S?bado, 24 de julio de 2010

Los ej?rcitos secretos de la OTAN
por Daniele Ganser*

En la lucha contra el comunismo, la OTAN cometi? actos terroristas en el propio Reino Unido (atentados bajo bandera falsa y asesinatos de republicanos irlandeses), en Europa continental (principalmente en Francia, en los pa?ses del Benelux, en los pa?ses n?rdicos y hasta en la neutral Suiza), as? como en ?frica y Asia (por ejemplo, para dirigir la masacre de las poblaciones franc?fonas que cometieron los Khmers rojos en Cambodia). Los gobernantes siempre supieron de las operaciones clandestinas

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25 de enero de 2010

Desde
Basilea (Suiza)

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La verdad definitiva sobre la Guerra Fr?a no se escribir? nunca porque la historia evoluciona constantemente en funci?n de las sociedades que la hacen y la estudian. Los historiadores de numerosos pa?ses est?n de acuerdo, sin embargo, en que el hecho m?s importante de aquel periodo fue, desde el punto de vista de los occidentales, la lucha contra el comunismo a escala planetaria.

En ese combate, que marc? la historia del siglo XX como pocos sucesos lo han hecho, la antigua superpotencia colonial brit?nica tuvo que renunciar a su hegemon?a en beneficio de Estados Unidos. Este ?ltimo pa?s utiliz? la lucha contra el comunismo para acrecentar su propia influencia d?cada tras d?cada. Despu?s del derrumbe de la Uni?n Sovi?tica, acontecimiento que puso fin a la Guerra Fr?a en 1991, el imperio estadunidense garantiz? para s? mismo un predominio jam?s visto anteriormente en toda la historia.

En Gran Breta?a, el establishment conservador experiment? una profunda conmoci?n en 1917 cuando, por primera vez en la historia de la humanidad, se produjo la aparici?n de un r?gimen comunista en un lejano pero extenso pa?s agr?cola. Despu?s de la Revoluci?n Rusa, los comunistas asumieron el control de las f?bricas y anunciaron que los medios de producci?n ser?an en adelante propiedad del pueblo. En la mayor?a de los casos, los inversionistas lo perdieron todo.

En su obra Los or?genes de la Guerra Fr?a, el historiador Denna Frank Fleming observ? que muchos de los cambios sociales que aport? la Revoluci?n de Octubre, como la abolici?n de los cultos y de la nobleza campesina, ?hubiesen podido ser aceptados por los conservadores, en el extranjero, con el paso del tiempo, pero nunca la nacionalizaci?n de la industria, del comercio y de la tierra?. El ejemplo de la Revoluci?n Rusa no fue seguido en ninguna parte. ?J.B. Priestly dijo un d?a que la mentalidad de los conservadores ingleses se hab?a cerrado en el momento de la Revoluci?n Rusa y no ha vuelto a abrirse desde entonces?.

Ampliamente ignorada en el oeste, la guerra secreta contra el terrorismo comenz? por lo tanto inmediatamente despu?s de la Revoluci?n Rusa, cuando Gran Breta?a y Estados Unidos instauraron ej?rcitos secretos contra los nuevos pa?ses sat?lites de la Uni?n Sovi?tica. Entre 1918 y 1920, Londres y Washington se aliaron a la derecha rusa y financiaron una decena de intervenciones militares en suelo sovi?tico. Ninguna de ellas logr? derrocar a los nuevos dirigentes. Pero s? dieron lugar a que las elites comunistas y el dictador Stalin albergaran profundas sospechas en cuanto a las intenciones del occidente capitalista.

Durante los a?os subsiguientes, la Uni?n Sovi?tica reforz? su aparato de seguridad hasta convertirse en un Estado totalitario que no vacilaba en arrestar en su suelo a los extranjeros sospechosos de ser agentes del oeste. Al hacerse evidente que derrocar el r?gimen comunista en Rusia no era tarea f?cil, Gran Breta?a y sus aliados dedicaron sus esfuerzos a impedir que el comunismo se extendiera a otros pa?ses.

En julio de 1936, el dictador fascista Francisco Franco intent? un golpe de Estado contra el gobierno de la izquierda espa?ola y, en el transcurso de la subsiguiente Guerra Civil, elimin? a la oposici?n y a los comunistas espa?oles. Goz? para ello del silencioso apoyo de los gobiernos de Londres, Washington y Par?s. Si no hubo lucha contra el ascenso de Adolfo Hitler al poder, fue en gran parte porque Hitler apuntaba contra el enemigo correcto: el comunismo sovi?tico. Durante la Guerra Civil Espa?ola se permiti? que los ej?rcitos de Hitler y de Mussolini bombardearan libremente a la oposici?n republicana.

