Jueves, 10 de junio de 2010
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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del textoPartir el texto en columnasVer como pdf 10-06-2010




Tal vez se nos hab?a olvidado lo que era el capitalismo puro y duro. Pero ya lo tenemos aqu? de nuevo, tan aut?ntico como lo fue a principios del siglo XX, tan canalla como lo pint? Bertold Brecht en su ?pera de dos centavos; o incluso m?s: la clase dominante, una banda de delincuentes asaltando los ahorros de las personas sencillas. Primero fue la quiebra de las constructoras, ni m?s ni menos que una crisis de superproducci?n tan evidente desde hace un lustro al menos, que her?a a los ojos de las personas sensatas. Luego vino la crisis financiera, que se resolvi? donando fondos p?blicos a los bancos, un aut?ntico atraco a mano armada en las arcas del Estado. Ahora es la quiebra del propio Estado, endeudado con esos banqueros que se apropiaron de? Todo ha sucedido en una secuencia de acontecimientos tan previsibles en buena l?gica, como f?ciles de resolver en una econom?a m?nimamente ordenada. Bastaba con haber dejado hundirse a la banca corrupta y haber fundado una banca p?blica.

Seg?n la teor?a econ?mica liberal cl?sica las empresas incompetentes deben hundirse y desaparecer del mapa; para eso sirve el mercado. ?Por qu? no se ha aplicado esa teor?a a los bancos en quiebra? ?Tal vez porque en realidad no se aplica nunca? En realidad, esa ciencia neoliberal no es m?s que un galimat?as imposible de descifrar para la gente de la calle ?hipotecas sub prime, ingenier?a financiera, bonificaciones fiscales, leasing,?, un argot de hampa de lujo-; y nos ofrece una parafernalia de n?meros que suena a f?bula de otro mundo -50.000 millones de euros para los bancos, cinco millones de parados, un mill?n de casas vac?as, millones de toneladas de excedentes agr?colas, etc.-. Mientras que las mentiras de la ?eficiencia de los mercados? y la ?disciplina de mercado? se hacen dogmas de fe, se imponen a sangre y fuego -como se hace siempre con las verdades indemostrables-. ?C?mo imaginar lo que eso significa, cuando apenas se dispone de unos pocos euros en el bolsillo? Para el trabajador ?disciplina de mercado? suena a rebaja de sueldos; y la ?eficiencia de los mercados? a tiendas llenas con escaparates de precios inalcanzables custodiados por polizontes armados.

La pol?tica de la estafa y el robo viene disfrazada con grandes palabras: ?democracia y libertad? son las favoritas de los pol?ticos y los multimillonarios cuando todo va bien; cuando se utiliza la palabra ?solidaridad?, cuando las cosas se ponen feas, es para decirnos que debemos recortar nuestro nivel de vida por el bien de la sociedad. El argumento del bast?n demuestra su eficiencia, cuando el trabajador se pone rebelde; pero no suele hacer falta: la gente acostumbrada al miedo est? tranquila; para eso los curas y las beatas les explicaron el infierno a los ni?os, para que de ni?os se porten como los mayores deseen y de mayores como los jefes quieran. La teor?a del capital es una historia de vampiros, explicaba Marx hace ciento cincuenta a?os. Y ahora podemos a?adir que la econom?a posmoderna o neoliberal se parece al monstruo de Frankenstein: un engendro que se vuelve contra su amo y creador.

Los enterradores de Marx deber?an al menos sonrojarse, pues la crisis vaticinada por el cient?fico honesto ha vuelto a suceder, el pron?stico se ha hecho realidad. ?Qu? lejos quedan los tiempos en que Popper dec?a que las predicciones de Marx no se hab?an cumplido! ?Ojal? hubiera tenido raz?n! Lo malo es que este ide?logo de la derecha no ten?a otra intenci?n que preparar lo que ahora nos ha llegado: una crisis comparable a la del 29, con su espantosa guerra mundial a continuaci?n. ?Se volver? a repetir el ciclo mort?fero de crisis, depresi?n y guerra, como en el siglo pasado?

