S?bado, 31 de julio de 2010

?

Sobre el car?cter de clase del gobierno de Sebasti?n Pi?era

MPT Comunicaciones


Sumario:

Introducci?n

Importancia del tema

La organizaci?n social. Estado y representaci?n pol?tica

Por qu? y para qu? fue elegido Sebasti?n Pi?era

Determinaci?n estructural de las clases sociales

Clases sociales y fracciones de clase

Extracci?n de clase del presidente, car?cter clasista y composici?n social de su gobierno

Estilo de gobierno bajo la presidencia de Sebasti?n Pi?era

Privilegiar implica, tambi?n, separar

Sectores que representa el gobierno de Sebasti?n Pi?era

?Recomposici?n del Bloque en el Poder?

Consecuencias

Notas ?

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INTRODUCCI?N

?Qui?n es Sebasti?n Pi?era? ?Qu? representa ?l, como persona? ?Qu? representa su gobierno? ?C?mo puede defin?rsele, tanto a ?l como a su administraci?n?

Para el sujeto corriente, el gobierno que encabeza Sebasti?n Pi?era es un ?gobierno de derecha? y, para los m?s versados, un ?gobierno populista?. ?Gobierno de gerentes?, ha expresado m?s de un medio de comunicaci?n, al respecto.

Estas afirmaciones no son del todo inexactas, si con ellas se pretende identificar ciertos fen?menos sociales a trav?s de nomotetias [1] . Pero las generalidades no bastan, sin embargo, para definir al gobierno de una naci?n porque no explican su car?cter de clase. Por el contrario, crean una falsa dicotom?a que distingue entre los buenos y los malos, los de arriba y los de abajo, los de derecha y los de izquierda, contribuyendo a aumentar la confusi?n. El establecimiento de un criterio de an?lisis basado en una suerte de manique?smo pol?tico, induce, ineluctablemente, a concluir que si el gobierno instalado por la Coalici?n Por el Cambio es ?de derecha?, necesariamente ha de calificarse el que pudiera instalar la Concertaci?n como ?de izquierda? lo que es, por una parte, irreal y, por otra, real. Es irreal porque no refleja el verdadero espectro social de una naci?n; y es real porque representa exactamente la ideolog?a del modo de producci?n capitalista (MPK) que ofrece, apoyado en la teor?a de juegos, como ?nicas opciones para el ciudadano, la existencia de dos bloques partidarios, alternativo el uno del otro, producto de la concentraci?n y centralizaci?n del espectro pol?tico que, por ello, se adapta a las leyes del mercado. En esas condiciones, es ?de derecha? cualquier gobierno de la Alianza Por Chile y ?de izquierda? todos los de la Concertaci?n. No hay lugar, en modo alguno, para otras fuerzas o coaliciones [2] .

No nos parece acertado ese razonamiento, pues ignora el car?cter de clase de los movimientos sociales. Y el concepto mismo de ?clase social?. Un hecho sintom?tico que viene a corroborar nuestras afirmaciones acerca de considerar err?nea tal proposici?n es que, en el caso chileno, quienes se sintieron realizados con los sucesivos gobiernos de la Concertaci?n no fueron, precisamente, los trabajadores, los pueblos originarios, ni aquellos que sufrieron graves atropellos a los derechos humanos; tampoco la gran mayor?a silenciosa de la poblaci?n. Por el contrario. Fue el presidente de la Confederaci?n de la Producci?n y del Comercio durante el gobierno de Ricardo Lagos, Hern?n Sommerville, quien lo hizo, al declarar a la prensa con regocijo:

? Mis empresarios aman a Lagos ?.

Reiteramos: esa frase no fue pronunciada por trabajador alguno durante el gobierno del presidente Lagos. Ni bajo el de Patricio Aylwin, de Eduardo Frei o de Michelle Bachelet; tampoco sali? de labios de los dirigentes de los pueblos originarios ni de las agrupaciones de derechos humanos. Los gobiernos de la Concertaci?n no representaron jam?s los verdaderos intereses de las clases dominadas; fueron tolerados por la poblaci?n porque no exist?a otra opci?n que ella pudiera tomar. Esa circunstancia permite, en cierta medida, explicar el brusco fin que tuvo la era de dicho conglomerado pol?tico, y el comienzo de otra, con diferentes actores pol?ticos.

As?, pues, definir el tipo de gobierno actual, determinar su naturaleza, su car?cter de clase, constituye un imperativo para el analista, a la vez que una tarea no exenta de dificultades.

IMPORTANCIA DEL TEMA

Definir el car?cter de un gobierno, sea ?ste democr?tico o de excepci?n, tiene importancia, sin lugar a dudas; en el ?ltimo de los casos puede determinar, incluso, la forma de organizaci?n que han de adoptar los partidos pol?ticos interesados en ponerle t?rmino, para alcanzar sus prop?sitos.

Trat?ndose de gobiernos democr?ticos, la determinaci?n del car?cter de clase de un gobierno puede definir el rumbo de las elecciones, pues no s?lo facilita la univocidad del mensaje que ha de transmitirse al electorado para conseguir su apoyo o repudio, sino para definir la estrategia que ha de emplearse en tal caso. Y es que, en las elecciones, la mayor?a de los electores no vota por cuestiones de principios, sino porque tiene fe en su candidato, y porque est? convencida que su elecci?n va a ayudar a superar el estado de postraci?n en que se encuentra ese ente inmaterial que es el pa?s, la naci?n, la Patria; pocas veces lo hace porque tiene la certeza que tal o cual gobierno va a resolver si no todos sus problemas, al menos los m?s urgentes. No act?a de modo diferente a como vota quien, dando su apoyo a la oposici?n, quiere castigar al gobernante que no dio satisfacci?n a sus aspiraciones, a trav?s del ejercicio del ?voto castigo?; ni el que vota atendiendo a la ?pinta? del candidato, o lo hace porque es ?guapo?, ?gente?, o tiene dinero, pues en la mente del elector ingenuo la persona rica, al poseerlo todo, es incapaz de robar. Todo ese gran ej?rcito de votantes pocas veces se detiene a analizar el car?cter de clase del gobierno que propicia o al que da su apoyo. La creencia o el sentimiento pueden m?s que la raz?n. El mensaje de la propaganda ha de llegar de manera convincente a ese elector que piensa con el coraz?n.

