Mi?rcoles, 23 de junio de 2010

Portada :: Opini?n
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del textoPartir el texto en columnasVer como pdf 22-06-2010

?

La posible caida de los ?ltimos bastiones de la Europa Social

Observatorio Internacional de la Crisis/Rebeli?n


A principios del siglo XIX el canciller austriaco von Metternich hab?a propuesto la necesidad de instaurar un Concierto Europeo supranacional, por encima de los intereses de cada Estado, como m?todo de defensa com?n contra las revoluciones. Las diferencias entre el Viejo Orden y el Nuevo, que se iba asentando, lo impedir?an en la pr?ctica.

Fuera de ello, la idea de una Europa Com?n ya en el siglo XX en realidad no es europea sino estadounidense. La estrategia de Washington tras la Segunda Guerra Mundial para asegurarse su dominio del mundo capitalista estuvo basada en la apertura de los mercados de trabajo europeos a su capital y de los mercados de productos a sus bienes industriales. Algo en lo que se empe?? muy especialmente y obtuvo en la Alemania vencida, a la que impuso la total apertura de su econom?a a los productos estadounidenses y a su inversi?n externa directa. Despu?s presion? para una integraci?n de la Europa occidental a trav?s de tratados que garantizasen la apertura de la econom?a de cada pa?s a los productos de los dem?s. De esta for?ma, desde su base alemana, los capitales industriales estadounidenses tendr?an a su alcance la totalidad de mercados de la Europa Occidental.

Durante cerca de treinta a?os EE.UU. lider? indis?cutiblemente el espacio pol?tico y econ?mico unificado en que hab?a convertido al hasta entonces conjunto disperso de potencias capitalistas. Sin embargo, a partir de los a?os setenta del siglo XX, con la transnacionalizaci?n del capital, inicia la carrera hacia el liderazgo mundial ?nico en un mundo en el que la ley del valor del capital rige por igual en el conjunto de sociedades, rompiendo las reglas del juego con sus an?tiguos ?socios?. Es por ello que Europa se ve forzada a buscar su reacomodo ante la falta de reglas y el uso de la fuerza militar a conveniencia que presidir?n la nueva din?mica hegem?nica estadounidense tras la ca?da del Este.

Pero sin proyecto pol?tico colectivo, ni pol?tica exterior com?n, ni capacidad de presi?n al coloso, la Europa occidental busca su espacio bajo el sol mediante el lanzamiento de su propia patente: la ?globalizaci?n con derechos?, con la que pretend?a atraerse tambi?n a las ?lites de las sociedades perif?ricas. Esta opci?n europea, al tiempo que consigue resaltar las contradicciones de la dominaci?n made in USA, logra poner en evidencia la actitud de la principal potencia respecto a la propia Uni?n Europea: como viejos impulsores de ella los estadounidenses no pueden hacer expl?cita su actual oposici?n a la misma, antes bien necesitan socavarla mediante procedimientos velados.

Mientras tanto, parad?jicamente, las clases dominantes europeas han ido dando los pasos pertinentes para aproximarse al modelo capitalista estadounidense (el m?s proclive a lo que se ha conocido como ?capitalismo salvaje?), a trav?s de una reordenaci?n colectiva estrat?gica para debilitar la posici?n de fuerza que hab?a conseguido hist?ricamente el trabajo.

Desde el Tratado de Maastricht de 1992 al de Lisboa de 2001 el rosario de cumbres y acuerdos o tratados que salpican esos diez a?os responde a un cuidadoso plan de desregula?ci?n social de los mercados del trabajo (lo que significa la paulatina destrucci?n de los derechos y conquistas laborales), de liberalizaci?n econ?mica (en detrimento de la intervenci?n de car?cter social de los Estados y en beneficio del papel que ?stos juegan a favor del gran capital), y de ruptura unilateral, en suma, de los pactos de clase que hab?an mantenido cierto equilibrio social en la larga postguerra europea, extremando las desigualdades tanto intra como intersocietales entre los pa?ses de la Uni?n1.

Para consolidar estos ?logros? el capital da carta constitucional al nuevo marco de regulaci?n unilateral que estaba construyendo. Con la Constituci?n Europea lo que se pretende es precisamente eso: la constitucionalizaci?n de todos aquellos Tratados ultraliberales llevados a cabo por las ?lites de poder europeo, que regaron la d?cada de los noventa y lo que llevamos del siglo XXI, erigi?ndose la Constituci?n en instrumento privilegiado de apoyo mutuo entre los Estados para terminar de cumplir tales objetivos, de manera que siempre puedan escudarse unos en otros y todos en la Constituci?n (que queda por encima de las constituciones estatales) para hacer valer los mismos2. De manera que sea ?anticonstitucional? oponerse a ello.

