Domingo, 27 de junio de 2010

Portada :: Venezuela
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del textoPartir el texto en columnasVer como pdf 27-06-2010

?


CEPRID


La historia no s?lo sirve para conocer el pasado; fundamentalmente la historia sirve (o deber?a servir) para entender el presente y visualizar los caminos por los que se ha de transitar hacia el futuro. A trav?s del tiempo las diferentes clases dominantes en cada sociedad humana han manipulado la historia para justificar su poder y control y para ideologizar (introducir una falsa conciencia) dentro de las masas dominadas o sometidas. La historia se convirti? as? en un poderoso instrumento de control y manipulaci?n ideol?gica.

En Venezuela, por m?s de 500 a?os de existencia como sociedad mestiza y dependiente, la oligarqu?a criolla (primero colonial y luego republicana) ha contado con sus propios historiadores (Oviedo y Ba?os, Juan Vicente Gonz?lez, Gonz?lez Guin?n. Gil Fortoul, Arcaya, Uslar Pietri, Mor?n, Sambrano Urdaneta) quienes han elaborado versiones de los sucesos hist?ricos siempre desde la ?ptica de esta oligarqu?a y justificando, expresa o t?citamente, su dominio y poder dentro de la sociedad. Por ello, en Venezuela hasta la irrupci?n del proceso bolivariano, nuestra poblaci?n pr?cticamente desconoc?a los actos de resistencia ind?gena frente a la invasi?n europea, los procesos de resistencia material y cultural que los hombres y mujeres africanos, secuestrados y esclavizados en sus tierras, ofrecieron en Am?rica; los levantamientos campesinos pre independentistas, como los de los comuneros de los valles de Barlovento encabezados por Juan Francisco de Le?n; la gesta popular, campesina, anti latifundista y anti olig?rquica de Ezequiel Zamora y sus federales, o la recia postura antiimperialista del General Cipriano Castro.

Estos hechos o bien fueron sepultados en el olvido por la historiograf?a oficial o fueron tergiversados, deformados y demonizados, o convertidos en objeto de burla y escarnio. En Venezuela, hasta ahora, siempre se cumpli? la m?xima de que la historia la escriben los vencedores.

La oligarqu?a criolla trastoc? la historia en una mitolog?a propia, con sus leyendas fundacionales y h?roes: Crist?bal Col?n, Diego de Lozada, Alonso de Ojeda, un Sim?n Bol?var as?ptico y descafeinado, desprovisto de cualquier vocaci?n popular o antiimperialista, un Bol?var aristocr?tico, lleno de frases altisonantes, cuidadosamente escogidas y sacadas de su contexto libertario; un P?ez elevado a la gloria del Olimpo de la patria por sus genuflexos servicios a la godarria conservadora y un R?mulo Betancourt descrito como amoroso e inmaculado padre de la democracia venezolana.

Por siglos, la oligarqu?a ?blanca? y eurocentrista se vio y promovi? a s? misma como encarnaci?n de todo lo valioso y ?civilizado? que pod?a haber en estas tierras, con la consecuencia justa y natural de que todas las riquezas y el poder le pertenecieran. Sin embargo, en algunos momentos ?lgidos de nuestra historia, esa misma oligarqu?a, cegada por sus propios mitos, fue incapaz de percibir los niveles de indignaci?n y resentimiento popular que en su contra albergaba una enorme mayor?a de la sociedad criolla, ni fue, (ni al parecer aun lo es) capaz de interpretar los s?ntomas de esa violencia soterrada.

La revoluci?n independentista del 19 de abril de 1.810 fue promovida y ejecutada por la oligarqu?a mantuana caraque?a con la ?nica finalidad de sacudirse el control pol?tico del estado espa?ol y su injerencia, a trav?s de la Compa??a G?ipuzcoana, en sus negocios de exportaci?n de cacao. Algunas voces dentro de esta oligarqu?a alertaron sobre el peligro que significaba desmontar el orden pol?tico, social y militar que manten?a sujeta a su yugo a m?s del 90% de la poblaci?n existente para ese entonces.

La respuesta de la mayor?a de los miembros de esta clase dominante fue ignorar y descalificar esta advertencia. Para ellos, el pueblo llano: los negros, los ind?genas, los pardos e incluso los blancos pobres, eran absolutamente incapaces de rebelarse en contra de lo que ellos entend?an como un orden natural de las cosas: era natural que ellos gobernaran, poseyeran la riqueza y el poder y era m?s natural aun que el resto de la poblaci?n, racial y culturalmente inferiores seg?n su percepci?n del mundo, obedecieran y se sometieran, tal y como lo hab?an hecho durante los 3 siglos anteriores.