Determinar el car?cter de clase de un gobierno es importante, sin embargo, por otras razones.

1) En primer lugar, tiene importancia, para los que han hecho posible ese Gobierno, es decir, para sus propios partidarios. Porque los gobiernos representan intereses de clase determinados, lo que implica la aplicaci?n de pol?ticas orientadas a beneficiar a uno o m?s sectores sociales espec?ficos, situaci?n que no siempre se encuentra al descubierto para la gran masa de votantes.

2) En segundo lugar, para quienes son sus opositores, pues ?stos van a saber con certeza que ese gobernante jam?s va a defender sus intereses, por m?s que lo asegure una y otra vez en sus discursos. Por lo mismo, podr?n determinar quienes, adem?s de s? mismos, saldr?n perjudicados con la pol?tica del Gobierno; con ellos no les resultar? dif?cil establecer alianzas, pactos o convenios para salir al paso de las iniciativas gubernamentales. Con esos mismos sectores, la oposici?n podr? establecer una alianza m?s amplia y de mayor significaci?n como lo es la eventual candidatura de un representante de todos.

En ambos casos, la importancia de determinar el car?cter de clase de un gobierno dice relaci?n con la pol?tica de alianzas, ?sta, a su vez, con la estrategia a elaborar y aplicar para llevar a buen t?rmino los cometidos.

Antonio Gramsci, no obstante, sostiene que las clases dominantes, a diferencia de las dominadas, entre otros rasgos, poseen absoluta conciencia de su condici?n de tales. La importancia de determinar el car?cter de clase de un gobierno, a la luz de estas observaciones, ser?a bastante relativa para los sectores dominantes; no as? para los dominados.

En efecto, las clases dominantes tienen conciencia de ser constructoras (y mantenedoras) del sistema de dominaci?n. Saben que basta con la existencia de un gobierno dedicado a administrar el sistema para que ?ste funcione a la perfecci?n. No se requiere que ese gobierno tenga conciencia de su propio rol; mucho menos que lo tengan sus estamentos inferiores. Y es que, en tanto no exista otro con posibilidades de reemplazarlo, todo sistema funciona, por decirlo as?, en forma mec?nica, como empujado por la inercia. Queremos decir con ello que no necesariamente los estamentos de un gobierno han de estar conscientes de las propias funciones que deber?n cumplir en el ejercicio de sus cargos. Conciencia en el desempe?o de funciones no es sin?nimo de conciencia de clase. Las clases y fracciones de clase que ejercen la dominaci?n no necesitan esforzarse mucho para lograr sus prop?sitos; s? deben hacerlo las clases dominadas, que est?n obligadas a ello: de otra manera no consiguen los cambios sociales en beneficio de ellas. Determinar el car?cter de un gobierno, para quien forma parte del mismo es identificar los intereses de clase que ha de defender; y para el adversario pol?tico implica desnudar los rasgos del sujeto social contra el cual va a hacer oposici?n o, lo que es igual, determinar los intereses de clase contra los que ha de enfrentarse.

Esta determinaci?n, sin embargo, no puede hacerse sin el auxilio de la teor?a. Lo cual nos obliga a recordar, previamente, algunos conceptos.

LA ORGANIZACI?N SOCIAL. ESTADO Y REPRESENTACI?N POL?TICA

Las sociedades modernas, es decir, aquellas en donde predomina ampliamente el modo de producci?n capitalista, se organizan bajo la forma de Estado puesto que tambi?n aquel es un modo de dominaci?n. El Estado es el conjunto social, sin lugar a dudas, siempre y cuando la cohesi?n de sus s?bditos sea hecha en forma coercitiva; la fuerza f?sica es el elemento central en la construcci?n de un Estado. Por eso es posible afirmar que el Estado no es sino la organizaci?n social mediada por la fuerza.

El modo de producci?n capitalista es un modo de dominaci?n, un modo en el que coexisten clases sociales, una de las cuales deber?a conducir en su totalidad al conjunto social. Pero sucede que, bajo el MPK el capital se fracciona en su proceso de rotaci?n; reproduciendo ese fen?meno, tambi?n las clases se fraccionan. Y un estamento que se divide es incapaz de dirigir al conjunto social. Por eso, las clases y fracciones de clase dominantes se reorganizan bajo la forma de un bloque que ejerce la plenitud del poder. La estructura as? construida se denomina ?Bloque en el Poder?.

La calidad de ?sistema capitalista? que tiene la moderna sociedad le ha sido conferida por el ?capital?, elemento que no podr?a generarse si no existiese la doble categor?a de compradores y vendedores de fuerza o capacidad de trabajo. Pero esa categor?a presupone la realizaci?n de un convenio que pone en igualdad de condiciones (formal, por cierto) a quienes participan en ?l, es decir, a los que compran y a los que venden determinada mercanc?a que es la fuerza o capacidad de trabajo. Un sistema econ?mico basado en una presunta libertad para comprar y vender no puede sino constituirse, jur?dicamente, en una no menos presunta igualdad social que permite a toda la comunidad elegir a quienes han de representarlos en los estamentos pol?ticos de la naci?n. La participaci?n de los diversos sectores sociales en la direcci?n del Estado se realiza en virtud de la organizaci?n de corrientes de opini?n o partidos pol?ticos que tienen como misi?n la representaci?n de los diversos intereses de clase de los ciudadanos. Las elecciones peri?dicas, libres, secretas e informadas, para la generaci?n de las autoridades; la existencia de partidos pol?ticos en el car?cter de corrientes de opini?n, y la divisi?n tripartita de poderes (funciones) en instituciones independientes constituyen, pues, el basamento te?rico de lo que hoy se conoce como democracia. Salvo que alguien desee elaborar otra definici?n al respecto.