Despu?s de haber desencadenado la Segunda Guerra Mundial, Hitler lanz? contra Rusia tres grandes ofensivas, en 1941, 1942 y 1943, que estuvieron a punto de asestar al bolchevismo un golpe fatal. Entre todas las partes beligerantes, fue la Uni?n Sovi?tica la que pag? el m?s alto tributo: 15 millones de muertos entre la poblaci?n civil, 7 millones de muertos entre los soldados y 14 millones de heridos.

Seg?n los historiadores rusos, haciendo caso omiso a los urgentes pedidos de Mosc?, Estados Unidos ?pa?s que perdi? 300 mil hombres en la liberaci?n de Europa y Asia? se puso de acuerdo con Gran Breta?a para no abrir un segundo frente en el oeste, lo cual hubiese obligado a Alemania a movilizar tropas en esa direcci?n y, por consiguiente, a disminuir el n?mero de efectivos alemanes en el frente ruso. La correlaci?n de fuerzas no se invirti? sino despu?s de Stalingrado, donde el Ej?rcito Rojo finalmente se impuso a los alemanes y comenz? su avance hacia el oeste. Esto explica, tambi?n seg?n los historiadores rusos, que los Aliados, temerosos de perder terreno, abrieran entonces r?pidamente un segundo frente y, despu?s de desembarcar en Normand?a, salieran al encuentro de los sovi?ticos en Berl?n.

Los historiadores brit?nicos atestiguan la existencia de toda una serie de intrigas sucesivas que han influido en la conformaci?n de los dem?s pa?ses y del suyo propio. ?La Inglaterra moderna siempre ha sido un centro de subversi?n ?a los ojos de los dem?s, pero no a los suyos propios?, observ? Mackenzie despu?s de la Segunda Guerra Mundial?. ?Lo que determina la existencia de ese espejo con dos caras: de un lado encontramos la percepci?n que existe en el extranjero de una Inglaterra intrigante, sutil y totalmente secreta, y del otro, una imagen de honestidad, de simplicidad y de indulgencia que comparte la mayor?a de los s?bditos?. Para Mackenzie, la legendaria guerra secreta que practican los brit?nicos tiene su origen ?en la historia de las ?peque?as guerras? que conformaron la historia del imperio brit?nico?.

Antes de la Segunda Guerra Mundial, los estrategas del Ministerio de Defensa brit?nico llegaron a la conclusi?n de que sus operaciones secretas deb?an ?inspirarse de la experiencia adquirida en la India, en Irak, en Irlanda y en Rusia, es decir, desarrollar una guerrilla con t?cnicas de combate similares a las del Ej?rcito Republicano Irland?s (IRA, por sus siglas en ingl?s)?.

En marzo de 1938, poco despu?s de la anexi?n de Austria por parte de Hitler, se cre? en el seno del MI6 (Servicio de Inteligencia Secreto de Gran Breta?a) un nuevo departamento, llamado Secci?n D y encargado de desarrollar operaciones de subversi?n en Europa. La Secci?n D comenz? a formar comandos de sabotaje stay-behind en los pa?ses que se encontraban bajo la amenaza de agresi?n alemana. En 1940, cuando parec?a inminente la invasi?n del sur de Inglaterra, la ?Secci?n D se dio a la tarea de diseminar reservas de armas y agentes reclutadores a trav?s de toda Gran Breta?a, sin informarlo a nadie?.

El reclutamiento y la direcci?n de los agentes stay-behind por parte de los miembros de la Secci?n D parec?an desarrollarse en el mayor secreto: ?La apariencia de aquellos desconocidos [los agentes de la Secci?n D] con sus trajes y sus autos negros, y la misteriosa impresi?n que dejaban no tardaron en inquietar a la poblaci?n?, recuerda Peter Wilkinson, un exagente del Special Operations Executive (SOE). Los agentes secretos enfurec?an tambi?n a ?los responsables militares al negarse sistem?ticamente a explicar las razones de su presencia o a hablar del contenido de sus misiones y al afirmar ?nicamente que todo aquello era altamente confidencial?.