Son estas las razones por las que el violent?simo y casi un?nime rechazo popular a las mantuanas rep?blicas de 1.810 y 1.813, va a sorprender casi desprevenida a la clase olig?rquica (hay que recordar que los primeros cinco a?os de este conflicto (1.810-1.815) fue b?sicamente una guerra de clases, Bol?var va a entender esto y por ello su empe?o, con decreto de guerra a muerte incluido, por transformar el conflicto en una guerra internacional, espa?oles contra venezolanos). Buena parte de la godarria criolla pag? con su vida la subestimaci?n que sent?an por las clases populares y los sentimientos de odio y revancha que tres siglos de maltratos, cr?menes y humillaciones hab?an incrustado en ellas. El mayor caudillo popular de esos a?os de guerra de clases fue Jos? Tom?s B?ves, llanero venezolano nacido en Asturias, quien capitane? a los miles y miles de hombres y mujeres de las clases m?s despose?das de la sociedad colonial venezolana, quienes a trav?s de la fuerza y la violencia cobraron tres siglos de cr?menes, maltratos, violencia y exclusi?n. Con raz?n alguien tan poco sospechoso de simpatizar con las clases pobres de nuestro pa?s como Juan Vicente Gonz?lez llam? a B?ves ?El primer jefe de la democracia en Venezuela?. La historiograf?a oligarca venezolana jam?s ha perdonado a B?ves, y aun hoy, en plena revoluci?n bolivariana, hay pocos ensayos e investigaciones serias sobre la naturaleza y verdadero papel del terrible asturiano en la guerra de clases (1.810-1.815) de nuestro pa?s.

Va a ser Bol?var el que, con una enorme claridad de criterio (desarrollada en un asombroso, por lo breve, espacio de tiempo) va a entender y asumir la necesidad de atraer a esas masas a la causa republicana. Era imposible desarrollar una revoluci?n de independencia de espaldas y en contra del 90% de la poblaci?n. Bol?var entendi? que si las causas del odio social por parte de la mayor?a de la poblaci?n eran la falta de libertad y la profunda desigualdad existentes, s?lo la oferta de libertad y de distribuci?n del principal medio (casi el ?nico) de producci?n de riqueza, esto es, la tierra, podr?a atraer a la causa republicana a los miembros de un pueblo que ve?a en la mayor?a de sus dirigentes a sus hist?ricos enemigos de clase. Al emitir los decretos de libertad para los esclavos que empu?aran las armas a favor de la rep?blica y de repartici?n de tierras entre los miembros del ej?rcito patriota, Bol?var se convirti? en blanco de las iras de su propia clase. La liberaci?n de los esclavos desarticulaba totalmente el modo de producci?n existente hasta ese momento en la sociedad venezolana y la repartici?n de tierras democratizaba (por lo menos en teor?a) el acceso a la riqueza, algo que ni la oligarqu?a de aqu?, ni la de ninguna otra parte, jam?s ha estado dispuesta a aceptar.

Son estas las causas que explican el odio carnicero que las clases dominantes de Venezuela, la Nueva Granada, Quito y Per? van a profesar en contra de Bol?var en sus ?ltimos a?os de vida. Desde siempre la historia oficial nos ha dicho que las causas del rechazo al proyecto bolivariano fueron fundamentalmente pol?ticas, pero mucho se ha guardado de explicar las variables econ?mico-sociales.

Cuarenta y ocho a?os despu?s de 1.810, en 1.858, la oligarqu?a venezolana volver? a demostrar estar dispuesta a sumergir el pa?s en un ba?o de sangre antes que aceptar compartir su riqueza y privilegios. Frente a las justas exigencias de tierra y hombres libres (hijas de los decretos del Libertador) enarboladas por Ezequiel Zamora y sus masas campesinas, la oligarqu?a primero las ignorar?, y luego sorprendida y avasallada por el incendio federal que prende en las chamizas de la pobreza y exclusi?n en que se consume la enorme mayor?a del pueblo venezolano, intenta responder, primero con violencia, y cuando esta se muestra insuficiente para detener la furia popular, apela a la traici?n. Guzm?n Blanco y Juan Cris?stomo Falc?n aun esperan por la justicia hist?rica que los haga pagar por el alevoso y miserable crimen del General del pueblo soberano.