?Qu? lejos los tiempos en que Horkheimer dec?a que la teor?a de Marx se hab?a equivocado al predecir que las crisis del sistema capitalista eran inevitables! ?Ojal? y fuera cierto! Pero el fil?sofo de Frankfurt no sab?a que los neoliberales iban a desmantelar el Estado de Bienestar, eliminando los controles estatales del mercado. No pod?a imaginarse que se volver?a a imponer la locura del capitalismo desregulado ??ten?a tal vez demasiada confianza en la raz?n humana?-. Horkheimer, a lo largo de su vida hab?a trabajado en una direcci?n precisa: primero, conjurar la barbarie fascista, consecuencia de las crisis econ?micas de principios del siglo XX; e impedir su vuelta tras la guerra mundial, despu?s. ?Y ahora que la crisis ha vuelto, nos encaminamos hacia una nueva forma de fascismo posmoderno, copiado del Estado de Israel y sus t?cnicas de dominaci?n genocida?

?En qu? aspecto no se han cumplido las predicciones de la teor?a marxista? En la construcci?n del socialismo, en el fracaso de la Uni?n Sovi?tica. Pero un nuevo modo de producci?n no se saca de la chistera de un mago, es algo que tarda siglos en presentarse; comienza poco a poco y se va desenvolviendo conforme demuestra su superioridad. Pero debemos conocer las causas del fracaso. Primero, un factor clave de la victoria del capitalismo sobre el llamado ?socialismo real? en el siglo XX ha sido su capacidad de innovaci?n cient?fica y tecnol?gica: el desarrollo de la inform?tica que las empresas capitalistas fueron capaces de desarrollar, mientras que los Estados del campo socialista adoptaban una versi?n falsificada del marxismo, como si fuera una ideolog?a dogm?tica y no el principio mismo de la cr?tica filos?fica. Tambi?n en el campo de las ciencias sociales, donde el marxismo se consideraba superior al positivismo, la ?ciencia capitalista? fue capaz de desarrollar una nueva metodolog?a anal?tica y formal en ciencias sociales, la teor?a de juegos, de cuya eficacia hoy nadie puede ya dudar. ?Y qu? decir del psicoan?lisis al servicio de la publicidad, como t?cnica de control sobre las conciencias de los ciudadanos? Por si fuera poco, ahora y en los pr?ximos a?os veremos c?mo avanza una nueva revoluci?n tecnol?gica a partir de la ingenier?a gen?tica y c?mo afectar? a la producci?n agr?cola y la alimentaci?n y salud de la humanidad. Se trata de crear la vida artificialmente ?ser?is como dioses, dijo la serpiente a Eva en el para?so-. La pr?xima confrontaci?n mundial por un nuevo modo de producci?n tendr? en la vida, en la realidad vital, uno de sus principales campos de batalla.

El capitalismo ha vencido, porque todav?a desarrolla las fuerzas productivas ?esto tambi?n lo dijo Marx en su Contibuci?n a la cr?tica de la econom?a pol?tica-, y el nuevo esquema del desarrollo, los nuevos principios de econom?a pol?tica que han de regir el socialismo, todav?a no se han desarrollado lo suficiente. Pero hay muchos capitalismos, ?por qu? ha tenido que imponerse el m?s obsceno y despiadado? ?Tal vez por la ley de Murphy: ?todo lo que pueda ir mal, ir? mal?? ?Tal vez porque la entrop?a es demasiado poderosa para que podamos contrarrestarla? ?Tal vez porque el socialismo, la historia, requieren de toda tragedia para poder realizarse (Hegel dixit)? La situaci?n es en cierto sentido tan desesperada que muchos se han arrojado ya exhaustos fuera del campo de batalla. No obstante, ah? est?n las nuevas experiencias hacia el socialismo, en Cuba o en China, en diversos pa?ses y regiones, buscando un camino por el que realizarse dentro de la historia humana; una esperanza de que no todo se ha perdido.

