Domingo, 14 de marzo de 2010

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Para otra aproximación general al tema, véase Estado Social.

El concepto Estado del bienestar denomina en ciencias políticas y económicas una aproximación o propuesta política o modelo general del Estado u organización social, usualmente entendida como una según la cual el Estado provee ciertos servicios o garantías sociales a la totalidad de los habitantes de un país.[1] Más que un concepto específico, se considera que el término es una categoría práctica para designar ya sea un conjunto de propuestas o una propuesta general acerca de cómo el Estado debe o puede proceder.

Así, por ejemplo, el lexicón de ciencias políticas de la Universidad Eberhard Karls de Tubinga dice al respecto:

In der Politikwissenschaft wird der Terminus Wohlfahrtsstaat zum Teil abweichend verwendet und gilt als vorwiegend empirische Kategorie zur vergleichenden Analyse der Aktivitäten moderner Staaten.
"En la ciencia política, el término Estado de bienestar tiene en parte usos o significados distintos y se considera que es principalmente una categoría empírica para el análisis comparativo de las actividades de los Estados modernos".

Estudios acerca de ese modelo general se pueden dividir entre esos dedicados al origen, características o función general de la propuesta, etc. y aquellas que se centran en estudios -comparativos o no- acerca de la implementación específica por los estados de tales esquemas.

Contenido

[editar] Orígenes y evolución del término

El término Estado de Providencia fue acuñado bajo el Segundo Imperio Francés por los republicanos que criticaban la filosofía demasiado individualista de ciertas leyes (como la ley Le Chapelier, que prohibía los sindicatos), y preconizaban un "Estado Social"; se preocupaban del interés de cada ciudadano y del interés general. La expresión habría sido empleada por primera vez por el diputado Emile Olliver en 1864, para despreciar la capacidad del Estado de llevar a cabo un sistema de solidaridad nacional más eficaz que las estructuras de solidaridad tradicionales (como las corporaciones prohibidas por la ley Le Chapelier).

Es hacia 1870 cuando el término alemán Wohlfahrtsstaat fue utilizado por los "socialistas de cátedra" (universitarios) para describir un sistema que anuncia las políticas bismarckianas en materia social.

La noción actual de Estado de providencia corresponde al término inglés de "welfare state" (literalmente: "estado de bienestar"), forjado en los años 1940. Esta última expresión habría sido creada por William Temple, entonces Arzobispo de Canterbury, como contraposición al warfare state ("estado de guerra") de la Alemania Nazi para describir la emergencia de las políticas keynesianas de posguerra.

El sociólogo T.H. Marshall define el término como una combinación especial de la democracia, el bienestar social y el capitalismo. Algunos otros lo identifican, erróneamente, con el llamado Estado Social o incluso la Economía social de mercado.

Para algunos, es el añadido de un Quinto poder del Estado: el de intervención económica, añadido a los tres poderes clásicos de Montesquieu y al cuarto poder, que son los medios de comunicación. Para otros, como Claus Offe, es un cambio profundo que nos permite hablar de un Estado Moderno[2]

[editar] Interpretaciones y criterios de comparación de Estados del bienestar

[editar] Interpretaciones

Se entiende por Estado del bienestar, como concepto general, uno en el cual corresponde al Estado o a la Sociedad asumir la responsabilidad del Bienestar social y económico de sus miembros. Esta responsabilidad es entendida generalmente como comprensiva y universal, porque "bienestar" es un concepto amplio que se aplica a todos.[3] Adicionalmente, para algunos, tal bienestar es un derecho,[4] ya sea humano[5] o natural de los ciudadanos- lo que se concreta en los llamados derechos sociales .[6] (ver: desarrollos posteriores en "patrimonio") Para otros, tal derecho no existe como tal, sino que más bien hay un deber[7] [8] ya sea del estado, la sociedad o sus miembros -la llamada responsabilidad social[9] -que puede o no concebirse como emanada o fundada ya sea en el concepto de bien común.[10] o en la responsabilidad moral[11] o en el concepto legal de obligación conjunta derivada de un hipotético Contrato Social.[12] que, a su vez, puede o no ser explícito en una Constitución[13] (ver también Derecho positivo)

