Lunes, 28 de junio de 2010

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Por: Ben Tanosborn
Fecha de publicaci?n: 27/06/10??
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?Pobre Obama! La econom?a continua ca?tica, aunque a veces nos la presenten con augurios muy positivos, y su pol?tica en torno a la guerra lleva el mismo desali?o. Aun as? muchos progresistas contin?an esperando alg?n milagro, dejando a un lado todos los espejismos que el presidente ha tenido, d?ndole largas a ese prometido cambio.

Pero el cambio requiere liderazgo: el poseer las cualidades mentales que se necesitan para llevar a cabo algo; y tal liderazgo es algo de lo que estamos poco abastecidos en EEUU estos d?as. ?Y como sabemos de esta carencia de liderazgo? Una prueba de la existencia de tal, de acuerdo con Arnold Henry Glasow, un prominente humorista norteamericano del siglo pasado, es la habilidad en reconocer un problema antes que este se convierta en emergencia (algo que no ha existido en la Casa Blanca por varias d?cadas). Y yo a?adir?a una segunda prueba con referencia a los dotes de mando del presidente: su habilidad en elegir un equipo de consejeros que en forma inequ?voca acepten y adopten la voluntad del presidente; y no individuos con agendas personales ocultas, no importa lo indispensables que se les crea por su experiencia.

Desde el principio, algo evidente durante su campa?a en el 2008, este presidente nos ha dado m?ltiples indicios de ser sumamente d?ctil, algo que puede ser positivo en la pol?tica pero no en el liderazgo hacia el cambio. Y es precisamente el cambio lo que decimos haber estado esperando; si no la venida del mes?as, por lo menos un profeta que prepare a la naci?n para una ?segunda venida? pol?tica que tanto necesitamos. Barack Obama, una y otra vez, nos demuestra ser solo un pronunciador de palabrer?a centrista, definitivamente no un mes?as, ni un profeta que augure su llegada.

Barack Obama no se ha ganado siquiera un aprobado en estos diecisiete meses que lleva en la presidencia en cuanto se refiere a los problemas dom?sticos, bien sea en enderezar la econom?a que hered?, o en las reformas de salubridad para el ciudadano. Y su carencia de ?xito en el ?mbito casero se agrava en su fracaso con la guerra en Afganist?n que adopt? como suya propia.

S?, la guerra en Afganist?n es, por su elecci?n, de cabo a rabo, su adoptada guerra.

Si visitamos de nuevo el viaje de Obama a Afganist?n en Junio del 2008, como senador y presunto candidato a presidente por el partido dem?crata, le veremos extendiendo su oferta de paz al alto mando del Pent?gono ? despu?s de todo, su posici?n en contra de la invasi?n a Irak estaba bien documentada ? adoptando esta vez una postura belicista en Afganist?n pidiendo el que se aumentara el numero de tropas... solo 2 o 3 brigadas entonces; n?meros que ascender?an despu?s a 30.000. Este ?tan necesario? viaje para su campa?a presidencial, que requer?a un tete-a-tete con oficiales en campo de batalla y el mismo Hamid Karzai, dieron al futuro presidente validaci?n de su adherencia a la raz?n de ser del militar norteamericano. Su llamada al aumento de tropas en Afganist?n corr?a en paralela urgencia a su necesidad de recibir el imprim?tur del Pent?gono.

EEUU parece necesitar de ese paso de testigo entre comandantes en jefe, teniendo siempre un foco central, una guerra, un enemigo com?n para la ciudadan?a en general. As? que Obama adopt? esa mal llamada ?guerra al terror? como algo propio. Poco o nada importa que la mitad del planeta considere al norteamericano como el verdadero terrorista, haciendo uso de armas de temor y sanciones criminales contra pueblos y pa?ses, y de esta forma dispens?ndose de actos de inmolaci?n que asociamos con seguidores del islamismo.

El papado-militar norteamericano con su sede en el Pent?gono es demasiado extenso para poder mantener un orden perfecto en sus filas, con casi mil individuos con rango-estelar (generales y almirantes) en su rol de pr?ncipes en servicio activo. As? que no debe sorprendernos el ver a uno de estos nobles militares, el cuatro-estrellas General Stanley McChrystal ? hijo del dos-estrellas General Herbert McChrystal ? adoptar un estado de santurroner?a que terminar?a juzg?ndose como apostas?a.

As? que nuestro dedicado asceta al mando del invasor en Afganist?n, alguien que apenas duerme cuatro horas en la noche, consume tan solo una comida al d?a y cubre en carrera por lo menos 10 kil?metros al d?a, finalmente tuvo que entregar su bast?n de mando a la tan criticada (por el militar) mentalidad civil. ?Mul? McChrystal? [el apodo que se le diera en Afganist?n] por petici?n del Presidente ? a quien no le quedaba otra alternativa ? entreg? su dimisi?n.

Pronto el senado confirmar? al general Petraeus como reemplazo a McChrystal para tomar el mando en forma directa en Afganist?n. Y, sin hacer juicio de su pericia militar, continuar? representando la idiotez que representa la presencia militar norteamericana en esa regi?n del mundo. No importa cuantas tropas EEUU mande para desalojar la influencia de los talibanes, los norteamericanos no tendran mas ?xito en Kendahar o en Helmand del que han tenido ?ltimamente en el distrito agr?cola de Marjah.

No se presagia nada bueno en el hecho de que a generales se les puede reemplazar con facilidad pero que no es as? con el belicismo del robot-Pent?gono que parece haber sido programado hace mucho para tan solo servir las necesidades del monstruo ?militar-industrial? del que nos hablara Eisenhower (Presidente y general de cinco estrellas). Cada presidente o candidato a la presidencia de los Estados Unidos no parece quedarle otro remedio que el aceptar esa realidad... y Obama aparentemente prefiere no convertirse en cordero expiatorio.


? 2010 Ben Tanosborn

www.tanosborn.com
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Tags: general, complejo, militar, Obama, guerra, Afganistán

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