Medio siglo m?s tarde, la exposici?n del Imperial War Museum de Londres, dedicada a las ?guerras secretas?, revel? al p?blico c?mo ?la Secci?n D del MI6, conforme a la doctrina stay-behind, tambi?n hab?a creado en Inglaterra ej?rcitos de resistencia bautizados ?Unidades Auxiliares?, equipados con armas y explosivos?. Esas primeras unidades Gladio de Gran Breta?a ?recibieron un entrenamiento especial y aprendieron a operar detr?s de las l?neas enemigas seg?n la hip?tesis de que los alemanes invadiesen la isla. Gracias a una red de escondites secretos y de alijos de armas, deb?an realizar acciones de sabotaje y de guerrilla contra el ocupante alem?n?.

Como nunca se produjo la invasi?n, no se sabe si aquel plan hubiese funcionado. Pero en agosto de 1940, ?un ej?rcito bastante heter?clito? pudo desplegarse a lo largo de los litorales ingleses y escoceses del Mar del Norte, en los lugares m?s vulnerables a una posible invasi?n.

La zona de acci?n de la Secci?n D del MI6 se limitaba inicialmente al territorio brit?nico. As? fue hasta julio de 1940, cuando el primer ministro brit?nico Winston Churchill orden? la creaci?n de un ej?rcito secreto bautizado con la denominaci?n de SOE y destinado a ?incendiar Europa, apoyando a los movimientos de resistencia y realizando operaciones de subversi?n en territorio enemigo?.

Un memorando del Ministerio de Guerra, fechado el 19 de julio de 1940, indica que: ?El primer ministro ha decido tambi?n, despu?s de consultar a los ministerios interesados, que una nueva organizaci?n debe crearse inmediatamente con la misi?n de coordinar todas las acciones de subversi?n y de sabotaje dirigidas contra el enemigo fuera del territorio nacional?. El SOE se puso bajo el mando de Hugh Dalton, ministro de la Econom?a de Guerra.

Cuando los alemanes, despu?s de la invasi?n de Francia, parec?an haberse instalado all? por largo tiempo, el ministro Dalton se?al? la necesidad de emprender una guerra secreta contra las fuerzas alemanas en los territorios ocupados: ?Debemos organizar, en el interior de los territorios ocupados, movimientos comparables al Sinn Fein en Irlanda, a la guerrilla china que lucha actualmente contra Jap?n, a los irregulares espa?oles que desempe?aron un papel nada despreciable en la campa?a de Wellington o, por qu? no reconocerlo, movimientos comparables a las organizaciones que tan notablemente han desarrollado los propios nazis en casi todos los pa?ses del mundo?.

Parec?a evidente que los brit?nicos no pod?an darse el lujo de no prestar atenci?n a la v?a de la guerra clandestina. Dalton agreg?: ?Esta ?internacional democr?tica? debe emplear diferentes m?todos, incluyendo el sabotaje contra las instalaciones industriales y militares, la agitaci?n sindical y la huelga, la propaganda constante, los atentados terroristas contra los traidores y los dirigentes alemanes, el boicot y los motines?. Era necesario, por lo tanto, establecer, en el mayor secreto, una red de resistencia, recurriendo a los elementos m?s aventureros del ej?rcito y de la inteligencia brit?nicos: ?Lo que necesitamos es una nueva organizaci?n que coordine, inspire, supervise y asista a las redes de los pa?ses ocupados que tendr?n que ser los actores directos. Para ello tendremos que poder contar con la m?s absoluta discreci?n, con una buena dosis de entusiasmo fan?tico, con la voluntad de cooperar con personas de diferentes nacionalidades y con el apoyo incondicional del poder pol?tico?.

Bajo la protecci?n del ministro Dalton, el comando operacional del SOE fue puesto en manos del general de divisi?n Sir Colin Gubbins, un hombrecito seco y flaco y con bigote, originario de los Highlands, que desempe?ar?a en adelante un papel determinante en la creaci?n del Gladio brit?nico. ?El problema y su soluci?n consist?an en estimular y permitir que los pueblos de los pa?ses ocupados perjudicaran en la mayor medida posible el esfuerzo de guerra alem?n a trav?s del sabotaje, la subversi?n, neg?ndose a trabajar, realizando operaciones rel?mpago, etc?tera?, describi? Gubbins, ?y, al mismo tiempo, preparar en territorio enemigo fuerzas secretas organizadas, armadas y entrenadas que solamente deb?an intervenir en el momento del asalto final?. El SOE era en realidad el precursor de la Operaci?n Gladio, puesto en marcha en medio de la Segunda Guerra Mundial. Gubbins resume este ambicioso proyecto en los siguientes t?rminos: ?A fin de cuentas, aquel plan consist?a en hacer llegar a las zonas ocupadas un gran n?mero de hombres e importantes cantidades de armas y explosivos?.

