Domingo, 27 de junio de 2010

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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del textoPartir el texto en columnasVer como pdf 27-06-2010

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En medio de la crisis del capitalismo, las perspectivas de futuro son contradictorias. Para las burgues?as y los empresarios se trata de un momento amargo. Practicar la lujuria, la gula, la avaricia, la envidia o la soberbia est? mal visto en momentos de recesi?n. Las plutocracias se ven obligadas a ocultar su obscena forma de vida con el fin de que no las ataquen. Los due?os de grandes fortunas se sienten v?ctimas. Ellos, dir?n, no son culpables del actual desaguisado. La responsabilidad es de los gobiernos, los que, independientemente de su color pol?tico, se mostraron incapaces de actuar a tiempo, dejando crecer la burbuja especulativa y financiera. Por consiguiente, ahora les toca hacer frente a su desidia. En otras palabras, gobernar con mano de hierro. La tarea: salvar al capitalismo de su colapso. En esta din?mica, se perfilan las medidas de austeridad. Todas cortadas por el mismo patr?n. Rebajan los salarios, congelan las pensiones, abaratan el despido, suben el IVA y reducen las inversiones p?blicas en salud, educaci?n o vivienda social. Bajo este paraguas se busca reducir el d?ficit fiscal, olvidando que su origen, entre otras cosas, est? motivado por la aportaci?n de miles de millones de euros o d?lares del erario p?blico, destinados a salvar la banca privada.

Para que no los tilden de parcialidad y los acusen de hacer que recaigan los efectos de la crisis en las clases populares, los ricos y acaudalados miembros de las oligarqu?as pol?ticas, financieras e industriales se reparten el papel. A quienes gobiernan se les pide dar ejemplo. Si primero se subieron los sueldos, ahora les lleg? el tiempo de apretarse el cintur?n. En un acto de constricci?n moral diputados, senadores, alcaldes y presidentes de gobierno o de Estado, en Espa?a salvo el rey, renuncian a los coches oficiales, a viajar en primera clase o a los privilegios inherentes al cargo. En este af?n ahorrador, aparcan los BMW, Audi o Mercedes Benz y se decantan por los utilitarios. No faltan los que se arriesgan al l?mite y optan por el transporte p?blico. Todo un cat?logo de virtudes. Con dichos gestos quieren trasladar a la poblaci?n una nueva imagen de pol?ticos responsables y serios. En tiempos de vacas flacas no se debe presumir de riqueza.

El Estado neoliberal protege a los delincuentes de cuello blanco. No act?a contra ellos, y si lo hace es de forma excepcional. Siempre es bueno contar con un chivo expiatorio. Lava la cara y de paso crea una cortina de humo. Nunca persigue de manera sistem?tica a quienes defraudan a la hacienda p?blica, la seguridad social y evaden capitales. Sirva como ejemplo la actual reforma laboral. Mientras se avala el despido expr?s por razones objetivas del empresario evitando con ello pagar indemnizaciones, los gerentes de bancos, directivos, miembros de los consejos de administraci?n y altos cargos siguen blind?ndose ante la crisis. Sus n?minas no sufren recortes y sus contratos contemplan el abono de millones de euros en caso de despido.

No cabe duda, la vida de los ricos est? llena de sinsabores. En estos momentos se sienten observados, criticados y maldecidos por quienes no comprenden lo dif?cil que es elegir entre comprar un reloj de diamantes o de platino. Tarea compleja a la cual se debe unir el estr?s provocado por la indecisi?n de adquirir un yate o un Maserati. La verdad, son unos aut?nticos sufridores. Seres d?biles y fr?giles a los cuales debemos agradecer sus actos de beneficencia en pro de la comunidad. Siempre est?n pensando en los m?s d?biles y necesitados. Tienen un esp?ritu cristiano sin igual. Cuando unen sus esfuerzos, organizan cenas con el fin de recaudar fondos para los ni?os hambrientos del tercer mundo. Asimismo, abren fundaciones y dedican una parte ?nfima de sus astron?micas fortunas a realizar obras de caridad. Por citar dos nombres relevantes de nuevos ricos, tanto a George Soros como a Billy Gates, o si se quiere en menor medida a Carlos Slim, les gusta que los vean como los M?dici del siglo XXI. Compran pinturas, esculturas, incunables, joyas o cualquier bien mueble o inmueble que posea un valor de cambio elevado y sea ?nico en su especie. Tampoco este comportamiento es exclusivo de quienes amasan fortunas particulares. Este comportamiento no difiere del practicado por los grandes bancos y las empresas transnacionales. BSHC, Santander, Nestl?, Endesa, Telef?nica o Petrobras otorgan becas doctorales, posdoctorales, se comprometen con el medio ambiente, la naturaleza y patrocinan investigaciones sobre el c?ncer, el genoma humano y las nuevas tecnolog?as. Les falta tiempo para apadrinar estudios sobre energ?as alternativas o convertirse en auspiciadores de equipos de futbol, ciclismo, baloncesto, F?rmula Uno, atletismo o regatas. Todo, claro est?, debidamente complementado y acorde con las leyes recaudatorias. Aquello que destinan a obra social tiene sus compensaciones. Desgrava y facilita seguir acumulando capital y engordando el patrimonio. Qu? m?s podemos pedir. Al fin y al cabo son unos aut?nticos benefactores. Crean sus museos, salas de exposici?n y permiten que los mortales contemplen sus posesiones consider?ndolo un acto desinteresado y humanitario. C?mo les vamos a exigir un comportamiento simple. Debemos dejarlos en libertad para practicar los pecados mundanos. El robo, la usura, la lujuria, la gula y cualesquiera que sirva para sus fines de mecenazgo. Pobres ricos, son santos a quienes hay que venerar. Su vida est? llena de peligros y encima son unos incomprendidos. ?Qu? fatalidad!

Fuente:http://www.jornada.unam.mx/2010/06/26/index.php?section=opinion&article=020a1mun

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Tags: ricos, envidia, gula, capitalismo, lujuria, avaricia

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