Domingo, 23 de mayo de 2010
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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del textoPartir el texto en columnasVer como pdf 23-05-2010

Carta a Narciso Aguilera Marín con relación a su artículo ¨Alerta ecologista contra la promoción de maíz transgénico en Cuba¨



Estimado Narciso:

Mucho me gustaría poder analizar este tema en los múltiples espacios de debate científico, técnico y social que tenemos en Cuba para ello, pero tengo tanto respeto por el espacio digital “Rebelión” que decidí solicitarles que publicaran esta respuesta y de inmediato intentaré ponerme en contacto directo con usted para ampliar y debatir lo que aquí quiero expresar.

Sobre su artículo permítame hacer las siguientes observaciones:

  • Comprendo y apoyo la resistencia que el movimiento campesino de América Latina ha llevado contra el monopolio de los transgénicos por las grandes transnacionales, la promoción del uso de agroquímicos, el lucro a partir del hambre y el favorecimiento de los grandes productores a expensas de los pequeños campesinos. Estamos convencidos sin embargo, que es el uso inadecuado de la tecnología y no la tecnología en sí misma en donde está el problema. Si no hay opciones generadas dentro del sector público con un enfoque diferente, lo que ha sucedido y sucederá es la expansión cada año mayor de estos cultivos transgénicos en manos de unas pocas transnacionales en el mundo.
  • Esto a quien más favorece es a las propias transnacionales y hay quien afirma que parte de la oposición, la generan y financian ellos mismos. Lo ideal para ellos es que sigamos importando la mayoría de los alimentos que consumimos de los que producen ellos en los países desarrollados, que por su alta tecnología y sus desleales subsidios, invaden a nuestros pueblos con sus productos agropecuarios. En los últimos años, los países en vías de desarrollo, hemos pasado de exportadores de alimentos, a grandes importadores netos.
  • Algo similar sucedió hace ya varios años con el uso de la biotecnología en la producción de vacunas y fármacos de uso humano, sin embargo, hoy no se concebiría el combate de la hepatitis B sin las modernas vacunas producidas por esta vía, o el tratamiento de la diabetes sin el uso de la insulina recombinante o la de la insuficiencia renal sin el uso de la eritropoyetina obtenida por esta misma forma.

El aporte cubano en esa esfera es haber puesto a la disposición del pueblo cubano y de muchos otros del tercer mundo, gratuita o a precios módicos estos productos antes exclusivos de los ricos.

  • Admiro y apoyo el movimiento agroecologista y la agricultura familiar, pero no puede esto llevar a creer que esa puede ser la única alternativa en países como Cuba donde sólo el 14% de la población es agrícolamente activa, y que debe combinarse con otras formas de producción agrícola en cooperativas o granjas, que aplicando todas las técnicas de una producción sostenible, garantice un sistema productivo con los mínimos recursos necesarios, para garantizar mayores rendimientos y producción total, que conduzca a una soberanía alimentaria nacional.

a. No puede ser la misma forma de producir la que aplica un agricultor en una pequeña parcela, que la de una Cooperativa de Producción Agropecuaria (CPA), una Unidad Básica de Producción Cooperativa (UBPC) o una Granja Estatal.

b. No puede ser la misma forma de producir en una zona con abundante fuerza de trabajo en el campo, que una sin la mínima necesaria.

c. Proponer una receta única, no es solo inviable, si no que nos conduciría a una dependencia de la importación de alimentos de forma indefinida.

  • Con el mayor respeto, no creo deba preocuparnos lo que piensan profesores norteamericanos que se oponen a los OGM y a cualquier alternativa de alta productividad en Cuba y otros países en vías de desarrollo y que no han logrado detener o siquiera disminuir el desarrollo y generación monopólica de esta tecnología por las grandes transnacionales de su país. Nos inundan entonces con sus productos, que son por cierto casi 100% transgénicos y les proporcionan grandes ganancias a las transnacionales.
  • Este es un problema cubano que debemos resolver nosotros, balanceando los riesgos y las ventajas que impone cada tecnología a utilizar.

