Domingo, 15 de noviembre de 2009
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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del textoPartir el texto en columnasVer como pdf 14-11-2009




En una nota publicada el 28 deoctubre pasado, La Jornada informaba que en un pueblecito rural de SanLuis Potosí, llamado Charco Cercado, los pobladores se dedican a cazarratas para comer. Esto se debe a que el campo ya no produce y lamayoría no tiene un ingreso seguro para comprar el maíz y el frijolnecesario para alimentar a las empobrecidas familias.(1)
Nome sorprende que en Charco Cercado la gente pobre tenga que cazar rataspara alimentarse. Hace tiempo estuve en Zacatecas acompañado de mi hijoCarlos cuando se nos ocurrió ir al mercado de comidas. A la entrada delmercado, unos campesinos ofrecían ratas muertas como si estuvieranvendiendo pollos. Las amas de casa se acercaban y después de mirarlasdetenidamente señalaban la que querían. El campesino tomaba la rata ycon un filoso cuchillo la despellejaba, la envolvía en papel deperiódico y la entregaba a la compradora al tiempo que le decía: “Soncincuenta pesos, marchanta...”
Tampoconos debe sorprender que haya hambre en Charco Cercado. México continúasiendo uno de los países con los más altos niveles de pobreza y dedesigualdad del ingreso de acuerdo a la Organización para laCooperación Económica y el Desarrollo (2), por tanto muchísimosmexicanos, sobre todo de las zonas rurales, no tienen comida en sushogares ni dinero para comprarla. Ellos son parte de los más de cincomillones de mexicanos que para el 2008 habían caído en la pobrezaextrema, empujados por el modelo neoliberal capitalista de mantener unaclase privilegiada a través del sacrificio y el sufrimiento de la clasetrabajadora.
Perola historia de Charco Cercado se repite por todos lados. La crisisalimentaria continúa agravándose cada día como resultado de la crisisdel sistema capitalista. Y aunque el hambre se ensaña particularmentecon las poblaciones rurales de los países llamados en “vía dedesarrollo”, no nos debe extrañar que ya ha llegado con fuerza hasta elNorte, a los países más poderosos del planeta. Se calcula que enEstados Unidos, por ejemplo, 39 millones de americanos, incluyendo másde 13 millones de niños, padecen hambre.(3) Sin embargo, siguen siendolos pueblos del Sur, víctimas del neocolonialismo, de la explotacióndel trabajo y la depredación de los recursos naturales, del saqueo delcapital extranjero y las políticas económicas neoliberales impuestaspor el Norte, donde el hambre ha alcanzado las proporciones de unacatástrofe mundial.
Lacrisis alimentaria es tal, que en su más reciente informe, laOrganización de las Naciones Unidas para la Agricultura y laAlimentación (FAO), señala que “en 2009 hay 1,020 millones de personassubnutridas en todo el mundo” y que esto constituye “la mayor cifra depersonas hambrientas desde 1970”. El informe nos da otro dato muyilustrativo de las causas del aumento del hambre: “El incremento de lainseguridad alimentaria no es el resultado de malas cosechas, sino delos elevados precios nacionales de los alimentos, los menores ingresosy un desempleo en aumento, que han reducido el acceso de las personaspobres a los alimentos...”(4)
Estoquiere decir que la crisis económica actual, combinada con el alza enlos precios de la comida (“A finales de 2008, los precios nacionales delos alimentos básicos seguían siendo, de media, un 17 % superiores entérminos reales a los de dos años antes”, de acuerdo al mismo informe)se han convertido en un cóctel mortal para millones de seres humanos.El sistema empuja a la población ya empobrecida a condiciones de mayorpobreza despojándola de su capacidad para alimentarse.
¿Porqué se muere de hambre la gente en estos tiempos modernos de grandesavances en el conocimiento, la ciencia y la tecnología en la producciónagrícola?
Muysimple, porque vivimos bajo un sistema económico donde la comida es unamercancia y como todas las mercancias, tiene su precio. La gente quenecesita esta mercancia, es decir que tiene que comer, tiene quecomprarla. Esta es la esencia del capitalismo, la producción demercancias que tienen valor de cambio.
Setrata de un proceso que convierte a las necesidades de la sobrevivenciahumana, como la comida, en productos que no solamente tienen valor deuso, la utilidad de ese producto al ser humano para consumo, perotambién un componente de ganancia. A estos productos se les agrega estacondición a través de la explotación del trabajo humano, de laexpropiación del verdadero valor de su poder laboral para convertirseen mercancía con valor de cambio. En sí, se efectúa la transformacióndel valor verdadero del poder laboral de trabajador como un procesonatural aceptable dentro de la producción de esta mercancía y cual sedice ser remunerada con los miserables salarios. Al mismo tiempo estaexpropiación del valor creado es el ímpetu de la generación deganancias que son las que contribuyen a la acumulación de capital (lariqueza) en manos de un pequeño grupo de expropiadores, que es unacondición indispensable para sostener al sistema capitalista.
Comoel ser humano no puede prescindir de la comida, la producción de estamercancia garantiza la permanente obtención de ganancias para losmonopolios que la controlan.
