Lunes, 12 de julio de 2010

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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del textoPartir el texto en columnasVer como pdf 12-07-2010

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Recientemente muchos acad?micos recibieron una carta firmada por 111 miembros de la Universidad de Chicago en la que se relataba que ?[la Universidad], sin comunicaci?n previa alguna a quienes integran su comunidad, ha encargado la remodelaci?n del edificio del Seminario de Teolog?a de Chicago al despacho de arquitectos de Boston Ann Beha Architechts con el fin de convertirlo en la sede del Milton Friedman Institute for Research in Economics (MFIRE, Instituto de Investigaci?n Econ?mica Milton Friedman), a la vez que ha retomado con mayor br?o la tarea de captaci?n de fondos para este controvertido instituto?.

Ser?a dif?cil encontrar una met?fora m?s adecuada que la de su presentaci?n p?blica como ?la conversi?n de un edificio de seminaristas en un templo de la teor?a econ?mica neoliberal?. Incluso el acr?nimo MFIRE posee un simbolismo nada desde?able. La M podr?a muy bien significar el dinero [Money] de la f?rmula del profesor Friedman, MV = PT (Dinero x Velocidad = Precio x Transacciones). Y el fragmento FIRE engloba a las finanzas [Finance], seguros [Insurance] y bienes inmuebles [Real Estate], esto es, el sector que saca provecho de la actividad econ?mica sin contrapartida alguna y cuyo enriquecimiento celebran los monetaristas de Chicago.

Los economistas cl?sicos describieron las rentas e intereses acumulados por el sector FIRE como aquellos ingresos que no proceden del trabajo propio; entre estos ingresos ocupan un lugar preeminente las rentas de la tierra y las plusval?as por la compraventa de suelo (el ?capital?), que John Stuart Mill describi? como aquello que obtienen los terratenientes ?mientras duermen?. En cambio, Milton Friedman insisti? en que ?no existe nada que se pueda considerar una ganancia econ?mica sin contrapartida? (como si la econom?a no tuviera absolutamente nada que ver con el asunto de los beneficios libres de cargas y sobre c?mo apropiarse de los mismos). Y m?s a?n si se tiene en cuenta que el procedimiento m?s utilizado para esta apropiaci?n consiste en demoler el Estado y vender ?eso s?: a cr?dito? el dominio p?blico.

Como dijo en broma Charles Baudelaire, el diablo se sale con la suya a partir del momento en el que nadie cree que existe. Parafrase?ndolo, podr?amos decir que los rentistas de toda laya ganan la partida econ?mica a partir del momento en el que los reguladores y economistas del sector p?blico dejan de creer en la existencia de los beneficios que aqu?llos obtienen (los cuales, puesto que no existen, no tienen que ser gravados fiscalmente, ni regulados ni mitigados en modo alguno).

Para los Chicago Boys la expresi?n ?mercado libre? significa dar v?a libre al sector financiero; es exactamente lo contrario de la idea de los economistas cl?sicos de liberar a los mercados de las rentas y los intereses. Mientras la religi?n tradicional buscaba establecer preceptos regulativos, el Instituto Friedman fomentar? la desregulaci?n. Ocupar f?sicamente una escuela de teolog?a para convertirla en un ?templo de la teor?a econ?mica neoliberal? resulta de todo punto ir?nico si se tiene en cuenta que el castigo de la usura ha sido un rasgo com?n a todas las grandes religiones. El juda?smo exig?a prestar sin inter?s (Lev?tico, 25:35-37) y el cristianismo prohibi? rotundamente el pago de intereses bas?ndose en los preceptos del ?xodo y el Deuteronomio.

De esta manera, los Chicago Boys han invertido el sentido de la teolog?a tradicional. Recu?rdese que en los siglos XVIII y XIX la ense?anza de la teor?a econ?mica como disciplina acad?mica se empez? a impartir en forma de cursos de filosof?a moral. La fundaci?n de las principales universidades de la mayor?a de los pa?ses respond?a a la voluntad de formar estudiantes para el servicio p?blico. Los cursos de filosof?a moral evolucionaron hasta tomar la forma de econom?a pol?tica, ocup?ndose b?sicamente de la reforma econ?mica y de la fiscalidad sobre los ingresos que no proced?an del trabajo propio y que daban lugar al enriquecimiento de quienes ten?an intereses creados como resultado de un privilegio legal. La disciplina de la econom?a pol?tica se redujo a mera ?econom?a? fundamentalmente para despojarla de an?lisis pol?ticos y de la capacidad para realizar distinciones entre inversi?n productiva e improductiva, ingreso procedente del trabajo propio e ingreso procedente del trabajo ajeno, y valor y precio.

