Viernes, 02 de julio de 2010

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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del textoPartir el texto en columnasVer como pdf 01-07-2010

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JR


Por primera vez en la dilatada historia del hombre existe el peligro real de que nuestra especie no pueda sobrevivir a causa de una cat?strofe ecol?gica de enormes proporciones o de guerras devastadoras que rompan el equilibrio, cada vez m?s precario, que hace posible la vida sobre el planeta Tierra.

Por otra parte, los descubrimientos cient?ficos que se producen de manera acelerada en el terreno de las ciencias naturales y en especial de la biolog?a y las t?cnicas de reproducci?n ?que han hecho posible la existencia de formas de vida creadas artificialmente? han puesto sobre el tapete, con mucha fuerza, la necesidad de un replanteo de las relaciones del hombre con la naturaleza en su conjunto, incluyendo las dem?s especies, que tenga como fundamento principios ?ticos.

Desde Hip?crates y su juramento en el que los encargados de velar por la salud del hombre y salvarlo de las enfermedades se comprometieron a ejercer su arte ?pura y santamente? hasta los descubrimientos del ADN y del completamiento del mapa del genoma humano, el tema de la ?tica en las ciencias de la vida ha venido adquiriendo una importancia creciente.

En la cultura cubana, desde los tiempos forjadores de la naci?n, los principios ?ticos de ra?z cristiana adquirieron un papel clave en nuestro devenir hist?rico. La ?tica ha sido durante milenios el tema central de las religiones. Por ello he afirmado que la importancia de la ?tica para los seres humanos, la necesidad de ella, se confirma por la propia existencia de las religiones.

Su valor y significaci?n son v?lidos tanto para los creyentes como para los no creyentes pues ella se relaciona con las apremiantes exigencias del mundo actual. Los creyentes derivan sus principios del dictado divino. Los no creyentes podemos y debemos atribu?rselos, en definitiva, a las necesidades de la vida material, de la convivencia entre los seres humanos. Puede apuntarse como una singularidad de nuestra tradici?n cultural el no haber situado la creencia en Dios en antagonismo con la ciencia, se dej? la cuesti?n de Dios para una decisi?n de conciencia individual. As? se asumi? el movimiento cient?fico moderno y ello permiti? que la fundamentaci?n ?tica de ra?z cristiana se incorporara y se articulara con las ideas cient?ficas, lo cual abri? extraordinarias posibilidades para la evoluci?n hist?rica de las ideas cubanas.

En nuestros d?as, las ciencias de la naturaleza, y en especial las vinculadas a la vida humana, est?n brindando una conclusi?n acerca de que no es correcto establecer una divisi?n o separaci?n radical, como ha sido costumbre, entre el mundo llamado objetivo y el denominado subjetivo. Estas conclusiones cient?ficas vienen a subrayar, una vez m?s, lo avanzado del pensamiento filos?fico decimon?nico cubano y en especial de Jos? de la Luz y Caballero hace m?s de 150 a?os.

Jos? Mart?, sobre el fundamento de esta cultura, expuso en varios escritos, con el rigor de la ciencia y una gran belleza literaria, sus concepciones acerca de la relaci?n entre lo subjetivo y lo objetivo. Ha quedado como un verdadero manifiesto ?tico lo que escribiera en su art?culo Maestros Ambulantes en 1884:

?La felicidad existe sobre al tierra; y se la conquista con el ejercicio prudente de la raz?n, el conocimiento de la armon?a del universo, y la pr?ctica constante de la generosidad (?) Ser bueno es el ?nico modo de ser dichoso. Ser culto es el ?nico modo de ser libre?.1

Asimismo expres? la identidad esencial del universo cuando afirm?:

?Donde yo encuentro poes?a mayor es en los libros de ciencia, en la vida del mundo, en el orden del mundo, en el fondo del mar, en la verdad y m?sica del ?rbol, y su fuerza y amores, con sus familias de estrellas?.2

Esto debe servir de base al fundamento cient?fico de la ?tica; ello tiene enorme repercusi?n en la educaci?n. Asimismo, el Ap?stol nos aporta sus ideas acerca de la relaci?n del hombre con la naturaleza a partir de su visi?n profundamente ?tica. Se?ala:

?No concibo prop?sito m?s alto que el de ense?ar c?mo tomar de la naturaleza aquella serenidad y justicia y consuelo y fe de que est? rebosante, ?y c?mo sacar de nosotros mismos, (?) la capacidad que tenemos, para la consecuci?n de la felicidad, de reconocer y confiar en la armon?a de nuestra naturaleza y en esa constante relaci?n de la naturaleza y el hombre cuyo conocimiento da a la vida un nuevo sabor, y priva a la tristeza de buena parte de su veneno y de su amargura?.3