El SOE empleaba gran parte de los efectivos de la Secci?n D y acab? convirti?ndose en una organizaci?n de gran envergadura, que contaba en sus filas con m?s de 13 mil hombres y mujeres y operaba en el mundo entero en estrecha colaboraci?n con el MI6. Aunque realiz? varias misiones en el Extremo Oriente, desde bases de retaguardia situadas en la India y en Australia, el principal teatro de operaciones del SOE segu?a siendo el oeste de Europa, donde se dedicaba casi exclusivamente a la creaci?n de ej?rcitos secretos nacionales.

El SOE estimulaba el sabotaje y la subversi?n en los territorios ocupados y establec?a n?cleos de hombres entrenados capaces de prestar asistencia a los grupos de resistencia en la reconquista de sus respectivos pa?ses. ?El SOE fue durante cinco a?os el principal instrumento de intervenci?n de Gran Breta?a en las cuestiones pol?ticas internas de Europa?, precisa el informe del British Cabinet Office, ?un instrumento extremadamente poderoso? ya que era capaz de ejecutar gran cantidad de tareas. ?Mientras el SOE estuviese en acci?n, ning?n pol?tico europeo pod?a creer en la renuncia o la derrota de los brit?nicos?.

Oficialmente, el SOE fue disuelto y su direcci?n dimiti? en enero de 1846, es decir, poco despu?s del fin de la Segunda Guerra Mundial. Pero Sir Steward Menzies, quien dirigi? el MI6 desde 1939 hasta 1952, no ten?a intenciones de renunciar a un instrumento tan interesante como el ej?rcito secreto, sobre todo teniendo en cuenta que el director del Departamento de Operaciones Especiales del MI6 aseguraba que las acciones clandestinas de Gran Breta?a iban a proseguir durante la Guerra Fr?a. El informe del gobierno sobre el SOE, documento que se mantuvo en secreto durante un tiempo, concluy? que: ?Es casi seguro que, bajo una u otra forma, habr? que reinstaurar el SOE en una guerra futura?.

Los objetivos a largo plazo del SOE y de su sucesora, la Special Operations Branch (SOB) del MI6, aprobados de forma provisional por el Consejo del Estado Mayor brit?nico el 4 de octubre de 1945, preve?an en primer lugar la creaci?n del esqueleto que deb?a sustentar una red capaz de extenderse r?pidamente en caso de guerra y, en una segunda fase, la reevaluaci?n de las necesidades del gobierno brit?nico para sus operaciones clandestinas en el extranjero. ?Se decidi? preparar esas acciones prioritariamente en los pa?ses con posibilidades de ser invadidos durante las primeras fases de un conflicto con la Uni?n Sovi?tica, aunque no [estuviesen] sometidos a?n a la dominaci?n de Mosc?.?

Despu?s de la Segunda Guerra Mundial, el oeste de Europa sigui? siendo por lo tanto el principal teatro de operaciones de la guerra secreta brit?nica.

Tras la disoluci?n del SOE, el 30 de junio de 1956, una nueva secci?n designada como ?Special Operations? se cre? dentro del MI6 y se puso bajo las ?rdenes del general de divisi?n Colin Gubbins. Seg?n el especialista holand?s en servicios secretos Frans Kluiters, el MI6 promov?a la formaci?n de ej?rcitos anticomunistas secretos, ?mientras que los Special Operations comenzaban a construir redes en Alemania occidental, en Italia y en Austria. Esas redes (organizaciones stay-behind) pod?an ser activadas en caso de una posible invasi?n sovi?tica, para recoger informaci?n y realizar actos de sabotaje ofensivo?.

Gubbins puso especial cuidado en lograr que los efectivos se mantuvieran en Alemania, Austria, Italia, Grecia y Turqu?a despu?s de 1945. En efecto, el SOE y sus sucesores ?ten?an otras preocupaciones pol?ticas, aparte de la derrota de Alemania?. La directiva de 1945, particularmente expl?cita, ?establec?a claramente que los principales enemigos del SOE eran el comunismo y la Uni?n Sovi?tica?, ya que se consideraba que los intereses brit?nicos se hallaban ?bajo la amenaza de la Uni?n Sovi?tica y del comunismo europeo?.

