Lunes, 05 de julio de 2010

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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del textoPartir el texto en columnasVer como pdf 05-07-2010

Tambi?n sigue matando un imperio clasista?y dictatorial?disfrazado de dem?crata y tolerante. Su complejo militar-industrial no duda en intentar corrompernos a todos y en asesinar a los rebeldes?activos. Su extremismo y fundamentalismo lo oculta acusando a sus enemigos de ello; cosas de la adicci?n al dinero y lo que simboliza. Blasapisguncuevas


www.silviacattori.net

Traducido del franc?s para Rebeli?n por Beatriz Morales Bastos

En el pasado Estados Unidos luch? en Vietnam utilizando armas qu?micas devastadoras contra el comunismo, un r?gimen que entonces encarnaba la lucha por la independencia nacional del pueblo vietnamita que se opon?a a su dominaci?n. Hoy prosiguen las mismas pol?ticas tan absurdas como injustificables: desde Afganist?n a Iraq pasando por Serbia, desde L?bano a Gaza, Estados Unidos, la OTAN e Israel arrojan armas de f?sforo, de fragmentaci?n o de uranio empobrecido sobre poblaciones civiles que se niegan a someterse a sus dictados. Ahora bien, es sabido que estas armas provocan sobre todo c?nceres y malformaciones monstruosas en los reci?n nacidos, y que van a seguir afectando a la salud de una cantidad cada vez mayor de personas. En su reciente obra Agent Orange ? Apocalypse Vi?t Nam [Agente naranja- Apocalipsis Vietnam] (*), Andr? Bouny nos recuerda que casi medio siglo despu?s de la guerra las madres vietnamitas siguen dando a luz beb?s monstruosos. Responde aqu? a las preguntas de Silvia Cattori.



Foto: Tres aviones UC-123B en una misi?n de fumigaci?n de productos qu?micos defoliantes en Vietnam del sur, en este caso sobre los arrozales ? US Army.

Silvia Cattori: Todos los pol?ticos con conciencia y medios para actuar deber?an leer y tomar en serio su libro Agent Orange ? Apocalypse Vi?t Nam, que acabo de devorar de un tir?n y con el coraz?n encogido. Esta obra muy documentada e ilustrada con fotos conmovedoras de la mayor guerra qu?mica de la historia de la humanidad deber?a darse a conocer al p?blico, movilizar a la juventud y a todos los padres, la salud de cuyos hijos corre peligro si no se acaba con la locura destructora de estas guerras a las que, curiosamente, nunca se ha opuesto ning?n partido ecologista. Ni los ecologistas Daniel Cohn-Bendit y Joschka Fischer se opusieron a la guerra que arroj? toneladas de uranio empobrecido sobre Serbia [1]. Lo que usted describe aqu? y que deber?a ser uno de los principales motivos de preocupaci?n para cualquiera sigue siendo extra?amente ignorado por los medios de comunicaci?n. ?C?mo usted, que no es periodista, ni m?dico, ni cient?fico, ha llegado a implicarse hasta ese punto para, medio siglo despu?s, poder sacar a la luz las terror?ficas consecuencias de la guerra qu?mica que se llev? a cabo en Vietnam? ?Podr?a explicarnos lo que le motiv??

Andr? Bouny: En efecto, es sorprendente que ning?n gran periodista haya escrito un libro sobre este crimen cuya magnitud es tan considerable que casi supera el entendimiento; sin duda este tema, tan complejo, cubre tantos dominios que disuade de acometer esta empresa en un mundo cada vez m?s especializado.

De hecho, uno no se levanta un d?a dici?ndose que va a escribir un libro sobre el agente naranja; esta obra es el resultado de una larga inmersi?n. Las primeras im?genes que vi cuando era adolescente en la televisi?n en blanco y negro en mi pueblo mostraban la guerra de Vietnam. Permanecieron grabadas en m?. Despu?s, cuando estudiaba en Par?s, particip? en protestas contra esta guerra y sab?amos que se estaban utilizando en ella armas qu?micas. A continuaci?n descubr? este pa?s.

