Martes, 27 de julio de 2010

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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del textoPartir el texto en columnasVer como pdf 27-07-2010

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La Isla descoocida


S? que corro el riesgo de ser calificado de perogrullesco, pero considero que es importante despejar en lo posible ciertas dudas terminol?gicas. Todo proceso revolucionario evoluciona ?ninguna d?cada en Cuba ha sido exactamente igual en los ?ltimos cincuenta a?os, a veces las diferencias son significativas: los 60 y los 70, por ejemplo, o los 80 y los 90--, porque la Revoluci?n es un proceso vertiginoso de transformaciones hist?ricas que no se extiende indefinidamente en el tiempo. Una Revoluci?n, sin embargo, establece una nueva estructura de poder revolucionario, sobre la cual el pa?s debe avanzar en lo adelante. Por eso se habla de la Revoluci?n como de un hecho que trasciende a la propia Revoluci?n: la Revoluci?n cubana es la realidad ?nuevas relaciones de producci?n y en lo posible y deseable, nuevo sistema de valores, nueva cultura--, que cre? la Revoluci?n de 1959 (fecha simb?lica, por ser el momento de la toma del poder, pero que tiene un antecedente de lucha armada, en el caso cubano, y una intensa etapa posterior de varios a?os que no es mi prop?sito ahora determinar).

Entonces, cuando nos referimos hoy a ella lo que tenemos en mente no es el proceso violento e inicial de transformaciones, sino la nueva realidad, m?s o menos estable, y en permanente evoluci?n, resultante de aquellas transformaciones. El hecho de que sigamos refiri?ndonos a ella como Revoluci?n se explica porque sus resultados sobreviven a contracorriente en un mundo hostil, que hace todo lo posible por revertir lo conseguido (bloqueo econ?mico, permanentes campa?as medi?ticas, ?posiciones comunes? de estados imperialistas, actos terroristas): no son conquistas universalmente aceptadas, que puedan aspirar a consolidarse en un estado de Normalidad.

La evoluci?n es consustancial a cualquier organismo vivo, y la sociedad cubana lo es. Por lo tanto no existe contradicci?n entre esos dos t?rminos: revoluci?n y evoluci?n. La Revoluci?n debe aceptar esa evoluci?n y facilitarla, porque es condici?n de su sobrevida. ?D?nde puede sin embargo aparecer la confusi?n? En la mirada del sujeto revolucionario, sea la de un individuo, o la de una colectividad. Un revolucionario no se limita a observar o a interactuar con la realidad inmediata concreta que lo rodea ?no ? insectea por lo concreto?, seg?n las palabras de Mart?--, busca explicaciones y soluciones globales y radicales, en el sentido de que vayan a la ra?z de los problemas. Un revolucionario nunca es reformista: la evoluci?n no compromete su visi?n radical del mundo. Un revolucionario nunca es pragm?tico: es realista, sabe cuando lo imposible es posible, porque es capaz de diferenciar lo aparente de lo real.

Vuelvo a Mart?, que al escuchar a un compatriota decir que en la atm?sfera del pa?s no se apreciaba una efervescencia revolucionaria, respondi?: yo no hablo de la atm?sfera, hablo del subsuelo. Por lo tanto, si auspiciamos y favorecemos la evoluci?n ?lo que significa decir, si aceptamos lo inevitable--, como condici?n de vida, ello no implica que renunciemos a nuestra condici?n de revolucionarios. Existe, es parte de la perenne lucha entre revoluci?n y contrarrevoluci?n, quienes aspiran a ?socialdemocratizar? la sociedad cubana, en lugar de construir una democracia socialista m?s profunda, m?s aut?ntica. Los revolucionarios, concientes de los cambios que debemos y queremos implementar, no nos confundimos.

Fuente: http://la-isla-desconocida.blogspot.com/2010/07/la-evolucion-en-una-revolucion-no-es.html



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Tags: evolución, revolución, Cuba, atmósfera, Marti, La isla desconocida

Publicado por blasapisguncuevas @ 15:45  | CUBA
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