Martes, 13 de julio de 2010

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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del textoPartir el texto en columnasVer como pdf 11-07-2010

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Agencia Venezolana de Noticias


Toda f?brica capitalista persigue el mismo fin: incrementar la ganancia. El empleado es el medio para lograrlo y su bienestar figura poco o nada entre las metas del empleador.

En una empresa socialista la ganancia no se descarta, pero se concibe como parte del proceso necesario para su crecimiento y sustentabilidad, con un fin distinto al capitalista: mejorar la calidad de vida del trabajador con algo m?s que un salario.

La reflexi?n corresponde al presidente de la f?brica china-venezolana Orinoquia, Kai Chen, quien refiere a elementos como la horizontalidad en la toma de decisiones y la conjunci?n de opiniones en la estructuraci?n de las reglas, acordadas y nunca impuestas, en el dise?o de un modelo propio.

Desde el pasado 21 de mayo, esta empresa trabaja en Caracas en la confecci?n de celulares bajo el esquema de producci?n socialista que promueve el Gobierno Nacional, concebido como el rev?s del mecanismo capitalista de explotaci?n laboral y de la m?xima ganancia.

La experiencia se vive igual en la f?brica Venezolana de Telecomunicaciones (Vtelca), donde el ensamblaje de celulares ?es un tr?nsito hacia el socialismo?, tal como sostiene Akram Makarem, presidente de la empresa.

?Corresponsabilidad, solidaridad, democracia y unidad de acci?n son los valores que nos caracterizan como empresa socialista?, se?ala, y pronostica perspectivas de crecimiento que satisfagan las elevadas exigencias de calidad del venezolano.

Asegura que la producci?n de Vtelca, hoy cercana a los 5 mil celulares diarios, no se quedar? en los anaqueles, en virtud de la alta demanda que se registr? en mayo del a?o pasado, con el lanzamiento del tel?fono Vergatario.

?El creciente poder adquisitivo del venezolano y nuestros precios solidarios garantizan que todo lo producido ser? adquirido?, afirma.

En socialismo, ha sido posible incrementar la producci?n de Vtelca hasta hacer en un d?a lo que hace un a?o se hac?a en una semana, en condiciones de dignidad para los trabajadores.

?La aspiraci?n es nunca bajar nuestro rendimiento sino seguir creciendo, en la misma medida en que crecen los beneficios de nuestros trabajadores y satisfacemos las necesidades de comunicaci?n de los venezolanos?.

Ciudadanos, luego empleados

Orinoquia funciona hoy con dos l?neas de producci?n. Que marchen sin tropiezos en ninguno de sus procesos es responsabilidad de Olga Guerrero. Viene del 23 de Enero y fue seleccionada, a trav?s de la Misi?n Sucre, para integrar el equipo de trabajadores.

?Es mi labor velar por que todo fluya sin problemas, que la producci?n no se detenga?, dice orgullosa, tras dos meses de entrenamiento que hoy le permiten desenvolverse con total seguridad en su puesto de trabajo.

Asegura sentirse contenta como venezolana, por los pasos dados hacia la soberan?a tecnol?gica, y como empleada de Vtelca, por la posibilidad de ejercer un oficio digno y de justa remuneraci?n.

?Nos han tratado muy bien, todos los d?as nos dan entrenamiento para mejorar nuestro desempe?o y adem?s tenemos un buen paquete salarial?, comenta.

Andry Medina, operador de l?nea de producci?n, comparte el sentimiento de Olga. Es de Petare y fue seleccionado por su consejo comunal para formar parte del equipo Orinoquia.

?El aprendizaje y conocimiento que estoy absorbiendo en materia tecnol?gica es una experiencia ?nica para m?, comparte.

Kai Chen se?ala que m?s del 70% de los empleados de Orinoquia provienen de Petare, populoso sector del estado Miranda, quienes desarrollan procesos paralelos de desarrollo en sus comunidades con apoyo de la empresa.

?Hay una relaci?n directa entre la productividad laboral y el progreso social, pues mantenemos el v?nculo entre los trabajadores y su comunidad?, destaca.

As?, proyectos socioproductivos que adelantan los consejos comunales reciben apoyo financiero por parte de Orinoquia, a trav?s de sus excedentes.

Igualmente, se impulsa la creaci?n de la empresas comunales conexas que, m?s adelante, podr?n dedicarse a fabricar partes y complementos de los equipos, como forros, cargadores, carcasas, bater?as y manos libres.

?No es s?lo poner el dinero sino ayudar a que la comunidad se desarrolle a trav?s de la capacitaci?n, en contraste con los capitalistas que ven al empleado como su propiedad, no se detienen en sus individualidades y conciben sus actividades como oficios mec?nicos con el ?nico fin de producir?, explica Chen.

La estrategia de Orinoquia responde al abordaje que una empresa socialista hace del ser humano y su contexto, entendi?ndolo como ciudadano, con deberes y derechos, antes que como empleado.

?Queremos que la empresa sea un camino para que los empleados se desarrollen como personas, profesionales y ciudadanos integrales de la naci?n?, se?ala Chen, en referencia a lo que califica como un paso m?s all? de las metas materiales o de producci?n.

