S?bado, 03 de julio de 2010

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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del textoPartir el texto en columnasVer como pdf 03-07-2010

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Bohemia


La producci?n frut?cola de Cuba comienza a rescatar espacios y variedad. Pero no todos los territorios tienen bien organizada la ruta del campo al consumidor: faltan recursos, envases, la contrataci?n desaprovecha potencialidades de agricultores, y el acopio y la industria no funcionan a?n con la suficiente agilidad en los picos de cosechas. Diversos sistemas productivos avanzan en la recuperaci?n de semillas, el fomento de viveros y ?reas de siembras, y la aplicaci?n de innovaciones cient?fico-t?cnicas. Pr?cticas como las de Santiago de Cuba mejoran las ofertas a la poblaci?n.

?Saboreando la cultura cubana, encontramos frutas en cualquier esquina. En una canci?n de F?lix B. Caignet: Caney de Oriente/?donde las frutas son como flores/ llenas de aroma y saturadas de miel, en los cuadros de Amelia Pel?ez y Arturo Montoto, en un poema de Dulce Mar?a Loynaz, que entre las im?genes para describir el amor acude a ?la dulzura de la fruta?. Pero, ?sucede igual si tratamos de degustarlas ?en la concreta??

Debido a sus favorables condiciones clim?ticas, el archipi?lago cubano es un ed?n para estos alimentos ricos en vitaminas, minerales y sustancias antioxidantes. As? lo afirma Emilio Farr?s Armenteros, director adjunto del Instituto de Investigaciones en Fruticultura Tropical y jefe del departamento de frutales del Ministerio de la Agricultura.

El experto calcula que existen en el pa?s algo m?s de 20 especies de importancia comercial, multiplicadas en distintas variedades. Sin embargo, no toda la poblaci?n cubana las incluye dentro de sus h?bitos alimentarios.

Una encuesta nacional del Instituto de Nutrici?n e Higiene de los Alimentos, realizada entre los a?os 2000 y 2001 a m?s de tres mil habitantes de ?reas urbanas, descubri? que solo un 16 por ciento de los indagados declar? consumir frutas, b?sicamente naranja, pl?tano, guayaba, mango y frutabomba.

Los malos h?bitos en la alimentaci?n inciden directamente en la salud humana; de ah? que la investigaci?n recomendara capacitar a la poblaci?n con conocimientos sobre c?mo nutrirse de manera m?s saludable, partiendo ?desde luego? de aumentar la disponibilidad y acceso a los alimentos sanos, como las frutas.

Cambio de ruta

Cuba inici? en los a?os 60 distintos programas de producci?n frut?cola. Uno de sus principales pilares, los c?tricos, alcanz? un mill?n de toneladas en 1990. El destino principal era la exportaci?n hacia los pa?ses socialistas, como fruta fresca y jugos.

Pero en la d?cada de los 90 este rengl?n econ?mico fue afectado con la p?rdida del mercado habitual y por la falta de insumos para atender las plantaciones. Luego sequ?as, huracanes y finalmente el azote del Huanglongbing, conocida como enfermedad de los brotes amarillos, siguieron diezmando los c?tricos.

El avile?o Manolo Perera, due?o de la finca El Petardo, en Ceballos, provincia de Ciego de ?vila, recuerda el mal d?a en que el buld?zer comenz? a derribar los c?tricos de sus campos.

?Imag?nate, no tuve el valor de asomarme para verlo. Me parec?a que sin producir naranjas y toronjas no podr?a vivir. Pero aunque era duro tratar de entender aquello, las plantaciones ya no daban, con el dolor de mi alma acept? el cambio.?

Ante la adversidad, el sistema citr?cola adopt? la estrategia de concentrar sus ?reas fundamentales, con el fin de mejorar las atenciones y rendimientos. A la par, aplic? la f?rmula de la diversificaci?n productiva.

La insigne empresa matancera Victoria de Gir?n, sin abandonar el rescate de su rengl?n fundamental con plantaciones m?s resistentes, inici? el despegue econ?mico con producciones de aguacate, frutabomba, mango y guayaba, adem?s de los vegetales y la ganader?a vacuna.

Otro tanto hizo C?tricos Ceiba: pretende cerrar 2010 con m?s de 600 hect?reas sembradas de diversos frutales y acercarse a tres mil toneladas. El combinado industrial C?tricos Ceballos, ampli? la obtenci?n de jugos con una nueva l?nea; en el presente a?o ha procesado m?s de 180 toneladas de pi?a, procedentes de Villa Clara y Matanzas.

?Los frutales son muy delicados, no se les puede quitar el ojo de encima ?advierte Manolo?. Por ejemplo, quien siembre frutabomba y no tenga insumos para la fumigaci?n, ni agua, no cosecha. La pi?a exige menos, aunque no es f?cil meter las manos entre los pinchos.?

