S?bado, 26 de junio de 2010

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Question digital


Quienesdisfrutamos y los que sufren con el f?tbol, por igual, coinciden queeste deporte-espect?culo es un fen?meno pol?tico y social que entreotras funciones opera como un mecanismo de identidad nacional. Tampocohay dudas sobre el hecho de que el f?tbol-espect?culo posibilita lamanipulaci?n de la sociedad en pos de afianzar el modelopol?tico-econ?mico y el statu quo, disuadiendo el cambio social y, ala vez, abriendo las puertas a las enormes ganancias de pocas empresastrasnacionales.

Ciao Italia, ciao

Al f?tbol se le considera el deporte m?s popular del mundo, ya queunos 300 millones de personas lo practican a lo largo y ancho del orbe,desde Corea del Norte hasta Estados Unidos, desde Palestina a lacaribe?a Turcos y Caicos.

Es entretenimiento, diversi?n y pasi?n, pero tambi?n es unaactividad muy lucrativa tanto para las federaciones nacionales, para laFederaci?n Internacional de f?tbol Asociaci?n (FIFA) y para lasempresas trasnacionales, socias de esta instituci?n en la organizaci?nde los torneos locales, regionales, intrarregionales, interregionalese, incluso, las copas mundiales.

Hace ya 24 a?os, cuando el Mundial e M?xico, escrib?amos unanota-ficci?n junto a V?ctor Ego en la que especul?bamos que quiz? en elfuturo los mundiales se jugar?an entre los contratados por Nike contralos de Adidas, los de Coca Cola contra Gatorade? Ni tan lejosest?bamos: Internacionales de Mil?n, campe?n de Italia y de Europa, essupuestamente un equipo italiano donde generalmente no se alinea aning?n italiano.

Sin dudas, el f?tbol tiene implicaciones pol?ticas, sociales yculturales muy amplias, y dentro de esta teor?a neoliberal de dejartodo librado al mercado, el Mundial sirve para que, a trav?s de losmedios cartelizados de comunicaci?n, estas grandes empresastrasnacionales garanticen nuevos mercados para sus productos.

Hay jugadores que ganan m?s por ser ?modelos? de estas empresastrasnacionales, que por su labor profesional. Las empresas pelean elmercado para que los mejores jugadores usen tal o cual calzado o ropadeportiva, se afeiten o no, tomen este refresco o la otra bebidaenergizante, usen este reloj, aquel autom?vil. Son los mejoresreferentes para el consumismo: Fulanito triunf? porque us? esta marca yt? tambi?n puedes (si usas la misma marca, claro).

Hay m?s selecciones nacionales (199) en la Federaci?n Internacionalque pa?ses reconocidos en las Naciones Unidas (186). La FIFA reconoce aEscocia, Gales, Irlanda del Norte y hasta ha admitido a Palestina.Parafraseando al estratega prusiano Karl von Clausewitz, se podr?aconcluir que ?el f?tbol es la continuaci?n de la guerra con otrosm?todos?.

Y no ser?a la primera vez que este mecanismo de identidad nacionaltenga derivaciones b?licas (o sirva de excusa para ello), comoocurriera en 1969 en la tragedia armada vivida por Honduras y ElSalvador.

La crisis del capitalismo europeo

Por eso, ?permitir? la FIFA y sus socios que un peque?o pa?s ?y, ala vez peque?o mercado- se apodere de la Copa del Mundo? ?A qui?n levender?n, entonces, los cientos de millones de camisetas, dezapatillas, cervezas, refrescos, electrodom?ticos, autom?viles,televisores, etc?teras, etc?teras? y hasta vuvuzelas? ?Lo permitir?n?rbitros que muchas veces han inclinado la balanza en favor de los m?spoderosos? (Basta recordar la clasificaci?n de Francia con el manot?nde Thierry Henry.)

La crisis capitalista en Europa trajo aparejada la debacle de losdos ?ltimos finalistas del Mundial: Francia e Italia. Tambi?n se fueronGrecia, Serbia y Dinamarca. De Inglaterra y Alemania sobrevivir? apenasuno hasta cuartos de final. Desaparecieron grandes mercados paracolocar los productos y entre los africanos (presuntos mercadosemergentes) apenas clasific? Ghana. Hay preocupaci?n en la FIFA.

Quedan varios mercados emergentes de pa?ses subdesarrollados, comolos latinoamericanos, que metieron a Brasil, Argentina, Uruguay, Chile,Paraguay y M?xico entre los 16 mejores. Si es por mercados potenciales,Brasil, Argentina y M?xico son los m?s rescatables, y, adem?s, en losdos primeros la crisis del capitalismo ha sido contenida con medidasoportunas. Y, junto a ellos, aparecen los outsiders asi?ticos, Jap?ny Corea del Sur.

En su desesperaci?n por sobrevivir deportivamente, aquellosorgullosos equipos blancos europeos debieron abrir sus puertas a losinmigrantes e hijos de inmigrantes: Francia sali? campeona del mundocon muchos jugadores nacidos o hijos de nativos de sus ex colonias. Enla selecci?n holandesa de los a?os 1980-90 hab?a varios nacidos enSurinam, por ejemplo. Despu?s de muchos a?os, hay negros, polacos yturcos jugando en la selecci?n alemana (y hasta un brasile?o),olvidando aquello de la raza aria? Aparecen brasile?os incorporados ala selecci?n portuguesa, un argentino en la italiana.