Varios a?os m?s tarde, con la esperanza de obtener el apoyo de la representaci?n nacional para continuar las operaciones clandestinas, Ernest Bevin, ministro brit?nico de Relaciones Exteriores, se dirigi? al Parlamento el 22 de enero de 1948 para pedir con insistencia la creaci?n de unidades armadas especializadas destinadas a luchar contra la subversi?n y las ?quintas columnas? sovi?ticas. En aquel entonces, s?lo unos pocos parlamentarios sab?an que en realidad aquella proposici?n ya se estaba aplicando.

Washington compart?a la hostilidad de Londres hacia los sovi?ticos. Las dos potencias trabajaban en estrecha colaboraci?n en materia de cuestiones militares y de inteligencia. La Casa Blanca puso en manos de Frank Wisner, director de la Office of Policy Coordination (OPC, el Bur? de Coordinaci?n Pol?tica de las operaciones especiales de la CIA), la tarea de crear ej?rcitos secretos stay-behind a trav?s de todo el oeste de Europa, con la ayuda de la SOB del MI6, que dirig?a el coronel Gubbins.

Roger Faligot y Remi Kauffer, dos historiadores franceses especializados en servicios secretos, explican que la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y el MI6 se encargaron primeramente de ?neutralizar las ?ltimas unidades clandestinas de las potencias del Eje en Alemania, en Austria y en el norte de Italia?, y reclutaron despu?s a ciertos miembros de las vencidas facciones fascistas, incluy?ndolos en sus nuevos ej?rcitos secretos anticomunistas. ?Y fue as?, a trav?s del OPC de la CIA y de la SOB del SIS, como los servicios secretos de las grandes democracias que acababan de ganar la guerra trataron despu?s de ?reutilizar? algunos de sus comandos contra su antiguo aliado sovi?tico?.

Paralelamente a la del MI6 y la CIA y sus respectivos departamentos de operaciones especiales, la SOB y la OPC, se estableci? tambi?n una cooperaci?n entre las Fuerzas Especiales de los ej?rcitos de Gran Breta?a y Estados Unidos. Las fuerzas especiales (Special Air Service, SAS) brit?nicas y los Boinas Verdes estadunidenses, entrenados especialmente para la realizaci?n de misiones secretas en territorio enemigo, realizaron de forma conjunta un gran n?mero de operaciones durante la Guerra Fr?a, entre ellas la formaci?n de los ej?rcitos secretos stay-behind. Los exoficiales de la Marina Real Giles y Preston, que hab?an creado el Gladio austriaco, contaron que los reclutas eran enviados a Fort Monckton, un edificio construido durante las guerras napole?nicas y situado frente al mar en Portsmouth (Inglaterra), donde se entrenaban junto a los miembros del SAS bajo la direcci?n del MI6.

Giles y Preston participaron personalmente en aquellos ejercicios del Gladio y se entrenaron en uso de c?digos secretos, manejo de armas y operaciones clandestinas. Decimo Garau fue uno de aquellos reclutas entrenados por el SAS brit?nico antes de convertirse en instructor del Centro Addestramento Guastatori, una base del Gladio italiano situada en Capo Marragiu, en Cerde?a. ?Me invitaron a pasar una semana en Poole, Inglaterra, para entrenarme con las Fuerzas Especiales?, confirm? el instructor Garau despu?s de las revelaciones sobre la existencia del Gladio en 1990. ?Hice un salto en paraca?das sobre [el canal de] la Mancha. Particip? en el entrenamiento de ellos; todo se desarroll? muy bien entre nosotros. Despu?s me mandaron a Hereford para preparar y realizar ejercicios con los [miembros del] SAS?.

En aquella ?poca, los brit?nicos eran los m?s experimentados en materia de operaciones secretas y guerra no convencional. Sus fuerzas especiales (SAS) hab?an sido creadas en el norte de ?frica, en 1942, con la misi?n de golpear en profundidad detr?s de las l?neas enemigas. Los m?s peligrosos adversarios del SAS brit?nico eran sin duda las SS alemanas, fundadas desde antes de la Segunda Guerra Mundial y dirigidas por Heinrich Himmler. Como todas las fuerzas especiales, las SS eran una unidad combatiente de elite, con sus propias insignias ?portaban un uniforme negro bien ajustado, una gorra con un cr?neo de plata y una daga plateada? y convencidas de su superioridad sobre todos los dem?s cuerpos del ej?rcito regular. Sus miembros adquirieron adem?s r?pidamente la reputaci?n de ser ?asesinos fan?ticos?. Despu?s de la derrota de la Alemania nazi, las fuerzas especiales de las SS fueron consideradas como una organizaci?n criminal y el tribunal de Nuremberg las disolvi? en 1946.

