Martes, 29 de junio de 2010

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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del textoPartir el texto en columnasVer como pdf 29-06-2010

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The Guardian

El error de Franklin D Roosevelt no consisti? en levantar la econom?a mediante el gasto p?blico sino en prestar o?dos a los halcones del d?ficit en el momento de su reelecci?n y hundir de nuevo a la econom?a estadounidense en la recesi?n.


Lo hacen los alemanes. Los griegos, los espa?oles y los portugueses creen que no tienen otra elecci?n que hacerlo. George Osborne cree que su deber patri?tico consiste en hacerlo [1]. Por todo el mundo, recortar el d?ficit presupuestario se ha convertido en la prioridad de los responsables pol?ticos, temerosos de que el creciente nivel de deuda les deje a merced de los caprichosos mercados financieros.

Mervyn King ha aplaudido el regreso del conservadurismo fiscal y otro tanto ha hecho la OCDE. Dos meses despu?s de que apremiaran al mantenimiento del apoyo presupuestario hasta que se afianzara la recuperaci?n, los ministros de finanzas y los gobernadores de los bancos centrales del G-20 declararon que recib?an favorablemente los planes anunciados por algunos pa?ses para iniciar sin m?s demora los recortes presupuestarios.

Los d?ficits presupuestarios son ciretamente elevados en todo el G-20 y fuera de ?l. Pero si son elevados se debe en primera instancia a la severidad de la peor recesi?n desde la Segunda Guerra Mundial y a las medidas tomadas colectivamente por los gobiernos para impedir que la recesi?n se convirtiera en algo mucho, pero que mucho peor.

Tal como est?n las cosas, se ha evitado una segunda Gran Depresi?n, pero el crecimiento ha oscilado entre lo d?bil en Europa y lo nada espectacular en los Estados Unidos. Los bancos no prestan. El desempleo est? alcanzando niveles de dos cifras en los EE.UU. y en la Eurozona. La determinaci?n de recortar el d?ficit presupuestario en estas circunstancias no muestra que a los irresponsables derrochones de 2008 y 2009 les hayan sustituido planificadores pol?ticos de probidad e integridad. Demuestra que los locos est?n de nuevo al mando del manicomio.

Como prueba de ello, consideremos el aviso dado la semana pasada por David Cameron acerca de la necesidad de austeridad. Afirm? el Primer Ministro que "nada ilustra mejor la total irresponsabilidad del enfoque del ?ltimo Gobierno que el hecho de que siguiera incrementando un gasto p?blico inasequible aun cuando la econom?a se estuviera contrayendo".

Lo cual provoc? la acertada respuesta de Marshall Auerback, del centro New Deal 2.0. "?As? que se supone que tenemos que incrementar el gasto p?blico cuando crece la econom?a? ?Cuando puede presentar aut?ntico peligro de inflaci?n? Si esta es la clase de incoherencia pol?tica que tenemos en cartera, que Dios se apiade del Reino Unido".

Hay miembros del Gobierno que saben de econom?a capaces de se?alar al Primer Ministro que lo que dice es una peligrosa insensatez. Vince Cable [2] es uno de ellos; Chris Huhne [3] otro. Por desgracia, sin embargo, los liberal-dem?cratas parecen remisos o incapaces de presentar una argumentaci?n contraria a las medidas pol?ticas que ahora amenazan con repetir los errores del Jap?n en los a?os 90, cuando cada tentativa de recuperaci?n se ve?a sofocada por una precipitad?sima reducci?n.

Empecemos con un poco de historia. A los halcones del presupuesto les gusta citar el draconiano presupuesto de Geoffrey Howe en 1981 como evidencia de que el rigor fiscal es perfectamente consistente con el crecimiento econ?mico. Tal es el caso, siempre y cuando haya margen para depreciar una libra sobrevalorada y reducir unas tasas de inter?s excesivamente altas. Tal es el caso, siempre y cuando los desfallecientes precios del petr?leo eleven los ingresos reales de los consumidores y reduzcan los costes de las empresas. Todas estas cosas sucedieron a principios de los 80; no es probable que ninguna de ellas suceda hoy. La libra ha ca?do un 25%, las tasas de inter?s est?n en 0.5% y los precios del petr?leo no muestran signos de reducirse muy por debajo de los 70 d?lares (48 libras esterlinas) el barril.

La verdadera comparaci?n hist?rica no es la de 1981, sino, como hace notar el economista norteamericano Paul Davidson, la de los EE.UU. en 1937. Al llegar a la Casa Blanca en 1933, Franklin D. Roosevelt emple? el gasto p?blico y las desgravaciones fiscales para impulsar la econom?a. Los EE.UU. soportaron d?ficits de entre un 2% y un 5% durante el primer mandato de FDR, pero, si bien la econom?a comenz? a salir del profundo hoyo que se hab?a cavado en 1932, la deuda nacional aument? de 20.000 a 33.000 millones de d?lares.

Al presentarse a la reelecci?n, Roosevelt prest? o?dos al consejo de los economistas del "dinero s?lido" que pronunciaron la misma clase de advertencias que estamos oyendo en la actualidad: que los EE.UU. soportan d?ficits presupuestarios que impondr?n una carga intolerable a las futuras generaciones. El presupuesto de 1937 se rebaj? dr?sticamente y la econom?a estadounidense recay? r?pidamente en la recesi?n. El descenso en la recaudaci?n de impuestos supuso que el d?ficit se elevara a 37.000 millones.

