Viernes, 30 de julio de 2010

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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del textoPartir el texto en columnasVer como pdf 29-07-2010

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Claridad/Rebeli?n


Hay que reconocer a la sociedad toda como legislador. Ese es el ?nico modo de realizar la democracia. Y para ello, el poder soberano tiene que ponerse en manos del pueblo. Soberano es tan s?lo aquel que participa y decide. As? sentenci? el 20 de julio pasado con su acostumbrada elocuencia Ricardo Alarc?n de Quesada, presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular de Cuba ante la Tercera Conferencia Mundial de Presidentes de Parlamentos, celebrada en la sede de las Naciones Unidas en Ginebra.

La humanidad encara una crisis profunda en todos sus ?rdenes, producto de un sistema como el capitalista guiado por ?la codicia y el ego?smo de unos pocos?. La democracia pr?cticamente ha desparecido, denuncia. De ah? que sea precisamente desde Ginebra, cuna de Jean-Jacques Rousseau, uno de los m?s ilustres cr?ticos de los espejismos de la democracia liberal-capitalista moderna, donde Alarc?n proponga, al igual que el fil?sofo ginebrino, ampliar la propuesta democr?tica: La lucha por la democracia participativa como la ?nica soluci?n. Rousseau posee, para el l?der parlamentario cubano, una gran actualidad para estos tiempos.

?La ?nica salvaci?n posible, nuestro ?ltimo recurso, es la democracia. Pero no nos enga?emos, mucho menos aqu? donde la gran verdad fue proclamada desde el primer d?a. Lo dijo hace ya mucho tiempo Jean Jacques Rousseau: Mientras exista la desigualdad entre los seres humanos la pretendida delegaci?n de soberan?a no ser? m?s que pura ficci?n?, expres? Alarc?n. Refrenda as? el postulado rousseaniano de que sin igualdad no puede haber verdadera libertad.

Seguidamente a?ade: ?Perfeccionemos nuestro trabajo parlamentario. Pero, sobre todo, preocup?monos por abrir sus puertas y ventanas, busquemos al pueblo, a los sindicatos, a los campesinos, a los j?venes. Que ellos y ellas, todos, opinen, legislen, decidan. Parlamentarizar la sociedad es el ?nico modo de realizar la democracia devolviendo al pueblo la soberan?a?. Nuevamente Rousseau: la voluntad popular para decidir sobre el bien com?n no puede alienarse sin alienar a su vez la soberan?a popular. Es el pueblo el que gobierna y, por ende, tiene que ser el que decide.

Seguidamente llama a romper con la colonialidad de esa alienada percepci?n com?n sobre lo que constituye una democracia. La democracia se construye, insiste: ?Cada cual a su manera, seg?n su historia, siendo fieles a lo suyo, sin repetir a nadie, sin copiar, mucho menos a los que no pueden ofrecernos como modelo otra cosa que el desastre que hoy nos conduce a la peor tragedia?.

Dicen que Alarc?n lleva en su coraz?n otra vocaci?n como profesor de filosof?a pol?tica y jur?dica. Ello seguramente le ha permitido erigirse en una de las m?s articuladas voces promotoras de la democracia participativa en Nuestra Am?rica y, de paso, se ha dedicado a refutar, con una erudici?n y autenticidad singular, la campa?a propagand?stica euro-estadounidense de que en Cuba no existe democracia.

En una entrevista que le hizo la revista cubana Bohemia en marzo de 2005, en el marco de un nuevo proceso electoral en Cuba, Alarc?n enjuicia as? el estado actual de la democracia en el planeta: ?En la actualidad a nivel mundial lo que se llama democracia, en muchos casos, es un verdadero fraude. Los pa?ses que ejercen la hegemon?a, los que tienen el poder econ?mico, los principales beneficiarios de la globalizaci?n usan una ret?rica que cada vez m?s es completamente hueca. Lo que predomina es la ausencia de democracia?.

?Los rasgos esenciales del neoliberalismo en cuanto a las formas de dirigir la sociedad significan dejar al capital actuar sin trabas, lo cual supone reducir el papel del Estado, y su funci?n reguladora. Es muy dif?cil entonces que instituciones democr?ticas act?en, incluso las concebidas como parte del sistema burgu?s capitalista, pues cada vez est?n destinadas a desempe?ar un papel menor?, se?ala. Todo ello ha sumido a la sociedad en una profunda crisis de legitimaci?n, pues crece el descreimiento de la gente en esas instituciones alegadamente democr?ticas y los partidos que las sostienen.