El sistema democr?tico de gobierno, en consecuencia, no es sino la forma natural de funcionamiento que adopta el MPK. Cuando esa forma de funcionamiento es amenazada, la democracia se suspende y un r?gimen de excepci?n (o dictadura) la sustituye por el tiempo necesario que requiere la supresi?n de la amenaza.

El sistema democr?tico funciona con representantes ?llamados ?actores pol?ticos?? que se desplazan por un espacio social cuyo nombre es, por lo mismo, ?escena pol?tica?; el gobierno ?parte, tambi?n, de esa ?escena pol?tica??representa la unidad pol?tica del Bloque en el Poder.

POR QU? Y PARA QU? FUE ELEGIDO SEBASTI?N PI?ERA

A contrario de lo que muchos suponen, no fueron las cualidades del candidato ni, mucho menos, las de la coalici?n que lo apoyaba, factor determinante alguno de la victoria en las urnas de Sebasti?n Pi?era Eche?ique. Por el contrario, el abanderado de la Coalici?n Por el Cambio jam?s destac? por poseer tales atributos; no era una persona interesante, no mostraba mayor capacidad que los dem?s candidatos ni pose?a una atracci?n personal que le hiciera sobresalir; tampoco los dirigentes de los sectores que lo apoyaban. Es m?s: no contaba, siquiera, con las simpat?as de sus propios partidarios, de gran parte del empresariado ni de los m?s vastos sectores sociales. Pi?era no representaba, incluso, los intereses de quienes integraban su propia base social. Estos antecedentes fueron destacados por nosotros en un documento que entreg?ramos a la opini?n p?blica en febrero de este a?o, en donde se?al?bamos lo siguiente:

? A nuestro entender, m?s que ganar por m?ritos propios o de su alianza, pareciera ser que Pi?era gan? por la incapacidad de la Concertaci?n de imponer su candidato. Desde este punto de vista, podr?amos decir que si el candidato de la Coalici?n por el Cambio se impuso por sobre su adversario fue porque, en primer lugar, enfrent? a una organizaci?n desarticulada, conmocionada por disputas internas, dividida; en segundo lugar, porque esta coalici?n desorganizada, desunida, hab?a buscado resolver sus contradicciones internas cometiendo tal cantidad de desaciertos que volc? en contra suya a la opini?n p?blica, permitiendo su victoria. Dig?moslo de otra manera: las acciones y/u omisiones de la Concertaci?n hicieron que Pi?era ganara. Es la ?nica explicaci?n posible a que una ?coalici?n por el cambio? se impusiese sobre su rival sin especificar a qu? clase de ?cambio se refer?a. Porque tal ?cambio? jam?s fue definido en profundidad, cuando no fuese referido a los personajes que dominaron la escena pol?tica chilena desde 1990 en adelante ? [3] .

Fuese lo que fuese, Pi?era gan?. Y es, hoy, el presidente de Chile. Representa, en el desempe?o de ese cargo, la unidad pol?tica del Bloque en el Poder y, a la vez, la unidad pol?tica del Estado-Naci?n.

Sin lugar a dudas, Pi?era fue elegido para cumplir ese rol. Es la funci?n que, por encontrarse establecida en forma impl?cita en el cargo recibido, le corresponde desempe?ar a todo presidente. Pero aquello pudo haberlo hecho cualquiera, no solamente ?l, sino hasta, incluso, un presidente de la Concertaci?n. No obstante, para eso no se realizan las elecciones; tambi?n ?stas cumplen un rol. A ayudarnos en el empe?o de resolver esas inc?gnitas se nos hace urgente recurrir a la teor?a.

DETERMINACI?N ESTRUCTURAL DE LAS CLASES SOCIALES

Las clases sociales pueden ser determinadas estructuralmente. De la misma manera, esa labor ayuda a determinar los intereses que los diversos sectores, enfrentados en la ?pr?ctica pol?tica?, van a defender. El proceso productivo colabora en tal sentido, pues explica que la primera divisi?n estructural separa a los individuos entre compradores y vendedores de fuerza o capacidad de trabajo; luego, en la rotaci?n del capital, separa a los primeros entre industriales, banqueros y comerciantes.

No obstante, como vestigio de modos de producci?n antiguos persiste a?n la clase de los latifundistas o terratenientes que, asimilada al MPK, bajo los sucesivos gobiernos de la Concertaci?n, se fue recomponiendo hasta alcanzar un poder de proporciones. Con la incorporaci?n de este estamento, tremendamente asimilado al modo de producci?n capitalista como se ha dicho, podemos concebir la siguiente primera estructura de clases para la sociedad chilena:

- la clase terrateniente o latifundista;

- la fracci?n burgues?a industrial;

- la fracci?n burgues?a bancaria; y

- la fracci?n burgues?a comercial

Las clases y/o fracciones de clase pueden volver a dividirse estructuralmente, seg?n el volumen de capital que hayan acumulado, en tres nuevos segmentos que son: grande, mediana y peque?a.

Poca importancia presenta dentro del Bloque en el Poder la defensa del inter?s de las clases mediana o peque?a en donde una de esas clases o fracciones de clase dominantes ha de imponerse. As?, pues, las luchas que se dan al interior de esa estructura por el entero control de la sociedad, crean un nuevo concepto que es el de hegemon?a, es decir, el predominio de todo tipo que una clase o fracci?n de clase dominante ejerce sobre las otras dentro del Bloque en el Poder con la finalidad de conducir a todo el conjunto social. Esta hegemon?a rara vez queda en manos de los medianos o peque?os empresarios que, constantemente, se deben subordinar al inter?s de los grandes.

No insistiremos al respecto. Nos remitimos, en esta parte, a la clasificaci?n que hici?ramos en otro de nuestros trabajos [4] .