Es necesario dar a conocer esta inmensa desgracia tanto a nuestros conciudadanos como a la opini?n p?blica internacional. Este libro incluye fotograf?as que son extremadamente importantes porque permiten comprender los estragos causados por el agente naranja. La mayor?a de las ilustraciones son in?ditas. Todas ellas son fotos dignas porque no es un libro ?impactante?, al menos no en el mal sentido del t?rmino: es ante todo un libro ?esclarecedor?.

Yo no me siento perteneciente ?nicamente a mi pa?s, sino al mundo en el m?s amplio sentido. Por supuesto, cuenta mucho el hecho de que mis hijos, a los que adopt?, sean de origen vietnamita. La asociaci?n D.E.F.I. Vi?t Nam, que fund?, ha establecido unos estrechos v?nculos con capas diferentes de la sociedad vietnamita, sobre todo en el sur. Muchos contenedores de material m?dico que se han enviado all? han equipado a servicios hospitalarios, maternidades, dispensarios y dentistas. Las visitas a los ni?os apadrinados permiten descubrir unos lugares incre?bles con unas condiciones de vida impensables, tanto en las ciudades como en el campo.

Cuando constitu? el CIS (Comit? Internacional de Apoyo a las v?ctimas vietnamitas del agente naranja) se crearon nuevos v?nculos, esta vez en el norte. Esta ?reunificaci?n? me permiti? recorrer el pa?s de un extremo al otro y comprender mejor la complejidad de este pueblo.

Silvia Cattori: Aunque la guerra de Vietnam pueda parecer lejana a las generaciones j?venes, su obra parece temiblemente actual al menos por dos razones. En primer lugar, porque muestra que los efectos del agente naranja siguen desplegando hoy sus espantosas consecuencias sobre millones de personas. En este momento siguen naciendo ni?os monstruosos porque las mutaciones gen?ticas adquiridas por las personas contaminadas se transmiten a sus descendientes, lo que, como usted escribe, constituye un verdadero ?crimen contra el genoma humano?. Y en segundo lugar porque otras armas susceptibles de provocar unos efectos a largo plazo tan terribles ?sobre todo las armas de uranio empobrecido? se han utilizado recientemente, en Serbia [2], en Afganist?n [3], en Iraq [4], en Gaza [5], en L?bano [6] y se siguen utilizando. En la conclusi?n del libro usted afirma: ?Tomar conciencia de la cat?strofe generada por el agente naranja es la primera etapa, necesaria para prevenir y evitar otros desastres del mismo tipo (ecol?gicos, medioambientales y sanitarios), e incluso peores?. En esta perspectiva, ?ha establecido contactos con grupos o investigadores que investiguen estas nuevas armas? ?Planean ustedes acciones comunes?

Andr? Bouny: Para mi generaci?n Vietnam evoca la guerra; para los m?s j?venes, un destino tur?stico. Una nueva guerra hace olvidar la anterior y oculta en gran parte sus consecuencias, tanto m?s cuanto que la informaci?n se concentra exclusivamente en la ?ltima. En el caso que nos interesa, efectivamente est?n naciendo mientras hablamos ni?os afectados por graves minusval?as y a veces con formas inhumanas, aunque la ciencia no haya demostrado ?ni comprendido- todav?a los mecanismos que demostrar?an que estos efectos terat?genos se deben a una modificaci?n gen?tica adquirida por las v?ctimas del agente naranja, como es el caso en la experiencia con [moscas] dros?filas efectuada por dos bi?logos estadounidenses. Con todo, las autoridades vietnamitas se plantean si se debe dejar procrear a las v?ctimas del agente naranja.

