S?bado, 24 de julio de 2010

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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del textoPartir el texto en columnasVer como pdf 24-07-2010

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Cuando Estados Unidos declar? la guerra a Espa?a, e invadi? con sus fuerzas militares a Cuba, Puerto Rico, Filipinas y Guam para apoderarse de esos territorios, el peri?dico The Washington Post, el mismo que por estos d?as cuestiona la eficacia del sistema de espionaje de Estados Unidos, escribi? en 1898: ?Nos ha llegado una nueva conciencia -la conciencia de fuerza-y, con ella, un nuevo apetito, el ansia de mostrar nuestra fuerza?.

Las intervenciones militares y las guerras han estado desde entonces, en una mayor presencia, en la agenda expansionista del Imperio en su af?n de controlar recursos estrat?gicos, establecer mercados y ejercer dominio hegem?nico en lo pol?tico, econ?mico, financiero y social en regiones y pa?ses donde han desembarcado sus tropas o donde la metralla Made in USA ha arrasado ciudades y causado centenares de millones de muertos, heridos y mutilados.

La historia del siglo XX y de la primera d?cada del XXI registra centenares de acciones de injerencia, amenazas, operaciones encubiertas, invasiones, bombardeos y ocupaciones militares de Estados Unidos en decenas de pa?ses, tantas como pretextos inventados que van desde proteger las vidas de ciudadanos norteamericanos hasta mediar en un enfrentamiento civil, lanzar falsedades sobre supuestos ataques hasta restaurar el orden p?blico, insincera ayuda en tareas de reconstrucci?n tras un desastre natural hasta localizar ?armas de destrucci?n masiva?, mentira que usaron para lanzar la guerra en Iraq y ocupar ese pa?s del Oriente Medio.

No conformes con mantener las guerras en Iraq y Afganist?n, en las cuales est?n empantanados, ahora Estados Unidos esgrime falsedades como el hundimiento por la Rep?blica Popular Democr?tica de Corea de una corbeta sudcoreana -episodio que hace recordar la falsedad de 1964, conocida como el ?incidente del Golfo de Tonk?n?, sobre un supuesto ataque de lanchas torpederas de Viet Nam del Norte contra dos destructores norteamericanos, y que llev? al entonces presidente Lyndon B. Johnson a iniciar los bombardeos a?reos contra ciudades de ese pa?s. Concluida la guerra de Viet Nam, tal mentira yanqui, entre muchas otras, fue reconocida.

Por estos d?as, precisamente, las provocaciones de la administraci?n de Washington contra Pyongyang crecen. Se han organizado gigantescas maniobras militares de Estados Unidos y Corea del Sur en el Mar de Jap?n con la participaci?n del portaviones George Washington, 20 buques de guerra y cazas de combate F-22, as? como diez mil infantes de marina norteamericanas y decenas de miles de efectivos sudcoreanos. Al mismo tiempo, en Se?l, la secretaria del Departamento de Estado, Hillary Clinton, anunci? un grupo de sanciones contra Pyongyang que van desde restricciones a movimientos de sus diplom?ticos hasta congelamiento de bienes en entidades bancarias.

Con todo esto, en definitiva, Estados Unidos no hace otra cosa que agravar las tensiones en el Lejano Oriente y hacer peligrar la paz en el mundo.

Y algo igualmente peligroso se maniobra contra Ir?n. El pretexto: cuestionar la soberana decisi?n de Ir?n de proseguir su programa nuclear con fines pac?ficos. A partir del 22 de junio pasado empez? a hablarse del traslado de nuevos medios militares y fuerzas de Estados Unidos hacia los mares cercanos a Ir?n y de inspecciones a barcos iran?es? La campa?a medi?tica contra Ir?n se intensific?. Han creado una paranoia con la excusa de una bomba nuclear iran? que no existe. El director de la CIA, Leon Panetta, pretendi? atemorizar a la poblaci?n de esa regi?n al declarar a la cadena ABC que Ir?n podr?a tener fabricadas dos bombas nucleares dentro de dos a?os. ?Por qu? no mencion? que Israel tiene ya entre 100 y 200 cabezas nucleares en su arsenal? Que el estado sionista, agresor y criminal, tenga tales armas destructivas, aunque jam?s lo ha reconocido, no ha preocupado jam?s al Imperio que, actuando irresponsablemente, en una demostraci?n de fuerza monstruosa, ha sido el ?nico pa?s que ha lanzado bombas at?micas: una en Hiroshima y la otra en Nagasaki, que provocaron m?s de 200 mil muertos.

