Martes, 13 de julio de 2010

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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del textoPartir el texto en columnasVer como pdf 13-07-2010

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Project Syndicate


No fue hace tanto tiempo cuando pod?amos decir: ?Ahora somos todos keynesianos?. El sector financiero y su ideolog?a de libre mercado hab?an llevado al mundo al borde de la ruina. Los mercados claramente no se estaban corrigiendo. La desregulaci?n hab?a demostrado ser un fracaso abismal.

Las ?innovaciones? desarrolladas por las finanzas modernas no conduc?an a una mayor eficiencia a largo plazo, a un crecimiento m?s r?pido o a una mayor prosperidad para todos. M?s bien, estaban destinadas a eludir las normas contables y a evadir y evitar los impuestos necesarios para financiar las inversiones p?blicas en infraestructura y tecnolog?a ?como Internet- que son la base del crecimiento real, no del crecimiento fantasma promovido por el sector financiero.

El sector financiero pontific? no s?lo sobre c?mo crear una econom?a din?mica, sino tambi?n sobre qu? hacer en caso de una recesi?n (que, de acuerdo con su ideolog?a, pod?a ser causada por una falla del gobierno, no de los mercados). Cuando una econom?a entra en recesi?n, las ganancias caen y los gastos ?digamos, para los beneficios de desempleo- aumentan. As? crecen los d?ficits.

Los halcones del d?ficit en el sector financiero dijeron que los gobiernos deber?an concentrarse en eliminar los d?ficits, preferentemente reduciendo los gastos. Los d?ficits cercenados restablecer?an la confianza, lo que a su vez restaurar?a la inversi?n ?y, por ende, el crecimiento-. Pero, por m?s factible que pueda sonar esta l?nea de razonamiento, la evidencia hist?rica repetidamente la refuta.

Cuando el presidente estadounidense Herbert Hoover intent? esa receta, s?lo sirvi? para transformar el crac del mercado accionario de 1929 en la Gran Depresi?n. Cuando el Fondo Monetario Internacional intent? la misma f?rmula en el este de Asia en 1997, las crisis se convirtieron en recesiones y las recesiones devinieron depresiones.

El razonamiento que hay detr?s de estos episodios se basa en una analog?a err?nea. Un hogar que debe m?s dinero del que puede devolver f?cilmente tiene que recortar el gasto. Pero cuando un gobierno lo hace, la producci?n y los ingresos declinan, el desempleo aumenta y la capacidad de devolver el dinero, en realidad, puede disminuir. Lo que es v?lido para una familia no es v?lido para un pa?s.

Los defensores m?s sofisticados advierten que el gasto gubernamental har? subir las tasas de inter?s, ?desplazando? as? a la inversi?n privada. Cuando la econom?a est? en un nivel de empleo pleno, esta es una preocupaci?n leg?tima. Pero no ahora: en vista de las tasas de inter?s a largo plazo extraordinariamente bajas, ning?n economista serio plantea la cuesti?n del ?desplazamiento? hoy en d?a.

En Europa, especialmente Alemania, y en algunos lugares de Estados Unidos, mientras los d?ficits y la deuda gubernamentales aumentan, tambi?n lo hacen los llamados a una mayor austeridad. Si se les presta atenci?n, como parece ser el caso en muchos pa?ses, los resultados ser?n desastrosos, especialmente teniendo en cuenta la fragilidad de la recuperaci?n. El crecimiento se desacelerar?, mientras que Europa y/o Estados Unidos posiblemente hasta caigan nuevamente en una recesi?n.

El gasto en est?mulo, el cuco preferido de los halcones del d?ficit, no fue la causa de gran parte del incremento de los d?ficits y la deuda, que son el resultado de ?estabilizadores autom?ticos? ?los recortes impositivos y los aumentos del gasto que autom?ticamente acompa?an las fluctuaciones econ?micas-. De modo que, a medida que la austeridad vaya socavando el crecimiento, la reducci?n de la deuda ser?, en el mejor de los casos, marginal.

La econom?a keynesiana funcion?: si no hubiera sido por las medidas de est?mulo y los estabilizadores autom?ticos, la recesi?n habr?a sido mucho m?s profunda y m?s prolongada, y el desempleo, mucho m?s alto. Esto no significa que deber?amos ignorar el nivel de deuda. Pero lo que importa es la deuda a largo plazo.

Existe una receta keynesiana simple. Primero, desviar el gasto de los usos improductivos ?como las guerras en Afganist?n e Irak, o los rescates bancarios incondicionales que no reaniman el pr?stamo- hacia inversiones de alto rendimiento. Segundo, fomentar el gasto y promover la equidad y la eficiencia aumentando los impuestos a las corporaciones que no reinvierten, por ejemplo, y baj?ndoselos a las que s? lo hacen, o subiendo los impuestos a las ganancias de capital especulativas (digamos, en bienes ra?ces) o a la energ?a contaminante con un alto consumo de carbono, al mismo tiempo que se recortan los impuestos de los contribuyentes de menores ingresos.

Existen otras medidas que podr?an ayudar. Por ejemplo, los gobiernos deber?an ayudar a los bancos que prestan a peque?as y medianas empresas, que son la principal fuente de creaci?n de empleo ?o establecer nuevas instituciones financieras que lo hicieran- en lugar de respaldar a los grandes bancos que generan su dinero a partir de derivados y pr?cticas abusivas con tarjetas de cr?dito.

Los mercados financieros se han esforzado en crear un sistema que ponga en pr?ctica sus puntos de vista: con mercados de capital libres y abiertos, un pa?s peque?o puede verse inundado de fondos en un momento, s?lo para pagar altas tasas de inter?s ?o no recibir m?s fondos en absoluto- poco tiempo despu?s. En estas circunstancias, los pa?ses peque?os aparentemente no tienen alternativa: el dictado de los mercados financieros en materia de austeridad, si no quieren ser castigados con un retiro del financiamiento.

Pero los mercados financieros son un capataz severo y caprichoso. Al d?a siguiente que Espa?a anunci? su paquete de austeridad, se les baj? la calificaci?n a sus bonos. El problema no fue una falta de confianza en que el gobierno espa?ol cumpliera sus promesas, sino demasiada confianza en que s? lo har?a, y que esto redujera el crecimiento y aumentara el desempleo de su nivel ya intolerable de 20%. En resumen, tras haber empujado al mundo en su actual descalabro financiero, los mercados financieros ahora les dicen a pa?ses como Grecia y Espa?a: malditos sean si no recortan el gasto, pero malditos sean si lo hacen tambi?n.

Las finanzas son un medio hacia un fin, no un fin en s? mismo. Se supone que son funcionales a los intereses del resto de la sociedad, no al rev?s. Domesticar los mercados financieros no ser? f?cil, pero es algo que se puede y se debe hacer, mediante una combinaci?n de impuestos y regulaci?n ?y, si fuera necesario, de intervenci?n del gobierno para zanjar algunas de las brechas (como ya lo hace en el caso del pr?stamo a las peque?as y medianas empresas)-.

No sorprende que los mercados financieros no quieran que los domestiquen. A ellos les gustan las cosas como han venido funcionando, ?y por qu? no deber?a ser as?? En pa?ses con democracias corruptas e imperfectas, tienen los medios para resistir el cambio. Afortunadamente, los ciudadanos en Europa y Estados Unidos han perdido la paciencia. El proceso de atemperar y domesticar a los mercados financieros ya ha comenzado. Pero todav?a queda mucho por hacer.

http://www.project-syndicate.org/commentary/stiglitz127/Spanish

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Tags: domesticar, regulación financiera, préstamo, receta, impuestos, bonos, recesión

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