CLASES SOCIALES Y FRACCIONES DE CLASE

En la fase actual de la evoluci?n del SKM, ejerce la dominaci?n la fracci?n bancaria de la clase de los compradores de fuerza o capacidad de trabajo, en estrecha alianza con la fracci?n comercial; as? ocurre en la generalidad de las naciones del orbe. Se puede decir, con propiedad, que quienes ejercen el control de la sociedad mundial son aquellos que se dedican al comercio del dinero y de las mercanc?as. La estrecha vinculaci?n que existe entre los pa?ses y el sistema mundial hace que en escasas oportunidades pueda imponerse, regional o localmente, alg?n gobierno que no sea representativo de tales intereses. As? sucede, tambi?n, con Chile. El gobierno que se elige no funciona independientemente del sistema mundial. Podemos, por consiguiente, se?alar que el gobierno de la Coalici?n Por el Cambio no es una excepci?n a la regla mencionada, de la misma manera que tampoco lo fueron los sucesivos gobiernos de la Concertaci?n. A pesar de ser gobiernos diferentes.

En la clase de los compradores hay, pues, sectores que se dedican a la producci?n de plusvalor, y sectores que lo hacen s?lo para comercializarlo o transferirlo a otros. En general, estos sectores est?n vinculados a otros modos que complementan el modo de producci?n, a saber, modo de distribuci?n, modo de cambio y modo de consumo. Porque en los sectores que realizan tales modos, dentro de la nueva fase que recorre la evoluci?n del sistema, se ha ido concentrando el control social y la acumulaci?n capitalista.

Los diversos estamentos de una sociedad se encuentran representados, en la escena pol?tica de la naci?n, a trav?s de partidos que pueden hacerlo tanto natural como espuriamente. Representan naturalmente a los sectores dominantes aquellas organizaciones pol?ticas conducidas e integradas, preferentemente, por individuos que pertenecen a los estratos cuyos intereses est?n empe?ados en defender; lo hacen espuriamente las organizaciones pol?ticas cuyos dirigentes no pertenecen a la clase cuyos intereses defienden.

En Chile, la defensa del inter?s de todo el empresariado y, en especial, el inter?s del gran capital, se encuentra, doctrinariamente, en manos de las organizaciones Uni?n Dem?crata Independiente UDI y Renovaci?n Nacional RN; la defensa del inter?s del empresariado y, en especial, de los capitales medianos y peque?os, es realizada por varias organizaciones que son el Partido Dem?crata Cristiano PDC, el Partido Radical Social Dem?crata PRSD, Chile Primero y Partido Regionalista Independiente PRI. Sin embargo, en la pr?ctica, tambi?n se han planteado como defensores de esos intereses los Partidos Socialista PS y Partido Por la Democracia PPD. En estricta doctrina, la defensa de los sectores asalariados deber?a estar a cargo de los Partidos Socialista PS, Por la Democracia PPD, Humanista PH y Comunista PC. Sin embargo, ello no siempre sucede. Y es que las clases sociales no constituyen categor?as estables, r?gidas, sino se realizan en la llamada ?pr?ctica pol?tica?; seg?n sea la actitud que adopten frente a la defensa del inter?s del capital ?y, particularmente, frente a la clase o fracci?n de clase dominante dentro del Bloque en el Poder? se presentar?n en el car?cter de clase reinante, mantenedora o apoyo [5] . A menudo, los sectores sindicales, cuando dependen econ?micamente de la ayuda que reciben del gobierno de turno, pierden su independencia, transform?ndose en los m?s fieles sostenedores del sistema; adquieren el car?cter de clase apoyo, en su caso, como lo hizo permanentemente la Central Unitaria de Trabajadores CUT durante los gobiernos de la Concertaci?n.

EXTRACCI?N DE CLASE DEL PRESIDENTE, CAR?CTER CLASISTA Y COMPOSICI?N SOCIAL DE SU GOBIERNO

Sebasti?n Pi?era Eche?ique proviene del sector que, com?nmente, se acostumbra a denominar ?clase media alta?, forma usual, corriente, de definir a la burocracia estatal y particular, en donde se hermanan funcionarios de gobierno y factores de comercio o altos jefes de empresas o servicios, tanto p?blicos como privados. Todos ellos, si se les analiza estructuralmente, pertenecen al estrato de los vendedores de fuerza o capacidad de trabajo (embajadores, ministros, jefes de servicio, jefes de empresas privadas, en fin); no si se les enfrenta a la ?pr?ctica pol?tica?: en ?sta subrogan al comprador de fuerza o capacidad de trabajo, se colocan en su lugar y realizan su inter?s, sea aquel el Estado o el empresario particular. Act?an en el car?cter de clase reinante o mantenedora; se hacen, por vocaci?n, ?compradores? de fuerza o capacidad de trabajo.

Procede, Pi?era, de una t?pica familia democratacristiana, de ex servidores del Estado [6] ; ?l mismo es de defensor de tales ideas. No por algo intent? atraer a todos los sectores vinculados a esa colectividad que manifestaban su disconformidad con la l?nea de la Concertaci?n y de su candidato Eduardo Frei Ruiz-Tagle.

Es hoy, sin embargo, por sus actos y riqueza, parte de la gran burgues?a nacional fuertemente vinculada o ligada a la gran burgues?a internacional; dentro de ella, pertenece a la gran burgues?a bancaria (financiera) y a la comercial. Su fortuna se origina en disputas con los propios sectores del empresariado, especialmente con Ricardo Claro a quien, a trav?s de discutibles maniobras, le gan? el negocio de las tarjetas de cr?dito. Pi?era estuvo mezclado en operaciones un tanto oscuras ?como la del Banco de Talca?, que le significaron enfrentarse con sus rivales ante los tribunales; particip? en un escandaloso asunto de descr?dito a la senadora Evelyn Matthei, y no ha tenido escr?pulo alguno en negar p?blicamente haber adquirido empresas a trav?s del uso de informaci?n privilegiada (hubo esc?ndalos en los casos de ENERSIS y LAN). Jam?s ha vuelto a referirse al inexplicable rapto de su hijo a manos de sujetos (?t?os?), presuntamente vinculados a la ex CNI, oficialmente vinculados al llamado ?Pi?eragate?, caso de espionaje telef?nico que puso fin a sus aspiraciones presidenciales a principios de la d?cada de los 90, aunque algunos analistas suponen cierta vinculaci?n entre este hecho y el conflicto de intereses que tuvo con Ricardo Claro. Consultado, en 2009, sobre el particular por reporteros de ?El Periodista? acerca de la presunta participaci?n de miembros de las Fuerzas Armadas en el hecho, no neg? tales afirmaciones, sino se limit? a expresar:

? Es un tema de verdad que prefiero no hablar, porque produce mucha inquietud y angustia a mi familia ? .