Sin embargo, para otros, el asunto no trata de principios, sino de objetivos: el propósito del estado no puede ser otro que promover el “Interés Social” o común de manera práctica.[14] Así, se sugiere, si fuera el caso que los gastos que el sistema implica son de beneficio a la sociedad en su conjunto, tales gastos serían ampliamente justificados.[15] Desde este punto de vista, los gastos de “bienestar” pueden ser considerados no solo gastos de "buen funcionamiento" de la sociedad, sino también como inversión social,[16] pudiendo ser vistos no solo como aumentando la cohesión social sino también la productividad común.[17] [18] Adicionalmente se alega que tales gastos pueden implicar un ahorro o disminución de costos, ya sea para obtener bienes y servicios de interés general[19] o que los gastos sociales son más efectivos y cuestan menos que otras medidas de reducción de problemas sociales, por ejemplo, criminalidad,[20] etc. A extremis, esta visión puede ser concebida como utilitaria, con una concepción de la sociedad como grupo de interés: sería, se puede alegar, más efectivo y eficiente gastar en asuntos sociales que eliminar o controlar los problemas que de otra manera se multiplicarían[21] (Ver también Anomia). Sin embargo, y a pesar que tal percepción facilita y ordena el discurso político-social en relación a gastos sociales, en la medida que centra la atención en ventajas comunes promoviendo al mismo tiempo el desarrollo de técnicas y conceptos de utilidad social,[22] se ha alegado, en contra, que esta aproximación empobrece la visión tanto académica como social.[23]

Lo anterior da origen a tres interpretaciones principales sobre la idea de Estado de bienestar:

  • Estado del bienestar como concepto general, de acuerdo al cual los miembros de una sociedad tienen la expectativa legítima de que la sociedad, el gobierno o el estado los apoye, ya sea en general o en momentos de necesidad, o la expectativa real de que ellos se beneficiaran de los esfuerzos comunes y del progreso social. En esta visión general, tal expectativa es considerada bien un derecho de los ciudadanos o bien una obligación u objetivo social.
  • Estado del bienestar como el sistema en el cual el Estado como tal asume la responsabilidad por el bienestar de los ciudadanos. Ciertos ejemplos de este modelo de estado del bienestar se basan en una “red o sistema de seguridad", con provisiones claramente delimitadas.
  • Estados del bienestar puede identificarse con sistemas generales de bienestar social. En muchos "estados del bienestar", el bienestar no se proporciona actual o exclusivamente por el Estado, sino por una combinación de servicios independientes, voluntarios, mutualistas y gubernamentales. En algunos casos de este tipo, el estado o gobierno actúa como coordinador de las provisiones y al mismo tiempo como proveedor de último recurso. En otros, el estado puede delegar la provisión de servicios a caridades, organizaciones sociales o privadas (apoyándolas financieramente); en este último caso, algunos autores utilizan el término “sociedad del bienestar’.

[editar] Criterios de comparación

Deborah Mitchell[24] identifica cinco aproximaciones principales a esos estudios comparativos:

  • Comparaciones de políticas: comparar los términos explícitos sobre los cuales se propone y toma acción. Briggs se centra en el origen y evolución histórica del concepto del bienestar tanto en Europa como en los EE. UU.[25] y Flora y Heindenheimer, a partir de tales desarrollos, proponen que a menudo tal desarrollo, a pesar de las diferencias ideológicas, etc., tiene lugar a lo largo de líneas similares[26]
  • Comparaciones de ingresos: tales ingresos son los recursos económicos dedicados a los sistemas de beneficencia. Maynard[27] sugiere dos sistemas básicos: pago a través de impuestos (pago obligatorio) y pago a través de sistemas de seguros (pago voluntario). Wilensky muestra que el nivel tales gastos depende principalmente de la estructura social (incluyendo edad) de la población y de la duración de implementación del sistema como tal.[28]
  • Comparaciones de productos: diferentes estados implementan reglas y mecanismos diferentes. Esping Andersen utiliza tales diferencias para establecer un sistema de clasificación relacionado con la entrega de servicios específicos y asunciones generales.[29]
  • Comparaciones de servicios. A través de la consideración de la entrega de servicios y beneficios: qué hacen, cómo se financian, quién los controla,[30] [31]
  • Comparaciones de resultados: se ha alegado -desde este punto de vista- que lo que importa acerca de estos sistemas no es lo que se intenta o cuál es el proceso, sino si la población se beneficia o no en consecuencia. Esta es la base del trabajo efectuado por el Luxembourg Income Study cuando analizó y comparó los servicios de asistencia social en diferentes países.[32]

