Lunes, 03 de mayo de 2010
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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del textoPartir el texto en columnasVer como pdf 02-05-2010

¿Por qué este blog?

Luiggino Bracci


Creo que ni el Estado venezolano ni las comunidades de Software Libre estamos haciendo las cosas bien, y quiero explicar por qué.

Tengo una posición crítica en torno al Software Libre en el marco del Socialismo del Siglo XXI. Por un lado, muchos de los miembros de la comunidad de Software Libre sufren un mal endémico en todo tecnócrata: hastiados de la politiquería de los partidos tradicionales, se han declarado "apolíticos". Se saben de memoria las 4 libertades, son enemigos mortales de Windows y Microsoft, sueñan con un mundo donde todo el mundo use Linux, pero no se han preguntado cómo lograrlo en un mundo donde miles de millones de personas viven con menos de dos dólares al mes y no tienen mera idea de qué es un teléfono; ni hablar de un computador o Internet. Mantienen posiciones absurdas, como que el Software Libre puede funcionar ya sea en el capitalismo o en el socialismo, y terminan vendiéndose al mejor postor: no les importa trabajar hoy para una transnacional estadounidense, o mañana para una escuela bolivariana, con tal de que ambos le paguen bien.

En el otro extremo tenemos a personas que hablan de "Socialismo del Siglo XXI", se declaran enemigos de las transnacionales, jamás entrarían a un McDonald's o se tomarían una Coca Cola y sueñan con acompañar al Presidente Chávez en la lucha por la soberanía de nuestros pueblos y la eliminación de la pobreza. Pero no conocen cómo funcionan las herramientas tecnológicas que utilizan. Repiten como loros los chismes sobre "lo malo que es el Software Libre", muchas veces sin saber qué es. Y, dejándose llevar por la mercadotecnia o la publicidad, terminan usando miles de millones de bolívares del Estado para que empresas transnacionales o extranjeras les presten servicios o les instalen software sin hacer la transferencia tecnológica respectiva, o siquiera darles derecho de propiedad sobre el Software. En medio de su ignorancia terminan haciendo que el Estado se vuelva dependiente de empresas privadas nacionales o extranjeras, a las cuales se les pagan millones de dólares al año para que mantengan operativo al Estado, al mismo tiempo que bodegas de Mercal o Pdval se encuentran vacías por falta de recursos. Peor aún: si a esas empresas privadas les da la regalada gana, paralizan el Estado, porque ellas son las que mantienen sus plataformas tecnológicas.

Este blog humildemente tiene la función de profundizar la discusión en torno a estos y otros problemas. He trabajado en tres radioemisoras del Estado venezolano: fui creador y coordinador de las páginas web de Radio Nacional de Venezuela en 2004, y de YVKE Mundial en 2007; laboro actualmente en Alba Ciudad FM; trabajé en el sitio Web alternativo Aporrea.org, del cual sigo siendo colaborador, y di clases en la Academia de Software Libre del CNTI. Apoyo plenamente el proyecto socialista del Presidente Hugo Chávez, y quiero compartir diferentes experiencias y opiniones en torno a lo que ocurre en nuestras comunidades y en el Estado venezolano, para que juntos busquemos soluciones.

Problema 1: Comunidades de Software Libre, utilizadas por el capitalismo para afianzarse

El tiempo ha demostrado que el Software Libre, dentro del capitalismo, no es otra cosa sino una mera curiosidad utilizada por los poderosos para afianzar su poder: un movimiento relativamente pequeño ha creado miles de aplicaciones, pero ni por el carajo han logrado hacer cambios profundos en el sistema.

Microsoft sigue siendo el monstruo capitalista de siempre, obteniendo en 2009 un total de 58.437 millones de dólares de ingresos (el doble de las reservas internacionales de un país petrolero como Venezuela, que rondan los 30.000 millones de dólares). Tres de sus directivos están entre las 50 personas más adineradas del mundo, afianzando la explotación del hombre por el hombre como nunca antes en la historia.

Peor aún, gigantescas empresas capitalistas han nacido, crecido y han logrado afianzarse en menos de 10 años, luego de ahorrar gigantescas cantidades de dinero gracias al Software Libre.

Google es la más representativa de todas: usa Software Libre en todas sus aplicaciones, pero ni por el carajo explican cómo funciona su buscador, ni mucho menos liberan el código fuente de ésa o de otras aplicaciones estelares de su corporación. Alguien podría defender a Google diciendo que ellos tienen proyectos benéficos, como el "Summer of code", que paga pequeñas sumas de 5.000 dólares a desarrolladores de software libre que hagan algunas mejoras a los programas, pero eso hay que contrastarlo con los gigantescos ingresos anuales de Google: 21.795 millones de dólares en 2008, es decir, en un año obtuvieron ingresos muy cercanos al total de las reservas de Venezuela. Sus dos fundadores también están entre las 30 personas más adineradas del mundo, ello a pesar de que la empresa se fundó hace apenas 12 años.