Ciento treinta y un a?os despu?s del grito de federaci?n elevado por Zamora en tierras corianas, un 27 de febrero de 1.989, la oligarqu?a venezolana a trav?s de uno de sus m?s abyectos y corruptos operadores pol?ticos (Carlos Andr?s P?rez), volver? a subestimar la violencia soterrada y latente que subyace dentro de las clases m?s despose?das de la sociedad venezolana.

En plena euforia neoliberal, la dur?sima terapia de choque econ?mico a que fue sometida la sociedad venezolana hizo que un 27 de febrero de 1.989 decenas de miles de hombres y mujeres de sus estratos m?s empobrecidos, e incluso de sus sectores medios, se volcaran a las calles en una explosi?n de violencia y furia como no se hab?a visto en nuestro pa?s en m?s de un siglo. El estallido popular fue de tal magnitud que en sus primeros momentos desbord? todos los dispositivos de seguridad gubernamentales. Los saqueos y manifestaciones se generalizaron por toda la ciudad de Caracas y por varias ciudades y pueblos del interior del pa?s. La oligarqu?a y sus operadores pol?ticos de nuevo hab?an sido sorprendidos por la violenta, e in?dita en este siglo, respuesta que los sectores m?s empobrecidos y desesperados de la sociedad venezolana le daban a sus acciones de saqueo de la riqueza nacional. El pueblo venezolano desment?a as? la fukuy?mica tesis de que la historia hab?a concluido. La violencia clasista de la oligarqu?a hac?a detonar la carga explosiva de la violencia popular, durante a?os adormilada por el sedante de las migajas provenientes de la renta petrolera. El pueblo venezolano despertaba bruscamente del sue?o de la Venezuela saudita, de eso que uno de los ide?logos de la burgues?a bautiz? como ?una ilusi?n de armon?a?. M?s de tres mil muertos en las calles atestiguaron la dureza y ferocidad con que la oligarqu?a y sus marionetas pol?ticas, luego de superada la par?lisis que la sorpresa produjo en los primeros momentos, actuaron en contra de un pueblo armado s?lo con su desesperaci?n y su rabia.

La ferviente y multitudinaria adhesi?n popular a las rebeliones armadas del 4 de febrero y del 27 de noviembre del a?o 1.992 fue una clara se?al de que los niveles de indignaci?n y rabia dentro de capas cada vez m?s amplias de la sociedad venezolana iban en aumento

CHAVEZ COMO ELEMENTO ESTABILIZADOR DE LA VIOLENCIA POPULAR EN VENEZUELA.

A contracorriente de lo que afirman la oligarqu?a y sus medios, y repiten est?pidamente numerosos miembros de la clase media, la llegada del Comandante Ch?vez a la presidencia de Venezuela no ha desatado la violencia de las clases m?s pobres y excluidas de la sociedad venezolana, por el contrario, la ha evitado. El presidente Ch?vez, al darles una participaci?n e inclusi?n cada vez mayor a sectores hist?ricamente segregados en materia social y econ?mica, ha logrado desactivar, por ahora, la carga de violencia latente en las clases m?s despose?das de la sociedad venezolana.

Este hecho fue especialmente evidente en los sucesos que conmovieron al sistema pol?tico venezolano durante el a?o 2002 y los primeros d?as del 2003. Durante los d?as del golpe de estado del 11 de abril del a?o 2002, y especialmente en los d?as 12 y 13, las clases populares que apoyaban al Presidente Ch?vez no salieron (a contrario de lo que se hubiera podido esperar) a saquear, a matar, no a ejercer una violencia descontrolada sino a exigir c?vica y pac?ficamente el retorno del presidente constitucional de la Rep?blica.

Eran casi conmovedoras las im?genes de gente plantada estoicamente frente a las puertas de Fuerte Tiuna o frente a los portones del palacio de Miraflores, enarbolando como ?nicas armas peque?as constituciones y fotograf?as del presidente Ch?vez.

Los ide?logos del paro nacional y del sabotaje petrolero de finales de ese mismo a?o 2002, conociendo el historial de violencia popular de los ?ltimos 15 a?os en Venezuela apostaron que el pueblo venezolano sometido a una falta casi absoluta de combustibles y productos de primera necesidad, no pasar?a un mes antes de estallar en revueltas que har?an caer definitivamente al gobierno del presidente Ch?vez, por ello su sorpresa e incredulidad cuando frente a esta situaci?n el pueblo de Venezuela respondi? mayoritariamente con un civismo que envidiar?an suizos o daneses. Esto ha venido a demostrar que la violencia popular en Venezuela no es ciega, que no es, como lo han querido presentar los medios de la burgues?a, irracional y primitiva, que por el contrario, al igual que en 1.810, conoce y ha identificado perfectamente a sus enemigos, que el pueblo venezolano s?lo apela a la violencia cuando siente que todas las restantes v?as se le han cerrado.

