Viernes, 02 de julio de 2010

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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del textoPartir el texto en columnasVer como pdf 01-07-2010

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Una desafinada polonesa



El gobierno polaco, con un pie en el estribo de la despedida, acaba de dar un paso hacia el ayer echando por la borda la cacareada capacidad del capitalismo para negociar sus contradicciones y reciclar a su favor las fuerzas y s?mbolos que lo desaf?en. Desde el pasado 8 de junio, ?bajo penas de prisi?n y multas? se han declarado fuera de ley las im?genes ?que hagan propaganda a las ideolog?as criminales?, entre ellas la bandera roja, la hoz y el martillo, y los rostros de Lenin y del Che.

La nueva ley polaca provocar?a una carcajada si no fuera por lo siniestro que se adivina tras esta decisi?n de una derecha teocr?tica y parroquial. Nada m?s did?ctico que cuando se transparentan los mecanismos de coerci?n y violencia del capitalismo, abandonadas las tradicionales mantras sobre libertades y derechos infinitos. Tras organizar golpes de estado, invasiones, escuadrones de la muerte, c?rceles secretas, subversi?n y cambio de reg?menes, ahora le toca el turno a la guerra cultural, a la represi?n de los s?mbolos y las ideas.

Este ukase incivil ha sido r?pidamente aplaudido por las cheers leaders de la contra cubana. No en vano, entre las brumas de su odio decadente y su derrota hist?rica, mantienen actualizadas listas de los monumentos revolucionarios a dinamitar tras la ?liberaci?n de la isla?, una vez que haya pasado la 82 Divisi?n Aerotransportada del ej?rcito yanqui, y transcurridos los ?tres d?as con licencia para matar? que vienen pidiendo.

Casi siempre, prohibir expresa una derrota pol?tica y moral. Es imponer en la sociedad, por la fuerza, lo que no se ha logrado por la raz?n y el consenso. Ni el capitalismo ni el socialismo, no hablando ya del feudalismo o el esclavismo, han escapado a la necesidad y la tentaci?n de prohibir y censurar. Hasta hoy, con mayor o menor grado de violencia organizada, as? ha transcurrido la historia de la Humanidad, que no es otra cosa que la historia de la lucha de clases. Pero esta decisi?n del gobierno polaco, que no tiene precedentes ni siquiera en tiempos de la Guerra Fr?a y el McCarthismo, deja en pelotas a los ide?logos c?nicos de la burgues?a , esos que siempre nos presentaron su reinado como el milenio prometido de paz y tolerancia. Y es que nos hab?an dicho que est?bamos en la era Obama, la del ?soft and smart power?.

Si la derecha enrag?e polaca se ha visto obligada a amenazar con castigos tremebundos a los j?venes que llevan sobre sus pechos esos s?mbolos, es porque no pocos lo hacen. Nadie patea a un perro muerto. Y si lo llevan, es se?al de que los necesitan. A?n cuando lo hagan desprovistos de conciencia pol?tica: son capaces de intuir que ?esas im?genes?, hoy malditas por el odio y la revancha, son s?mbolos de rebeld?a y les encanta observar que despiertan inquietud y aprehensi?n en una sociedad que est? lejos de ser la que ellos desean. Y precisamente esa dial?ctica explica su inevitable derrota: contra la vida no se legisla, pues ella saltar? cualquier barrera.

Quien desee que los s?mbolos de la lucha de los oprimidos, de los humillados y ofendidos, dejen de tener significado, que luche por erradicar la opresi?n.

No hay colores ni s?mbolos buenos o malos, todo depende del uso que se les d?. Para muchos, la cruz cristiana remite al sacrificio de Cristo por la redenci?n del hombre; para otros es el recuerdo de las banderas que asolaron y diezmaron poblaciones enteras durante las Cruzadas o en el exterminio de los pueblos abor?genes americanos, incluso, cuando se condenaba a la hoguera a miles de personas en la propia Europa, por pensar o actuar diferente. La bandera de los Estados Unidos puede ser una promesa de libertad; pero no piensan lo mismo los vietnamitas que vieron desaparecer a cuatro millones de seres queridos bajo el plomo y las bombas lanzadas desde aviones que la llevaban pintadas en su fuselaje. No creo que tampoco los iraqu?es tengan una opini?n un?nime al respecto: la cuenta de muertos tras la invasi?n ya supera el mill?n.

Cuando los pretorianos reprim?an, el Mes?as se empez? a simbolizar mediante un pez o un cordero pascual. Pero la fe, lejos de debilitarse, sigui? creciendo.

En Monroe, cerca de Cincinnatti, un rayo acaba de destruir una inmensa estatua de Jes?s. Este piadoso gobierno polaco, ?ser? capaz de prohibir las nubes?

?Y las barbas y las melenas? ?Y los nombres de Karl o Vladimir? ?Y las boinas y las estrellas?

Fuente: http://www.cubadebate.cu/opinion/2010/06/29/una-desafinada-polonesa/

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Tags: símbolos, Mesías, cruzadas, exterminio, Guerra fría

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