[editar] Antecedentes históricos generales del Estado del Bienestar

A lo largo de la segunda mitad del siglo XIX en la mayor parte de los países occidentales, la llamada Cuestión social, especialmente la presión política de los movimientos obreros, impulsó a los gobiernos a adaptar la legislación sobre el trabajo y el trabajo infantil, que fue progresivamente modificada. Como ha visto, la mayor parte de estas medidas fueron, por lo general, puntuales y de alcance mínimo, con características que dependen tanto de la historia como de las circunstancias político-sociales de cada país. Sin embargo, es posible notar un movimiento hacia servicios incrementalmente mayores o más comprensivos.

Esta situación culmina en las crisis del Período de entreguerras

Es generalmente considerado que el resumen que Offe hace de la situación es correcto: “El Estado de Bienestar ha sido el resultado combinado de diversos factores (&hellipGui?o El reformismo socialdemócrata, el socialismo cristiano, élites políticas y económicas conservadoras ilustradas, y grandes sindicatos industriales fueron las fuerzas más importantes que abogaron en su favor y otorgaron esquemas más y más amplios de seguro obligatorio, leyes sobre protección del trabajo, salario mínimo, expansión de servicios sanitarios y educativos y alojamientos estatalmente subvencionados, así como el reconocimiento de los sindicatos como representantes económicos y políticos legítimos del trabajo…"[33]

[editar] Estado del bienestar en el siglo XX

Hay un acuerdo general en trazar el desarrollo del estado del bienestar moderno al periodo que sigue la Primera Guerra Mundial. En ese contexto tres elementos generales son citados usualmente: el desarrollo del fordismo , el precedente creado por la administracion económica durante la Primera Guerra Mundial y la continuación y profundización de las crisis económicas.

Varios autores han acotado que el desarrollo del fordismo-y concomitante expansión de la producción industrial- fue, últimamente, el factor decisivo tanto en la continuación y profundización de las crisis del periodo -caracterizadas como crisis de sobreproducción- como, a través de esas crisis- de una situación que demandaba una solución no solo más estable sino más eficiente: esa expansión masiva de producción solo puede ser resuelta establemente -en el largo plazo- con una expansión igualmente masiva en la capacidad de consumo.

En relación al precedente creado por la guerra se alega que aun cuando durante esa el Estado juega un papel mayor creando un precedente con la intervención masiva del Estado en la economía, en general, la fe en los mecanismos de los mercados libres para resolver los problemas permanecía intacta. Así, y a pesar que se había demostrado una gran capacidad ad hoc para dirigir la economía, los gobiernos de Europa Occidental y Estados Unidos volvieron a implementar políticas liberales después del armisticio. Cabe anotar que, a pesar de eso, la intervención estatal en la economía de posguerra no pudo ser evitada del todo, en la medida que numerosos gastos, tales como el mantenimiento de orfelinatos y los mutilados de guerra o la reconstrucción de las ciudades y regiones devastadas por el conflicto, impusieron demandas sobre las sociedades. Esas intervenciones se dieron en el marco minimalista delineado anteriormente.

Sin embargo, la continuación de las políticas del liberalismo clásico significó la continuación de las Crisis cíclicas económicas que culminaron en la Gran Depresión de los años 30, lo que empezó a tener repercusiones políticas, comenzando por mermar esa fe en el poder omnipotente de los mercados. Esta situación tuvo dos fuentes. Una fue la incapacidad del análisis liberal clásico para explicar y resolver esas crisis, debido a la creencia de que esas se debían a una serie prácticamente infinita de elementos tales que no se podía generalizar. En las palabras de Joseph Alois Schumpeter, "cada fluctuación económica constituye una unidad histórica que no puede explicarse sino mediante un análisis detallado de los numerosos factores que concurren en cada caso".