Cuando Alemania decide relevar en el esfuerzo unionista europeo a EE.UU. es porque su industria ha perdido ?competitividad? en el capitalismo transnacional y debe hacer la reconversi?n de la misma de cara a la exportaci?n, as? como bajar sensiblemente el poder social de negociaci?n de su fuerza de trabajo. El primer objetivo iba a ser financiado por los pa?ses perif?ricos del antiguo Mercado (com?n) europeo. Para el segundo es el que se requiere el concierto de pa?ses a trav?s de Tratados y Constituci?n. Efectivamente, al atar al conjunto de pa?ses europeos menos competitivos al euro (con la moneda ?nica se intenta sustraer por ley en cada pa?s el valor del dinero a la lucha de clases), quedan impedidos de compensar su inferior productividad con devaluaciones de sus monedas3. A estos pa?ses s?lo les queda competir a trav?s del aumento de la explotaci?n extensiva de su fuerza de trabajo, ya que no pueden hacerlo por v?a de la mayor productividad de ?sta a trav?s del aumento de la composici?n t?cnica del capital (o capital fijo). Y si competitividad significa, en t?rminos de capital transnacional, los costos unitarios de las mercanc?as producidas en una formaci?n socioespacial frente a los de otras formaciones (esto es, el grado de explotaci?n de la fuerza de trabajo que se consigue en cada Estado), los pa?ses perif?ricos europeos intentar?n compensar ese d?ficit mediante el aumento de las exportaciones que calculan ser? factible gracias a la depreciaci?n interna del trabajo incorporado a las mercanc?as4. Ese camino es, sin embargo, muy poco seguro, dado que cada vez m?s pa?ses compiten en torno a los mismos elementos y decisiones.

Pero si en el disciplinamiento del trabajo el capital se coordina a escala supraestatal (UE), en su pugna interna sigue anclado en los Estados, de forma que en la UE no hay compensaci?n distributiva ni nivelaci?n del desarrollo tecnol?gico, sino que el capital opera por lo que a rentabilidad se refiere de manera individual o estatal. Lo que significa que hay un continuo drenaje de beneficios de los pa?ses perif?ricos europeos (menos ?competitivos?) a los centrales. Estos ?ltimos, adem?s, a trav?s de sus transnacionales, realizan una operaci?n de compra de la riqueza social de los primeros, con la privatizaci?n incluso de sectores estrat?gicos como la energ?a, los transportes y las comunicaciones, dejando la soberan?a cada vez m?s limitada al campo de la demagogia.

Esto es m?s visible a?n para el caso de los nuevos pa?ses incorporados de la Europa del este, donde la UE se expande de manera que recuerda m?s a las colonizaciones cl?sicas que a una ?uni?n? de pa?ses. Aqu? Alemania, sin embargo, tiene que competir seriamente con la implantaci?n de EE.UU. que a trav?s del FMI es quien gobierna realmente, dictando las pol?ticas econ?micas y sociales, y sirvi?ndose de estos pa?ses para su opci?n estrat?gica de divisi?n europea (distinguiendo entre la ?vieja? y la ?nueva? Europa)5.

As? pues, la escasa solidez del proyecto de la UE, que ha comenzado la casa por el tejado de la moneda ?nica sin haber construido el suelo de una integraci?n pol?tica, fiscal y presupuestaria, ni las paredes de un acompasamiento general de la ganancia, sin la cual todo proyecto colectivo en el entramado capitalista es ficticio; sin gobierno ?nico, ni sistema tributario distributivo compartido, ni capacidad de control pol?tico sobre la moneda (el BCE es independiente, al tiempo que los Estados renunciaron tambi?n a su potestad de emisi?n?), cuando los vientos de la crisis c?clica del capital golpean a trav?s de los m?s d?biles de sus miembros, el conjunto de la Uni?n y su moneda se convierten en un objetivo f?cil de la especulaci?n financiera.

