Jueves, 15 de julio de 2010

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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del textoPartir el texto en columnasVer como pdf 15-07-2010

A los Rosenberg los asesinaron en la silla el?ctrica por colaborar con el enemigo sovi?tico?y algunos de los acusados recientementee de esp?as rusos han sido s?lo acusados de cobrar de Rusia.? Cualquier parecido con los mercenarios cubanos corrompidos con dinero imperialista y promesas de futuro?poder a lo Walesa no es mera coincidencia. El imperialismo estadounidense castiga a Cuba para convertirnos a todos?en sumisos. Esa es toda la libertad que nos dan los peores que Jack el destripador y el malvado difamador Yago, el de Otelo. Sus mass media son en realidad este personaje de la literatura universal.?El socialismo?es Otelo,?el difamado.?Blasapisguncuevas




La intensa y prolongada campa?a difamatoria contra Cuba en torno a la condena de 75 ciudadanos cubanos hallados culpables por los tribunales del delito de mercenarismo por actuar contra su pa?s a cambio de una remuneraci?n de la Oficina de Intereses de Estados Unidos en La Habana, ha tenido una nueva prueba de su farisaico origen.

Ocurri? que el subsecretario de Estado estadounidense para el Hemisferio Occidental durante el gobierno de George W. Bush, Roger Noriega, confes?, en un programa radial, que el entonces Jefe de la Oficina de Intereses de EE.UU. en Cuba, James Cason, ten?a instrucciones de su gobierno de provocar la ruptura de las precarias relaciones diplom?ticas de Washington y La Habana, establecidas durante el gobierno del dem?crata James Carter.

El hecho cobra mayor actualidad por tener lugar pocas horas despu?s de que el gobierno cubano anunciara la liberaci?n de los sancionados que a?n estaban cumpliendo sus condenas, a resultas de gestiones de la iglesia cat?lica cubana y el gobierno de Espa?a.

En declaraciones hechas en Washington al periodista Roberto Rodr?guez Tejera, del programa radial ?Lo que otros no dicen?, de Univisi?n Radio, Noriega expres? que Cason, en aquel entonces, ten?a instrucciones del Departamento de Estado de provocar al gobierno de Cuba para que ?ste le expulsara. En respuesta a la actuaci?n que se pretend?a provocar del gobierno cubano, Estados Unidos retirar?a su representaci?n en La Habana pidi?ndole al Gobierno cubano que hiciera lo mismo con su representaci?n en Washington, precis? Noriega.

Como resultado de esa intensificaci?n de la agresividad que promovi? la Oficina de Intereses de los Estados Unidos cuya motivaci?n solo ahora es confesada por quien fuera alto funcionario del Departamento de Estado, se multiplicaron las acciones subversivas y dem?s actividades ilegales de todo tipo en Cuba.

El gobierno cubano, intuyendo o adivinando las verdaderas intenciones, opt? por proceder legalmente contra los delincuentes materiales pagados por la Oficina de Intereses de EE.UU., en vez de expulsar al se?or Cason, evidente instigador de lo que ocurr?a.

Esto ?ltimo habr?a convenido a Cason, quien de tal forma cumplir?a con ?xito la misi?n encomendada por su gobierno de crear condiciones que favorecieran el cierre de las Oficinas de Intereses de los Estados Unidos en La Habana y de Cuba en Washington.

Fue as? que, ante la complejidad y gravedad de la situaci?n, las autoridades cubanas, cumpliendo su obligaci?n de salvaguardar la seguridad nacional, procedieron a ejecutar, entre otras medidas defensivas y preventivas, la detenci?n y puesta a disposici?n de los tribunales, con todas las garant?as procesales y penales que otorga la Ley, de varias decenas de individuos. A 75 de ellos les result? probado, mediante evidencias materiales que no pudieron ser objetadas por sus abogados defensores, el delito de mercenarismo previsto por la legislaci?n cubana vigente.

Todos serv?an, con mayor o menor grado de responsabilidad penal, a la representaci?n diplom?tica de Estados Unidos en La Habana y cobraban por tales servicios.

A la campa?a medi?tica y diplom?tica contra Cuba en torno al caso, que ha costado a los contribuyentes estadounidenses miles de millones de d?lares en 7 a?os, se le agregaron una serie de ?sub-campa?as?, como la de las Damas de Blanco (utilizando a familiares de los sancionados) y la de los huelguistas de hambre en las prisiones (que incluy? el fallecimiento de un preso com?n, reclutado en prisi?n en funci?n de la operaci?n publicitaria).

El caso de los 75, cuyos protagonistas eran exclusivamente individuos cubanos reclutados por Washington para servir a sus intereses -y no otros-, fue utilizado para instrumentar acciones diplom?ticas contra la Isla en terceros pa?ses, como los de la Uni?n Europea. El prestigio de la diplomacia del viejo continente ha sufrido con ello, por la evidencia de su subordinaci?n a Estados Unidos.

La prensa globalizada al servicio de la superpotencia ha ignorado o silenciado en todo momento ?incluso ahora- la condici?n de mercenarios de los convictos, culpables de un delito condenado universalmente por toda naci?n soberana y toda persona honesta.

Su excarcelaci?n tampoco ha sido del agrado de los beneficiarios de la ?industria del odio? que administra la ultra derecha de cubanos radicados en el sur del estado de la Florida, porque nota que se le acaba el tiempo, sin m?s ?h?roes? que los demasiado conocidos, como el terrorista Posada Carriles y los congresistas batistianos, cada vez m?s desacreditados y m?s desconectados de la realidad cubana.

A escala global, el acto de manumisi?n de los 75 tambi?n deja inconformes a quienes han podido, gracias a la campa?a contra Cuba en su torno, mamar de la teta de Washington sin sacrificar a cambio nada m?s que sus conciencias y la dignidad de sus naciones.

Rebeli?n ha publicado este art?culo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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Tags: Otelo, excarcelación, Noriega, legislación, penal

Publicado por blasapisguncuevas @ 8:31
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