Por el contrario, a pesar de su machacona pr?dica acerca de ser los representantes de la modernidad, de la cultura, de la tolerancia, de la educaci?n, de la uni?n frente a la divisi?n, la oligarqu?a venezolana y sus seguidores desde la llegada del presidente Ch?vez al poder no han dejado de llamar e instigar a la violencia clasista en contra de esa mayoritaria porci?n de la poblaci?n venezolana que apoya el proceso bolivariano. Tenemos ac? la paradoja de una burgues?a y sus seguidores que llaman a una lucha de clases y un gobierno revolucionario que promueve el socialismo que llama a la conciliaci?n y a la paz social.

Desde los tiempos del golpe de estado y del sabotaje petrolero hasta el presente los portales venezolanos de internet identificados con la oposici?n al proceso bolivariano literalmente hierven cada d?a de feroces mensajes racistas y clasistas en donde el hilo conductor es el odio hacia las clases m?s despose?das de la sociedad venezolana y en contra de Ch?vez por haber sido quien ha promovido a que esos desdentados, cotiz?os, marginales, monos, tukis, pata en el suelo y dem?s dicterios que no quedar?an mal en boca de alg?n nazi o camisa parda, hayan invadido espacios que hasta 1.998 eran del domino exclusivo de la oligarqu?a (teatros, bancos, cl?nicas de las empresas del estado, etc) y de su clase reflejo: esa clase media, media cretina, medio idiota y medio imb?cil que dijera Benedetti.

Ch?vez y su gobierno deber?a ser elevado a la categor?a de h?roe o santo patrono de la clase media venezolana, esa misma clase que lo odia y vitupera con t?rminos que har?an sonrojar a un cantinero de bar de tolerancia, pero que le debe haber recuperado su capacidad de consumo y hasta de derroche. Habr?a que recordar que para 1.998 las pol?ticas neoliberales de los ?ltimos gobiernos casi hab?an acabado con la clase media en Venezuela, con figuras como los cr?ditos bancarios indexados, las cuotas bal?n y las brutales pol?ticas de ajuste macroecon?mico que casi hab?an hecho desaparecer la seguridad social, la educaci?n p?blica y los derechos sociales en nuestro pa?s. Quienes hoy piden un magnicidio, militares con ?bolas? como los hondure?os o una invasi?n que destituya y de ser posible mate al presidente Ch?vez, ni siquiera tienen una lejana idea de las terribles consecuencias que en forma de una incontenible marea de furia popular hechos como estos desatar?an dentro de la sociedad venezolana.. Si la historia se hizo para aprender de ella ser?a deseable que quienes anhelan un magnicidio o una guerra civil (a los efectos ambos ser?an casi lo mismo), se dieran una vuelta por la historia de nuestro pa?s. El hurac?n de fuego y sangre que arrasar?a a Venezuela har?a parecer a la guerra federal un simple pleito o discusi?n de vecindad.

Esos desdentados, pata en el suelo, marginales o como los quieran llamar, marcados desde su nacimiento por la violencia y la miseria, ahora se sienten ciudadanos, se sienten parte de un pa?s, de una sociedad. Intentar quitarles esos derechos, esos sentimientos de pertenencia, significar?a una declaraci?n de guerra, y mira que esa gente s? que sabe de guerras y de violencias, no al estilo del imb?cil que lanza insultos desde la seguridad y anonimato de su computadora para ser publicados en noticierodigital, noticias 24 o globovisi?n.com. En la historia de Venezuela, cada vez que la oligarqu?a y sus adulantes han desconocido o ignorado la violencia que son capaces de ejercitar las clases m?s despose?das, lo han terminado pagando muy caro.

* Joel Sangronis Padr?n es profesor de la Universidad Nacional Experimental Rafael Maria Baralt (UNERMB), Venezuela.

[email protected]

Fuente: http://www.nodo50.org/ceprid/spip.php?article881



Env?a esta noticia
Compartir esta noticia: delicious?digg?meneametwitter


Tags: Venezuela, Manipulación, oligarquía, Bolívar, poder, población

Publicado por blasapisguncuevas @ 23:55  | VENEZUELA
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios
Discurso Impecable de Fidel Castro y ¿Por qué MoReNa? @Taibo2 Paco Ignacio Taibo II

Pirámide capitalista
Pirámide capitalista. actualizada