En 1924, Uruguay, un pa?s ?entonces- de casi dos millones dehabitantes, entr? a puntapi?s en la geograf?a mundial, al clasificarseCampe?n Ol?mpico, haza?a que repiti? cuatro a?os m?s tarde. Y en 1930,esos blancos, mulatos, zambos y negros de un ?paisito? que casi se caedel mapa, que se divert?an jugando al f?tbol, fueron los primeros campeones mundiales, proeza que repetir?an en Brasil 20 a?os despu?s.

Pero Uruguay no es el ?nico ejemplo, aunque s?, quiz?, el primero.Ah? estuvo Costa Rica con sus tres millones de habitantes llegando acuartos de final en 1990, y la Bolivia aymara en la Copa estadounidensede 1994. O la presencia de Eslovenia, con apenas dos millones dehabitantes, y Eslovaquia, con 5,4 millones, en el mundial de Sud?frica.Eslovenia casi clasifica a octavos de final y Eslovaquia, parte de laantigua Checoslovaquia, lo logr? y nada menos que ante Italia, el?ltimo campe?n.

El f?tbol debiera servir para integrar s?mbolos nacionales, como estilos, ritmo,movimientos, din?mica, que tengan que ver con la propia historia eidiosincrasia de los pueblos y las naciones. Dec?a el argentino DantePanzeri que el f?tbol es la din?mica de lo impensado. Claro, Panzeri serefer?a al deporte y a sus cultores, y no al espect?culo profesional ?yel circo asociados- auspiciado por las grandes trasnacionales.

Pero cuando vemos hoy, en Sud?frica, que las selecciones africanas,en su mayor?a, son dirigidas por ?mercenarios? entrenadores europeos,observamos c?mo se les quiere amputar esa identidad en pos de unsupuesto ?juego moderno y competitivo?. Cuando se salen de los r?gidosesquemas de entrenadores que vienen del fr?o, es cuando renace laalegr?a del juego africano, cuando se oyen de fondo los tambores de laselva, y no solo las vuvuzelas.

?Se juega como se piensa? Esa es una buena pregunta. Porque lo quequed? demostrado en Sud?frica es el aburguesamiento del profesionaleuropeo, que parece haber perdido (salvo honros?simas excepciones) laalegr?a de jugar, para calcular cada paso que da en la cancha y susalrededores. Los han vuelto metrosexuales, modelos de otras mercanc?as(y no de su arte, que es el jugar al f?tbol) y de consumismo, alejadosde sus gentes, de su idiosincrasia, su historia. Hoy se juega m?s deacuerdo a los c?lculos que haga la federaci?n de cada pa?s y las ideaso esquemas que tenga el entrenador (y si es for?neo, peor).

El negocio

?Qui?nes manejan la FIFA? Hasta el 1974 fueron los europeos, peroera otra ?poca m?s rom?ntica del f?tbol (obviamente dejando de lado loscampeonatos mundiales ganados por Italia en plena dictadura deMussolini). El brasile?o Joao Havelange rompi? esa hegemon?a europeahasta que nuevamente la tom? el suizo Joseph Blatter, quien est? ahoraal frente de las decisiones del organismo.

Dicen que fue Havelange y su visi?n empresarial la que globaliz? yel f?tbol y lo convirti? en mercanc?a, generando ingresos millonariospara ciertos consorcios trasnacionales. En 1994 llev? al Mundial a unpa?s donde el f?tbol era muy poco popular. Ah? hizo caso de las influenciasde las empresas trasnacionales, asociadas ya a la FIFA en el negocio.Lo mismo pas? con las Olimp?adas, cuando Delta Airlines y Coca Colalograron imponer la sede de Atlanta.

Yhoy llegaron a Sud?frica, a ?frica por primera vez, buscando nuevosmercados para los mismos productos, cuyas ventas bajaron sensiblementeen el ?ltimo a?o en Europa y Estados Unidos, gracias a la crisis demodelo econ?mico y pol?tico. En Sud?frica, la mayor?a negra se contagi?de la fiebre mundialista, mientras los blancos estaban m?s interesadosen el partido de rugby que jugaron los Sprinboks con Francia.

Obviamente, la FIFA olvid? a quienes generan al negocio, a lasfutbolistas, la mayor?a de los cuales (exceptuando los pocos cientos deprivilegiados) sufren situaci?n de servilismo por parte de los clubes(e intermediarios) que trafican sus fichas y sus futuros.

La p?gina web de la FIFA se?ala que las Copas del Mundo ?generaningresos sustanciales (?) a trav?s de la venta de boletos, los derechosde transmisi?n, los patrocinadores y la mercanc?a alusiva.? Tambi?nse?alan que ?los beneficios fluyen a los equipos finalistas, mientrasque la FIFA retiene ?nicamente los fondos que necesita para financiarsus costos administrativos y las actividades centrales para elsiguiente per?odo de cuatro a?os?.

Suena demasiado altruista, ?no?, sobre todo cuando se sabe que lasganancias de la instituci?n superaron los 400 millones de d?lares en elmundial anterior, cifra exponencialmente superior a los gastosadministrativos que pueda tener.

?Habr? posibilidad para que un pa?s ?chico? se alce con la Copa?Claro, ser?a un muy mal negocio para los mercaderes, pero ?que buenoser?a para el f?tbol!

Fuente: http://questiondigital.com/?p=5174

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Tags: Sudáfrica, mundial, digital, futbol, televisores, FIFA

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