?A mi juicio hay varios problemas esenciales, por los cuales hist?ricamente ha sido criticada la democracia representativa. Una es reducir el ejercicio democr?tico, la participaci?n de la gente, al acto electoral?, dice Alarc?n, para seguidamente a?adir: ?El segundo problema fue definido por Rousseau como una farsa, una ficci?n. Se trata de la delegaci?n de la autoridad en alguien, lo cual es la esencia y por lo que se le llama democracia representativa. El representante es el que asume en nombre de los dem?s. Pero eso solo se podr?a dar en condiciones de justicia social. Si no hay igualdad entre los hombres, dec?a Rousseau, no puede haber representatividad. El explotador no puede representar al explotado?.

Seg?n Alarc?n, un tercer problema que tiene la llamada democracia representativa actual es ?la partidocracia?: ?El partido decide qui?nes son los candidatos. La decisi?n no le pertenece a los representados, sino a una instituci?n?. Al igual que Rousseau, piensa que el partidismo constituye la mayor fuente de la corrupci?n de la democracia.

En la alternativa, en Cuba se cree que la democracia real significa que todos participen en la toma de decisiones: ?Parte consustancial de nuestro sistema es garantizar cada vez una mayor participaci?n de la gente. Aqu? las decisiones fundamentales se discuten a nivel social. Como norma, no hay una ley que no se discuta ampliamente con los implicados?. Aqu? tambi?n el l?der parlamentario cubano recoge otra idea rousseaniana acerca de la importancia de las asambleas populares fijas y peri?dicas como un componente indispensable de la soberan?a popular.

As? define Alarc?n la filosof?a democr?tica de Cuba en una entrevista publicada en enero de 2006, en el peri?dico vasco Gara: ? Para empezar, la postulaci?n de los candidatos surge desde los mismos electores. En Cuba, en ?poca de elecciones, se celebran miles de asambleas a la griega, por barrios, por comarcas? all? es donde la gente propone su candidato. El sistema comienza por ah?, por las asambleas municipales que est?n formadas por los delegados municipales. Un delegado municipal es la persona elegida en cada circunscripci?n para representarla. Esa persona sale de un sinn?mero de asambleas, donde la gente propone directamente a su candidato y, entre esos candidatos, la misma gente elige a quien ser? su delegado. Esto se hace sin que medie un partido, dos, tres o cuatro que lo propongan. ?Por qu? es menos democr?tico este sistema por el cual la gente propone a quien le d? la gana que el sistema por el cual la gente se entera de que alguien es candidato del partido X seg?n empieza a ver propaganda por el barrio o por la televisi?n??.

Y contin?a: ?Hay un segundo principio, el de la rendici?n de cuentas, por el cual quien sale elegido tiene que sostener peri?dica y regularmente reuniones con aquellos que le eligieron para dar cuenta de su labor y recibir sus sugerencias, sus cr?ticas y sus opiniones. Y un tercer principio, el de la revocaci?n, seg?n el cual cualquier persona que ocupe una responsabilidad electiva puede ser removida de su responsabilidad en cualquier momento por aquellos que le eligieron?Nada de esto son patra?as comunistas ni inventos cubanos?.

Alarc?n puntualiza que la ?nica posibilidad de la democracia ?es en una sociedad m?s igualitaria en la que se establezca un nivel de control de los elegidos por los electores, un nivel de participaci?n en el Gobierno de aquellos que eligieron a sus representantes. No como el concepto burgu?s, que t? haces elecciones, eliges a los gobernantes, y al d?a siguiente no eres nadie. ?C?mo evitarlo? La ?nica forma es tratando de hacer la democracia representativa lo m?s cercana a la democracia directa. Eso se llama promoci?n de la participaci?n real de la gente, control popular sobre la gesti?n del representante?.

Con la mayor humildad admite que el modelo cubano de democracia no ser? perfecto, pero insiste en que la direcci?n y los pormenores de ese perfeccionamiento permanente nunca ser?n el resultado de un f?at imperial o una imposici?n de unos pocos elegidos.

?La democracia no es la competencia entre pol?ticos. Es el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo?, dictamina.

El autor es Catedr?tico de Filosof?a y Teor?a del Derecho y del Estado en la Facultad de Derecho Eugenio Mar?a de Hostos, en Mayag?ez, Puerto Rico. Es, adem?s, miembro de la Junta de Directores y colaborador permanente del semanario puertorrique?o ?Claridad?.

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Rebeli?n ha publicado este art?culo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

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Tags: democracia, libertad, igualdad, filosofía, elecciones, Rousseau

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