El historiador norteamericano Howard Zinn, recientemente fallecido, escribi? en su libro ?La otra historia de los Estados Unidos?, sobre la atrocidad cometida en Jap?n los d?as 6 y 9 de agosto de 1945 que ello no ten?a justificaci?n alguna, pues el gobierno de Truman supo antes de dar la orden de que el gobierno imperial de Tokio hab?a dado instrucciones a sus diplom?ticos de negociar una rendici?n inmediata e incondicional como ?nico camino posible para el restablecimiento de la paz mundial, luego de la ca?da de la Alemania hitleriana.

Usando la m?s mort?fera de las armas, Hiroshima y Nagasaki han quedado como p?ginas genocidas y vergonzosas del pensamiento imperial mencionado en el inicio de esta nota: la conciencia de fuerza, el ansia de mostrar fuerza.

Hace pocos d?as, al quedar desclasificados nuevos documentos ?top secret?, el mundo pudo confirmar que el ex presidente Richard Nixon pens? usar bombas nucleares contra la Rep?blica Popular Democr?tica de Corea y Viet Nam.

No debe olvidarse que globalmente el capitalismo enfrenta una de sus crisis m?s profundas. La econom?a y las finanzas estadounidenses, a pesar de su aparente fortaleza, no andan bien desde hace a?os. El sitio CounterPunch escrib?a que en Estados Unidos cien mil negocios se declaran en bancarrota cada mes. Que tres millones de propietarios de casas enfrentan la ejecuci?n hipotecaria este a?o que se suman a los 2,8 millones que la sufrieron en el 2009. Que cerca de 20 millones andan desempleados totales o parciales. A?n las quiebras de bancos desde el 2008 est?n presentes en las mentes de todos. Industrias como la automovil?stica o servicios como los de las l?neas de aviaci?n no tienen los ingresos millonarios de antes, pues el poder adquisitivo de la gente ha descendido Y s?mese a eso que Estados Unidos es el pa?s m?s endeudado del mundo.

Todo esto es muy peligroso, pues los ricos y poderosos buscan paliar la situaci?n interna, y a la vez beneficiarse ellos, acudiendo a potenciar la industria armamentista y a las aventuras militares. No puede olvidarse que la guerra es un instrumento pol?tico, una continuaci?n de la actividad pol?tica por otros medios, como dec?a el te?rico Kart VVon Clausewitz. ?Agradecer?a cualquier guerra, pues creo que este pa?s necesita una?, escribi? en 1897 Theodoro Rossevelt. Y ese pensamiento no ha sido abandonado por ese mismo Imperio m?s de un siglo despu?s.

En fin, el an?lisis hecho por Fidel Castro, al alertar al mundo sobre lo que podr?a ocurrir, tanto en la pen?nsula coreana como en Ir?n, es completamente l?gico. No es descabellado, aunque algunos pretendan presentarlo as?. A esos pueblos, como a muchos otros, no los amedrentan las amenazas imperialistas por apocal?pticas que puedan ser.

Con Fidel tambi?n podr?amos decir: ojal? que podamos estar equivocados.

Fuente: http://www.cubadebate.cu/opinion/2010/07/23/ansia-de-mostrar-fuerza-para-fomentar-miedo/



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Tags: miedo, fuerza, Irak, Vietnam, países, bomba nuclear, imperio

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