La similitud entre los efectos del agente naranja y los del uranio empobrecido en los reci?n nacidos es sorprendente y obliga a estanlecer una comparaci?n. Conocemos por experiencia los riesgos y las secuelas de la radiactividad. Adem?s, la controversia sobre la radiactividad de baja intensidad ?por ejemplo, la asociada a las part?culas ingeridas o inhaladas disipadas por el efecto pir?foro de las ojivas de las armas de uranio empobrecido- recuerda a la que ha conocido el agente naranja ante el lobby de la qu?mica; en el caso del uranio empobrecido se trata del de lo nuclear. De la misma manera, los l?mites de dioxina admitidos en la alimentaci?n en ning?n caso pueden dejar de tener efectos. El paralelismo entre ambos venenos existe tambi?n en los usos civiles: para el caso de la dioxina, agricultura, gesti?n de los bosques y eliminaci?n de residuos, entre otros; para la radiactividad, la energ?a y el uso m?dico.

La consciencia de una cat?strofe como la del agente naranja sobre medio ambiente y toda forma de vida que lo habita no se da por hecho en nuestras sociedades de consumo, que dejan creer que existe una soluci?n para todo por medio del progreso y de la transformaci?n de materias en ?bienes? de consumo, que contaminan la naturaleza y, por lo tanto, nuestros organismo, con lo que se genera as? un c?rculo vicioso sin fin. Dirigir la lucha tanto por la justicia y el reconocimiento como por que las v?ctimas sean indemnizadas no deja tiempo ni energ?a para estar en varios frentes, aunque toda v?ctima tenga derecho a nuestra compasi?n y por encima de todo, a nuestra ayuda y solidaridad. Sin embargo, se constata que, a imagen del CIS, hay muchas personalidades que se activan incansablemente en favor de las v?ctimas del uranio empobrecido. S?, la conciencia de estas personas ya tiene como acci?n com?n la informaci?n.

Silvia Cattori: En su obra exhaustiva Agent Orange ? Apocalypse Vi?t Nam usted hace un balance completo de los muchos aspectos del problema. En su opini?n, ?cu?les son los elementos espec?ficamente nuevos que aporta usted?

Andr? Bouny: El elemento nuevo m?s destacable es sin duda el nuevo c?lculo del volumen de los agentes qu?micos que he establecido a partir de los datos del Informe Stellman, el estudio oficial financiado por Estados Unidos a principios de la d?cada de 2000 en Vietnam, un informe que altera a la baja todos los c?lculos com?nmente admitidos hasta entonces. Simplificando las cosas, part? de datos establecidos por los archivos del ej?rcito estadounidense ?que probablemente son incompletos? y los cruc? con otras informaciones salidas tambi?n de estos mismos archivos. El resultado es simplemente terror?fico. Jeanne Mager Stellman, una cient?fica estadounidense que elabor? un informe que lleva su nombre, ley? atentamente mi libro y no puso en tela de juicio en ning?n momento el nuevo c?lculo que propongo sobre los vol?menes de agentes qu?micos utilizados en Vietnam.

Por otra parte, la manera en que se habla de la guerra de Vietnam en este libro no es la que se cuenta en los manuales de historia occidentales: la perspectiva es la de los vietnamitas. En efecto, el tel?n de fondo est? jalonado de muchos elementos demasiado poco conocidos, olvidados por la amnesia selectiva. Hablo del falso ataque sufrido por los barcos estadounidenses en el golfo de Tonkin que permiti? desencadenar la guerra contra el Vietnam del norte comunista y enga?ar al Congreso estadounidense, o de la trama de las guerras secretas que se llevaron a cabo en Laos y Camboya en la m?s perfecta ilegalidad nacional e internacional, o incluso el inimaginable tonelaje de las bombas arrojadas durante esta segunda guerra de Indochina, la cantidad impensable de muertos y heridos, o del embargo que multiplic? los da?os de esta larga guerra de independencia sobre la poblaci?n civil, primera v?ctima de los ?ltimos conflictos postcoloniales... ?stos son algunos ejemplos.

Silvia Cattori: En la d?cada de 1970 recorr? Vietnam con el coraz?n destrozado. Admir? a esos fr?giles m?dicos vietnamitas, los cuales operaban d?a y noche en la selva a las v?ctimas de los bombardeos estadounidenses que lanzaban continuamente sus mortales cargamentos. ?C?mo son hoy los efectos del agente naranja en los seres humanos, la flora y la fauna en estos pa?ses de la antigua Indochina en los que residen ex combatientes y d?nde se ha almacenado el producto?