Google tiene en la comunidad de Software Libre a cientos de miles de tontos, que le han desarrollado gratuita y altruistamente aplicaciones como Apache, Python, PostgreSQL y tantas otras, y Google ha podido utilizar todo eso sin pagar ni un centavo, ni retribuirle nada ni a ellos, ni a la sociedad. Es la explotación del hombre por el hombre llevada a una nueva dimensión: la explotación del nerd por el capitalista, y lo mejor para éste último es que no hubo que obligar a nadie a hacer nada.

Con esto no estoy diciendo que el Software Libre sea malo, o sea un enemigo. Todo lo contrario, estoy diciendo que el Software Libre tiene una razón de ser altruista y humanitaria, pero debido a que sus ideólogos han sido personas muy ambiguas y apolíticas, los buitres hijos de puta capitalistas de siempre están utilizando a las comunidades para enriquecerse sin devolverle nada a la sociedad. Quienes estamos en las comunidades de Software Libre sólo podemos usar nuestro tiempo libre (léase: noches y fines de semana) para crear y mejorar aplicaciones libres y abiertas, pero para vivir tenemos que trabajar 8 horas al día para un hijo de puta capitalista. Y lo peor es que, luego de crear software libre de forma altruista, llega otro capitalista y lo usa para enriquecerse sin darnos nada a cambio.

"Que Dios se compadezca de quienes creen que la libertad se consigue en el código fuente"

Las comunidades de Software Libre también se han caracterizado por usar su "apoliticismo" como excusa para aislarse de otras luchas reivindicativas de la sociedad. Para los líderes de la Comunidad de Software Libre, la única forma de "alcanzar la libertad" es a través del código fuente. ¿Qué estupidez es esa?

Imagínese usted llegar a una favela en Brasil, a un campo en Colombia o a una comunidad en Etiopía; pararse frente a personas de escasos recursos, que viven en un rancho con piso de tierra, con poco acceso al agua potable y sin instalaciones para aguas servidas; con hijos con problemas de desnutrición y enfermedades diversas; con familias fracturadas, madres solteras que tienen que criar ellas solas a 5 ó 6 hijos luego de que su borracho marido las dejara; con niños que trabajan en fábricas y maquilas; y cuando usted esté frente a esas personas, se pondrá el plato de un disco duro en la cabeza y les dirá: "Hijo mío, ¡alcanzarás la libertad si usas Software Libre!" ¿No creen ustedes que estamos "un pelín" desubicados?

Roberto Núñez, un programador argentino también conocido como "Troyano", escribió un artículo a propósito de la visita de Richard Stallman a Cuba, y sus respuestas a las fuertes preguntas políticas de los antillanos. Núñez denomina "softwarelibrismo" o "stallmanismo" a una tendencia dentro del movimiento de Software Libre, en la cual hay "purismo sólo netamente técnico; es decir, condenar a alguien o algo solamente por el código cerrado de un programa".

A ello, cita una pregunta que le hicieron a Stallman en Cuba: "¿Permitirías que con la libertad, por ejemplo, un gobierno dictatorial emplee Software Libre en planes represivos o que tengan que ver con la muerte?", a lo que Stallman respondió: "Sí, porque es insoportable que el autor de un programa tenga el poder de dictar lo que el usuario pueda o no pueda hacer".

Razona Núñez: "En otras palabras, si es código libre, no importará que se use para la guerra, la explotación, el fascismo o la represión". Explica en otro artículo que "puede existir militarismo y explotación bajo Software Abierto, nada lo prohíbe. Como también periódicamente médicos cubanos pueden salvar vidas usando Software como Windows en algún componente medico. Esto demuestra que el tecnicismo es absurdo y falto de realismo y racionalidad". También afirma: "Los stallmanistas no quieren avanzar en cuanto a su filosofía para reglamentar el uso ético y humanista del Software, sino que miran para otro lado. Mientras dicen no poder imponer un juicio moral, lo imponen todo el tiempo lavándose las manos en cuanto a lo realmente social".

Sin duda que es un error el querer considerar al Software Libre como el fin, en vez de verlo como uno de los instrumentos para poder vencer la explotación del hombre por el hombre. "El verdadero quid de la cuestión esta en el modelo económico: no se alcanzará jamás ninguna libertad bajo un sistema capitalista. Por ello el enemigo, antes que el Software Privativo, son las Corporaciones. El espíritu hacker verdadero debe estar enfocado en la libertad de la información, y ésta inevitablemente nos lleva contra las corporaciones. La intención de estos pulpos no es otra sino la explotación en pos de ganancias, se disfracen o no de corderitos".

