Lunes, 14 de junio de 2010
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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del textoPartir el texto en columnasVer como pdf 14-06-2010


New Deal 2.0


El Comunicado emitido el pasado fin de semana por el G20 muestra a las claras que los halcones del d?ficit han ganado ascendencia en los c?rculos que determinan la pol?tica global. La II Gran Depresi?n est? en puertas.

"Los pa?ses enfrentados a serios desaf?os fiscales necesitan acelerar el ritmo de consolidaci?n", observa el Comunicado. "Saludamos los recientes anuncios de algunos pa?ses tendentes a reducir sus d?ficits en 2010 y a endurecer su marco y sus instituciones fiscales".

El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Jean Claude Trichet, dijo que el endurecimiento fiscal en las "viejas econom?as industrializadas" ayudar?a a la "expansi?n" econ?mica global al aumentar la confianza de los inversores. La Canciller alemana Angela Merkel dijo que Alemania estaba resuelta a proceder a una ronda "decisiva" de recortes presupuestarios que configurar?a la pol?tica de su gobierno en los a?os venideros.

Aunque la econom?a global se ha recuperado un tanto desde el colapso que sigui? a Lehman, dif?cilmente admite la caracterizaci?n de "expansi?n" con que la describi? Trichet, dadas las cifras de desempleo de dos d?gitos registradas a lo largo y ancho del globo. Y la recuperaci?n global se ver? gravemente da?ada, si se abandonan las pol?ticas fiscales de apoyo activo ?el tipo de est?mulo p?blico necesario para sostener mayores niveles de crecimiento y empleo?, como sugieren las discusiones del G20. El nuevo remedio para colapsar la demanda se llama "consolidaci?n fiscal", un eufemismo destinado a enmascarar ulteriores recortes del gasto en servicios sociales vitales.

No obstante los intentos del Tesoro estadounidense por mitigar el auge de la teor?a econ?mica del cilicio, lo cierto es que la administraci?n Obama ha contribuido con su incoherencia pol?tica al auge de este tipo de fanatismo de la reducci?n del d?ficit. El presidente y sus principales asesores econ?micos ?Timothy Geithner y Lawrence Summers? siguen aceptando el paradigma de los halcones del d?ficit: coinciden en que los d?ficits son "malos" a largo plazo. Argumentan a favor de la necesidad de recortes fiscales y mayor gasto p?blico para el corto plazo, para proceder luego a la reducci?n del d?ficit. Tambi?n abrazan el principio de las "finanzas sensatas", al estilo de lo que ustedes pueden leer cada d?a en los peri?dicos: habr?a que equilibrar el presupuesto a lo largo del ciclo econ?mico y limitarse a aumentar la oferta monetaria en l?nea con la tasa real de crecimiento del producto. Ignoran lo m?s decisivo, y es a saber: que el gobierno deber?a mantener un razonable nivel de demanda siempre, y que los principios de unas "finanzas sensatas" no pueden divorciarse del contexto econ?mico.

La cosa es todav?a peor en Europa. En Gran Breta?a, la nueva coalici?n conservadora/liberal-dem?crata se ve presionada para eliminar los d?ficits p?blicos del Reino Unido, a despecho de que el agresivo despliegue de pol?ticas fiscales por parte del anterior gabinete laborista logr? esquivar la perspectiva de una calamidad econ?mica de tipo island?s. Sin embargo, y sin la menor pretensi?n de iron?a por su parte, el primer ministro brit?nico David Cameron ha soltado esta singular agudeza:

"Nada ilustra mejor la total irresponsabilidad de las pol?ticas del ?ltimo gobierno que el hecho de que siguieran levantando un gasto p?blico insostenible, ?precisamente cuando la econom?a se estaba encogiendo!".

?As? que lo que hay que hacer es levantar el gasto p?blico cuando la econom?a est? en fase de crecimiento? ?Cuando puede presentar verdaderos peligros inflacionarios? Si este es el tipo de pol?ticas incoherentes que le aguardan, que Dios coja confesado al Reino Unido. Si no fuera tan destructiva, la declaraci?n resultar?a hasta divertida. Con ideas econ?micas de tama?a calidad, la cosa no ofrece duda: el gobierno brit?nico lograr? mantener su promesa de "d?cadas de austeridad".

Entretanto, en el resto de Europa, la llamada "crisis de los PIIGS" [Portugal, Irlanda, Grecia, Espa?a] no ha hecho sino reforzar m?s la opini?n imperante, seg?n la cual los d?ficits son malos y desestabilizadores a largo plazo, por lo que resultar?an necesarias dr?sticas dosis de austeridad fiscal, aun a costa de infligir m?s dolor a corto plazo.

Un yerro tr?gico.