Se estima, adem?s, que sus expresiones respecto de la senadora y el asunto de las tarjetas de cr?dito con Ricardo Claro hayan sido el detonante de su rompimiento con la Uni?n Dem?crata Independiente, organizaci?n a la que pertenec?an tanto la senadora Matthei como el empresario Ricardo Claro.

Pi?era es, hoy, gran burgues?a. Representa naturalmente a todo aquel sector en su persona y, por ende, a s? mismo.

La generalidad de los ministros y subsecretarios, jefes de empresas y de servicios e intendentes que componen su gobierno no son personas diferentes a ?l: provienen de las grandes empresas y consorcios financieros o comerciales; tambi?n quienes han quedado en los directorios de las empresas del Estado o en su direcci?n. No se trata de sujetos cualesquiera. Por el contrario: son individuos que se desempe?aban, antes de asumir sus nuevos cargos, en el car?cter de gerentes, presidentes de empresas o consorcios empresariales, directores ejecutivos o due?os de las mismas.?Tal circunstancia les hac?a acreedores al privilegio de rentas bastante altas al momento de asumir sus respectivos cargos gubernamentales. Es muy probable que las remuneraciones fijadas para las nuevas funciones que hoy desempe?an, inferiores a las que gozaron durante el per?odo al servicio de la empresa privada, sean elevadas, situaci?n que llenar? de gozo a cualquier gobierno que suceda al actual; puede, tambi?n, que ello no ocurra en forma abierta, sino de manera indirecta a trav?s de aumentar el monto de las granjer?as establecidas para ellos o de crearles otras nuevas. La procedencia de todos esos sujetos har? inevitable que, en el desempe?o de sus cargos, muestren una actitud benevolente en cuanto a facilitar los negocios de los particulares con los organismos del Estado y a acelerar la privatizaci?n de algunos servicios, entre otros, centros asistenciales y hospitales, y sectores del transporte (principalmente, los ferrocarriles) que a?n permanecen en manos del Estado. Queremos decir que la velocidad para la realizaci?n de este tipo de operaciones aumentar? con respecto a la que exist?a bajo los mandatos anteriores. En cuanto a qui?n se adjudicar?n esos servicios, est? de m?s decir que no ser? a grupos de trabajadores ni a eventuales cooperativas. El robustecimiento de los sectores sociales que representan, es decir, la gran burgues?a bancaria y comercial ligada al gran capital internacional, marchar? en armon?a con el robustecimiento del capital. Raras veces realizar?n actos il?citos en torno al empleo de fondos p?blicos para uso particular o personal; el gobierno de Sebasti?n Pi?era est? compuesto de grandes predadores, no de gatos de campo. Hay diferencias al respecto.

ESTILO DE GOBIERNO BAJO LA PRESIDENCIA DE SEBASTI?N PI?ERA

A diferencia del gobierno anterior, que se apoyaba fuertemente en la representaci?n pol?tica, es decir, en los partidos pol?ticos integrantes de la alianza que hizo posible la victoria electoral, el de Sebasti?n Pi?era est? caracterizado por un fuerte sello o estilo personal, en donde esos partidos juegan un rol m?s bien secundario: quien decide, a escala nacional, es el presidente; quien lo hace a escala local, es el ministro, subsecretario o intendente, en su caso. El propio primer mandatario no solamente tiene la honestidad de reconocerlo, sino persevera en esa forma de actuar:

? A m? me gusta enfrentar los temas, encarar las cosas inesperadas, pero reconozco que tengo que hacer un equilibrio entre lo que es mi esencia, que no la voy a cambiar, con lo que es la solemnidad del cargo de Presidente ? [7]

Esto no es una novedad: tambi?n el estilo de Ricardo Lagos fue de este car?cter. Por lo dem?s, la constituci?n heredada del r?gimen militar as? lo establece: el pa?s ha de gobernarse como si se tratara de una empresa en donde el gerente es el presidente de turno. Lo que sucede es que este rasgo se destaca con mayor fidelidad hoy, bajo la nueva administraci?n. Adem?s, hay un hecho adicional al que nos referiremos m?s adelante: el gobierno de Sebasti?n Pi?era no es el gobierno de la Coalici?n Por el Cambio.

La adopci?n del estilo personal, sin embargo, no est? exenta de dificultades, pues la imagen de un mandatario puede verse seriamente deteriorada si comete desaciertos y nadie se los representa. El peri?dico ?El Mercurio? pudo constatarlo al consultar a otras personalidades sobre el particular.

?[?] la mayor?a expresa sus presunciones de que el estilo aut?nomo de Pi?era impide que acate todos los consejos de sus asesores [?]? [8]

Y, en otra parte, al referirse a sus exabruptos:

?Los desaciertos ocurr?an principalmente cuando se le da espacio de improvisaci?n como cuando dio vida a Robinson Crusoe? [9]

La autonom?a se transforma, a menudo, en fuente de conflictos cuando se ignora la trascendencia que un conglomerado social tiene en la generaci?n de una autoridad. El gobierno de Sebasti?n Pi?era no ha estado exento de este tipo de dificultades.

? La obsesi?n del Presidente por mostrar independencia de los partidos a la hora de designar a las autoridades de su administraci?n est? generando inquietud en el sector ? [10] .

