S?bado, 06 de marzo de 2010

  • AMANDO HURTADO

    05/03/2010




  • Entre líneas

    Alabemos a Pinochet…

    Eso es lo que pregonaba el periódico más señero de la financiocracia norteamericana, menos de 48 horas después de producirse la catástrofe sísmica de Chile. El Wall Sreet Journal fue adquirido en 2007 por el magnate de los medios informativos Rupert Murdoch, a cambio de 3.700 millones de euros (aprox.). Colaboran con Murdoch, en favor de los oligopolios, bien conocidos economistas y periodistas, artilleros neoconservadores del “mercado libre”, así como personajes de segunda o tercera fila mundial - pero con posibilidades de influir en la opinión pública de sus respectivos países - como el bienaventurado José María Aznar, por ejemplo.

    En su editorial del pasado lunes - Cuento de dos ciudades - comparaba el Wall Street Journal los resultados del terremoto de Chile con los mucho más desastrosos que proporcionalmente ha tenido el muy reciente de Haití, afirmando que ello se debe “al lujo que supone la mejor preparación de un país próspero, ya que Chile se ha beneficiado enormemente, durante las últimas décadas, de las reformas libre-mercantilistas aprobadas en los años 70 bajo la dictadura de Augusto Pinochet”.

    Uno se pregunta hasta dónde es capaz de llegar el cinismo del que hacen gala los medios al servicio, bien pagado, de los intereses espurios. El pueblo haitiano ha vivido en la más absoluta miseria bajo la garra permanente de Estados Unidos, invadido varias veces durante decenios y dejado finalmente en manos de regímenes tan brutales y odiosos como el de los Duvalier, desde 1957 a 1986. Hasta ahora, ha sido la política de mercado libre que predican el WSJ, los congresistas estadounidenses y sus colegas mundiales, impuesta a Haití, la que ha hecho que las consecuencias del terremoto hayan alcanzado en aquel pequeño país las dimensiones conocidas. Los pequeños agricultores y granjeros haitianos, arruinados y hacinados en ciudades sin infraestructuras suficientes, como Puerto-Príncipe, podrían responder adecuadamente si hubieran podido aprender a leer y escribir, tras tener acceso a una ingestión regular de calorías para subsistir.

    Chile nunca se encontró en la situación de Haití, ni antes ni después de independizarse de España en 1818. El supuesto “milagro chileno” que según los teóricos del mercado libre - como Milton Friedman - posibilitaron allí los torturadores pinochetistas, sólo benefició directamente a la oligarquía económica chilena. Tras el golpe militar de Pinochet el desempleo alcanzó niveles nunca conocidos anteriormente y los sueldos sufrieron la mayor caída de la historia. En 1983, diez años después del golpe, la tasa de desempleo llegaba casi al 35%, produciéndose protestas sangrientamente acalladas por la dictadura.

    Lo realmente maravilloso de Chile, para los editorialistas del Wall Street Journal, fue la transferencia de riquezas que tuvo lugar entre 1980 y 1989, años durante los cuales los más ricos del país, que representaban aproximadamente el 10% de la población, pasaron de la posesión del 36,5% de los bienes nacionales a ser dueños del 46,8%. Al mismo tiempo, el 50% de la ciudadanía vio descender esa participación, que había sido antes del 20,4%, hasta el 16,8%. Y la ingesta calórica diaria del chileno medio había disminuido en un 20% cuando Pinochet fue obligado a dejar el poder, en 1990. Véanse los datos estadísticos oficiales de la administración chilena.

    El último informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico señala que Chile ostenta, aún hoy, un muy alto nivel de desproporción en la distribución de su riqueza nacional, incluso comparada con la media de Latinoamérica y sólo superada en eso por Brasil y Colombia. Para Murdoch y su gente, del período pinochetista sólo cabe recordar las ventajas que proporcionó a Wall Street. Todo lo demás es irrelevante, ya que el inefable Pinochet “apoyó las reformas en pro del mercado libre que han hecho que Chile sea un país próspero, envidiado por sus vecinos”, según subrayaba el periódico en su editorial de diciembre de 2006, comentando la muerte del ex-dictador.

    Ahora, el gobierno chileno saliente está teniendo que emplear miles de efectivos militares, con armas y medios disuasorios, para intentar que no le desborden los acontecimientos sociales, como consecuencia de los fallos estructurales que se han puesto de relieve al ocurrir el infortunado y durísimo accidente sísmico sufrido por una parte importante de la población.

    Por el momento, sólo cabe añadir un expectante “continuará”, deseando lo mejor para los chilenos.

    Amando Hurtado es escritor y licenciado en Derecho

     


    Tags: Journal, Pinochet, Haití, Goebbels, Amando Hurtado, terremoto

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