadas. Los agentes tienen acceso a las conversaciones en tiempo real, pero también a datos tan sensibles como la identidad de los comunicantes, el lugar desde donde llaman, la operadora que utiliza e incluso el tipo de contrato que tienen." Herencia y legado de una dictadura, presente hoy en nuestro país.

El sistema Integral de Interceptación de Comunicaciones Electrónicas (Sitel), elaborado por Ericsson para el Gobierno de Aznar durante el año 2000 se ha revelado como una suerte de fruto del paraíso para cualquier espía. Una tecnología que permite al Gobierno, nada más y nada menos, que pinchar todos los teléfonos de España al mismo. El software se implanta en las operadores de telecomunicaciones y de ahí se dirige la información a los centros de interceptación de las comunicaciones dependientes del Ministerio del Interior y del CSI que a su vez los distribuye a la red SITEL.

Práctica que viola su mismo entramado legal y del que son conscientes el fiscal general, el secretario general de seguridad y el PSOE, pero como todo viene a ser lo mismo o muy parecido nadie es llevado ante el tribunal por violar los derechos de las personas sino que, por el contrario, el Tribunal Constitucional en sentencia del 5 de febrero de 2008 se escabulle ante esta práctica de la que hace gala el viejo aparato de dictadura.

Sólo el PP ha levantado la voz y denunciado, y quizá esta vez los jueces le atiendan. Y ha denunciado cuando el instrumento malévolo y violador, ideado para los “malos”, ha sido empleado y aplicado por el PSOE también a los “buenos”, para demostrar la corrupción y malas prácticas que atesoran en su filas.

La RFA se movió porque se trataba del pasado de otro gobierno y otro régimen considerado enemigo, el de la DDR. La democracia española no ha abierto sus expedientes y archivos secretos porque su aparato represivo tiene sabor de dictadura y su presente se asienta en el olvido y en la impunidad de su pasado. Su democracia no dista lo que debiera de la dictadura.

¡Clama la desvergüenza con la que escritores españoles critican la colaboración de escritores alemanes con la Stasi siendo ellos legión los sumisos a los aparatos represivos y cuantiosos los vasallos de la mano del poder! 

Rebelión ha publicado este artículo con autorización del autor, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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Tags: Stasi, Rebelión, muro de Berlín, acrónimo

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