La administraci?n Pi?era presenta otro rasgo interesante que es el de gesti?n. En t?rminos empresariales, cuando se habla de gesti?n se habla de realizaci?n, de ejecuci?n. Esto no es casual. Durante toda la campa?a electoral los sectores que apoyaban a Pi?era intentaron desprestigiar a la Concertaci?n acus?ndola de ?falta de gesti?n?, es decir, no realizar las obras, de no terminarlas a su debido tiempo y de haber transformado al Estado en un inmenso bols?n de trabajo para ?operadores pol?ticos?.

Uno de los m?s entusiastas defensores de la gesti?n ha sido el ministro de Transportes Felipe Morand? quien, ya desde la tribuna que se le diera en el programa ?Tolerancia Cero?, de ?ChileVisi?n? (empresa de televisi?n del propio presidente) no cesaba de repetir ese mensaje.

Gesti?n implica, no obstante, ejecutar las tareas empe?adas dentro de un plazo determinado. Cumplir con lo aseverado dentro del plazo. No implica hacerlo bien. Lo que interesa es realizar. Dejar establecido que se ha actuado oportunamente ante una circunstancia o un hecho. La entrega de las mediaguas a los damnificados por el terremoto y posterior tsunami se realiz? dentro del plazo fijado para ello. De la misma manera sucedi? con la puesta en funcionamiento de los colegios y universidades, luego de la cat?strofe tel?rica. Ambas tareas, si bien se cumplieron en los plazos estipulados, se realizaron con discutible eficiencia.

Gesti?n significa cumplimiento de las promesas electorales. Probablemente, esto se lleve a cabo. Pero no en la forma que el elector cree suceder?. As?, por la v?a ejemplificativa, si bien es cierto que Sebasti?n Pi?era prometi? establecer el salario m?nimo ?tico de 250 mil pesos, defendido por la jerarqu?a eclesi?stica, en la pr?ctica ello implica encarecer la mano de obra y transformar a Chile, para el inversionista extranjero, en un pa?s no rentable; de hecho, tal promesa ha sido modificada: no se habla, as?, de un ?sueldo m?nimo ?tico?, sino de una ?renta familiar ?tica? por el mismo monto, lo que ya no es igual. Algo similar sucede con la promesa de suprimir el impuesto del 7% de FONASA para los jubilados. Eliminar un impuesto de esa categor?a, en las actuales circunstancias, implica liberar dinero que puede contribuir a aumentar la inflaci?n y a debilitar el sistema de salud, de por s? bastante deteriorado. Entonces, para evitar la cr?tica opositora, es probable que el gobierno cumpla con las promesas, pero a largo plazo, en el tiempo futuro y por etapas, de tal manera de hacer realidad la divisa propia de la gesti?n: ?un gobierno que cumple?.

Desde este punto de vista, se explica que ciertos medios de comunicaci?n hayan empleado la expresi?n ?gerencial?, en el car?cter de met?fora, para identificar al gobierno de Sebasti?n Pi?era, pues la administraci?n de la naci?n presenta un fuerte rasgo empresarial, en tanto los altos cargos gubernamentales, en su inmensa mayor?a, son desempe?ados por sujetos pertenecientes al sector de las rentas m?s elevadas de la empresa privada (gerentes, presidentes de directorios y directores ejecutivos).

PRIVILEGIAR IMPLICA, TAMBI?N, SEPARAR

El nuevo gobierno pareciera revelar variaciones en la composici?n del Bloque en el Poder con respecto de aquel que exist?a durante los anteriores gobiernos de la Concertaci?n de Partidos Por la Democracia, pero no es as?. La clase o fracci?n de clase dominante que ejerce la hegemon?a al interior de ese Bloque sigue siendo la misma (gran burgues?a bancaria aliada a la gran burgues?a comercial). La ?nica diferencia es que, bajo la nueva administraci?n, se restringe en cierto aspecto la influencia de la burgues?a bancaria nacional a favor de la internacional y disminuye la ingerencia que parec?an tener ciertos sectores industriales. Esto es importante. Porque el gobierno de Sebasti?n Pi?era, en virtud de ello, puede no ser considerado como ?gobierno de la Coalici?n Por el Cambio?, sino uno de tipo personalista, aut?nomo, independiente, pues no representa el car?cter de dicha alianza.

En efecto, la Uni?n Dem?crata Independiente UDI y Renovaci?n Nacional RN, si bien privilegian a la gran burgues?a bancaria en alianza con la gran burgues?a comercial como sectores hegem?nicos dentro del Bloque en el Poder, representan naturalmente a TODO el empresariado, no a un sector del mismo, como lo hace el gobierno de Sebasti?n Pi?era. Por su parte, tanto el Partido Regionalista Independiente PRI como Chile Primero se organizaron para representar a los sectores medios y peque?os del empresariado nacional que han sido, precisamente, los primeros en ser desplazados de la atenci?n gubernamental. Mal podr?a decirse que el gobierno de Sebasti?n Pi?era los representa.

Los sectores m?s l?cidos de la UDI, encabezados por Joaqu?n Lav?n (a pesar de desempe?arse en el car?cter de ministro de Educaci?n) y Pablo Longueira, sin dejar de reconocer la importancia de la gran burgues?a bancaria como fracci?n dominante al interior del Bloque en el Poder, siempre defendieron a la totalidad del empresariado y no solamente a un sector suyo. Por eso se autocalificaron de ?aliancistas-bacheletistas? y no de simplemente ?aliancistas?. Reconoc?an, en el fondo, el manejo impecable que la Concertaci?n hac?a en cuanto a la protecci?n del inter?s del empresariado en su conjunto. No de modo diferente se manifestaron, tambi?n, algunos sectores de Renovaci?n Nacional, respecto de los sucesivos gobiernos de la Concertaci?n.

En este sentido, no est? de m?s recordar la actitud del gobierno en torno a la asignaci?n de recursos fiscales para las grandes empresas distribuidoras con ocasi?n del terremoto. Justifica con creces que, en la pr?ctica, se haya retirado el PRI de la Coalici?n, y que el 19 de mayo pasado expresara, molesta, Alejandra Sep?lveda, militante de esa colectividad y presidenta de la C?mara de Diputados:

? No tenemos pretensi?n ni inter?s de hacer alianzas con el gobierno ?.