Para volver a los primeros principios: la locuci?n "gran d?ficit" carece de sentido. Como sostiene Bill Mitchell:

"El d?ficit presupuestario es la diferencia entre el gasto p?blico y el ingreso p?blico (el grueso del cual procede de la recaudaci?n fiscal). Al gasto extra por encima de los ingresos fiscales lo llamamos gasto p?blico neto. No es m?s que una definici?n contable (es decir, que registra informaci?n sobre los flujos de gasto y recaudaci?n), pero los movimientos en el d?ficit suministran informaci?n sobre el estado de la econom?a (?) la balanza presupuestaria se mover? hacia o en el d?ficit cuando la econom?a es d?bil, porque el ingreso fiscal cae y los gastos de bienestar suben."

En tales circunstancias, el gobierno tiene que incrementar el gasto (o directamente, o a trav?s de recortes fiscales), a fin de detener la espiral bajista del gasto privado. En t?rminos de contabilidad b?sica, el d?ficit p?blico no es sino un trasunto del ahorro privado. No es que alg?n tipo de vac?o financiero vaya arrastrando a los ingresos p?blicos hacia un gigantesco agujero negro financiero. Lo que hace el gasto del d?ficit p?blico es permitir que el sector privado alcance un deseable nivel de ahorro. Cuando este ?ltimo nivel cambia, el gasto p?blico tiene que ajustarse en direcci?n opuesta para compensar (a menos que la balanza por cuenta corriente cambie tambi?n).

El nivel del empleo es el factor que m?s obviamente afecta a la tendencia al ahorro del sector privado. Un mayor desempleo trae consigo un acrecido deseo (una mayor necesidad) de ahorro preventivo en el sector privado. El hecho de que los EEUU ronden hoy oficialmente el 10% de desempleo y de que las tasas de paro sean a?n mayores en Europa significa que los gobiernos no han contribuido lo bastante a compensar esa mayor tendencia al ahorro generando niveles superiores de empleo.

Si el gobierno incurriera en excedentes presupuestarios durante varios a?os, entonces el sector privado tendr?a que incurrir en d?ficits en ese mismo trecho temporal: endeud?ndose en billones de d?lares, a fin de que el gobierno pudiera enjugar su deuda. No se ve por qu? los hogares tendr?an que estar mejor endeud?ndose para que el gobierno se desendeude.

La pol?tica fiscal ha de entenderse como una balanza en la que el gasto financiado por empr?stitos tiene que compensar la propensi?n al ahorro (y la propensi?n a la importaci?n) fuera de los niveles de pleno empleo (mientras el endeudamiento del sector privado no baste). Nuestra posici?n es, en efecto, una versi?n del siglo XXI de las "finanzas funcionales" del gran economista postkeynesiano Abba Lerner. En radical oposici?n a la errada y nociva teor?a de las "finanzas sensatas", Lerner explic? as? la manera en que tenemos que decidir en materia de pol?tica fiscal:

"La idea central es que la pol?tica fiscal del gobierno (?) deber?a decidirse siempre con el ojo puesto exclusivamente en los efectos que estas acciones vayan a tener en la econom?a, y no en funci?n de alguna doctrina tradicional recibida sobre lo que es sensato o insensato."

Lerner se propuso llevar el debate sobre la pol?tica fiscal m?s all? de lo que llam? las "finanzas sensatas" (que son precursoras del nocivo pensamiento neoliberal de nuestros d?as).

En la l?nea de Lerner, sugerimos que el objetivo primero de la pol?tica fiscal debe ser gastar en paquetes de creaci?n de puestos de trabajo productivos. No puede ser que se vea arrastrada a la deriva del capitalismo de amiguetes, derivando subsidios financieros masivos hacia un pu?ado de ricos bien conectados pol?ticamente. Tal ha sido el yerro fundamental de pr?cticamente todos los paquetes fiscales globales. A los tenedores de bonos se les sigue pagando a la par, mientras que la cicl?pea magnitud de esos pagos sirve de excusa para recortar dr?sticamente servicios p?blicos vitales, pensiones y otros gastos p?blicos.

A medida que el gasto privado se va recuperando, el d?ficit presupuestario comienza a encoger autom?ticamente (a trav?s de los estabilizadores autom?ticos). Llegados a cierto punto, el gobierno tiene que disminuir sus gasto neto discrecional para evitar que el conjunto de la demanda agregada (el gasto total de la econom?a) exceda la capacidad de producci?n de la econom?a. Si la demanda rebasa esa capacidad, tenemos inflaci?n. Claro que, cuando irrumpe la inflaci?n, los gobiernos siempre pueden optar por aumentar los impuestos para contener el gasto privado. Todo depende del contexto econ?mico en el que se toman las decisiones.

Con las ideas de Lerner en mente, he aqu? lo que en nuestra opini?n deber?a haber dicho el G20:

"Una econom?a pr?spera y sensata es, en efecto, uno de los fundamentos de la seguridad nacional, si no el pilar capital (o aun la base misma) de cualquier fundamento. Por eso exigimos a todas las naciones que componen el G20 que pongan por obra un conjunto completo de medidas que aseguren el empleo y entra?en la garant?a de un salario m?nimo o de subsistencia para todos los solicitantes.