?A medida que se fortalezca la f?brica se fortalecer? la comunidad, no en una relaci?n directa pero s? consecuente?, explica e insiste en la importancia de que el aporte no se limite a lo monetario.

?No queremos ser s?lo una caja chica sino la palanca para que surjan otras formas de producci?n que se conviertan en herramientas para el desarrollo social?.

F?brica nuestra

Orinoquia, como cualquier industria socialista, tiene sus metas establecidas, pero el trabajo en equipo y el compromiso de los trabajadores acortan el camino y permiten ir m?s all? de lo planteado.

?Que se tome en cuenta la opini?n del empleado y que el di?logo y el consenso sean nuestras principales herramientas de trabajo no significa que no tracemos objetivos o que no existan llamados de atenci?n cuando ocurren fallas?, afirma Kai Chen.

Sin embargo, destaca el hecho de que elevados niveles de compromiso y el claro entendimiento de lo que implica el trabajo en equipo propician un ambiente de disciplina mayor al que se observa en una empresa privada.

En Vtelca ocurre lo propio, y de ello da cuenta Akram Makarem, presidente de la empresa: ?El compromiso y la conciencia de nuestros trabajadores nos permiten una eficiencia superior?.

Asegura que la apropiaci?n del conocimiento y del proceso hace que cada empleado sienta y haga suya la empresa y trabaje con celo por el logro de las metas.

?Es nuestra f?brica, aqu? no le reportamos a un patr?n que nos explota y nos exige por encima de lo posible para generar una plusval?a; aqu? el esp?ritu es de corresponsabilidad, de cuidar lo que es nuestro?, dice Makarem, quien se refiere a s? mismo no como un jefe sino como un trabajador m?s.

?l y el resto del equipo Vtelca velan por el cumplimiento de derechos que, en socialismo, abarcan mucho m?s que las prerrogativas que consagra la ley. En breve, contar?n con un comedor, mientras atienden propuestas consensuadas de transporte, vivienda y educaci?n. ?Queremos ser m?s que un 15 y ?ltimo?, expresa.

Econom?a no financista

?La l?gica capitalista indica que los productos valen todo lo que el cliente puede y es capaz de pagar?, dice Kai Chen. En Orinoquia, la l?gica apunta a que los costos se paguen y se genere una ganancia suficiente para cubrir los beneficios integrales del empleado.

Con menos de dos meses en el mercado a?n no registran estad?sticas de ahorro, pero, de alcanzar la meta de producci?n de 2 millones de equipos anuales, estiman gastar unos 20 millones de d?lares menos al a?o por concepto de piezas y mano de obra nacionales que antes se importaban.

Akram Makarem, de Vtelca, no cuantifica con precisi?n el ahorro pero prefiere hablar del concepto de econom?a real, distinta a la financista, con el cual establecen sus verdaderos par?metros de ganancia.

?La econom?a financista contempla todos los antivalores que llevaron al quiebre en Wall Street, mientras la econom?a real alude a la necesidad de producir en el pa?s, de reforzar la soberan?a, es esa la mejor de las ganancias?, sostiene.

Revela que en muchos casos importar mano de obra resulta menos costoso, pero es un mecanismo en el que subyacen procesos de explotaci?n laboral. En cambio, cuando una f?brica socialista abre puestos de trabajo digno en Venezuela, se ataca el desempleo y se distribuye riqueza y bienestar social.

?El fracaso del modelo norteamericano fue por eso, por querer ahorrarse costos explotando a trabajadores externos y negando opciones de empleo en su pa?s. Al final tuvieron un producto m?s barato pero que fue en detrimento de su econom?a nacional y de su fuerza de trabajo?, detalla Makarem.

Se?ala que la procura de transferencia tecnol?gica para satisfacer necesidades propias, con producci?n criolla, comporta una valoraci?n que no puede ser cuantificada financieramente y que permitir? transitar hacia procesos m?s eficientes bajo el modelo socialista.

?En capitalismo, el trabajador obtiene lo m?nimo para vivir en condiciones de necesidad frente a un patrono que se queda con todo y vive grotescamente sobrado. Nosotros invertimos esa pir?mide, en cuya base est?n los trabajadores con su gran esfuerzo y en la punta est? quien obtiene el resultado de ese esfuerzo?, resume.

Makarem no duda de la sustentabilidad de los procesos productivos socialistas, pues lo que ocurre no es una supresi?n de la ganancia sino de la acumulaci?n de ?sta en pocas manos. As?, la ganancia pasa de ser exacerbada a equilibrada y suficiente para sostener el proceso y garantizar los beneficios a los cuales tiene derecho el trabajador.

?No son sabios ni especialistas, son las mayor?as excluidas las que hoy tienen la posibilidad de participar en la creaci?n de un modelo que no podemos decretar pero s? desarrollar a trav?s de procesos sustentables para la vida. Ese es nuestro socialismo del siglo XXI?.

Fuente: http://avn.info.ve/node/3799



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Tags: empresas socialistas, creación, viviendas, ganancias, educación, desarrollo

Publicado por blasapisguncuevas @ 1:53  | Socialismos
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