Luz y Caballero dijo que F?lix Varela fue el hombre que nos ense?? a pensar primero. Podr?amos agregar: Luz nos ense?? a conocer; y Mart?, en base a esta tradici?n, y a su genio a actuar. Por ?ltimo, sobre estos fundamentos Fidel Castro nos ha ense?ado y nos contin?a ense?ando a vencer. Pensar, conocer y actuar en funci?n de los intereses de los pobres y de toda la humanidad est?n en la ra?z de la cultura decimon?nica cubana que constituye el fundamento de la cultura general integral que las m?s importantes figuras de nuestra intelectualidad han sustentado.

Se impone como una necesidad insoslayable poner fin a esa dicotom?a est?ril que establece una l?nea divisoria infranqueable entre lo objetivo y lo subjetivo, entre raz?n y emociones, entre teor?a y pr?ctica. He insistido en la idea que el principal error de los materialistas del siglo XX fue olvidar que el hombre es tambi?n materia.

Sobre la base de estos antecedentes, las ideas pol?ticas y el pensamiento social cubano se articularon en el siglo XX con la cultura

europea de Marx y Engels insert?ndose en nuestra identidad a partir de una interpretaci?n original, como siempre lo ha hecho Am?rica Latina con lo que le ha llegado del exterior. Por esto insistimos en que el ideal socialista en Cuba se orienta por la interpretaci?n de Mella, Mart?nez Villena, el Che y Fidel. Asumimos la historia del socialismo a partir de una visi?n cr?tica y apoy?ndonos en una vieja instituci?n jur?dica que formulaba el derecho de aceptar herencias a beneficio de inventario. De esta manera no ten?a que cargarse con las deudas. Fueron los elementos de la tradici?n cubana y latinoamericana los que crearon los antecedentes de nuestras ideas de hoy.

Investigar, estudiar y promover los v?nculos que unen a todos estos componentes espirituales, piezas maestras de la tradici?n intelectual de la historia de Occidente, solo se puede hacer sobre el fundamento de una s?ntesis universal de ciencia y conciencia. Lo m?s trascendente est? en que ello constituye una necesidad objetiva para salvar la civilizaci?n occidental del caos creciente.

Est? a la vista la fractura de las bases ?ticas, pol?ticas y jur?dicas de las sociedades m?s desarrolladas de Occidente, y en especial la norteamericana actual, la cual constituye, como se sabe, el poder hegem?nico del capitalismo mundial.

Por estas razones, y en cuanto a Cuba y sus tareas educativas, cient?ficas y sociales inmediatas, se impone el fortalecimiento jur?dico y cultural sobre el fundamento de la historia nacional, latinoamericana y universal; es necesario hacerlo con independencia de los procesos intelectuales acaecidos en otras zonas del mundo. Luego se podr?an hacer las debidas comparaciones. De esta manera estar?amos actuando en la forma en que expresamente nos aconsej? Carlos Marx.

Los grav?simos problemas descritos y denunciados por Jos? Mart? en su tiempo han adquirido un nuevo significado y un car?cter m?s peligroso. Se est? llegando a extremos que solo pueden enfrentarse con la mejor y m?s valiosa historia cient?fica y espiritual de nuestra Am?rica. Para avanzar hacia una escala superior de esta cultura es preciso estudiar m?todos de investigaci?n que tomen en consideraci?n la realidad, y promover la acci?n transformadora a favor de la justicia.

La Naci?n cubana alcanz?, desde su propio alumbramiento, una cultura pol?tica y social situada en la avanzada de la Edad Moderna, porque asumi? la cultura occidental en funci?n de los intereses de la poblaci?n trabajadora y explotada no solo del pa?s, sino del mundo. Recu?rdese que Mart? ech? su suerte no solo con los pobres de Cuba, sino de todo el orbe.

Es preciso que educadores, cient?ficos sociales y cient?ficos en general estudien con renovado esp?ritu cr?tico el proceso de desarrollo de la educaci?n, desde aquellos a?os forjadores hasta nuestros d?as.

Notas:

1 Jos? Mart?. Obras Completas. Maestros Ambulantes. t. 8, p. 289

2 J. Mart?. O.C. Carta a Mar?a Mantilla. t. 20, p. 218

3 J. Mart?. O.C. t. 23, p. 328

Fuente: http://www.juventudrebelde.cu/opinion/2010-06-29/evolucion-historica-de-las-ideas-cubanas/



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Tags: evolución, ideas, éticas, ciencias naturales, genoma, religión

Publicado por blasapisguncuevas @ 5:50  | CUBA
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