?A qu? se debe esa actitud si no a una evidente falta de representatividad? Fernando Flores, ex mapucista, ex ministro del Presidente Allende, senador, empresario, militante y organizador del partido Chile Primero, que apareciera p?blicamente apoyando al entonces candidato de la Coalici?n, a poco de instalado el gobierno, rechaz? terminantemente toda posibilidad de participar o colaborar con aquel. No ha ocurrido de manera diferente con otros dirigentes empresariales. Hern?n Sommerville, que se desempe?ara como presidente de la CPC durante la era de Ricardo Lagos y, posteriormente, presidente de la Asociaci?n de Bancos, declin? sorpresivamente ser designado embajador de Chile en China, en el curso del presente mes, lo que produjo honda repercusi?n dentro de los c?rculos empresariales y en el propio Gobierno.

SECTORES QUE REPRESENTA EL GOBIERNO DE SEBASTI?N PI?ERA

Con Sebasti?n Pi?era llega al gobierno de la Naci?n el sector m?s hambriento de plusvalor que existe dentro de la sociedad chilena, su segmento m?s voraz. Este conjunto social, cuyos intereses dominan al interior del Bloque en el Poder, odia el trabajo productivo. Jam?s instalar?a una industria por los problemas que le acarrea, entre otros: mantener existencia de materias primas, instalar galpones, maquinarias, bodegas, guardar productos elaborados, transportarlos, lidiar con obreros organizados en sindicatos, en fin; por el contrario, prefiere acumular cifras, guarismos, cantidades, y desplazarlas digitalmente, a cualquier lugar, por sobre la superficie del planeta. Este sector es el que se dedica al comercio del dinero; constituye lo que algunos, siguiendo las ense?anzas de Hilferding, denominaron ?y denominan? ?burgues?a financiera? y que, sin embargo, es la gran burgues?a bancaria, simple guardiana y administradora de plusvalor acumulado. Esta fracci?n de clase no produce dicho plusvalor sino lo transfiere, ocupa o maneja en calidad de pr?stamo a inter?s; vive, por consiguiente, parasitariamente, del trabajo ajeno.

Pero, cuidado. No todo el sector de los usureros y comerciantes del dinero ingresa con el nuevo gobierno a privilegiar sus intereses dentro del Bloque en el Poder sino, preferentemente, el sector internacional y los sectores nacionales ligados a ?ste.

En dicho segmento social se puede encontrar a los creadores y propagadores del dinero cibern?tico (tarjetas de cr?dito), actividad a la que es aficionado el propio primer mandatario, como lo se?al?ramos en las p?ginas precedentes [11] , a trav?s de las empresas Bancard Inversiones e Inversiones Bancorp [12] ; tambi?n en este grupo se encuentran las financieras, las casas de cambio, las instituciones aseguradoras y las bolsas de valores.

Hay, no obstante, algo m?s. Una de las caracter?sticas del MPK es que numerosas actividades que el ser humano realiza en su condici?n de tal como lo son esparcimiento, recreaci?n, diversi?n o vinculaci?n con los dem?s, se manifiestan en el car?cter de actividades mercantiles. Algunas de ellas han llegado a convertirse en grandes empresas comerciales. Entre estas cabe se?alar a los clubes deportivos, las empresas de comunicaci?n, los consorcios hoteleros, las empresas de transporte mar?timo, terrestre y a?reo, sea que se trate de personas o de cosas. Los intereses de todas ellas se encuentran ampliamente representadas por el gobierno de Sebasti?n Pi?era, toda vez que es ?l mismo (o algunos de sus ministros) quien ejerce sobre ellas el derecho de propiedad, personalmente o por interp?sita persona. As?, por ejemplo, sucede con el transporte a?reo de personas (LAN), la televisi?n (Chile Visi?n), el deporte del f?tbol (Colo Colo), tambi?n entre otras. Los grandes consorcios hoteleros internacionales, algunos centros de estudios superiores (Universidades), las ISAPRES, los grandes almacenes y centros comerciales y, fundamentalmente, el sector de la construcci?n o, lo que se ha dado en denominar ?industria de la construcci?n? se encuentra fuertemente representado por el nuevo gobierno, donde el propio presidente tiene inter?s. No olvidemos que el primer mandatario era accionista del edificio ?Geocentro?, de la calle Amun?tegui, que result? deteriorado con el terremoto. Por su lado, el intendente de Santiago, Fernando Echeverr?a era due?o de la empresa Echeverr?a Ingenier?a, due?a de dos edificios en Concepci?n y uno en Santiago, que resultaron con severos da?os estructurales luego del megasismo. Tambi?n participa del negocio inmobiliario el intendente de Maule Rodrigo Galilea quien, a trav?s de la empresa de su propiedad ?Galilea S.A., construy? la Villa Galilea de Curic?, y cuyas casas se agrietaron durante el sismo provocando fuertes protestas [13] .

?RECOMPOSICI?N DEL BLOQUE EN EL PODER?

No hay, entonces, recomposici?n alguna del Bloque en el Poder, sino intensificaci?n en torno a la protecci?n del inter?s de la fracci?n hegem?nica del mismo, a saber, la gran burgues?a bancaria aliada a la gran burgues?a comercial. Existe, por consiguiente una leve disminuci?n en la importancia que se asignara a la gran burgues?a industrial, a la banca nacional y al latifundio, lo que genera descontento en esos sectores. Esto es tanto m?s notorio cuanto la propia prensa, que deber?a ser incondicional del mandatario, es la que promueve y propaga sus chascarros y dislates. No olvidemos que fue el peri?dico ?Las ?ltimas Noticias? quien dio a conocer el lapsus presidencial en donde confundi? los vocablos ?maremoto? con ?marepoto? , dando pie a que, como se hizo con el presidente George Walter Bush, algunas personas comenzaran a organizar una p?gina en Internet dedicada a los ?pi?erismos? [14] .