El capitalismo es un modo de producci?n en franca decadencia, que dilapida recursos productivos, destruye los ecosistemas terrestres y aniquila el futuro de la humanidad. Es evidente que necesitamos superarlo. Pero si la v?a revolucionaria parece desacreditada tras el fracaso de la U.R.S.S., la evoluci?n hacia el socialismo a trav?s del Estado del Bienestar fue eliminada tras la crisis del petr?leo en 1973, precisamente cuando se visualizaron los l?mites del desarrollo capitalista con el Informe del Club de Roma de 1971. Ese punto de inflexi?n en la historia moderna, mostr? que necesitamos nuevas formas de entender la evoluci?n humana: el progresismo racionalista que estaba en la ra?z del marxismo no ten?a instrumentos para pensar la novedad descubierta entonces: los l?mites del desarrollo. Y este es el segundo factor clave de la derrota del socialismo. Pues la cr?tica ecol?gica hubiera debido ser una prueba complementaria de la necesidad del socialismo, pero se convirti? en un obst?culo para el mismo. Y hoy en d?a, ?hemos conseguido ya integrar la visi?n ecologista en la necesidad del socialismo? En mi opini?n, podemos responder s? a esa pregunta, si tomamos en cuenta el modelo cubano, que ha conseguido grandes logros de desarrollo humano con un coste ambiental moderado, como muestran diversos informes ecologistas y de la ONU; pero no en la mentalidad de la clase obrera de los pa?ses desarrollados que sigue so?ando en la abundancia consumista.

Por eso, es verdad que est?n dadas las condiciones para un salto evolutivo hacia el socialismo, como el que se produjo en 1917 con la revoluci?n rusa -y esperemos haber aprendido de los errores, para que no se reproduzcan las terribles consecuencias de aquella gesta gloriosa-. Pero lo que parece ser una constante en la historia de la humanidad, la transformaci?n social tendr? como trampol?n unas cuantas guerras pavorosas. Una nueva guerra mundial, fr?a y caliente, se perfila en el horizonte hist?rico, una guerra por los recursos escasos que ya ha empezado en Oriente Medio: es el Norte contra el Sur, el Imperio posmoderno contra la humanidad sufriente, el kaos ambiental contra la vida natural, la corrupci?n capitalista ahogando las nuevas formas de organizaci?n social que se est?n desarrollando en los pa?ses de la periferia capitalista. Una guerra desigual, de poderos?simos ej?rcitos tecnificados con los ?ltimos adelantos de la ciencia, robots asesinos y armas de destrucci?n masiva utilizadas contra poblaciones indefensas, frente a combatientes criminalizados originarios de los sectores oprimidos de la poblaci?n mundial. Campos de concentraci?n, genocidios, asesinatos selectivos, secuestros policiales, atentados disfrazados de accidentes, terrorismo de Estado, bandas fascistas organizadas en organizaciones paramilitares semilegales,?, son los instrumentos de una guerra de baja intensidad permanente que viene desarroll?ndose desde hace d?cadas en los puntos calientes de la confrontaci?n pol?tica: Oriente Medio, ?frica, Am?rica Latina. Paralelamente, se produce una tensi?n estrat?gica por la hegemon?a mundial entre el Imperio posmoderno ?occidental? y las nuevas potencias emergentes del Sur, China, India, Sudam?rica, ?frica,? Por tanto, hemos heredado el esquema de la guerra fr?a, pero redimensionando el problema a una escala mayor, planetaria, con una poblaci?n humana en crecimiento constante, cada vez m?s estrechada en las dimensiones planetarias.

No nos enga?emos. Aqu? en ?occidente?, por mucho que no lo queramos, formamos parte de ese imperio criminal y resulta muy dif?cil escapar a ?l. Cuando utilizamos un m?vil o un ordenador que tiene colt?n extra?do en el Congo oriental entre sus componentes esenciales; cuando cogemos el coche o incluso un c?modo transporte p?blico que funciona con derivados del petr?leo; cuando compramos zapatillas de marca o ropa barata importada; cuando comemos alimentos cultivados en los campos de esclavitud de Am?rica Latina o Asia o ?frica ?una sabrosa pi?a o un buen caf?-; cuando repetimos las mentiras de la televisi?n o el peri?dico casi sin darnos cuenta; etc. Reproducimos el esquema del poder imperial en los actos m?s banales, en los gestos m?s intrascendentes de nuestra vida cotidiana.

Por tanto no nos hagamos ilusiones. Conviene saber en qu? mundo vivimos para orientarnos en ?l. Ahora m?s que nunca tenemos que saber d?nde estamos y qu? es lo que queremos. Sabiendo eso, tal vez podamos construir el socialismo a partir de nuestras peque?as tareas cotidianas bien realizada; sabiendo tambi?n que nos puede costar muy caro cumplir con nuestro deber, pero que merece pagar el precio de la coherencia personal.

Tal vez alg?n d?a pase a nuestro lado una oportunidad para el hero?smo.

?Ojal? que sepamos aprovecharla!



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Tags: crisis financiera, banca, ahorros, dogmas, democracxia, libertad

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