Viernes, 02 de julio de 2010

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El lunes 28 de junio se cumpli? un a?o del golpe de Estado en Honduras. Contrariamente a las intenciones de sus promotores, el primer gran acontecimiento pol?tico de la era Obama hacia Am?rica Latina ?que en eso ha devenido? cre? una situaci?n de efervescencia y radicalizaci?n pol?tica y social de las masas en el pa?s centroamericano, sin precedente por su magnitud y profundidad. O tal vez ser?a m?s acertado decir que en eso desemboc? gracias a la fecunda estrategia y t?ctica construidas por el Frente Nacional de Resistencia Popular (FNRP). Ello permiti? crear una gran acumulaci?n pol?tica y cultural de energ?a trasformadora a partir de las singulares condiciones de indignaci?n y rebeld?a social provocadas por el brutal derrocamiento del presidente constitucional Manuel Zelaya, que hab?a conseguido ya, pese a su origen olig?rquico, ser querido y apreciado por el pueblo en virtud de una sensibilidad y obra sociales que lo diferenciaban ostensiblemente de los gobernantes anteriores. Un amplio y consciente sector del pueblo y la juventud rechaza el actual orden olig?rquico y dependiente del imperialismo, del cual Porfirio Lobo no es m?s que un empleado, como lo demuestra un a?o de combativa resistencia.

As? que este gobierno ha continuado los rasgos principales del de Micheletti: el desmantelamiento de las conquistas sociales y laborales, el sucesivo empobrecimiento de la gran mayor?a de los hondure?os, el uso del ej?rcito y la polic?a para reprimir protestas populares y desplazar a campesinos de sus tierras, el cierre de radios alternativas y comunitarias y otras muchas violaciones a los derechos humanos denunciadas por organismos nacionales e internacionales. Seg?n la cuenta de estas organizaciones, bajo Lobo se han registrado alrededor de 760 casos de agresiones por razones pol?ticas, entre ellas asesinatos de opositores, sindicalistas y nueve periodistas. El actual gobierno tampoco ha hecho nada por investigar, mucho menos por reparar a las v?ctimas, de las miles de violaciones a los derechos humanos, incluyendo decenas de asesinatos de miembros de la resistencia perpetrados a partir del golpe. Lejos de ello, ha reciclado a conspicuos militares golpistas en importantes cargos de la administraci?n p?blica. Esto no debiera sorprender a nadie puesto que Lobo fue impuesto en la silla presidencial mediante un ama?ado y fraudulento proceso electoral organizado y dirigido por los propios autores del golpe de Estado, al que no concurri? el 60 por ciento de los electores, que acataron el llamado al abstencionismo del FNRP.

Mientras tanto, Estados Unidos hace una desaforada campa?a por el reconocimiento de Lobo frente a la oposici?n de todos los gobiernos integrantes de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra Am?rica y la mayor?a de los de Am?rica del Sur, incluidos Brasil y Argentina. As?, hace un mes la secretaria de Estado Hillary Clinton instaba a los miembros de la OEA, sin ?xito, a dar la bienvenida al retorno de Honduras dentro de la comunidad interamericana. Y el colmo, a un a?o exacto del golpe Obama recib?a en ceremonia oficial en la Casa Blanca las credenciales del embajador de Tegucigalpa con estas palabras: ?Admiro el compromiso del presidente Lobo de promover la reconciliaci?n nacional, la prosperidad y seguridad de todos los hondure?os y todo lo que ha hecho hasta el momento demuestra que va encaminado al cumplimiento de esos objetivos. Estados Unidos apoya... la pronta reintegraci?n plena de Honduras a la comunidad internacional y haremos lo que sea necesario? para que esto se logre?.

Si creemos en sus declaraciones de apoyo a Zelaya como ?nico presidente que reconozco en las semanas posteriores al golpe podr?amos suponer que Obama no tuvo que ver con su gestaci?n pero de lo que no cabe duda es que lo hizo suyo, todo suyo, a partir de la artera mediaci?n de Arias instrumentada por la se?ora Clinton y en consecuencia ha actuado. Lo m?nimo que debe exigirse al actual gobierno hondure?o como base para considerar su reconocimiento internacional es el regreso incondicional del presidente Manuel Zelaya y los m?s de 200 exiliados pol?ticos, una de las principales demandas del FNRP.

El regreso de Zelaya ser?a una gran victoria pol?tica. Pero el FPRP ha dejado claro que con o sin su valiosa presencia mantendr? inc?lume su exigencia de la convocatoria a una Asamblea Constituyente con el objetivo de refundar el pa?s. Ni m?s ni menos.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2010/07/01/index.php?section=opinion&article=034a1mun

rJV



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Tags: Honduras, resistencia, La Jornada, derechos humanos, imperialismo, Asamblea

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