Andr? Bouny: La situaci?n actual en Vietnam es simplemente catastr?fica. Hace s?lo unos d?as el vicepresidente de la Asamblea Nacional de Vietnam anunci? que cuatro millones de personas estaban actualmente contaminadas.

Esto puede parecer descomunal y, sin embargo, proporcionalmente estas cifras est?n muy por debajo de, por ejemplo, las de los veteranos surcoreanos que han llevado el asunto a los tribunales? Ahora bien, ?ellos no se vieron expuestos de una manera comparable a la situaci?n en la que se sigue encontrando la poblaci?n vietnamita! Tanto ex combatientes como poblaci?n civil, sin distinciones, padecen enfermedades incurables y c?nceres en un pa?s en el que el acceso a la atenci?n m?dica, cuando existe, es dif?cil.

Est?n adem?s los reci?n nacidos que vienen al mundo con deformaciones monstruosas, ausencias parciales o totales de miembros y/o deficiencias mentales. Lo mismo ocurre en Laos y Camboya, pa?ses en los que faltan cruelmente medios para establecer, a semejanza de Vietnam, cu?l es realmente la situaci?n epidemiol?gica. Tanto en Estados Unidos, Canad?, Australia, Nueva Zelanda, Corea del Sur como en torno a las bases militares en Filipinas en las que se almacenaba el veneno veteranos y civiles que fueron expuestos al agente naranja desarrollan los mismos males.

Por lo que se refiere al medio ambiente, la selva tropical desaparecida no se regenera y no se puede hacer que vuelva a surgir la selva tropical cuando los suelos erosionados han perdido sus nutrientes, generados por la propia selva y que le permiten crecer y existir: es una situaci?n inextricable y desesperante. En Vietnam hay zonas enteras en las que se ha prohibido cultivar o que son de acceso prohibido, son los hots spots. Estos ?puntos calientes? suelen ser antiguas bases militares estadounidenses que se extend?an por superficies considerables ?aut?nticas ciudades? en las que se almacenaba el agente naranja antes de trasvasarlo a los aviones o a aparatos terrestres, y cuyos alrededores eran ampliamente defoliados por razones evidentes de seguridad.

En lo que concierne a Estados Unidos, Canad?, Corea del Sur, Australia y Nueva Zelanda, el problema afecta m?s particularmente a los veteranos y en diversos grados a los lugares en los que se experimentaron los agentes qu?micos (o a veces se fabricaron, como en el caso de Nueva Zelanda) durante las pruebas para ponerlos a punto. La lucha de los veteranos de estos pa?ses, enfermos y con una descendencia paralelamente afectada, es m?s conocida porque en comparaci?n con Vietnam estos pa?ses se benefician de estructuras sanitarias. Pero, a?n as?, la lucha de estos veteranos de pa?ses llamados desarrollados fue larga y feroz para obtener el reconocimiento de las relaciones de causa efecto entre el agente naranja y sus enfermedades. Y esta lucha sigue actualmente. Para la mayor?a de los veteranos el reconocimiento y las indemnizaciones se siguen haciendo esperar.

Silvia Cattori: Usted describe detalladamente, con gran compasi?n y mucho tacto, la vida cotidiana de las v?ctimas y sus familias. ?Existe esperanza para ellas?

Andr? Bouny: La esperanza exige que se satisfagan tres puntos. Ante todo, que los medios de comunicaci?n apoyen a las v?ctimas ante las opiniones p?blicas, sin lo cual los puntos siguientes ser?n inalcanzables: que se haga justicia, lo que implica unas indemnizaciones consecuentes y adaptadas; que finalmente los presupuestos econ?micos hagan avanzar a la ciencia en los dominios de descontaminaci?n corporal y medioambiental (acabamos de saber que el genetista John Greg Venter acaba de controlar una bacteria). Las bacterias son la principal esperanza en lo que concierne a la descontaminaci?n de los suelos. M?s all? de eso, el presidente Barack Obama podr?a suavizar los ?ngulos de este asunto en relaci?n a las cuestiones geopol?ticas.

