Viernes, 28 de mayo de 2010



Hace poco más de dos décadas el comunismo se derrumbó y los neoliberales destaparon champagne francés.

En América Latina el Fondo Monetario Internacional (FMI) era la máxima moda y sus recetas eran irrefutables, los medios de comunicación hegemónicos –podríamos simplificar diciendo todos- estaban al borde del orgasmo con los planes de ajuste y las voces discordantes eran prohibidas para los periódicos, radios y televisoras libres y democráticas.

En la gran mayoría de los países latinoamericanos esas medidas fracasaron estrepitosamente, podríamos decir que Chile fue la excepción, tal vez porque la dictadura de Pinochet no regaló a las grandes transnacionales los recursos naturales que son uno de los principales sostenes de la economía chilena.

Si bien la dictadura permitió la participación de capitales extranjeros en la explotación del cobre, mantuvo bajo la égida estatal a la empresa más grande del mundo en ese rubro (Codelco), que había sido nacionalizada durante el gobierno de Salvador Allende.

Fuera de Chile, la ortodoxia neoliberal llevó a la bancarrota a Venezuela, Argentina, Ecuador y Bolivia. Perú y Paraguay no eclosionaros pero no logran desarrollarse; Brasil mantiene índices poco tolerables de desigualdad; Colombia queda por fuera porque sigue en guerra y Uruguay se mantiene estable pero dependiente.

Las propuestas del FMI las conocimos de memoria: ajustes en los presupuestos sociales, disminución del déficit fiscal a cualquier precio, liberalización de los mercados, aumento de los impuestos regresivos y exenciones fiscales para los grandes capitales. Privatización del sector público para que también pase a manos de los grandes capitales y reformas en las leyes laborales para que los empresarios puedan operar con mayor impunidad en contra de los derechos de los trabajadores.

Muchos ingenuos pensamos que ante tamaño fracaso evidenciado en procesos recesivos, rebeliones populares e índices de marginalidad multiplicados luego de la aplicación de esas políticas, el FMI habría reflexionado mínimamente sobre sus recetas para replantearse buena parte de esos postulados.

Pero queda demostrado que nada de esto ha ocurrido.

Desde 2008-2009 se habla de una profunda crisis económica en los países del primer mundo, crisis derivada una vez más de las políticas de libre mercado que propugnan los grandes poderes.

Algunos analistas sostienen que se trata de una crisis inventada para aplicar más neoliberalismo, pero fuera esta una crisis inventada o una real, lo cierto es que no se le presenta a esos pobres ciudadanos primermundistas ninguna política alternativa.

Lo único posible, lo irrefutable, lo que no se puede discutir hoy en los medios del primer mundo es otra vez –como hace 15 ó 20 años- las medidas de ajuste.

A continuación se reproducen los dichos del Director Gerente del FMI, Dominique Strauss-Kahnn, durante una entrevista con el corresponsal de la Televisión Española (TVE) en Washington:

“Apoyamos completamente lo que el gobierno (español) ha hecho y creemos que eran las decisiones necesarias, por supuesto, alguien podrá decir que debía haberse hecho antes, pero creo que llega en buen momento y será suficiente para crear confianza en los mercados.

Lo que se está haciendo en España es impresionante, doloroso desde luego, como ocurre también en otros países…lo bueno es que España arrastra muchas rigideces, el mercado laboral no funciona por muchas razones y creo que los sindicatos, los empresarios y el gobierno entienden que esa reforma será una parte importante del nuevo crecimiento, no es solo la construcción o el turismo, también la forma en la que la economía trabaja y por muchas razones relacionadas con la historia de España hay mucho margen para hacer esa economía mas eficaz”.

El reportero de TVE informa también que “el FMI recomienda también reformar el sistema de pensiones y una reforma del sistema financiero, el fondo cree que el sistema bancario español es robusto, pero que el eslabón más débil son las cajas de ahorro y que el proceso de fusión ha ido demasiado lento”.

Por último, “la misión de expertos del FMI en Madrid coinciden en que el ajuste fiscal del gobierno español es ambicioso aunque piden reformas estructurales urgentes como una revisión del mercado de trabajo”.

Los lectores latinoamericanos recordarán que a nosotros nos decían exactamente lo mismo.

Es muy apresurado afirmar que estas medidas tomadas en Europa puedan derivar en procesos de emancipación social como los vivenciados en muchos países latinoamericanos, incluso podríamos pensar que en Europa es más probable un retorno a procesos más ligados al fascismo.

Lo que no es apresurado es aventurar el fracaso económico de las políticas de ajuste en Europa -tal como ocurrió en nuestro continente-, ya que constituyen un círculo vicioso de medidas que necesariamente derivan en procesos recesivos que impiden el crecimiento de cualquier país -con el consiguiente aumento del desempleo y la exclusión social-.

Tampoco es apresurado afirmar que el FMI no aprendió nada.

http://andressallari.blogspot.com/



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Tags: FMI, Rebelión, Bancarrota, fondo monetario

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