Las agencias de calificaci?n de riesgo (entre tres -Standards and Poor?s, Moody's y Fitch - controlan el 90% del mercado y son las que dicen cu?nto valen los pa?ses) pueden dejar subir contra toda l?gica la deuda de un pa?s (pongamos Grecia), asegurando que es una deuda segura, para luego dejarla sin sost?n descubriendo su insolvencia, recalificarla a la baja y recoger las ganancias por haber apostado contra ella. En Diagonal (n? 126, 13-26 mayo, 2010), se estima, por ejemplo, que Goldman Sachs ayud? a falsear a Grecia 15.000 millones de euros para que cumpliera con la UE en materia de endeudamiento p?blico. A cambio recibi? 300 millones de euros de comisi?n. Y en ese mismo peri?dico se dice que algo parecido puede ocurrir con los Credit Default Swaps, vendidos (sobre todo por el Deutsche Bank y Goldman Sachs) para quienes quieren asegurarse contra la bancarrota de un pa?s. No obstante, no hay que poseer bonos de ese pa?s para comprar estos cr?ditos, de manera que el mecanismo puede funcionar de la siguiente manera: si una persona compra un seguro que cobrar?a en caso de que se incendie la casa de su vecino, no hace falta imaginar mucho lo interesada que podr?a estar en que la casa se incendie.

En el caso de Grecia una sexta parte de la deuda est? en manos de bancos griegos. ?stos reciben pr?stamos del Banco Central Europeo (BCE) a un inter?s del 1%, que luego prestan al Estado griego a m?s del 6%. Para obtener los pr?stamos del BCE estos Bancos otorgan como garant?a los bonos griegos que han comprado con la ayuda de los 28.000 millones de euros que el propio Gobierno les hab?a concedido el a?o anterior (Diagonal, n? 126, 13-26 mayo, 2010).

Una vez que el brazo financiero del capital ataca a las sociedades para concentrar la riqueza en los m?s poderosos, ayuda al brazo pol?tico a imponer por doquier el mismo tipo de medidas: austeridad de los gastos p?blicos, que significa descuartizamiento hasta donde sea conveniente del Estado Social, disminuci?n de las cargas fiscales a las rentas de capital, medidas p?blicas a favor de los capitales privados, aumentos de la edad de jubilaci?n y disminuciones de los salarios reales para la poblaci?n asalariada, as? como su creciente desprotecci?n, entre otras.

En diciembre de 2007 el Consejo Europeo encarg? a doce l?deres europeos que realizaran un diagn?stico sobre la situaci?n y las expectativas de la UE. Este grupo de sabios (algunos de los cuales son directivos de transnacionales europeas firmemente ligadas tambi?n a algunos ex jefes de Estado), encabezado por Felipe Gonz?lez, tras formular las lamentaciones al uso (como el envejecimiento de la poblaci?n europea, que ?amenaza la competitividad de nuestras econom?as y la sostenibilidad de nuestro modelo social?, as? como las presiones a la baja en los costes y salarios, o la creciente dependencia energ?tica y el crecimiento por debajo de la media mundial, entre otras cuestiones), concluyeron, entre otras recomendaciones (El Pa?s, 08.05.10), que la UE no puede prescindir de la energ?a nuclear pero s? de las jubilaciones anticipadas; que debe frenarse la importaci?n masiva de fuerza de trabajo para hacer una importaci?n selectiva hacia la fuerza de trabajo cualificada; y que deben potenciarse las reglas de competencia al interior de cada Estado, esto es, los dictados del Tratado de Lisboa, donde se ha gestado la ofensiva coordinada del gran capital europeo contra las conquistas del trabajo, para regular unilateralmente los mercados laborales de cara a acentuar la subordinaci?n de aqu?l e incrementar a su costa las tasas de plusval?a (opci?n esta ?ltima de la que parece depender cada vez m?s la tasa de ganancia capitalista)6.

El precario porvenir de la propia moneda ?nica, y por tanto del mercado europeo que es el aut?ntico proyecto que tienen entre manos las clases dominantes europeas (por eso durante mucho tiempo lo llamaron as?: Mercado Com?n), se manifiesta ya en las propias dudas de Alemania, que se debate en la actualidad entre romper la incongruencia de la moneda ?nica o mantener la ficci?n del bloque europeo para perseguir sus propios intereses. Sin embargo, aunque el euro quiera seguir manteni?ndose, es muy posible que en el futuro inmediato asistamos a la bancarrota de diferentes pa?ses perif?ricos europeos, que probablemente tendr?n que dejar esa moneda.