Despu?s de la victoria, el SAS tambi?n fue desmantelado en octubre de 1945. Sin embargo, como la necesidad de asestar golpes bajos y de realizar operaciones peligrosas iba en aumento a medida que disminu?a la influencia de Gran Breta?a en el mundo, el SAS fue restablecido y enviado a luchar tras las l?neas enemigas, espec?ficamente en Malasia, en 1947. Desde su cuartel general de Hereford, conocido como ?la Nursery?, el SAS prepar? en el mayor secreto numerosas misiones como, por ejemplo, la efectuada en 1958 a pedido del sult?n de Om?n, operaci?n durante la cual los miembros del SAS contribuyeron a reprimir una guerrilla marxista que se hab?a revelado contra la dictadura del r?gimen. Aquella operaci?n garantizar?a el financiamiento del SAS en el futuro ya que, como pudo comprenderlo un oficial del SAS, los miembros de este servicio brit?nico probaron entonces que ?pod?an ser aerotransportados r?pida y discretamente hacia una zona agitada y operar de forma totalmente confidencial en un lugar apartado, una carta muy apreciada por el gobierno conservador de la ?poca?.

Aunque su acci?n armada m?s c?lebre sigue siendo el asalto a la embajada de Ir?n, en 1980, el SAS tambi?n particip? activamente en la guerra de las Islas Malvinas, en 1982. El despliegue m?s masivo del SAS desde la Segunda Guerra Mundial tuvo lugar durante la guerra del Golfo de 1991. En 1996 colaboraron nuevamente con los Boinas Verdes estadunidenses para entrenar y equipar al Ej?rcito de Liberaci?n de Kosovo antes y despu?s de los bombardeos de la Organizaci?n del Tratado del Atl?ntico Norte sobre el territorio de aquella provincia, que se encontraba entonces bajo control serbio.

El diputado conservador Nigel West subray?, con toda raz?n, que, al igual que los Boinas Verdes estadunidenses: ?El SAS brit?nico habr?a desempe?ado un papel estrat?gico en la Operaci?n Gladio si los sovi?ticos hubiesen invadido Europa occidental?, dando as? por sentada la implicaci?n de las SAS junto a los ej?rcitos stay-behind creados en Europa. Tanto el SAS brit?nico como los Boinas Verdes estadunidenses colaboraron estrechamente. Fue como prueba de aquella colaboraci?n que los miembros de las Fuerzas Especiales estadunidenses comenzaron a portar, a partir de 1953, la famosa boina verde, proveniente del uniforme de sus modelos brit?nicos. El uso de la boina verde, considerada ?extranjera?, molest? a muchos altos oficiales del ej?rcito estadunidense.

Fue s?lo cuando el presidente Kennedy, gran partidario de las operaciones secretas y de las Fuerzas Especiales, lo aprob? durante una visita a Fort Bragg, el cuartel general de dichas fuerzas, que la boina vino a ser oficialmente adoptada en Estados Unidos para convertirse r?pidamente en el emblema del m?s prestigioso cuerpo de comandos del pa?s. La admiraci?n de los estadunidenses por el ilustre y glorioso SAS perdur? por muchos a?os. Los boinas verdes acostumbraban incluso a referirse al cuartel general de Hereford como ?la casa matriz?, y los oficiales formados en Gran Breta?a gozaban de cierto prestigio a su regreso a Estados Unidos. Por su parte, los brit?nicos se esmeraron en mantener esa alianza, al extremo que en 1962 nombraron al comandante de los Boinas Verdes, el general de divisi?n William Yarborough, miembro honorario del SAS.

Lady Thatcher envi? el SOE a Cambodia donde este servicio secreto brit?nico entren? y dirigi? a los Khmers Rojos. ?stos masacraron entonces a 1 mill?n y medio de personas, prioritariamente a los intelectuales que hablaban franc?s.

*Historiador suizo, especialista en relaciones internacionales contempor?neas. Se dedica a la ense?anza en la universidad de Basilea, Suiza

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?Daniele Ganser

Historiador suizo, especialista en relaciones internacionales contempor?neas. Se dedica a la ense?anza en la universidad de Basilea, Suiza.

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Tags: ejércitos secretos, OTAN, Khmers Rojos, nazis, soviéticos, Guerra Mundial

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