Los economistas cl?sicos ve?an las rentas y los intereses como una transposici?n de la conquista de la tierra y la privatizaci?n del dinero y las finanzas de la Europa feudal a un sistema institucionalmente basado en la deuda y en los costes generales originados por las estructuras monopolistas. Los economistas cl?sicos buscaban el modo de gravar fiscalmente los ingresos que no proced?an del propio trabajo, de regular los monopolios naturales o de transformarlos en dominio p?blico.

Huelga decir que esta historia del pensamiento econ?mico no va a impartirse en el Centro Friedman. Lo primero que hicieron los Chicago Boys cuando se hicieron con el poder tras el golpe de Estado militar en Chile en 1973 fue clausurar todos los departamentos de teor?a econ?mica del pa?s (y de hecho todos los departamentos de ciencias sociales ajenos a la Universidad Cat?lica en los que tuvieran influencia). Se hab?an percatado de que unos ?mercados libres? para el capital requer?an disponer de un control completo del curr?culum educativo y de los medios de comunicaci?n cultural en general.

Los adalides del mercado libre caen en la cuenta de que sin una autoridad semejante a la de la Inquisici?n no pueden existir mercados libres ?estables?. Esto es, un mercado libre para que los depredadores financieros campen a sus anchas; unos depredadores que supuestamente son considerados como los mayores donantes potenciales de fondos para el Centro Friedman de la Universidad de Chicago. Los monetaristas de la Escuela de Chicago han conseguido hacerse con el cargo de censores de los comit?s editoriales de las principales revistas de econom?a que cuentan con evaluadores externos; y no hay que olvidar que, actualmente, para un economista la publicaci?n de sus art?culos en estas revistas se ha convertido en una precondici?n para el progreso en su carrera acad?mica. Todo esto ha tenido como consecuencia que la llamada ciencia econ?mica se haya visto restringida a la mera exaltaci?n de la teor?a de la elecci?n racional ?libremercantilista? y a la propagaci?n de la miope ideolog?a del ?an?lisis econ?mico del derecho? como opuesta a las ideas de justicia moral y regulaci?n econ?mica que han constituido las bases de gran parte de la religi?n occidental.

Tuve un anticipo de este esp?ritu inquisitorial cuando asist? a los cursos de la Laboratory School de la Universidad de Chicago. Recuerdo lo que rezaba el gran cartel que colgaba encima de la pizarra de la clase de ciencias sociales del Sr. Edgett en 1953: ?Que todos sepan qu? hicieron los Rosenberg? [1]. Cuando la Ley de Libertad de Informaci?n permiti? conocer los contenidos de los archivos del FBI, mis compa?eros de clase disfrutaron de lo lindo leyendo los informes que hab?an realizado sus profesores de la Universidad de Chicago, y los del Shimer College adjunto a la misma, acerca de sus comportamientos y puntos de vista pol?ticos.

?Qui?n podr?a haber previsto en ese momento que la teor?a econ?mica acabar?a volvi?ndose a?n m?s derechista y autoritaria, m?s expl?citamente opuesta a la idea misma de los derechos humanos y de la justicia distributiva que la mism?sima teolog?a? ?O simplemente que la teolog?a se trocar?a exactamente en lo contrario de lo que hab?a sido? Los economistas cl?sicos eran reformistas que, al fin y al cabo, pretend?an liberar a los mercados de la existencia de rentas no generadas por el trabajo propio; ingresos exentos de cargas consistentes en las rentas de la tierra que se arrogaban las aristocracias hereditarias europeas y en las rentas monopolistas administradas por las sociedades comerciales coloniales creadas por los Estados europeos para sufragar sus deudas de guerra. Pero los Chicago Boys pretenden desregular los monopolios y fulminar las leyes que restringen la usura, favoreciendo as? a los rentistas en detrimento de la econom?a ?real? del trabajo y el capital. Su objetivo primordial tiene que ver con las exigencias de propietarios y financieros de que se reduzcan los grav?menes fiscales sobre sus ingresos y activos garantizados: cr?ditos bancarios, acciones y bonos. Y, con el fin de aumentar el volumen de actividad del mercado de compraventa de valores a cr?dito, los Chicago Boys defienden la privatizaci?n del dominio p?blico, algo que empezaron a realizar en Chile a partir de 1973.

De modo que no s?lo se ha subvertido por completo la idea cl?sica de mercado libre, sino tambi?n el n?cleo econ?mico de la religi?n tradicional. Hoy, los Chicago Boys consideran que quienes merecen la salvaci?n son las finanzas, los poseedores de bienes inmuebles y los monopolios, los cuales libran una cruzada que pretende desandar radicalmente la senda seguida en los ?ltimos siete siglos de reformas econ?micas cl?sicas, al menos desde que en el siglo XIII los eclesi?sticos debatieron acerca del problema de c?mo definir el precio justo (los costes de producci?n socialmente necesarios) que pod?an reclamar los prestamistas a cambio de facilitar dinero.