"En Europa, urgimos a la suspensi?n de las restrictivas reglas autoimpuestas incorporadas al Tratado de Maastricht. Adem?s, recomendamos la ampliaci?n del Banco Europeo de Inversi?n para convertirlo en un mecanismo de financiaci?n que permita que las naciones con excedentes por cuenta corriente, como Alemania, puedan reciclar esos excedentes en pa?ses de la UE con demanda deficiente y d?ficits por cuenta corriente, a fin de generar empleo adicional y, con ello, facilitar un mejor servicio de la deuda en toda la eurozona.

"En los EEUU y con car?cter inmediato, tendr?n que autorizarse y ponerse por obra proyectos en Detroit y a lo largo de la costa del Golfo de M?xico, a ser posible antes de que un largo y c?lido verano haga estragos. La contrataci?n de trabajadores en el Golfo se har? sobre todo con miras a la restauraci?n del medio ambiente, incluyendo la mayor movilizaci?n del Cuerpo de Ingenieros del Ej?rcito conocida en la historia civil, para mitigar el desastre ecol?gico que se abate sobre nuestras costas. Han de llevarse a cabo retiradas de tropas y un dr?stico adelgazamiento del pesebre p?blico del que han venido nutri?ndose un sinf?n de contratistas privados en materia de defensa desde antes de la c?lebre denuncia del "complejo militar-industrial" por parte de Eisenhower. Y han de llevarse a cabo para asegurar la "neutralidad presupuestaria", la cual, dicho sea de pasada, es una cosa arbitraria y manifiestamente in?til, puesto que el ?nico equilibrio fiscal sostenible es el que asegura el pleno empleo con estabilidad del precio de los productos. Ha llegado la hora de nuevas directrices de seguridad, y urgimos a todos los gobiernos nacionales a establecer la verdadera base de la seguridad nacional real, que es siempre una econom?a sostenible y pr?spera, y no una econom?a picoteada a su antojo por el capital especulativo global o por sus marionetas pol?ticas, bien instaladas en Estados predatorios."

Cuanto mejor se sirva a los intereses de los banqueros, tanto peor le ir? a la econom?a y tanto m?s se la cargar? de deudas. Las ganancias de los banqueros se han comprado al precio de la austeridad. De manera irresponsable e inmoral, el Comunicado del G20 ratifica un estado de cosas que, de seguir as?, tendr? para todos nosotros un grave precio.

Los pol?ticos del G20 y sus aliados del capital financiero son como buitres que picotean un cuerpo agonizante. Y nosotros estamos indefensos, porque las instituciones dise?adas para servir al prop?sito p?blico general han sido subvertidas. Estamos engordando a los tenedores de bonos y a los grandes banqueros a expensas del empobrecimiento de la sociedad toda.

Es muy dif?cil evitar las conclusiones m?s negras. Nuestras elites pol?ticas han descubierto que las clases bajas ya no cuentan pol?ticamente. ?A qu?, pues, interesarse por su suerte? Este desinter?s se est? extendiendo ahora tambi?n hacia las clases medias. Las gentes comunes y corrientes, que sol?an presentar batalla, est?n tan desmoralizadas, que no significan ya:

1 La menor amenaza electoral, porque ninguno de los grandes partidos pol?ticos en Europa o en los EEUU representa ya sus intereses (desde hace a?os). Resultado: no se paga ning?n precio pol?tico por acomodarse a este desvergonzado capitalismo predatorio.

2 La menor amenaza en t?rminos de poder, porque sus organizaciones han sido destruidas en los ?ltimos 30 a?os, y lo que est? ocurriendo ahora en Europa significa el asalto final a los residuos del Estado de bienestar del siglo XX (la red de seguridad social de los EEUU fue desventrada ya mucho antes).

El mensaje del G20 parece ser ?ste: vamos a terminar con el gasto p?blico nacional destinado a sostener el empleo de la clase baja.

Hay un 20% de puestos de trabajo decentes para la poblaci?n en edad de trabajar en occidente. ?Y para el resto? Pobreza al estilo sudamericano. Es verdaderamente extraordinario que los votantes del planeta sigan tolerando este corrompido estado de cosas, pero cada vez resulta m?s dif?cil adivinar una salida.

Marshall Auerback, uno de los analistas econ?micos m?s respetados de los EEUU, es miembro consejero del Instituto Franklin y Eleanor Roosevelt, en donde colabora con el proyecto de pol?tica econ?mica alternativa new deal. 2.0. Rob Parenteau es el propietario de MacroStrategy Edge. Editor de Richebacher Letter, es investigador del Levy Economics Institute.

Traducci?n para www.sinpermiso.info: Casiopea Altisench

http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=3406


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Tags: déficit, G20, política fiscal, gobierno, bonos

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