Mientras tanto las clases asalariadas, a falta de reacci?n internacional conjunta, seguir?n viendo hundirse el edificio social europeo y con ?l sus conquistas hist?ricas, sus salarios reales y su calidad de vida, que ya para los nacidos en la primera d?cada del siglo XXI ser? inferior a la de sus padres, lo que no ocurr?a desde el ?ltimo gran cataclismo interimperialista en Europa.

Notas

1 No hace falta afinar mucho la previsi?n para saber qu? podr?a ocurrir con pa?ses que signaban una misma moneda e iguales compromisos de cara al mantenimiento de la inflaci?n, el d?ficit p?blico o la deuda de las administraciones, teniendo en cambio enormes desigualdades en materia de renta per c?pita, desempleo, protecci?n social, inflaci?n, balanza de pagos, dotaci?n de infraestructuras o estado de las finanzas p?blicas. Efectivamente, el resultado fue el que se sab?a, que las desigualdades se consolidar?an y agrandar?an. No pod?a ser de otra forma. Por ejemplo, para que una regi?n con una renta por habitante de la mitad del promedio comunitario pudiese alcanzar el 90% de este ?ltimo deber?a crecer 3 puntos en porcentaje del PIB por encima del promedio comunitario durante 20 a?os. Para que las comunidades aut?nomas con una renta equivalente a dos tercios del promedio comunitario pudiesen alcanzar este ?ltimo necesitar?an crecer m?s de 2 puntos por encima de la media comunitaria durante 20 a?os, y as? sucesivamente [ver para m?s detalles, IU, La izquierda y Europa. La Catarata, Madrid, 1992]. Pero no era la nivelaci?n entre las sociedades europeas lo que se persegu?a, ni mucho menos.

2 Una Constituci?n redactada de forma farragosa y deliberadamente ambigua y larga por un reducid?simo grupo de representantes de los poderes f?cticos euro?peos, sin que ning?n mandato ciudadano haya obrado por medio, ni los Parlamentos estatales ni la ciudadan?a hayan podido enmendar ni una sola coma, vi?ndose por tanto obligados a votar la totalidad del texto se?g?n se les presenta. Una Constituci?n blindada, que exige la unanimidad de las partes para ser modificada en los aspectos sustanciales, que impone un modelo econ?mico a imagen del capitalismo estadounidense, modelo al que supedita todo lo dem?s, incluidas las libertades pol?ticas y civiles, am?n de cualquier con?sideraci?n ecol?gica. Una Constituci?n que sustituye los derechos hist?ricos por declaraciones de buenas intenciones, y que est? notoriamente por debajo de los derechos que ya recogen las diferentes constituciones estatales; que transforma los servicios p?blicos en ?servicios de inter?s general? que pueden encomendarse a las empresas privadas, que sustituye el derecho al trabajo y los derechos del trabajo por el ?derecho de trabajar?; que menciona la igualdad entre hombres y mujeres s?lo en el nivel promocional, que no sanciona el derecho a una vivienda digna, ni protecci?n eficaz frente al desempleo, la vejez o viudedad. No reconoce la ciudadan?a a la poblaci?n inmigrada, ni la sobera?n?a de los pueblos sin Estado, pero s? institucionaliza una Agencia Europea de Armamento, Investigaci?n y Capacidades Militares paralela a la aprobaci?n de la guerra preventiva.

3 Sin embargo en un principio los pa?ses perif?ricos europeos se beneficiaron tambi?n de la moneda ?nica. As? por ejemplo, como consecuencia de su ubicaci?n en la zona euro, la atracci?n de capitales ejercida por los bancos y por la venta o canje de t?tulos en los mercados financieros ha sido la principal fuente de enriquecimiento de la econom?a espa?ola, capaz de compensar sus enormes d?ficits comercial y por cuenta corriente.

La creaci?n de ?dinero financiero??por las empresas espa?olas ?en forma de acciones emitidas- lleg? a suponer el 6% del PIB en 2000, superando ampliamente la creaci?n de ?dinero papel? y ?dinero bancario?. Se trata de pasivos no exigibles, en cuanto que en la pr?ctica no van a necesitar ser devueltos. Y esto es as? porque los pa?ses ?desarrollados? pueden emitir pasivos que son comprados de buen grado por el resto del mundo como dep?sito de valor o como inversi?n segura, y que a la postre no se van a exigir (ni suponen hacerse con el control de las entidades que los emiten). Mientras que como los pa?ses ?subdesarrollados? no pueden hacer lo mismo, deben recurrir a pr?stamos o a pasivos s? exigibles, o bien recibir inversiones que tienen como contrapartida la propiedad o control de sus propias empresas, recursos o actividades.