Silvia Cattori: En los Anexos de su obra usted hace un recuento de todos los principales documentales, libros y art?culos sobre el tema, en franc?s e ingl?s. ?Por qu? hay tan pocos?

Andr? Bouny: En las obras generadas por la Guerra de Vietnam este arma qu?mica se menciona brevemente y muy pocas veces es objeto de una p?gina entera. En Estados Unidos existen obras consagradas al agente naranja, esencialmente en referencia a los veteranos nacionales. En 2005 la Asociaci?n de Amistad Franco-Vietnamita public? en franc?s una peque?a antolog?a de trece autores especializados. En el cine, por su parte, si bien existen algunos documentales ?con frecuencia a iniciativa personal? todav?a no se ha dedicado ning?n largometraje al tema. La pel?cula sobre este tema, programada en un canal de la televisi?n francesa, dura 75 minutos y est? dedicada a las gestiones judiciales vietnamitas en tierras estadounidenses.

Sin duda existen razones objetivas para ello, pero tambi?n irracionales: ausencia de presupuesto para una obra que no proyectar? la imagen de un Estados Unidos benefactor, autocensura con el objetivo de preservar un honor herido o de no alarmar o indignar a la opini?n p?blica ante im?genes insoportables de ni?os monstruos. El crimen del agente naranja puede resurgir con ocasi?n de la urgente preocupaci?n por preservar el medio ambiente que no se libra de ser un efecto de moda. Por otra parte, la utilizaci?n de cong?neres qu?micos del agente naranja en los pesticidas utilizados en la agricultura industrial moviliza a la gente en relaci?n con una alimentaci?n que asusta, y con raz?n, con lo que se relacionan as? los pesticidas con los recursos alimenticios actuales; por el contrario, el agente naranja se utiliz? en Vietnam, Laos y Camboya para destruir los recursos alimenticios de ayer. Al cerrarse, este c?rculo une indisociablemente las obras El mundo seg?n Monsanto, de Marie-Monique Robin; Soluciones locales para un desorden global, de Coline Serreau; y Agent Orange ? Apocalypse Vi?t Nam: un signo de los tiempos.

Silvia Cattori: Es muy valiente dedicarse a un tema que los poderes quieren ignorar. Es de augurar que su libro, que ya ha sido recogido por los nuevos medios de comunicaci?n, tenga el recibimiento que merece en la prensa tradicional.

Andr? Bouny: 2010 es el a?o de la biodiversidad. ?Deber?a serlo cada a?o! Se constata una evoluci?n del p?blico hacia una mayor toma de conciencia, un inter?s por discernir y conocer mejor los perjuicios de nuestras sociedades industriales sobre nuestras propias vidas. Esta constataci?n implica al p?blico y a los medios de comunicaci?n, ya que ambos est?n ?ntimamente unidos.

Aunque, por desgracia, el agente naranja no sea un asunto del pasado puesto que en este instante siguen muriendo y naciendo v?ctimas, por supuesto existe un deber de memoria y, sobre todo, de reparaci?n. Tengo confianza: los medios tradicionales no pueden permanecer al margen de un problema que concierne a millones de v?ctimas.

En mi opini?n, Internet y los medios tradicionales no son antagonistas, como con frecuencia los ?ltimos creen, sino complementarios. No tienen por qu? temerse mutuamente: simplemente deben abolir la l?nea que les divide sobre ciertas informaciones. Si ciertas p?ginas web se benefician de una audiencia importante, tambi?n es un hecho que para que una informaci?n llegue al gran p?blico debe ser revelada por los grandes medios tradicionales; Internet no los pueden sustituir, al menos todav?a. Espero que las p?ginas web sean un intermediario, un paso hacia los medios que usted llama ?alineados?; no soy ingenuo, aunque quiz? soy demasiado optimista. Las ONG como M?dicos del Mundo, M?dicos sin Fronteras, Handicap International, WWF, la Cruz Roja, etc., tambi?n deben acercarse a las v?ctimas del agente naranja que necesitan a todos. Cada uno debe salir de su parcela.