Parece que en el fondo se trata de un problema sobre c?mo obtener fondos para financiar la instituci?n, algo que es com?n a la mayor parte de organizaciones religiosas de hoy en d?a. La Universidad de Chicago hab?a sido sufragada por John D. Rockefeller, hecho que llev? a Upton Sinclair a calificarla en su libro The Goose Step como ?la Universidad de Standard Oil?. Cuando fui alumno de la Universidad de Chicago en la d?cada de 1950, Lawrence Kimpton hab?a sustituido a Rober Hutchins en el cargo de rector, y en 1961 se convirti? en gerente general de planificaci?n (y posteriormente en director) de Standard Oil de Indiana [2]. Su actuaci?n m?s sonada (adem?s de supervisar el proyecto Manhattan de fabricaci?n de la bomba at?mica) fue la censura de un n?mero de la publicaci?n de The Chicago Review porque conten?a fragmentos de la novela de William Burroughs The Naked Lunch. Significativamente, la raz?n que adujo fue que la publicaci?n de ese n?mero podr?a desincentivar las donaciones de fondos para la universidad [3].

Pero tambi?n hay que decir que el se?or Rockefeller al menos hab?a pagado su diezmo a ?los m?s necesitados?. Revelando una actitud muy diferente, la esposa de Herman Kahn, Jane, me cont? una vez lo que Milton Friedman hab?a respondido a su sugerencia de que hab?a que mejorar el bienestar p?blico y la atenci?n m?dica: ?Se?ora Kahn, ?a santo de qu? desea usted subsidiar la producci?n de hu?rfanos y de enfermos??. A esto no podr?a llam?rsele precisamente el esp?ritu cl?sico de la religi?n.

El Instituto Friedman tiene un serio problema relacionado con la notoriedad que alcanz? en el periodo de Pinochet, el momento culminante de los Chicago Boys en Chile. La privatizaci?n de las empresas p?blicas, la ?liberaci?n? de todos los mercados con respecto a las leyes que proh?ben la usura y el fomento de la desregulaci?n masiva son la ant?tesis de lo que predicaron casi todas las religiones, cuyo prop?sito fundamental al fin y cabo era el de socializar a sus miembros y crear un sistema sociopol?tico moral.

El monetarismo "friedmaniano" se ha caracterizado por ser una ideolog?a postmoderna que, al igual que la religi?n, tiene sus propias vacas sagradas e ?dolos (adem?s de una Inquisici?n). Al igual que en el islam se obliga a los ateos a pagar el diezmo, ahora nos encontramos que en la religi?n del capital financiero los que tienen que pagar son los trabajadores, bajo amenaza de ser confinados extramuros. Como indica la nota de prensa: ?el grueso de la protesta (?) se ha dirigido contra el fuerte sesgo ideol?gico del Instituto a favor del fundamentalismo del mercado libre de la tradici?n de Friedman. Por ?sta y otras razones, su naturaleza es profundamente contraria a la tradici?n de la Universidad, basada en la libertad de investigaci?n y en el debate libre de ataduras?.

Bueno, no estoy muy seguro de que esa tradici?n de debate libre de ataduras sea muy reciente. Pero el comunicado incluye la siguiente nota:

?Si se desea recibir m?s informaci?n, puede contactarse con: Robert Kendrick, profesor de m?sica ([email protected]) o Bruce Lincoln, profesor de historia de las religiones ([email protected])?.

Notas del t.:

[1] Julius y Ethel Rosenberg fueron comunistas estadounidenses ejecutados en 1953 acusados de espionaje.

[2] The Goose Step: A Study of American Education, publicado en 1923, constituy? una reveladora investigaci?n sobre las consecuencias del control que el capitalismo plutocr?tico ejerc?a sobre los institutos y universidades estadounidenses. Standard Oil de Indiana fue fundada en 1889 por John D. Rockefeller como parte del trust de Standard Oil, formado en 1870.

[3] The Chicago Review era la revista estudiantil de la Universidad de Chicago. El texto de Burroughs, escrito en un estilo narrativo no lineal, entronc? con cierto tipo de contracultura y sufri? numerosos casos de censura, supuestamente por su tem?tica desinhibida y su lenguaje obsceno.

Michael Hudson trabaj? como economista en Wall Street y actualmente es Distinguished Professor en la University of Misoury, Kansas City, y presidente del Institute for the Study of Long-Term Economic Trends (ISLET). Es autor de varios libros, entre los que destacan: Super Imperialism: The Economic Strategy of American Empire (nueva ed., Pluto Press, 2003) y Trade, Development and Foreign Debt: How Trade and Development Concentrate Economic Power in the Hands of Dominant Nations (ISLET, 2009).

Traducci?n para www.sinpermiso.info: Jordi Mund?

Fuente: http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=3473

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Tags: Milton Friedman, teología, usura, terratenientes, teoría

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