Con luz larga

Raixa Llauger, directora general del Instituto de Investigaciones en Fruticultura Tropical, explica a BOHEMIA que uno de los prop?sitos del pa?s es que cada cubano consuma a diario 150 gramos de fruta, tal como recomienda la FAO para tener una vida saludable.

La estrategia nacional de producci?n frut?cola va encaminada a aumentar el volumen de ofertas para la poblaci?n y la variedad de frutas frescas ?incluyendo las hoy casi ex?ticas: n?spero, canistel, an?n, guan?bana, chirimoya, mara??n y caimito?, asegurar el suministro estable a las industrias y miniindustrias, satisfacer las demandas del turismo, sustituir importaciones de pulpas para compotas y dulces, as? como incrementar las exportaciones.

Para avanzar en esta proyecci?n ?argumenta Raixa? es preciso basar la producci?n nacional de frutas en el aumento de los rendimientos, continuar potenciando la agricultura urbana y suburbana, utilizar mayor n?mero de frutales dentro del programa nacional de reforestaci?n, si los suelos lo permiten, y trabajar de manera mancomunada con todas las formas productivas en la creaci?n de viveros y la capacitaci?n para el cultivo.

El programa elaborado hasta el 2015 cuenta con la participaci?n activa del Grupo T?cnico Asesor de Frutales, donde se integran instituciones especializadas, con el objetivo de acompa?ar al productor en la propagaci?n de frutales, tanto en el movimiento de fincas, como en las siembras de caminos y linderos en ?reas dedicadas a otros cultivos.

Hasta la fecha estos expertos han realizado tres recorridos por todo el pa?s, visitando empresas, cooperativas, finqueros dedicados a la fruticultura, y los patios de los agricultores urbanos. ?Hemos aprendido mucho con este intercambio de experiencias, vemos buen despegue?, enfatiza la joven directora.

Emilio Farr?s ya est? preparado para el cuarto viaje. Habla entusiasmado de cu?nto han hecho las cooperativas de producci?n agropecuaria (CPA) Jos? Mart?, de Matanzas; Desembarco del Granma, de Cienfuegos; las cooperativas de cr?ditos y servicios (CCS) Antonio Maceo, de La Habana; Renato Guitart, de Camag?ey; M?rtires del Caney, de Santiago de Cuba; Omar P?rez P?rez, de Las Tunas, y muchas otras sumadas o por incorporarse al Movimiento Productivo de Frutales, hasta completar la cifra de cien cooperativas.

Una de las instituciones cient?ficas que apoya ese programa es el Instituto Nacional de Investigaciones de Viandas Tropicales, de Santo Domingo, Villa Clara. Mediante novedosos m?todos de injertos, especialistas de este centro han logrado que las plantas de mamey, que normalmente demoran en fructificar entre 15 y 20 a?os, comiencen a dar frutos a los tres a?os. El resultado se suma al de la frutabomba Maradol, famosa por desarrollar m?s masa que otras variedades.

Los pasos perdidos

Varios factores conspiraron contra la cultura tradicional de cultivar frutales en nuestros campos. Entre ellos, Ricardo Rojas, jefe del vivero de la CPA Jos? Mart?, de Ciego de ?vila, menciona la escasa promoci?n en las entidades que atienden al productor.

En la vecina CCS Jos? Mart?, Oscar Vargas, el encargado de la finca de referencia nacional Paula 2, opina que ?ha sido abandono de nosotros los campesinos. Si sembr?ramos frutas y les di?ramos las condiciones que llevan, habr?a de todo. Hay que esforzarse m?s: si este a?o plantamos 200 matas de aguacate, el pr?ximo debemos sembrar dos mil?.

Hoy en la campi?a cubana poco a poco el empe?o florece. En algunas ciudades de la regi?n centro oriental ya los pobladores perciben el cambio, al menos en cuanto a frutas tradicionales como el mango, la guayaba y la pi?a. Aunque los rendimientos no siempre son buenos, las ?reas destinadas a los frutales van creciendo en todo el pa?s.

En Ciego de ?vila, dos cooperativas que honran el nombre de nuestro Ap?stol, incluidas desde 2008 entre las 27 del Movimiento Productivo de Frutales, tienen el protagonismo. La CPA Jos? Mart? mucho ha contribuido con su vivero, capaz de producir alrededor de 700 mil posturas. Si bien en ocasiones han estado parados por la carencia de bolsas, lamenta el jefe, Ricardo Rojas.