Las transnacionales amigas de Microsoft y Google son las mismas que fomentan la explotación del hombre por el hombre, que promovieron las invasiones a Irak y Afganistán, así como los golpes de Estado en Venezuela, Chile, Honduras y otros países. Son las mismas que irrespetan el protocolo de Kyoto, mandando a la mierda al medio ambiente para que sus industrias no se vean afectadas. Son las mismas que acaban con los derechos laborales de los trabajadores, que se infiltran en nuestras universidades para enseñarle a los estudiantes que la empresa siempre está por encima del ser humano, y que aúpan la instalación de siete bases militares en Colombia. Pero nada de eso le interesa a las comunidades de Software Libre. Sus miembros sólo se preocupan por decir que Windows es chimbo y Microsoft es malo.

Las comunidades de Software Libre también tienen que cambiar su concepción elitesca y netamente ligada a las capas medias de la sociedad, y volverse más humanistas. Seguir el consejo de Fidel Castro: "Ver en los procedimientos burocráticos el peor obstáculo. Usar la ciencia y la computación sin caer en lenguaje tecnicista e ininteligible de élites especializadas. Sed de saber, constancia, ejercicios físicos".

¿Por qué siempre las Ferias Latinoamericanas de Software Libre (FLISOL) en Caracas las hacemos en el sureste de la ciudad, en la parte más rica? ¿Acaso el oeste caraqueño no existe, o tendemos a olvidar que allí vive el 70% de la población de la capital venezolana? ¿Por qué no hacemos un FLISOL en Tiuna El Fuerte, o en Caricuao? ¿Por qué no trabajar más de cerca con los consejos comunales y otras formas de organización vecinal?

Lo otro que también tenemos que cambiar en nuestras comunidades tecnológicas es nuestro excesivo énfasis en el software, como si debajo de éste no existiera nada. ¿No se han dado cuenta de que en nuestro país, lleno de playas repletas de silicio, no sabemos hacer un puto transistor, y mucho menos un circuito integrado o un microprocesador? Los transistores se inventaron en 1947, y los circuitos integrados en los años 60 del siglo pasado. Sin ellos, no podemos hacer software. No podemos conformarnos con hacer teléfonos "vergatarios" hechos con chips traídos de otros países, que no sabemos cómo funcionan ni tampoco podemos fabricar. Antes de construir celulares o computadoras, tenemos que empezar por lo básico: sus componentes fundamentales. Lo mismo con motores, bombas hidráulicas y demás artefactos necesarios para todo tipo de maquinarias que necesitamos fabricar en nuestro país para ser soberanos tecnológicamente.

Del otro lado tenemos otro problema igual de grave: un Estado Socialista que clama que tenemos que ir tras la soberanía tecnológica, pero que se niega a dar pasos para tomar ese curso.

Problema 2: El Socialismo no asume su rol como gran generador de Conocimiento

Los gobiernos socialistas de la región van en el mismo camino que Google, por culpa de algunos burócratas que no saben ni dónde están parados, ni hacia dónde dirigir los tiros. El Decreto Presidencial 3.390 que rige en Venezuela ordena que el Estado migre su plataforma tecnológica hacia Software Libre, y de hecho el Estado ha ahorrado millones de dólares al no comprar más licencias de Microsoft y de otros fabricantes de Software Comercial.

Pero el objetivo del Software Libre no es meramente ahorrar; tenemos que adueñarnos del conocimiento que hay detrás de las Tecnologías Libres, mejorar las existentes, y crear nuevas aplicaciones y tecnologías libres que ayuden a resolver los problemas de las y los venezolanos. Tenemos que dejar de depender de empresas extranjeras que tienen prácticamente todo el control sobre nuestras plataformas tecnológicas, y en lugar de eso tener personal venezolano, adecuadamente concientizado y remunerado, trabajando para nuestro pueblo.

Es allí donde vemos que el Estado venezolano no ha entendido su rol.

Muchas veces vemos que burócratas "revolucionarios" se quejan de que determinada aplicación libre no tiene todos los requerimientos necesarios, no es "tan buena como Photoshop", "tan bonito como Final Cut", "me descuadra los márgenes", y se limitan a firmar órdenes para comprar software comercial, pagando a veces cientos de miles de dólares a empresas transnacionales, cuando sería mucho más barato financiar el mejoramiento o el desarrollo de aplicaciones libres.

Veamos un ejemplo: Audacity, el software libre para edición de audio más popular. En muchos lugares en el Estado venezolano, incluyendo las diferentes emisoras radiales, se negaban y se niegan a usarlo, argumentando inestabilidad, dificultad de uso, no hay suficientes efectos de sonido, etcétera. Prefieren, más bien, usar el software de Adobe, Sony o M-Audio, cuyas licencias cuestan entre 2 a 3 millones de bolívares viejos por cada computador, no nos permiten saber cómo están hechos y no hacen transferencia de conocimiento.