Otro elemento importante en el origen de esa crisis política fueron los acuerdos económicos (o mejor dicho, falta de tales) del Tratado de Versalles. Un joven economista inglés, John Maynard Keynes, que formaba parte de la delegación británica, renunció en protesta, denunciando que "el Tratado no incluye ninguna provisión para la rehabilitación económica de Europa -nada para hacer un buen vecino de los derrotados Imperios Centrales, nada para estabilizar los nuevos Estados de Europa(...)-; tampoco promueve de alguna manera un pacto de solidaridad entre los Aliados mismos; ningún arreglo fue encontrado en París para restaurar el desordenado estado de las finanzas de Francia e Italia o para ajustar los sistemas del Viejo Mundo con el del Nuevo (...). Es un hecho extraordinario que el problema fundamental de una Europa que se muere de hambre y se desintegra frente a sus ojos fue el único asunto en el cual fue imposible despertar el interés de los Cuatro (poderes victoriosos)..."[34]

La denuncia de Keynes contra la inacción estatal fue recibida fríamente por las autoridades. Después de todo, se alegaba, las leyes económicas del mercado establecen que esos crearán naturalmente un Equilibrio económico que llevará al pleno empleo y beneficiará las mayorías. Sin embargo las criticas de Keynes demostraron ser proféticas. El comportamiento de los mercados de postguerra, lejos de resolver las crisis que la habían ocasionado, las ahondaron y, con ese ahondamiento, se crearon inestabilidades políticas que llevaron a cuestionar la capacidad de la democracia para generar un bienestar general. La respuestas clásicas, medidas monetaristas, fallaron notoriamente: Winston Churchill en Inglaterra revaluó la moneda y Herbert Hoover en Estados Unidos la desvalorizó -ambas medidas ahondaron las crisis en esos países.

Las crisis se agudizaron y empezaron a tener consecuencias políticas profundas: En 1921 estalla una nueva guerra entre Grecia y Turquía (1921-23). En 1922 Mussolini tomo el poder en Italia y en Austria se llega a la bancarrota, lo que fuerza a su administración por parte de la Sociedad de Naciones. En 1923 Turquía se transforma en "república de partido único". En 1924 Grecia establece una república que dura cuatro años antes de que una dictadura la remplace. En 1926 un gobierno militar asume poder en Polonia. En 1927 comienza la Guerra Civil China. En 1931 España se declaró república y Japón invade Manchuria. En 1932 el Primer Ministro de Japón es asesinado y su sucesor implementa políticas pro militaristas. También en 1932 Roosevelt es elegido presidente de los Estados Unidos y se le advierte que, "a menos que haga algo, habrá una Revolución en doce meses". El 1933 Hitler asume el poder en Alemania y se declara la guerra civil en Austria. En 1935 la Italia de Mussolini invade Etiopía. En 1936 estalla la Guerra Civil Española. En 1937 empieza la guerra chino-japonesa (1937-1945)

Sobre todo eso se cierne -parafraseando a Marx- "el fantasma del comunismo", en la forma de la URSS, que, a partir de 1922 (con el fin de la Revolución rusa de 1917), se ofrece como modelo económico y social alternativo, "un paraíso de los trabajadores", libre de crisis y restricciones sociales. Nuevos jefes de Estado empiezan a ser escogidos por sus programas abiertamente intervencionistas: en los Estados Unidos, Franklin D. Roosevelt fue elegido en 1933 con la promesa de su New Deal y el Frente Popular llegó al poder de Francia en 1936.

Sin ambargo, las dictaduras que ya habían surgido sí demostraron ser capaces de resolver las crisis. Tanto la URSS con el Plan Quinquenal, como la Alemania Nazi de pre-guerra, la Italia de Mussolini (quien fue elogiado por "hacer que los trenes corrieran a tiempo", es decir, por poner fin a las huelgas y caos económico que había dominado a ese país) y el Japón Imperial, países todos que impusieron fuertes controles estatales a la economía, resolvieron la crisis a mediados de los 30.[35] Esto llevó al auge de proyectos políticos totalitarios, lo que a su vez amenaza la estabilidad mundial, culminando en la Segunda Guerra Mundial (1939).

Es importante mantener presente que el problema principal de entreguerras no fue la incapacidad de resolver las crisis, fue la incapacidad de resolverlas en tiempos de paz, a través de las concepciones económicas del liberalismo clásico y dentro del marco de la democracia.

