Jueves, 24 de diciembre de 2009
Por: Xabier Pérez Igrexas
Fecha de publicación: 23/12/09
 

Cuanto más avanza la crisis sistémica, más palpable y frecuentes son las manifestaciones de rancio anticomunismo. No es casualidad. Responde a la lógica perversa del sistema, que al margen de condenar a millones de ser humanos a pagar las consecuencias de la codicia especulativa del gran capital financiero, también quiere privar al conjunto de las clases trabajadoras del pilar ideológico sobre el que poder construir una alternativa real y factible al vigente sistema capitalista.

El sistema, víctima de su incapacidad para hacer frente a esta grave crisis, en una situación de colapso de facto, quiere impedir por todos los medios que las mayorías sociales aprovechen el espacio de oportunidad de esta coyuntura para alterar la vigente correlación de fuerzas que las somete. La represión se intensifica y se extiende, con la misma fuerza con la que brotan en las diferentes latitudes del mundo expresiones firmes en favor de un cambio de sistema. Los sucesos en Copenhague son apenas el ejemplo más notorio y televisivo, de una realidad que se sucede de manera cotidiana en los centros de trabajo, en las villas y ciudades, tanto de la periferia como del centro del sistema.

Imperialismo

El imperialismo vuelve a sacar garra belicista. Conscientes de que su potencia radica en la capacidad militar -por tanto en la capacidad de matar y destruir-, las potencias imperialistas, especialmente los EEUU, bajo la careta amable de Obama (quien se está demostrando continuamente como una contradicción programada y funcional al propio sistema, y no como un síntoma de la más mínima esperanza), está engrasando su maquinaria de guerra.

La posibilidad de una invasión a Venezuela desde las bases colombianas, no es a esta altura ningún absurdo. Se acrecientan el número de tropas invasoras en el Afganistán, ya no sólo de los EEUU sino también de sus aliados (entre ellos el Estado español, una vez más arrodillado al Atlantismo), no solo para librar una guerra inconclusa contra unos cientos de talibanes sino sobre todo por el interés geoestratégico de la zona. Y la maquinaria diplomática, al servicio del capital transnacional, acelera sus trabajos para cohesionar un único gran bloque de países alineados con el capitalismo, contando con la presunta desactivación del polo ruso y con la indiferencia china.

Y todo en un momento en el que las incipientes alternativas articuladas, como el ALBA, aun no están en condiciones, ni económicas, ni militares, de poder plantar cara al enemigo, que como bien advertía estos días Raúl Castro “está muy activo”. Los vaticinios de una realidad global multipolar no contaban con que la crisis provocaría contradicciones también a las clases dominantes, que se ven apretadas por la incapacidad de acrecentar en la esfera productiva su tasa de ganancia a los ritmos necesarios, y por lo tanto radicalizarán su acción.

Persecución anticomunista

En este contexto, está a perpetrarse una durísima persecución contra de las organizaciones comunistas, pero también -y en mayor medida- contra del propio corpus ideológico del marxismo y sus conceptualizaciones derivadas. La reimpresión de obras de Marx y Engels que tuvo lugar en los inicios de la crisis, era aceptable por el sistema como anécdota graciosa, sin embargo, cuando comienza a haber indicadores -aunque tímidos- de que socialmente está cuajando en las clases populares (que representan la mayoría del pueblo) la necesidad de un cambio de sistema, la cosa se convirtie en peligrosa y por lo tanto en perseguible. Esa idea, la de la urgente necesidad de construir un nuevo modelo socioeconómico -que supera el reformismo keynesiano- dejó de ser residual, como lo fue durante los últimos 15 años, para pasar a ser asumible por amplias capas sociales.

Sólo ese hecho, el de que se está forjando una potencial alteración en la actual correlación de fuerzas, explica la beligerancia anticomunista de los últimos meses. Resoluciones de diversos organismos e instituciones europeas (entre ellas a OSCE) equiparando comunismo y fascismo. Los fastos con los que celebraron la caída del Muro de Berlín. La prohibición de la simbología comunista y la ilegalización de partidos en varios países de Europa (el último episodio tiene que ver con la más que probable ilegalización del Partido Comunista de Bohemia y Moravia en la República Checa). La invisibilización del papel fundamental de la Unión Soviética en la victoria contra del nazismo en la II Guerra Mundial. La posibilidad de que la Real Academia de la Lengua Española se proponga definir comunismo como doctrina totalitaria. O la empecinada proyección de las presuntas atrocidades del totalitarismo stalinista. Todos estos hechos, proyectados y amplificados por los grandes medios de comunicación de masas (de los que son propietarios), pretenden una vez más desactivar el paulatino resurgir orgánico, pero sobre todo ideológico, del comunismo en el plano internacional, a través de la calumnia, de la falsificación histórica, e incluso de la criminalización política y sobre todo judicial.

El anticomunismo es hoy una expresión palpable del carácter esencialmente reaccionario de las clases dominantes de un sistema en quiebra, que no van a renunciar fácilmente a la pretensión de que la salida de esta crisis sea a costa de las trabajadoras y trabajadores, con la pérdida de derechos sociales fruto de la conquista de varios siglos de lucha, en una nueva vuelta de tuerca a favor de sus intereses como clase y en contra de los de la mayoría social.

De ahí que reivindicar el comunismo como ideología liberadora que aspira a la superación de la actual sociedad de clases, sea tal vez un acto más necesario que nunca.


Xabier Pérez Igrexas: Vigo (Galicia/Estado español), 1984; colaborador de opinión en diferentes medios de comunicación, forma parte de diversos colectivos sociales; Politicamente está vinculado al nacionalismo gallego, siendo en la actualidad Vice Responsable Comarcal de Galiza Nova (organización juvenil del Bloque Nacionalista Galego) en Vigo.

Es autor del blog [CONTRADISCURSO] (www.contradiscurso.net)

Tags: anticomunista, capital, codicia, capitalismo, imperialismo

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