En 2009 produjeron 120 mil posturas de guayaba, de la variedad enana roja, la de mayor aceptaci?n en la industria y el consumo. Actualmente llenan las bolsas para las 200 mil posturas de mango, que poblar?n entre este a?o y el pr?ximo 60 hect?reas de ese cultivo. ?Queremos plantar diferentes variedades que nos permitan eslabonar una escalera productiva por ?poca y cosechar casi todo el a?o?, sostiene F?lix L?pez, presidente de la CPA.

Al inicio de esta etapa, contaban solamente con cuatro hect?reas de aguacate, tres de guayaba, y algunas plantas de mamey. Hoy tienen ocho hect?reas de pi?a y 20 de guayaba, 15 de ellas en producci?n, intercaladas con calabaza, frijoles y frutabomba.

El presidente de la CCS Jos? Mart?, Hiram Aliste, asegura que ?en esta zona los mangales en producci?n estaban casi todos en el sector estatal, y no se recog?an las cosechas. El r?cord anual de acopio de mango en C?tricos Ceballos era de dos mil 500 quintales, y en 2009, cuando estas tierras fueron entregadas en usufructo, esta cooperativa entreg? 17 mil quintales, que se convirtieron en compotas y jugos?.

Esta gigantesca cooperativa, que abarca dos mil hect?reas, posee m?s de 260 de mango (ya est?n sembrando otras 50), 200 de aguacate en producci?n, y 50 de guayaba enana roja.

?El rendimiento promedio de esta guayaba en secano ronda las 30 toneladas por hect?rea ?dice Aliste?, pero, nosotros hemos cosechado m?s. En cambio, este a?o desgraciadamente el clima nos ha golpeado y no tenemos el mismo potencial en el mango. En febrero cayeron unos aguaceros que tumbaron casi toda la floraci?n. Parecido sucedi? con el aguacate, salvo con el Catalina, que es m?s tard?o.?

El veleidoso clima

Un poco m?s al oeste, en Fomento, provincia de Sancti Sp?ritus, llegamos a la CCS M?rtires de la Familia Vienes, una tarde en plena cosecha de guayaba. De un total de 250 hect?reas, esta cooperativa, tambi?n incorporada al Movimiento Productivo de Frutales, dedica 143 a estos cultivos, intercalados con viandas y hortalizas.

Osvaldo Cancio, el presidente, nos comenta que tienen en producci?n plantas de aguacate y pl?tano fruta, as? como diez hect?reas de frutabomba y cinco de guayaba, de la clase enana roja que, bajo riego, puede rendir, seg?n el productor, mil quintales (46 toneladas) por hect?rea al a?o.

?Pero si no tienen agua, las plantaciones comienzan a abortar por el estr?s de la sequ?a y las guayabas a caerse. Aqu? ya tenemos fincas con esas afectaciones. Si el pa?s quiere resolver el problema de las compotas de los ni?os, es necesario potenciar los frutales con sistemas de riego. Una soluci?n pudiera ser hacer pozos y poner turbinas, pero no es suficiente.?

En el municipio villaclare?o de Santo Domingo, Alberto N??ez, productor de la CCS Diosdado P?rez, tambi?n la emprende con el clima: ?Este a?o ha sido p?simo. Ha escaseado la lluvia y los soles son los m?s bravos de los ?ltimos tiempos. Se ha quemado mucha pi?a, hemos perdido un gran porcentaje de las cosechas, fundamentalmente en los pi?ales viejos, donde la mata tiende a caerse. La insolaci?n le hace una mancha amarilla a la fruta, que luego cualquier llovizna la ablanda y se pudre. Ese es el llamado golpe de sol?.

Gabriel Gonz?lez, presidente de la cooperativa Diosdado P?rez, ?nica de Villa Clara integrada al Movimiento, confirma que el clima ha afectado los rendimientos. ?Ten?amos un plan de 80 mil quintales de pi?a, a un ritmo de unos 485 quintales por hect?rea, y estamos promediando menos de la mitad.?

Los estragos para la entidad agr?cola pueden sopesarse en su justa medida cuando conocemos que del total de hect?reas dedicadas a los frutales, el 86 por ciento est? ocupado por pi?ales. De ah? la importancia de diversificar los frutales. Ya tienen sembrado mango y fruta bomba, el ?nico cultivo con sistema de riego.

Insumos en secano

Otro de los avatares que enfrenta la producci?n de frutas actualmente es el d?ficit de recursos. ?Por la situaci?n econ?mica, hemos contado con pocos herbicidas y sustancias para el control de plagas y enfermedades, y nada de fertilizantes. Ahora la empresa nos asign? 12 toneladas, que no alcanzan. Necesitar?amos al menos un 50 por ciento de los insumos para aumentar la producci?n?, dice el presidente de la Diosdado P?rez.