Es con el ahorro del resto del mundo, pues, con el que la econom?a espa?ola (como buena parte de la de las sociedades centrales) ha podido erigirse en compradora de la riqueza de los dem?s (de aquellos mismos que la dan dinero para que se apropie de su riqueza). Esto es fruto de su ?modelo de desarrollo? parasitario, que por otra parte la hace una econom?a crecientemente vulnerable a los avatares financieros y burs?tiles, y con escasa soberan?a productiva, sea industrial o alimentaria [ver J.M.Naredo, Ra?ces econ?micas del deterioro ecol?gico y social. SigloXXI. Madrid, 2006].

Todo ese capital excedente que no se convierte en capital productivo, se invierte en Bolsa o en las cada vez m?s diversas modalidades de inter?s bancario.

Sirve tambi?n para la inversi?n en la industria del ocio-espect?culo?(ferias, parques tem?ticos, grandes edificios emblema que exhiben la ?riqueza? del capital excedente, acogimiento de muestras y exposiciones internacionales, etc.), con el sobredimensionamiento de actividades como el f?tbol (que ha hecho de Espa?a el principal inversor-especulador en ?fuerza de trabajo futbol?stica? y todos los negocios que le son anejos), etc.

Sin embargo, con la crisis burs?til de finales de siglo XX y las bajadas de los tipos de inter?s bancario, el capital excedente ya no se pudo seguir refugiando en la Bolsa o en la Banca. Hubo que buscar un nuevo campo en el que depositar toda esa liquidez: la inversi?n?especulaci?n inmobiliaria. Lo cual atrajo todav?a m?s capitales especulativos del exterior.

Sus posibilidades de revalorizaci?n, no obstante, estaban condenadas a ser tan ef?meras como enga?osas y acentuadoras del desequilibrio general del sistema.

4 Por otra parte, el salario y la productividad son indicadores del grado de explotaci?n del trabajo. Si en una formaci?n social se incrementa la tasa de explotaci?n, en principio aumenta tambi?n su capacidad para atraer flujos internacionales de capitales productivos (y financieros). O al menos eso es lo que se pretende.

5 Los pa?ses anglosajones, EE.UU. y Gran Breta?a, se han aliado hist?ricamente contra el proyecto pangermano continental. De hecho, su l?nea de no traspaso consiste en evitar por todos los medios (incluso los militares) la alianza germano-rusa (una alianza que supondr?a la fuerza formidable de buena parte de Eurasia). Ese fue el origen de la declaraci?n de guerra a Alemania por parte de Gran Breta?a en la II Gran Conflagraci?n Interimperialista y es ?causus belis? para EE.UU. en la actualidad, previniendo cualquier acercamiento a Rusia por parte de la UE [ya se sabe lo que al respecto significa la famosa frase de Halford Mackinder: ?quien domine el coraz?n de Eurasia domina la isla del centro del mundo; quien domine la isla del centro del mundo dominar? el mundo?. (Esa ?isla? no es otra que Asia occidental)].

6 Todo ello se compagina, de puertas para afuera, con las presiones a terceros pa?ses para que sellen acuerdos de ?libre comercio? con la UE, es decir, para que abran sus puertas sin restricciones a las exportaciones europeas, sean industriales o agr?colas, y para que al mismo tiempo se dejen llevar sin restricciones o compensaciones sus materias primas [Hay que tener en cuenta que la UE importa en torno al 80% de sus materias primas met?licas, y es totalmente dependiente en lo que se llama ?metales de alta tecnicidad?, necesarios para la fabricaci?n de productos de alta tecnolog?a. La presi?n sobre Am?rica Latina al respecto es especialmente agresiva, sobre todo a trav?s de Espa?a y aprovech?ndose para ello al m?ximo su presidencia rotativa de la UE].

Rebeli?n ha publicado este art?culo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

rCR



Env?a esta noticia
Compartir esta noticia: delicious?digg?meneametwitter


Tags: capitalismo, globalización, reglas, oposición, capital, regulación

Publicado por blasapisguncuevas @ 2:13  | Uni?n Europea
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios
Discurso Impecable de Fidel Castro y ¿Por qué MoReNa? @Taibo2 Paco Ignacio Taibo II

Pirámide capitalista
Pirámide capitalista. actualizada