Viernes, 11 de junio de 2010
Nuestra Am?rica, los caminos alternativos y los medios

Alainet


Casi un a?o despu?s de su exitosa presentaci?n en el Festival de Cine de Venecia, por fin empieza a exhibirse en algunas ciudades latinoamericanas el documental Al sur de la frontera (South of the border), en el que el cineasta Oliver Stone analiza los procesos de cambio pol?tico y social en Am?rica Latina, desde las voces y la mirada de sus l?deres protagonistas, en lo que se presenta como un contrapunteo con ?la manera de informar? de los grandes grupos medi?ticos norteamericanos (y sus ap?ndices en la regi?n).

En Bolivia, ante una consulta de la prensa sobre la ?dictadura medi?tica?, Stone afirm? en que ?la lucha contra los monopolios de la informaci?n se est? convirtiendo en un combate de vida o muerte?[1]. Nada m?s cierto para nuestra Am?rica.

Gestado al amparo de las dictaduras militares, los gobiernos autoritarios y las democracias m?nimas y de baja intensidad, que han caracterizado el desarrollo pol?tico de la regi?n en las ?ltimas cuatro d?cadas, el espacio comunicacional latinoamericano se asemeja, cada vez m?s, a un gran latifundio medi?tico: controlado por unos cuantos grupos medi?ticos ?regionales y transnacionales-, y distribuido seg?n su poder econ?mico y sus v?nculos pol?ticos.

En este sentido, no es poca cosa lo que augura el inminente triunfo electoral de Juan Manuel Santos en Colombia: se trata de la continuidad del modelo de sociedad de la seguridad democr?tica y de la pol?tica exterior de la ?guerra preventiva uribista? (como ocurri? en el ataque del ej?rcito colombiano a territorio de Ecuador, en marzo del 2008), junto al apuntalamiento del dominio de los grupos empresariales y medi?ticos asociados a la Casa Editorial El Tiempo (de la familia Santos Calder?n) y el Grupo Planeta, de capital espa?ol.

M?s all? de la met?fora del latifundio, el fen?meno de la concentraci?n de la propiedad de los medios de comunicaci?n, y sus implicaciones negativas para la expresi?n de la diversidad cultural, pol?tica y la construcci?n de la democracia son inobjetables.

Una investigaci?n realizada por Gustavo Mastrini y Mart?n Becerra[2] sobre la concentraci?n de medios en nueve pa?ses de Am?rica Latina, publicada en el 2006, determin? que solo el primer operador o grupo medi?tico acapara, en promedio, m?s del 30% del mercado, mientras que los cuatro primeros, juntos, superan el 80%.

El medio con mayor ?ndice de concentraci?n es la TV abierta, con 85%, seguido por la TV por cable (84%) y la prensa (62%). La radio es el medio menos concentrado, con 31% de cuota de mercado para los cuatro primeros operadores. Entre esos primeros operadores figuran empresas de los grupos: Televisa de M?xico, Cisneros de Venezuela, Globo de Brasil y Clar?n de Argentina. En la pr?ctica, estos consorcios han asumido las funciones de oposici?n pol?tica, ante la descomposici?n y vaciamiento ideol?gico de los partidos tradicionales.

El periodista uruguayo Aram Aharonian, uno de los fundadores de TeleSur y director del Observatorio Latinoamericano en Comunicaci?n y Democracia, sostiene que la concentraci?n de la propiedad de los medios tiende a unificar tres dimensiones clave de la comunicaci?n social: informaci?n, cultura de masa y publicidad.

Puestos al servicio de los sectores hegem?nicos y los negocios del capital internacional, dice Aharonian, hoy los grandes medios cumplen una misi?n ideol?gica: ?Su finalidad no es dar al ciudadano el conocimiento objetivo del sistema social en que viven, sino ofrecerles por el contrario una representaci?n mistificada de este sistema social, para mantener a los ciudadanos en su lugar, dentro del sistema de explotaci?n?[3].

Desde el inicio de la Revoluci?n Bolivariana en 1999, y hasta nuestros d?as, buena parte del acoso sufrido por los gobiernos nacional-populares y progresistas, as? como por aquellos movimientos pol?ticos y sociales que intentan avanzar en otra direcci?n diferente al neoliberalismo, y labrar con ello caminos alternativos al sistema capitalista dominante, han debido enfrentar una furiosa oposici?n de grupos de poder econ?mico y de ?lites pol?ticas serviles, concertados a partir de las acciones de un pu?ado de consorcios medi?ticos (dicho sea de paso, aliados del nuevo golpismo que hemos conocido en Venezuela y Honduras).

?Qui?n habla, entonces, cuando hablan los medios? ?Qu? tipo de discursos se difunden y legitiman ?o bien, se condenan- desde estos nuevos poderes? Son preguntas que estremecen al pensar en las descomunales desigualdades que, todav?a, debemos vencer para avanzar en la democratizaci?n de nuestra Am?rica.

La comunicaci?n social, popular, alternativa e inclusiva, por lo tanto, constituye una dimensi?n de la pol?tica que no puede ser obviada por ning?n gobierno o movimiento que aspire, realmente, a emprender transformaciones sociales y culturales orientadas al beneficio de las grandes mayor?as populares.

Como lo anunci? en alguna ocasi?n el poeta Mario Beneddetti, en el reverso de la imagen que presenta a Am?rica Latina como una ?inmensa provincia del subdesarrollo?, hay tambi?n una historia ?evidente e inconfundible: la que se escribe con hechos, con batallas, con trabajo, con dependencias y liberaciones?[4].

En el ?mbito de las comunicaciones, la liberaci?n es una batalla pendiente de librar en nuestros pa?ses, y un nuevo cap?tulo de su historia que deber? ser escrita desde la trinchera de las ideas.

- Andr?s Mora Ram?rez / AUNA-Costa Rica

Notas:

[1] ?Al cine con Oliver Stone y Evo Morales?, en P?gina/12, Argentina. 3 de junio de 2010. Disponible en: http://www.pagina12.com.ar/diario/elmundo/4-146856-2010-06-03.html
[2] Mastrini, Gustavo y Becerra, Mart?n (2006). Periodistas y magnates. Buenos Aires: Instituto Prensa y Sociedad. Pp. 307-319.
[3] Aharonian, Aram (2007). Vernos con nuepropios ojos. Caracas: Fundaci?n Editorial la rana y el perro. Pp. 19.
[4] Benedetti, Mario (1987). Subdesarrollo y letras de osad?a. Madrid: Alianza Editorial.


Fuente original: http://alainet.org/active/38726

Tags: América, Oliver Stone, discursos, al Sur de la Frontera, poderes, Benedetti, comunicación

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