En fin, nos fue relativamente sencillo averiguar cuales eran las causas de la inestabilidad de Audacity, y corregirlas. La dificultad de uso puede solucionarse brindando cursos. ¿Los efectos de sonido? Se pueden instalar efectos LADSPA disponibles en esta página web, que incluyen al menos dos efectos distintos de reverberación y unos 40 ó 50 efectos más.

Lo más triste del asunto es esto: la mayoría de la gente cree que Audacity es hecho por una gigantesca empresa con fines de lucro, y no es así. En la página web AudacityTeam y en la página oficial de Audacity explican:

En la actualidad, todos los desarrolladores de Audacity trabajamos en él durante nuestros ratos libres, sin recibir paga alguna. Algunos de nosotros somos estudiantes, y otros tenemos empleos (en otros lugares) como desarrolladores de software, músicos, ingenieros de grabación o tenemos otros trabajos. Nos tomó tres años crear Audacity 1.0, el cual fue descargado un millón de veces y fue ampliamente conocido como un programa muy últil y prometedor (...)


Las ganancias que obtenemos por Audacity (obtenidas por publicidad y venta de franelas) no son distribuidas a los antiguos colaboradores del proyecto. Hay demasiadas personas y sería extremadamente complejo hacerlo de forma equitativa. Igualmente, nadie contribuyó en el código de Audacity esperando una compensación económica. Audacity está desarrollado por voluntarios que trabajan en su tiempo libre. Audacity no es shareware y no esperamos obtener dinero de el.

Más bien, el equipo de desarrolladores principales de Audacity invertirá los ingresos en productos y servicios que beneficien al proyecto en general. (...) Nuestro objetivo a largo plazo es conseguir fondos suficientes para contratar a un desarrollador a tiempo completo que se dedique plenamente al proyecto y realice parte de las tareas administrativas, de mantenimiento y de publicación de nuevas versiones, para descargar de trabajo a los voluntarios para que puedan dedicar más tiempo al desarrollo del código.

¡Imagine cuántas cosas más podríamos realizar si alguien pudiera trabajar en Audacity a tiempo completo! Estamos buscando patrocinantes (corporaciones, fundaciones, individuos...) que amen Audacity y quieran pagarnos para desarrollarlo más rápidamente de lo que hacemos ahora.

Esta situación contrasta con la de SoundForge, Audition, Pro-Tools y otros programas comerciales para edición de audio, en los cuales Sony, Adobe, M-Audio y otras transnacionales destinan decenas de programadores a tiempo completo, que ganan jugosos sueldos mensuales, a trabajar en mejorar esas aplicaciones.

¿Se imaginan si nuestros estados socialistas (Venezuela, Cuba, Ecuador, Bolivia, Nicaragua, Brasil, etc.) decidieran apoyar a Audacity y otros proyectos de Software Libre que sean necesarios para nuestra región? Qué tal si dijéramos: "el Estado venezolano le pagará a Audacity una ayuda de mil dólares mensuales y les pone a la orden uno o dos programadores venezolanos a tiempo completo para desarrollar Audacity más rápido, pero tienen que añadirle tal y tal funcionalidad al software, que necesitamos urgentemente para que nuestros trabajadores en Radio Nacional de Venezuela, YVKE Mundial, Alba Ciudad, Radio del Sur y en las emisoras comunitarias hagan mejor su trabajo". ¡Creo que ellos aceptarían felices y encantados!

En unos meses, esos programadores venezolanos, tutoreados por los creadores de Audacity, conocerían a la perfección el programa, le harían mejoras importantísimas y tendríamos un excelente ejemplo de transferencia tecnológica usando software libre. El gobierno bolivariano quedaría muy en alto ayudando a una comunidad sin fines de lucro de desarrolladores provenientes de varios países, y programadores venezolanos se unirían a estadounidenses, rusos, alemanes y de otras nacionalidades que trabajan en ese proyecto.

Sin duda que sería un trato mucho mejor que el que firmamos con Uruguay por el software propietario Genexus, que luego se cambió por el software libre Altagracia, que aún no se ha terminado pero por el cual Venezuela pagó unos 8 millones de dólares, procedentes de los convenios energéticos con Uruguay para la venta de hidrocarburos.

Conclusión

En definitiva, eso es lo que creo: tiene que haber cambios de lado y lado. El Software Libre tiene que evolucionar y volverse militante, y no un mero instrumento de quien tenga el dinero. Pero el Estado Socialista también tiene que apoyar y sustentar la generación de conocimiento libre.

Fuente: http://softwarelibresocialista.blogspot.com/2009/12/por-que-este-blog.html


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Tags: Software, luiggino Bracci, blog, Linux

Publicado por blasapisguncuevas @ 6:44  | VENEZUELA
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