Domingo, 27 de junio de 2010

Portada :: Opini?n
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del textoPartir el texto en columnasVer como pdf 26-06-2010
La isla desconocida


Pocas cuestiones inquietan m?s al pensamiento conservador que la diversidad cultural. No sin raz?n. Sus representantes identifican el respeto a la diferencia con la p?rdida de posiciones hegem?nicas. Ellos no toleran que cada cultura tenga derecho a la existencia, y que, dentro de una misma naci?n, ostenten tal condici?n las minor?as. Lo que estamos viendo por estos d?as en el Estado de Arizona, tambi?n en Florida y Texas, durante el mandato del primer presidente multicultural de su historia, es el inicio de una ofensiva contra la diversidad. Hoy este derecho est? bajo fuego y en peligro. Y por supuesto: tambi?n lo est? todo lo que Obama representa.

La ley que criminaliza la emigraci?n ilegal en Arizona es un asunto que sienta un precedente sumamente nocivo. No se trata s?lo de reprimir manu militari a quienes llegan al pa?s porque no pueden mantener a sus familias en el propio, ni de perseguir a los mismos que cosechan los tomates, barren las calles y cuidan de los ancianos que nadie quiere atender. Tambi?n es una ley que cancela los programas de ense?anza multiculturales y expulsa de las aulas a los profesores que tengan notorio acento extranjero.

Estados Unidos es una naci?n donde, como bien dijo el presidente Franklin D. Roosevelt, ?todos provenimos de emigrantes y revolucionarios?. No posee una cultura homog?nea, y precisamente por ello, se ha podido conectar exitosamente con el resto de las culturas del universo. Este abigarramiento, present?ndose como la cultura de la modernidad, la diversidad, la tolerancia y la libertad, frecuentemente se ha impuesto, negando esos atributos a las dem?s culturas. El llamado de Arizona debe entenderse como un intento brutal de uniformar esa cultura que brota del crisol de razas y pueblos que conforman la naci?n; como un intento violento por hacer retroceder al pa?s a los a?os cincuenta, a la era Eisenhower.

A diferencia del pensamiento revolucionario, que sit?a su ideal en el futuro, el pensamiento conservador aboga por preservar o reconstruir lo que quede del pasado idealizado. Pensadores de la talla de Irving Kristol, Norman Podhoretz o Jeanne Kirpatrick han ?fundamentado? la necesidad de destruir la contracultura de los sesenta, a la que atribuyen el origen de todos los males de la naci?n. Se tratar?a de regresar al quietismo de un Estados Unidos de vida parroquial, razas separadas, culturas en estancos cerrados y feroz represi?n ideol?gica, nada que ver con los inventos de ?esos malditos hippies?. La cultura blanca, protestante y anglosajona, hasta entonces reinante a sangre y fuego, tuvo que pactar con las expresiones underground, antes silenciadas, reprimidas y descalificadas de mexicanos, afro-descendientes, ?rabes, chinos, puertorrique?os y nativos americanos, por citar algunas. Ese sue?o reaccionario e inquietante jam?s hab?a encontrado terreno f?rtil para ser llevado a la pr?ctica. Hasta ahora.

Para la aprobaci?n de semejante ley, fueron pasos propiciatorios la histeria levantada contra el gobierno de Obama y la esquizofrenia del miedo que atizan los neoconservadores apelando a un lenguaje irresponsable y violento, denunciado por Bill Clinton por sus consecuencias.

La bofetada lanzada por la ley racista de Arizona alcanza tambi?n al rostro de la comunidad internacional. Es, sin duda, un retroceso con respecto a los acuerdos internacionales aprobados por la ONU y la Unesco, que consagran el respeto y la protecci?n de la diversidad cultural como un logro de la Humanidad, muestra del avance de la ciencia y la educaci?n, y garant?a de la convivencia pac?fica.

En la vida cotidiana y social, lo normal es lo diverso, no lo id?ntico. Lo m?s apto es lo mezclado, no lo puro. De ello brota siempre una cualidad superior. El futuro humano, en consecuencia, pasa por la diversidad racial y cultural, no por la estandarizaci?n forzosa, ni por la represi?n de lo espont?neo. Con dolor la Humanidad recuerda los resultados de esas doctrinas racistas que declararon a una civilizaci?n y a una cultura por encima de las dem?s, y trataron de avasallar a otros pueblos por la fuerza.

Contra los que reprimen hoy en Arizona, y ma?ana quiz?s en otros sitios, reforcemos el enorme potencial de vida y el manantial de creatividad y belleza humanista que brota de las mezclas y el respeto por lo diverso: levantemos una ola de reafirmaci?n multicultural. No es complicado: s?lo seamos nosotros mismos.
Fuente: http://la-isla-desconocida.blogspot.com/2010/06/diversidad-cultural-bajo-fuego.html



Env?a esta noticia
Compartir esta noticia: delicious?digg?meneametwitter


Tags: cultura, Arizona, Obama, doctrinas, racistas, civilización

Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios
Discurso Impecable de Fidel Castro y ¿Por qué MoReNa? @Taibo2 Paco Ignacio Taibo II

Pirámide capitalista
Pirámide capitalista. actualizada