Así, dos modelos de estado de bienestar surgen: uno autoritario, basado en la expoliacion de sectores que son percibidos como externos al país.[36] El otro democrático, basado en la extensión real de los beneficios sociales a los miembros de la sociedad. El primero basado en la extensión a ultranza de la lógica de la competencia capitalista[37] El otro, en la necesidad de mantener y extender, al menos en principio, los valores sociales y democráticos. Es en ese sentido que Waligorsky dice que se propuso la intervención estatal "como una resguardo contra el poder del mercado para socavar nuestras instituciones políticas y sociales más valuables. ..(..).. un mercado totalmente libre es definitivamente no el mejor mercado para una democracia, un mercado sin regulaciones no garantiza ni justicia ni prosperidad ..."[38]

Todo lo anterior legitima, a nivel internacional, los principios de la intervención estatal en la economía con el fin de garantizar el bienestar general de la población y la estabilidad económica tanto de ellas como de los países. Siguiendo esas ideas y en el periodo que siguió la Segunda Guerra Mundial muchos países, especialmente en Europa, abandonan las políticas de bienestar minimalistas anteriores y adoptan programas de provisión comprensivos. Con esas políticas, el Estado de Bienestar hace su "debut" en el mundo moderno.

[editar] El Estado del Bienestar en Europa

Es frecuente escuchar decir que existe un solo modelo social europeo, como contraposición al modelo social existente en los EE. UU. Lo cierto es que la realidad es mucho más compleja. Existen en realidad distintos modelos sociales (es decir, Estados del Bienestar) en el seno de la UE. A pesar de que cada país tiene unas particularidades propias, se pueden distinguir cuatro modelos distintos:[39]

  • El modelo nórdico, de Dinamarca, Noruega, Islandia, Finlandia, Suecia y Holanda.
  • El modelo continental, de Austria, Bélgica, Francia, Alemania y Luxemburgo.
  • El modelo anglosajón, de Irlanda y Gran Bretaña.
  • El modelo mediterráneo, de Grecia, Italia, Portugal y España.

[editar] El modelo nórdico

Como se puede observar en el gráfico, presenta el nivel más alto de protección social y su característica principal es la provisión universal basada en el principio de ciudadanía, es decir, que existe un acceso más generalizado, con menos condiciones, a las prestaciones sociales.

En lo que se refiere al mercado de trabajo, estos países se caracterizan por importantes gastos (relativos) en políticas activas con el objetivo de la reinserción rápida en el mercado de trabajo de los desempleados. Se caracterizan también por un elevado número de empleos públicos. Los sindicatos tienen una elevada afiliación y un importante poder de decisión lo que provoca una baja dispersión de los salarios (una distribución más equitativa de la renta).

El modelo nórdico se caracteriza también por un elevado tax wedge.[40]

Características del modelo nórdico : Los países nórdicos son estados pequeños, relativamente homogéneos en términos de etnicidad y religión, de larga tradición democrática, de respeto por los derechos humanos y de estado de derecho. Entre 1870 y 1918 tuvo lugar la abolición del trabajo de menores, pensiones para personas adultas pobres, seguros de riesgos profesionales, fondos para seguro de enfermedad. Entre 1919 y 1950 se produjo una importante extensión de los derechos sociales, el movimiento obrero tuvo un papel fundamental consiguiendo la extensión de relaciones laborales autónomas, por medio de acuerdos entre patrones y sindicatos, una tasa alta de organización de todos los asalariados, incluyendo mujeres. Una colaboración efectiva entre los líderes de clases sociales y el nuevo grupo de “ingenieros sociales” que se unieron a los partidos socialdemócratas. El universalismo, es una de las características principales del modelo nórdico, junto con la financiación por impuestos, la provisión publica de transferencias y servicios, énfasis en los servicios sociales personales, provisiones de alta calidad y tasas de compensaciones altas e igualitarias.

[editar] El modelo continental

Es similar al anterior pero con una mayor proporción de gastos orientados a las pensiones. Se basa en el principio de “assistance” (ayuda) y `"sécurité sociale " (sistema de seguros), con en un sistema de subsidios parcialmente no condicionado a la empleabilidad (por ejemplo en Francia, dónde existen subsidios cuyo único requisito es tener más de 25 años. Sin embargo, otros beneficios dependen de contribuciones voluntarias a sociedades ya sea estatales, mutualistas o privadas de seguros).

En lo que se refiere al mercado de trabajo, las políticas activas son menos importantes y a pesar de que los sindicatos tienen una afiliación muy baja, estos tienen un importante poder de decisión en las negociaciones colectivas.

Otro elemento importante del modelo continental son los subsidios por invalidez.


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