Entonces, si nada ha sucedido en cuanto a la composici?n del Bloque en el Poder ?por qu? se reemplaz? al gobierno de la Concertaci?n por otro? ?Qu? hizo posible ese cambio, m?s all? de toda otra consideraci?n te?rica? La respuesta parecer?a estar en lo que se ha dado en denominar ?autonom?a relativa del Estado?. Tal vez. Sin embargo, pareciera ser m?s acertado buscar tal explicaci?n en el principio de autorregulaci?n de los organismos, principio que emplea con ?xito la teor?a del juego. De acuerdo con ?sta, un sistema que acepte s?lo dos grandes bloques pol?ticos que est?n disput?ndose, peri?dicamente, el gobierno de una naci?n, establece un equilibrio social que, adem?s, implica ?ahorro?, pues las autoridades no se desgastan en tratar con multitud de ?t?teres estrat?gicos?, sino con grandes coaliciones. Pero en el ejercicio del gobierno, esos bloques experimentan ciclos cuya vida puede prolongarse en tanto cumplan con eficiencia la funci?n social que les fue asignada. Cada cierto tiempo, esa funci?n social ha de medirse socialmente, el per?odo eleccionario se hace presente y, entonces, los bloques se enfrentan en un juego suma cero en donde uno gana, lo que el otro pierde. Cuando el bloque gobernante no cumple con las expectativas de la sociedad, entendida ?sta como expresi?n de las clases dominantes, se produce la ?alternancia?, su ciclo se acaba para permitir el comienzo de otro: un nuevo bloque accede al mando de la naci?n, en tanto el bloque gobernante es desplazado. El equilibrio social se mantiene en una oscilaci?n constante.

Un gobierno, entonces, no cambia, necesariamente, porque cambia la composici?n del Bloque en el Poder, sino porque el conjunto social estima necesario corregir determinadas pr?cticas. Porque el juego electoral est? basado en la actitud del elector corriente, no el que estudia los comportamientos de clase. Las mayor?as est?n compuestas de electores corrientes que ven acciones censurables en el comportamiento de los agentes pol?ticos de acuerdo a la cultura impuesta por las clases dominantes. En el caso chileno, la DC se hab?a transformado, precisamente, en el partido Radical de los a?os 50 que ella misma incitara a desplazar del gobierno por corrupto. Tales pr?cticas se estaban extendiendo peligrosamente a otros partidos de la coalici?n como el Socialista y el Por la Democracia.

La Concertaci?n , as?, no fue marginada del gobierno de la naci?n porque hubiere equivocado su misi?n de realizar el inter?s de la fracci?n hegem?nica del Bloque en el Poder. Por el contrario, fue una labor que cumpli? a las mil maravillas. La raz?n de su derrota estriba en que traicion? la confianza que esa fracci?n hegem?nica hab?a depositado en ella, dedic?ndose a realizar en beneficio propio toda clase de actos il?citos bajo la excusa de ayudar a los sectores m?s despose?dos. Dig?moslo de modo m?s directo: porque se dedic? a vaciar las arcas fiscales en beneficio de la dirigencia de los partidos que conformaban la alianza.

Bajo los sucesivos gobiernos de la Concertaci?n, si bien es cierto la fracci?n de clase que dirig?a hegem?nicamente al conjunto de clases y fracciones de clase dominantes dentro del Bloque en el Poder era la gran burgues?a bancaria tanto nacional como internacional, no es menos cierto que el trato hacia ambos segmentos era igualitario. Del mismo modo, la industria nacional ?agropecuaria, extractiva (minera), papelera o forestal y de exportaci?n de productos semi elaborados?, tambi?n participaba activamente en el Bloque en el Poder y gozaba de ciertos privilegios.

Bajo el gobierno de Sebasti?n Pi?era, ese equilibrio se ha roto. La industria ya no tiene la consideraci?n de los gobiernos anteriores cuando no sea la ?industria de la construcci?n?, en tanto asumen la conducci?n hegem?nica del Bloque en el Poder la gran burgues?a bancaria internacional y el sector financiero nacional m?s estrechamente ligado a aquella. La especulaci?n ha podido llegar, as?, a su apogeo.

CONSECUENCIAS

Las afirmaciones precedentes pueden explicar, en gran medida, las disputas entre los partidos que conformaron la alianza denominada Coalici?n Por el Cambio o, lo que es igual, las contradicciones entre los sujetos pol?ticos part?cipes de esa coalici?n; explican, en consecuencia, las contradicciones al interior de esos mismos partidos.

Por otra, pueden explicar, tambi?n, las contradicciones que se dan al interior de la propia Concertaci?n de Partidos Por la Democracia, que busc? representar a todo el espectro empresarial del pa?s para arrancarle, como producto de ello y en beneficio de los sectores sociales m?s empobrecidos, mezquinas conquistas econ?micas.

Pero, tal vez, lo m?s importante de ellas es que contribuyen eficazmente a definir el car?cter de clase del Gobierno; consecuentemente, desvela las bases sociales y pol?ticas que le sirven de apoyo. Para quienes son sus opositores desnuda la fortaleza (o debilidad, en su caso) de la coalici?n que le sirve de sost?n. Y, m?s, a?n, ayuda a fijar la pol?tica de alianzas para los sectores opositores, a la que no nos referiremos en esta oportunidad por razones obvias. Los conceptos han sido ya entregados. Corresponde a los actores sociales su empleo para ese cometido, entre otros, partidos pol?ticos, organizaciones de base, agrupaciones, instituciones, sindicatos. Como los testigos, en la f?bula de Esopo, de una haza?a que puede o no realizarse, preferimos repetir, con Karl Marx:

?Hic Rhodus, hic salta? [15] .

Estocolmo, julio de 2010

NOTAS:? http://www.rebelion.org/noticia.php?id=110411


Tags: clase, Chile, clases sociales, Concertación, razón, Piñera

Publicado por blasapisguncuevas @ 18:14  | CHILE
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