  • Creo muy bueno que le haya proporcionado usted al periodista que escribe la noticia, algunos artículos científicos. En este campo, lamentablemente, una parte importante de lo que se publica está muy polarizado a favor o en contra, y si uno quiere defender una posición sin base científica, basta con leer y distribuir solo los que apoyan lo que uno piensa. Le aseguro que yo leo diariamente decenas de artículos a favor y publicaciones y noticias en contra, para poderme hacer una opinión balanceada y científicamente fundamentada y trato de saber siempre qué opinan las agencias especializadas imparciales. Por favor, deme una dirección a la cual poder enviarle las opiniones de la Organización Mundial de la Salud, la FAO, las principales Academias de Ciencias del Mundo y de muchas otras fuentes de las más imparciales y basadas en datos concretos y no solo en opiniones o criterios generales. En general todas ellas alertan de los riesgos potenciales y exponen las ventajas y proponen al final un estudio riguroso caso a caso y paso a paso, para evaluar cada evento transgénico antes de emitir una opinión concreta sobre cada uno. Alertan también sobre la monopolización de una tecnología tan sensible, en manos de unas pocas transnacionales.
  • Lo que ud. menciona con relación a México no se ajusta a la realidad. A partir de una preocupación justa (que comparto) por ser México centro de origen del maíz, se ha estado estudiando la posible introgresión de genes foráneos en las especies nativas. México no ha aprobado la siembra comercial de maíz transgénico, ni se ha detectado una importante siembra ilegal del mismo, lo cual está estrictamente vigilada por las organizaciones que se oponen a los mismos. De ser cierto, la proporción de introgresión seria en un nivel tan pequeño, que cuantitativamente es despreciable y no tiene nada que ver con el desastre de la producción de maíz en México y la inundación de maíz norteamericano. Esta negativa situación es originada por un atraso y abandono del campo mexicano y una competencia desleal (contenida en el Tratado de Libre Comercio) con su vecino norteamericano, que basa su producción de maíz en alta tecnología de híbridos y transgénicos y que la subvenciona desmedidamente. Achacar a los transgénicos esa situación provocada por las reglas del capitalismo feroz, desvirtúa la realidad y minimiza el verdadero problema sociopolítico del asunto.

Esto no está en contra del hecho que estemos de acuerdo en que México tenga muy en cuenta que es centro de origen y biodiversidad del maíz, al decidir sobre el uso o no de esta y otras tecnologías relacionadas.

  • En el caso particular de la noticia en la que usted se refiere a Cuba, le puedo asegurar que la única planta transgénica que se ha autorizado para su extensión en nuestro país, ha sido sometida al más estricto escrutinio regulatorio durante muchos años y solo después de demostrar su inocuidad como alimento, su contribución positiva al ecosistema y su ventaja económica manifiesta, es que recibió la autorización de las agencias regulatorias del Ministerio de Salud Pública, el Ministerio de Ciencia Tecnología y Medio Ambiente y del Ministerio de la Agricultura.

Se trata de un maíz resistente a la principal plaga del maíz en Cuba (Palomilla) y que colateralmente es tolerante en un herbicida (que sólo debe emplearse en los casos que se utilice normalmente este método de control de malas hierbas, pues no es obligatorio su uso).

  • Contrario a lo que promueven las transnacionales, el paquete tecnológico que acompaña este maíz no tiene nada que ver con la promoción de uso de agroquímicos, sino todo lo contrario, por ejemplo:

a. No se aplica ningún plaguicida.

b. Se aplica siempre micorrizas (Ecomic/INCA).

c. Se aplica siempre un estimulador nutricional (Fitomas/ICIDCA).

d. Se aplica solo el 50% de los fertilizantes químicos recomendados para el cultivo a partir de la aplicación de los bioproductos anteriores y se investiga intensamente actualmente la introducción de otros bioproductos y técnicas de una agricultura de perfil orgánico.

e. Sistema de no cultivo, favoreciendo acumulación de restos de cultivo y materia orgánica.

f. Utilización de herbicida solo cuando la extensión sembrada y escasa disponibilidad de mano de obra lo exijan para la obtención de rendimientos adecuados (en estos casos normalmente se utilizan varios herbicidas, en muchos casos mucho mas tóxicos). Nuestra tendencia es que con la aplicación del no cultivo y otras técnicas de conservación pueda llegar a eliminarse totalmente la utilización del herbicida.

g. En resumen, en la forma que estamos proponiendo el uso de esta tecnología, no tiene nada que ver con la promoción de altos insumos, que al igual que usted, rechazamos.

  • Por otra parte, ponemos a su disposición y de cualquier otro interesado, las numerosas evidencias que tenemos de que el uso de este maíz, al no utilizar pesticida alguno, ha favorecido la presencia de prácticamente todos los componentes del ecosistema.
  • Sobre los costos, tenemos no sólo las fichas de costo planificadas, sino también los costos reales obtenidos por los agricultores con el uso de esta variedad y comparación con los que obtienen con la variedad convencional. Le propongo también enviárselos y le adelanto que la ganancia para el productor es el más del doble en el maíz genéticamente modificado. Esto es razonable al tener menos costos de producción y obtener más rendimiento. A los productores se le vende la semilla al mismo precio que la convencional y no tienen que hacer ningún otro pago por el uso de la tecnología, como exigen las transnacionales en otros países.
  • Le propongo además favorecer una visita de usted y los colegas que estime conveniente a estos agricultores que la han sembrado y han aplicado la tecnología recomendada. Respeto tanto el movimiento agroecológico y creo es tan importante establecer un diálogo en este campo, que buscaría la manera de garantizar la logística para esa visita suya a los “finqueros”.

Por último, quiero reiterar que creo muy conveniente el debate, siempre que este sea respetuoso y basado en elementos científico técnicos y no extrapolando situaciones foráneas, que son radicalmente diferentes a la forma que hacemos uso de esta tecnología en Cuba.

Fraternalmente,

Carlos G. Borroto (Jefe del Programa Nacional de Biotecnología Agropecuaria en Cuba)

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

rJV



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Tags: transgénico, maíz, TLC

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