La opini?n p?blica es la ?nica que puede ejercer una presi?n lo suficientemente fuerte como para obligar a sus representantes y a los responsables pol?ticos a intervenir ante sus hom?logos de todos los pa?ses y, en particular, de Estados Unidos. Las v?ctimas est?n entre nosotros, aunque muchas de las personas expuestas ya han muerto. Los ni?os inocentes que hoy, tres generaciones despu?s de la guerra, nacen sin brazos ni piernas, o sin ojos, incluso sin cerebro o con dos cabezas (la cantidad de malformaciones no tiene l?mites), estos ni?os son nuestros semejantes en el sentido m?s laico del t?rmino. Callar equivale a apoyar el crimen. Adem?s, cuando los criminales no s?lo siguen impunes sino que adem?s prosperan con sus cr?menes, hay muchas posibilidades de que cometan otros en el futuro. Es necesario conocer el pasado para impedir que esto vuelva a suceder.

Silvia Cattori: En su libro relata c?mo la acci?n que emprendieron en Estados Unidos las v?ctimas vietnamitas del agente naranja se sald? con una denegaci?n de justicia, de la que apenas informaron los grandes medios, y usted menciona los intereses cruzados de los grandes grupos industriales, de las grandes potencias y de los poderes medi?ticos para explicar este escandaloso silencio. El mismo silencio rodea hoy a las informaciones que han reunido algunos grupos de investigadores sobre los efectos de las armas de uranio empobrecido, cuyos trabajos s?lo han conocido por el momento una difusi?n demasiado restringida para movilizar a la opini?n p?blica. En vista de ello, ?c?mo seguir siendo tan optimista como usted parece ser? En su opini?n, ?cuales son los factores que podr?an cambiar la situaci?n de forma determinante?

Andr? Bouny: Identificar bien los frenos a la justicia es una necesidad para ganar las causas en el terreno judicial. Es esencial la informaci?n sobre estos obst?culos, no s?lo para denunciarlos sino para obtener el apoyo de la opini?n p?blica, porque la justicia s?lo se puede obtener si y cuando todos han comprendido bien la prueba de la injusticia. Pero nos encontramos en un c?rculo inmoral porque los intereses financieros unen a traficantes de armas y poderes medi?ticos. A esto se a?ade la autocensura, consciente o inconsciente, fabricada por una ideolog?a individualista la cual se basa en el milagro de un progreso perpetuo e ilimitado, que deja creer y aceptar que en el fondo nada es tan grave y que cualquier problema encontrar? un d?a su soluci?n y acabar? por resolverse por s? mismo. Es un poco la misma mentira intelectual que la que consiste en creer que las fuentes de energ?a no renovables son inagotables y eternas.

Por lo que se refiere al optimismo, s? que hay periodistas curiosos y humanistas, ilustrados y valientes, como siempre los ha habido.

No se puede estar al lado de las v?ctimas y no creer en lo que se emprende por ellas, sin lo cual es in?til iniciar la menor acci?n que tenga por objetivo obtener unas mejores condiciones de vida para ellas. Por supuesto, la realidad puede aniquilar la esperanza. A veces ocurre tambi?n que el optimismo se desvanece o, m?s bien, se eclipsa. Pero si quienes apoyan a las v?ctimas mostraran un pesimismo resignado, ?con qui?n podr?an contar ?stas?

La situaci?n de las v?ctimas del agente naranja, como la de otras v?ctimas, s?lo podr? cambiar si una informaci?n sostenida de manera duradera hace tomar conciencia de su existencia a la opini?n p?blica internacional.

?

(*) ?Agent Orange ? Apocalypse Vi?t Nam , Collection R?sistances, ?ditions Demi-Lune, 2010.