Cuando se retom? el gasto deficitario en 1938, la econom?a volvi? a crecer pero no se recuper? plenamente hasta que los EE.UU entraron en la Segunda Guerra Mundial. Los halcones del d?ficit se desvanecieron en la oscuridad conforme la necesidad de ganar la guerra apart? cualquier otra consideraci?n. Hacia 1945, el d?ficit presupuestario se cifraba en m?s de 250.000 millones de d?lares, el 120% del PIB.

Pero el ben?fico efecto colateral del esfuerzo de guerra consisti? en que la econom?a interna iba zumbando. Se utilizaron plenamente recursos que hab?an permanecido ociosos en los a?os 30 y el resultado fue el pleno empleo. Un fuerte crecimiento redujo los d?ficits anuales y el volumen de la deuda nacional en los a?os 50. Lejos de verse sobrecargados con una deuda imposible de pagar, los miembros de la generaci?n del "baby boom" nacidos a finales de los a?os 40 y 50 constituyeron la generaci?n m?s bienaventurada de la historia.

Con esto ya tenemos suficiente historia. Al igual que en 1937, la demanda privada en los pa?ses m?s avanzados del mundo es demasiado d?bil para sostener la recuperaci?n. Los d?ficits presupuestarios son reflejo del elevado desempleo y de los reducidos niveles de inversi?n privada. Son reflejo asimismo de los grandes super?vit acumulados en el sector privado. Los instintos animales, seg?n la frase de Keynes, se muestran apagados. A los consumidores les preocupa perder el empleo y se ven con sueldos apretados. Eso causa ansiedad a las empresas a la hora de invertir.

Charles Dumas, de Lombard Street Research, ha puesto n?meros contundentes a esta tendencia. En los EE.UU., el sector privado ten?a un d?ficit del 4% respecto al PIB en 2006, pero disfruta ahora de un super?vit del 8% del PIB. En Gran Breta?a, en el proceso correspondiente se pas? de un d?ficit del 1% a un super?vit del 10%. Seg?n su estimaci?n, el super?vit del sector privado global es actualmente de 3,3 billones.

Esto queda contrapesado por el d?ficit del sector p?blico, que tambi?n totaliza 3,3 billones. Dicho de otro modo, el sector p?blico, ha estado compensando la falta de demanda privada. Este gasto no ha sido "irresponsable", aunque un intento colectivo de frenar los d?ficits cuando la recuperaci?n del sector privado es tan an?mica desde luego lo ser?a.

Dumas advierte que "si algunos pa?ses provocan la deflaci?n de sus econom?as en un intento de recortar el d?ficit gubernamental, otros pa?ses tendr?n un d?ficit mayor, y hasta los pa?ses deflacionarios se ver?n parcialmente frustrados en sus esfuerzos. ?Por qu?? Porqu? inducir?n una renovada recesi?n que golpear? los ingresos fiscales y forzar? a un mayor gasto en ayudas". "La consecuencia", nos previene, "ser? una renovada recesi?n, y muy posiblemente una prolongada depresi?n".

Entonces, ?por qu? lo hacen? ?Se trata, pese a todas las necedades de Clegg sobre "recortes progresistas", de que la verdadera agenda estriba en completar el trabajo de demolici?n del Estado del Bienestar que se inici? en los a?os 80? ?O es sencillamente que los halcones del d?ficit est?n simplemente majaretas?

De cualquier manera, asistimos hoy al estrafalario espect?culo de China, Jap?n, la Eurozona y Gran Breta?a, todos empe?ados en reducir su d?ficit presupuestario mientras intentan crecer apoy?ndose en las exportaciones. Se trata de un absurdo obvio, dado que hace falta que alguien en alg?n lado se dedique a importar todas las exportaciones. Si el resto del mundo asume que los EE.UU. se van a convertir en gastador mundial como ?ltimo recurso andar? gravemente errado.

Esto es lo que Paul Krugman denomina la "completa locura que pasa por sabidur?a". Los problemas de la deuda soberana se limitan a aquellos pa?ses de la Eurozona que no tienen otro modo de enfrentarse a sus problemas de productividad que caer en una deflaci?n salvaje. Los mercados de valores no pierden la calma ante el d?ficit presupuestario de Gran Breta?a, los EE.UU. o Alemania, pero vamos a ver c?mo reaccionan ante la vuelta al desempleo masivo, el proteccionismo y el extremismo pol?tico de la d?cada de 1930.

Notas del t.

[1] Elliott se hace aqu? eco ret?rico de una c?lebre canci?n de Cole Porter, Let?s do it, let?s fall in love, cuya letra original no anima a recortar presupuestos sino a enamorarse.

[2] Cable es Secretario de Estado de Empresa, Innovaci?n y T?cnicas del Gobierno brit?nico y, antes de participar en el gabinete de coalici?n con los conservadores, una de las mentes pensantes partidarias entre los liberal-dem?cratas de reformas de gran calado en la City y en el sector financiero.

[3] Huhne es Secretario de Estado de Energ?a y Cambio Clim?tico.

Larry Elliott dirige la secci?n de econom?a del diario brit?nico The Guardian y es coautor, junto a Dan Atkinson, de The Gods That Failed: How the Financial Elite Have Gambled Away Our Futures (Vintage) [Divinidades fallidas: C?mo la ?lite financiera se ha jugado nuestro futuro]

Traducci?n para www.sinpermiso.info: Lucas Ant?n

Fuente: http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=3443

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Tags: loco, economía, Keynes, Guerra Mundial, presupuesto

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