Alberto N??ez lo apoya y argumenta que si no fertilizas los pi?ales, los rendimientos descienden a la mitad, y los hijos para la pr?xima cosecha pierden fuerza.

Otro socio de la misma CCS, Manuel Gil, expone con pesar c?mo en su finca La Maravilla, de Excelencia Nacional, la carencia de recursos amenaza con extinguir sus exclusivas plantaciones de uvas, que ayudan a sustituir importaciones. ?Actualmente, no recibimos el servicio de fumigaci?n para proteger las plantaciones del O?dio, un hongo que enferma la vid y le tumba toda la floraci?n. Estas cuatro hect?reas llevan 20 mochilas de fungicidas cada siete d?as, y nos han vendido para apenas tres semanas.?

En Ciego de ?vila, el presidente de la CCS Jos? Mart?, explica que para entregar cr?ditos el Banco exige que C?tricos Ceballos presente un certificado que garantice la entrega de recursos. ??Y qui?n va a certificarlo si no hay insumos? ?Por qu? nos trancamos tanto? Ah? en el vivero de la CPA Jos? Mart? se est?n pasando las posturas de guayaba y no podemos comprarlas porque no tenemos cr?ditos?, dice Aliste.

El habanero Adolfo Fern?ndez, gran cosechador de pi?a y miembro de la junta directiva de la CCS Conrado Ben?tez, de Madruga, considera que hay un desacople entre las medidas para estimular las producciones y la concreta. ?Desde 2008, por cada quintal de cultivos varios entregados acumulamos 18 centavos de CUC en capacidad de compra en las tiendas del agricultor. Pero esos establecimientos est?n desabastecidos. Nosotros necesitamos 150 pares de guantes para trabajar entre tantas espinas, y vinieron solo 20 para todo el municipio.?

Agua de coco

Un fuerte movimiento agroecol?gico cobra auge entre el campesinado cubano, el cual demuestra que las alternativas naturales s? funcionan.

En la CPA Jos? Mart? producen humus de lombriz, fundamentalmente para el vivero. Utilizan, adem?s, el compost como abono org?nico, tienen 10 yuntas de bueyes y construyen carretones para cosechar la guayaba en terrenos donde las condiciones no permiten entrar la maquinaria.

En pleno Escambray espirituano, Yasmany Hern?ndez, de la CCS Rafael Saroza, cuenta que cuando all? chapean, aprovechan la hierba pr?xima a las plantas como abono, y el resto de los deshechos son utilizados como cord?n para retener la materia org?nica de los arrastres, y luego tambi?n la llevan a los troncos.

En la vecina finca El molino de viento, Alberto Fonseca explica que las barreras evitan la degradaci?n. ?Las hago muertas (de palo y piedras) y vivas, con plantaciones compactas como la pi?a que retienen la corteza vegetal en las pendientes de las lomas.?

El avezado trinitario produce entre 10 y 15 toneladas de abono org?nico en el a?o, que usa mayormente en las siembras. ?Abro un hueco grande y le hecho una lata del preparado a las semillas o posturas, para que germinen con fuerza.?

Frutas ?ex?ticas?

En las frutas tradicionales o comerciales no termina el horizonte del campesino. Su empe?o va m?s all?. ?rboles de nuez, peras y caimitos hay en la CCS Pedro Gonz?lez, de Madruga. En la finca La Maravilla, de Santo Domingo, pudimos observar plantaciones de melocot?n. Tambi?n en la avile?a Paula 2, de la CCS Jos? Mart?, donde est?n sembrando, adem?s, diferentes variedades de canistel. En esa labor ayuda el octogenario Naldo Brito: ?Hemos tirado semilleros de an?n, chirimoya, guan?bana. Incluso les he encargado a personas de otros lugares que me traigan semillas, porque tengo el prop?sito de hacer un vivero de mara??n?.

En la CPA Abel Santamar?a, en Baconao, Santiago de Cuba, un gran n?mero de semillas de an?n, tamarindo, mamey y guan?bana brillan al sol. En una de las pilas sumerge sus manos el director general de la empresa Gran Piedra-Baconao, Mario Garc?a Castellano. Son el valioso subproducto de muchas frutas que ha procesado la miniindustria de la cooperativa, famosa por sus pulpas para jugos y helados. El objetivo es sembrar las simientes en las mismas lomas de donde salieron los acopios, o en otras ?reas, siempre que lo permita la vocaci?n del suelo.

?As?, adem?s de contribuir al programa de reforestaci?n santiaguero, seguiremos potenciando la producci?n de alimentos?, asegura Mario.

Fuente: http://www.bohemia.cu/2010/06/18/encuba/frutales.html



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Tags: Cuba, población, producción, frutas, fumigación, agricultura

Publicado por blasapisguncuevas @ 17:31  | CUBA
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