Jueves, 17 de junio de 2010

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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del textoPartir el texto en columnasVer como pdf 17-06-2010

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Una lectura de nuestra realidad que se ha generalizado en las culturas pol?ticas y medi?ticas de nuestros pa?ses es que vivimos en un mundo globalizado en el que los Estados est?n perdiendo poder, reemplazados por mercados centrados en grandes empresas financieras e industriales (llamadas multinacionales) que se han constituido como las unidades de actividad econ?mica en el mundo. Las derechas neoliberales aplauden esta evoluci?n, a la cual consideran responsable de una enorme prosperidad. Sectores de las izquierdas gobernantes, por el contrario, se lamentan de esta evoluci?n y resaltan los costes que tales cambios significan para las instituciones democr?ticas, pues asumen que, en este escenario, lo econ?mico es lo que determina lo pol?tico. Y concluyen que en un pa?s peque?o ?como Espa?a?, atrapado en este sistema globalizado, poco puede hacer el Estado excepto seguir lo que la globalizaci?n (los mercados financieros y comerciales) le exige. Parecer?a, pues, que no hay otra alternativa que reducir el gasto p?blico y reducir los salarios.

Tal teor?a, sin embargo, es err?nea. Los pa?ses escandinavos est?n entre los pa?ses m?s globalizados del mundo. Debido a su peque?o tama?o, su econom?a est? muy integrada en la econom?a europea y mundial. La suma de sus exportaciones e importaciones sobre su PIB es la m?s elevada del mundo. Y, sin embargo, tienen los estados del bienestar m?s desarrollados y los salarios m?s elevados de Europa. La causa de ello es que las relaciones de poder (entre ellas las de clase, pero tambi?n las de g?nero) tienen una configuraci?n favorable a las clases populares. Las clases trabajadoras, en alianza con las clases medias, han desarrollado unos elevados estados del bienestar (caracterizados por la universalizaci?n de los derechos laborales y sociales) y un alto nivel de vida, en contraste con los pa?ses del sur de Europa (Grecia, Portugal y Espa?a), donde el dominio hist?rico de sus estados por las derechas ha determinado estados del bienestar escu?lidos, unos salarios bajos y un bajo nivel de vida. Acusar de despilfarro y exuberancia de gasto p?blico en estos pa?ses como la causa de la crisis del euro, como est?n escribiendo autores neoliberales, es risible.

Las izquierdas deben recuperar el an?lisis de clases, olvidado desde hace tiempo, para entender nuestras realidades y entender que, en contra de lo que se est? promoviendo, los estados contin?an teniendo un papel central y que las relaciones de poder de clase en cada pa?s son el factor determinante de su desarrollo econ?mico y social, as? como de la manera que responden a la crisis. Es m?s, las mal llamadas multinacionales son en realidad empresas transnacionales, es decir, basadas en un Estado, que operan en varias naciones. Y es imposible entender su comportamiento internacional sin comprender la relaci?n de tales empresas con el Estado en el que se ubica su sede central. La construcci?n de la Uni?n Europea (un paso que valoro positivamente) se hizo en base a una arquitectura institucional neoliberal (que considero negativa; ver la secci?n Europa en www.vnavarro.org), resultado de la enorme influencia de la banca alemana sobre el Estado alem?n, consecuencia, a su vez, de la debilidad de la clase trabajadora, resultado de la gran disponibilidad de mano de obra barata procedente de Alemania oriental y de los pa?ses del este de Europa. Tal debilidad explica el estancamiento econ?mico de aquel pa?s, causado por la escasa demanda dom?stica (consecuencia de la reducci?n salarial y del espectacular descenso de las rentas del trabajo como porcentaje de la renta nacional) y el limitado est?mulo econ?mico. Como indiqu? en un art?culo anterior (?La sabidur?a convencional europea?, P?blico, 10-06-10), tales relaciones de poder en Alemania fueron determinantes para configurar el llamado ?modelo alem?n?, basado en una elevada competitividad debida a un crecimiento de la productividad muy superior al incremento de los salarios, lo que crea una gran riqueza que se concentra en las empresas exportadoras, incluyendo la banca. Gerard Schr?eder venci? en el conflicto con su ministro de Hacienda, Oskar Lafontaine, y con los sindicatos, que se opon?an a este modelo, los cuales favorec?an un modelo basado en la demanda dom?stica en lugar de en las exportaciones. Algo semejante ocurri? en Reino Unido, donde el Gobierno de Tony Blair dio plena independencia al Banco de Inglaterra y liberaliz? la banca, convirtiendo la City (el centro financiero brit?nico) en el centro mundial de los hedge funds (lo cual justifica el nombre que se le dio, ?el Wall Street Guant?namo?, por estar m?s desregulado que el propio Wall Street). Las izquierdas dentro del Partido Laborista fueron derrotadas y los sindicatos marginados. En ambos casos (Schr?eder y Blair), el socioliberalismo (la incorporaci?n del neoliberalismo en la socialdemocracia) fue el que contribuy? en gran manera al dominio del capital financiero en la Uni?n Europea y, con ello, a la enorme crisis de la socialdemocracia en la UE.

En el Reino Unido, el Partido Laborista pas? de tener el 33% del total del electorado en 1997, al 25% en 2001 y al 22% en 2005. Si este pa?s hubiera tenido un sistema proporcional, el Partido Laborista habr?a perdido la mayor?a del Parlamento ya en 2001. El hecho de que no la perdiera se debe al sistema electoral sesgado, que le permiti? mantener la mayor?a durante 13 a?os, lo cual se present? err?neamente como prueba de su popularidad. La abstenci?n y el des?nimo se reflejaron tambi?n en la p?rdida de la mitad de sus afiliados.

Algo parecido ocurri? en Alemania. El programa 2010 de Schr?eder fue el inicio de su fin como partido de Gobierno. Perdi? las elecciones y el partido pas? de tener 800.000 miembros a 380.000. No fue la socialdemocracia, sino el creciente distanciamiento de los partidos socialdem?cratas gobernantes de las pr?cticas identificadas con tal tradici?n, lo que condujo a su declive. ?Pasar? lo mismo en Espa?a?

Vicen? Navarro es catedr?tico de Pol?ticas P?blicas de la Universidad Pompeu Fabra y profesor de Public Policy en The Johns Hopkins University.

Fuente: http://blogs.publico.es/dominiopublico/2082/lucha-de-clases-en-la-ue/

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Tags: Lucha de clases, gasto público, Público, países, clases

Publicado por blasapisguncuevas @ 17:43  | Uni?n Europea
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