Mi?rcoles, 26 de mayo de 2010

Por: Rodrigo Lucena Delgado
Fecha de publicación: 26/05/10

imprímelo

Con este nuevo año, en Cuba se viene practicando una forma de “protesta” por parte de los mercenarios bajo contrato, control y auspicio del gobierno de los Estados Unidos de Norte América (EE.UU.), la que a su vez a desplegado una campaña propagandística de descrédito contra su proyecto socialista de nación y su acentuada disposición de compartir los programas políticos-económicos de integración continental, a través de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA).

Cuando decimos contrato, hacemos referencia a la relación particular que existe entre dos partes, que bajo iniciativa de sus intereses particulares dichas partes establecen una relación comercial propia a tales intereses y, donde cada uno de ellos esta obligado a cumplir con las acciones a las que se ha comprometido con el “otro”. Y por cuyas acciones recibirá un pago o recompensa, la cual será otorgada por la parte contratante, la que a su juicio juzgará sí el contratado cumplió a cabalidad con el servicio por el cual devengará dicho pago o estimulo.

Pero como todo contrato entre particulares es diseñado respondiendo a los intereses de la parte contratante, esta actuará en defensa de sus intereses y por tanto, asumirá la supervisión de las acciones del contratado. Y esto, con la expectativa de que el contratado cumpla en tiempo y forma, en la entrega de los resultados que desea y espera la parte contratante; a la que de fondo, no le interesa cuales serán los mecanismos que el contratado emplee para obtener el éxito en las metas del contrato. O sea, al contratista sólo le importa que su proyecto alcance los resultados y beneficios que desea y espera.

Como los objetivos que se esperan y se desean del contrato, estos en sí mismo son interés particular, distinto a los intereses de una nación, pueblo o comunidad. Por tanto, la parte contratante se ve obligada, no sólo a contratar y controlar con supervisiones la realización del proyecto, sino también se ve en la obligación a publicitar su proyecto, incluso, ante aquellos que no se van a beneficiar directamente con él, y lo hace a través de campañas publicitarias de toda índole, como la radio, la prensa, la TV, el cine, la Internet, entre otros medios. Con lo cual, ciertamente no sólo informa su propósito y su objetivo, sino que además oculta el beneficio particular a obtener con el menoscabo de los intereses de los demás; intereses afectados que pueden ser como ya dijimos, los de una nación, pueblo o comunidad. Y esta forma de informar con escandalosas expresiones audiovisuales, es a su vez la forma de ocultarle a los interés general de una nación, pueblo o comunidad, el contenido real de las intenciones del interés particular, y este mecanismo fincado en la mentira termina por aturde a la conciencia y favorece a la desinformación. Ya que una nación, pueblo o comunidad desinformada, es presa fácil de la manipulación, la extorsión y la explotación de sus recursos humanos y naturales.

De la compresión de estos tres conceptos: contrato, control y auspicio. Se podrá entender que es lo que esta pasando hoy en Cuba, con las mal llamadas “protestas políticas” que se esta protagonizando mediante las huelgas de hambre, de supuestos “disidentes políticos”. Y decimos supuestos, por que sus reivindicaciones a pesar de tener un matiz social por tratarse de personas, estas demandas no tienen que ver con la sociedad nacional, o sea el pueblo cubano, ya que sólo se circunscriben en la petición de la libertad de 26 mercenarios que fueron contratados por el gobierno de los EE.UU. Los cuales pugnan condenas por actividad conspirativa de sabotaje y terrorismo, sediciones que en sí favorecen a los intereses particulares del gobierno imperialista y agresor de los EE.UU. y no al pueblo de Cuba. Es decir, estos sujetos están siendo procesados por lo que aquí nosotros llamamos, TRAICIÓN A LA PATRIA.

Y la historia de estos 26 mercenarios, es un mal resultado que inicia desde el mismo contrato, debido a lo incoherente de su lógica, pues contratar a cubanos para agredir al pueblo Cuba en representación de los intereses de industriales y comerciante de EE.UU., es un punto de decisión muy delicado y sensible para ser asumido tan fácilmente por un ciudadano, más cuando este se identifica con los valores históricos-culturales de su nación, mismos que con su actividad socioeconómico contribuye para su reproducción, asumiendo así su condición de hijo del pueblo. Y ante este sólido muro histórico-moral del pueblo cubano, los EE.UU. se aventuraron a contactar y contratar a un grupúsculo de intelectuales egocéntricos descontentos, cuyas actividades artísticas, literarias, plásticas, etc., no tienen eco en el gusto de la mayoría del pueblo, de allí su “razón” de erigirse como disidentes del sistema de gobierno popular que se ha dado para sí el pueblo. Pero por ser un grupo minoritario, estos a su vez identificaron y contactaron para su contratación a sujetos con cualidades de SOCIOPATÍA; es decir, con Trastorno de Personalidad Antisocial. Y un ejemplo de quienes son los sujetos contactados y contratados nos los dan, los mismos que ahora protagonizan las huelgas de hambre, cuya hoja de vida resumiremos de la siguiente manera:

· Intelectual: Guillermo Fariñas, psicólogo y periodista independiente.

· Sociópata: Orlando Zapata Tamayo, oficio conocido albañil y ladrón.

Y aclaramos, que los adjetivos con los que estamos calificando a estos dos sujetos de la “disidencia” cubana: Intelectual y Sociópata, no es considerando lo que la propaganda yanqui diga sobre ellos. No, nosotros los estamos calificando por su práctica social, política y económica ante el pueblo. Pues el sujeto o su circulo inmediato de partidarios, no lo pueden calificar por ser una ventaja privilegiada, pero sí una sociedad en el uso de sus valores culturales, lo cual constituye un hecho democrático.

Por último, Este mal llamado grupo de “disidentes políticos” no han cumplido con la parte del contrato, para la cual los contrató el entonces presidente de los EE.UU., Bill Clinton, quién el 6 de octubre de 1995 les proporcionó recursos económicos y materiales, con el fin de derrocar al gobierno socialista Cuba, tarea que por razones político-ideológicas y de la formidable dignidad del pueblo cubano, no han podido cumplir hasta ahora; más, cuando su triste argumento esbozado en la “Carta de Nuevo País”, suscribe a sus seis puntos en torno a la propiedad privada, en menoscabo de la propiedad social, factor político-ideológico que busca de favorecer al capital financiero, los industriales y los comerciantes de los EE.UU. y no al pueblo de Cuba De allí, que este grupúsculo de intelectuales y sociópatas impotentes y sin razón patriótica ante el músculo del Poder Popular, se vean en la triste necesidad de apelar al suicidio “político”, para mendigar la compasión moral de los desinformados y desprevenidos, de aquellos que no conocen los pormenores y el origen que ha dado lugar a esta situación, que hoy por hoy afronta el pueblo cubano desde hace 48 años.


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Tags: huelga de hambre, suicidio, chantaje, Cuba, Alianza Bolivariana, campaña

Publicado por blasapisguncuevas @ 19:41  | CUBA
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