Estoexplica por qué en medio de esta crisis económica tan devastadora parala población, las corporaciones que controlan el sistema alimentario,han visto aumentar sus ganancias. Hormel Foods, basada en Austin,Minnesota, tuvo ingresos por 77.2 millones de dólares en el tercertimestre que terminó el 26 de julio de este año. Estos ingresossuperaron los pronósticos de los analistas y permitieron a Hormelanunciar recientemente la creación de MegaMex Foods, con la corporaciónmexicana Herdez del Fuerte para intentar capturar el mercado de comidamexicana en los Estados Unidos y en otros países. (5) Mientras millonesde personas padecen hambre y todo mundo lamenta los impactos de lacrisis, las corporaciones se dan el lujo de aumentar los dividendospara los accionistas y las jugosas bonificaciones a sus ejecutivos.Esto es lo que llamamos la apropiación de la riqueza producida por lafuerza de trabajo. Tal es el caso de ConAgra Foods Inc., que durante sumás reciente junta de accionistas, su CEO o jefe ejecutivo, GaryRodkin, los sorprendió con un buen aumento ya que según les informó,“durante el primer trimestre del 2010 habían tenido ventas por $1.86mil millones de dólares incrementando sus ganancias operativas en 34por ciento”. (6)
Bajoel capitalismo las mercancias son producidas por la clase trabajadora,en este caso de la comida como mercancia, por trabajadores agrícolasque son principalmente migrantes. En Estados Unidos, por ejemplo, ochode cada diez trabajadores del campo son mexicanos. En España, losasalariados de la agricultura vienen del continente africano, deSudamérica o de la arruinada Europa oriental. Además, dentro de muchospaíses la agricultura es desarrollada por los migrantes nacionales ointerestatales. Por ejemplo, los nicaragüenses van a Costa Rica y loshaitianos van a la República Dominicana. Muchos de estos trabajadoresagrícolas migrantes reciben un salario miserable por producir la comidaque sostiene a la humanidad. En la región de El Paso, Texas, fronteracon México, los piscadores de chile solamente tienen un ingreso anualde $6,000. Si el nivel de pobreza oficial norteamericano para unafamilia de 5 personas es de $25,790, entonces quiere decir que estospiscadores ni siquiera ganan lo suficiente para alcanzar el statusoficial de “pobres”.
Lasmercancias también son producidas por campesinos que son forzados aproducir no lo que necesitan sus familias o su comunidad paraalimentarse, si no lo que los gobiernos les imponen a través de suspolíticas agrícolas, los programas de ajustes estructurales previos ylos tratados de libre comercio, como el Tratado de Libre Comercio conAmérica del Norte. Esta presión se da por medio del control del aguapara riego, de los subsidios y de los programas de ayuda al campo. Perola presión más importante viene de la pandilla de monopolios quecontrolan las semillas, los fertilizantes, la maquinaria, los préstamosy los mercados. Esta banda de monopolios cuenta con la complicidad delas oligarquías nacionales, pero sobre todo de los gobiernos, so penade un golpe de estado como ocurrió en Honduras.
Lalógica de este sistema capitalista entonces es que la comida, comomercancia con valor de cambio, debe generar ganancias. No se trata deerradicar el hambre porque esto no es rentable. El hambre esprecisamente el negocio. Los que tienen, mejor dicho, los que todavíatienen a pesar de la crisis, pueden alimentarse. Los que no tienen nadaestán condenados por el capitalismo a ser muertos de hambre.
Dentrode pocos días inicia en Roma, Italia, la Cumbre Mundial de la SeguridadAlimentaria de la FAO. Ahí se reunirá la mayoría de los paísesmiembros para compadecerse de la lamentable situación actual delhambre. En 1996 llevaron a cabo otra cumbre similar. Entonces seestimaba que había 830 millones de personas con hambre y se discutieronplanes para aliviar el problema. Pero 13 años después tenemos que losestados y las instituciones de los estados no solamente no lodisminuyeron sino que aumentó a más de mil millones las personas conhambre y que sigue aumentando todos los días. Claro, ni la FAO ni losestados miembros van a tocar los intereses del puñado de corporacionesque controlan la comida en el mundo, ni mucho menos van a cuestionar alsistema económico, el capitalismo, responsable de la tragedia delhambre. A lo más que llegarán será a manipular el problema para consumomediático tal y como ha ocurrido en estos últimos 13 años. Por ejemplo,al hambre ya no le llaman hambre, lo cambiaron con el término de“inseguridad alimentaria” o “food insecurity”. Así que no hay queesperar mucho de esta cumbre más que programas diseñados bajo la tutelade los ambiciosos ejecutivos de Cargill, Nestlé, ConAgra, Monsanto,ADM, Coca-Cola, etc.
Perojunto a esta cumbre, los movimientos sociales también llegarán a Romapara decirle a todo el mundo que hay otra alternativa al problema delhambre. Esta alternativa fue presentada por primera vez por La VíaCampesina, precisamente durante la cumbre de la FAO de 1996. Es laalternativa ante la crisis alimenticia generada por el sistemacapitalista. Es una alternativa que no considera a los alimentos comomercancias de cambio, sino como elementos esenciales para la vidahumana, productos del trabajo humano para su consumo y uso y no para elmantenimiento y regeneración de este sistema devastador. Es laalternativa de la soberanía alimentaria; del derecho de los campesinosa seguir siendo campesinos, del derecho de los pueblos a tener lacomida en calidad y cantidad suficiente y de acuerdo a su cultura, ydel derecho a los pueblos a definir libre y democráticamente suspropias políticas alimentarias. Ahí en Roma, La Vía Campesina junto conlos más importantes movimientos sociales, estará presente parareafirmar, como lo hiciera el campesino vasco, Paul Nicholson, enGinebra en el 2007, de que se terminó el tiempo del neoliberalismo, deque ahora “es el tiempo de la soberanía alimentaría”.
FUENTES:

(4) “El estado de la inseguridad alimentaria en el mundo 2009” http://www.fao.org/docrep/012/i0876s/i0876s00.htm
Publicado originalmente en el blog del autor: http://carlosmarentes.wordpress.com/


Rebelión ha publicado este artículo a petición expresa del autor, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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Tags: hambre, capitalismo, México, Rebelión, La Jornada

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