V?ase tambi?n el v?deo de presentaci?n, http://www.dailymotion.com/video/xdrzgl_agent-orange-y-apocalypse-viet-nam_news


[1] En una entrevista concedida en octubre de 2009 a Candice Vanhecke y publicada con el t?tulo de ?Guerras humanitarias: ?la poblaci?n es sensata, pero le falta informaci?n; los intelectuales tienen informaci?n, pero carecen a menudo de sensatez??, http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=2859, Jean Bricmont recordaba de la siguiente manera cuando los Verdes alemanes aprobaron los bombardeos de la OTAN en Serbia: ?Despu?s de la Segunda Guerra mundial, se hizo habitual en Alemania la consigna: "ninguna guerra saldr? de suelo alem?n". Constatamos que es un principio que est? totalmente liquidado. ?Y qui?n liquid? este principio en Alemania? Los Verdes, en colaboraci?n con la socialdemocracia. Eran ellos quienes gobernaban en ese momento y Joschka Fischer, que era ministro de Asuntos Exteriores, estaba a fondo con la guerra, totalmente, como Cohn-Bendit, dicho sea de paso. S?lo los Verdes, que hab?an militado contra los misiles en los a?os 80 y que eran ?pacifistas? y ?antifascistas?, pod?an legitimar una guerra librada, en parte, por Alemania contra un pa?s que hab?a ocupado durante la Segunda Guerra Mundial. Si otras fuerzas pol?ticas alemanas hubieran hecho esto, las habr?amos considerado sospechosas de revanchismo o de militarismo?.

[2] V?ase: ?Mesures de la radioactivit? dans des ?chantillons de sol serbe?, H.W. Gabriel, ingeniero nuclear, y dr. Schalch, m?dico, Horizons et d?bats, N? 25, 23 junio de 2008; ?Mesure de la radioactivit? d??chantillons de sol provenant de Serbie, 2e partie?, H.W. Gabriel, ingeniero nuclear, y dr. Schalch, m?dico, Horizons et d?bats, No 11/12, 30 de marzo de 2009.

[3] V?ase: ?Les armes am?ricaines de destruction massive et le g?nocide perp?tr? froidement contre les Afghans?, Mohammed Daud Miraki, Horizons et d?bats, N? 40, octubre de 2006.

[4] V?ase: ?A Fallujah, en Iraq, l?uranium appauvri et le phosphore blanc continuent de tuer les enfants?, Joelle Penochet, legrandsoir.info, 17 de septiembre de 2009.

[5] V?ase: Los diversos estudios publicados en la p?gina web http://newweapons.org/ : ?Los metales detectados en el cabello de los ni?os palestinos de Gaza indican la existencia de contaminaci?n medioambiental?, http://www.rebelion.org/noticia.php?id=102588; ?Las armas de destrucci?n masiva utilizadas por Israel en Gaza?, Mario Barbieri, Maurizio Barbieri y Paola Manduca, 17 de diciembre de 2009, http://www.rebelion.org/noticia.php?id=97253 ; ?Newborn in Gaza with severe defects?, Palestine News Network, 28 de enero de 2010; ?Gaza, ?un campo de exterminio??, Silvia Cattori, 15 de octubre de 2009. http://www.rebelion.org/noticia.php?id=93311 ; ?GazaMuchas risases m?res palestiniennes horrifi?es par la naissance d?enfants difformes?, Silvia Cattori, silviacattori.net, 30 septiembre de 2009.

[6] V?ase: ?Enriched and industrial uranium detected in civilians? urine that were exposed to the dust of Israeli rockets?, newweapons.org, 6 de marzo de 2008; ?Israel Detonated a Radioactive Bunker Buster Bomb in Lebanon?, Flaviano Masella, Angelo Saso, Maurizio Torrealta, Global Research, 11 de noviembre de 2006.

Fuente: http://www.silviacattori.net/article1270.html

rCR



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Tags: Vietnam, agente naranja, fumigación, uranio, dentistas, comunismo

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