Domingo, 01 de agosto de 2010

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I
A lo largo de toda esta semana, hemos estado combatiendo activamente por la paz. Nos hemos fijado un objetivo supremo: detener la locura guerrerista que se ha apoderado de la Casa de Nari?o, impedir que el Gobierno lacayo de Uribe, ya de salida, perpetre su ?ltimo y m?s nefando crimen: arrastrar a un conflicto b?lico a dos pueblos que se saben y se sienten hermanos en Bol?var.

Estamos reivindicando para el pueblo colombiano el mismo derecho que reivindicamos para nuestro pueblo y para todos los pueblos de Nuestra Am?rica: el derecho de vivir en paz, al que le cantara con tanta fuerza y tanta belleza el gran trovador chileno V?ctor Jara.

Lamentablemente, el horrible saldo que deja el indigno inquilino de la Casa de Nari?o no es otro que este: la exacerbaci?n de la violencia que durante m?s de 60 a?os ha definido el doloroso devenir hist?rico de Colombia. Devenir doloroso y tr?gico que sintetizan estas palabras del gran pensador colombiano Ren?n Vega Cantor: ?Si se hiciera un minuto de silencio por cada uno de los muertos, torturados y desaparecidos en los ?ltimos 60 a?os en Colombia, tendr?amos que permanecer callados 2 a?os continuos?.

Sirvan estas reflexiones, entonces, para entender la gravedad de lo que est? aconteciendo entre Venezuela y Colombia y para poner en tinta firme nuestra resuelta voluntad pol?tica. El dilema est? entre las palabras o los proyectiles, es decir, entre llevar a la mesa de di?logo de los pueblos del Sur el ejercicio voluntarioso por la paz o mantener en la regi?n un ambiente de confrontaci?n con una elevada peligrosidad b?lica.

No se trata ni siquiera de la vieja controversia discriminatoria del siglo XIX, que opon?a civilizaci?n y barbarie. Se trata, en esta coyuntura, de otro tipo de polaridad: sensatez y prudencia pol?ticas versus irracionalidad y violencia militaristas. Ya sabemos, ante esta disyuntiva, de qu? lado ha estado el Gobierno de Colombia en los ?ltimos ocho a?os.

No s?lo basta constatar los altos ?ndices de violencia que padece el noble pueblo colombiano, producto de una crisis interna de la cual s?lo el Gobierno de Uribe V?lez es responsable; tambi?n hemos podido corroborar, a trav?s de los medios, el car?cter pandillista de la gestualidad y las inflexiones verbales, por no hablar de los contenidos mentirosos, de los representantes uribistas en la arena diplom?tica internacional. Ambos aspectos son, sin duda, consecuencia de una id?ntica causa: su apuesta a la agresi?n permanente como estrategia de Estado para resolver los problemas que aquejan a la sociedad colombiana.

Debe entender el pueblo colombiano, que en la Venezuela bolivariana no tenemos ni sindicalistas asesinados, ni desplazados, ni fuerzas insurgentes a lo largo y ancho del pa?s; no tenemos grupos paramilitares, ni importantes extensiones de tierra al servicio de la producci?n de drogas, ni bases militares estadounidenses, ni fosas comunes ah?tas de cad?veres. Nadie puede ignorar que estos s? son elementos definitorios de la realidad colombiana.

El camino que transita Venezuela es otro bien distinto, a?n en medio de las dificultades y de lo que todav?a nos resta conquistar. Aqu? estamos avanzando hacia una sociedad m?s justa, m?s igualitaria y m?s incluyente en paz y apegados al esp?ritu y a la letra de nuestra Constituci?n.

Nos preocupa la comparsa de Uribe bailando los ?ltimos compases de una m?sica que suena desde el Norte, pero, m?s all? de la preocupaci?n, lo que no podemos permitir los soberanos y dignos pa?ses que compartimos este lado del mundo, bajo ning?n respecto, es esta nueva escalada que pretende extender el Plan Colombia fuera del territorio colombiano. No olvidemos que as? fue concebido por el Imperio, contando con el servilismo de la Casa de Nari?o.

Pacientes, intensos y laboriosos han sido nuestros esfuerzos en levantar, en todo este escenario, las banderas de la paz. Ese ha sido el prop?sito de la gira suramericana de nuestro dign?simo canciller Nicol?s Maduro esta semana y el de nuestra comparecencia el jueves pasado en Quito, a la Cumbre de Cancilleres de Unasur, reunida, conviene recordarlo, a solicitud de Venezuela. A esta Cumbre asistimos, como lo hemos hecho siempre, a fomentar el di?logo, el entendimiento y la convivencia pac?fica.

No desmayaremos en nuestro empe?o por conquistar unas relaciones decentes y respetuosas, por m?s que del otro lado de la frontera nos sigan tendiendo celadas. Nos acompa?a nuestro grande y admirable pueblo, que ha estado moviliz?ndose durante todos estos d?as en apoyo a la Revoluci?n.

Dec?a el Ap?stol Jos? Mart? con su raigal sencillez: ?El porvenir es de la paz?. Irremediablemente, la suerte de Colombia, de tanto amor que le tenemos, nos duele a todos y todos tendr?amos que sumar la mejor de nuestras voluntades para que halle definitivamente una paz duradera y confiable. Esperamos que el nuevo Gobierno de Colombia entienda que no nos anima otro inter?s ni otro deseo.

Hoy quiero reiterar el llamado que, desde hace ya alg?n tiempo, le he hecho a las fuerzas insurgentes de Colombia de buscar las sendas hacia la paz. S? que son sendas complejas y dif?ciles pero valen la pena: se trata de una gesta por la vida y la dignidad de las colombianas y los colombianos.

Voy a recordar, una vez m?s, el verbo del padre Libertador como fuente de inspiraci?n: ?La paz ser? mi puerto, mi gloria, mi recompensa, mi esperanza, mi dicha y cuanto me es precioso en este mundo?.

II
Comienza el mes de agosto: el mi?rcoles 25 arrancar? la campa?a electoral, rumbo a las elecciones parlamentarias del 26 de septiembre. Estamos ante una batalla pol?tica tan trascendental como decisiva para la Revoluci?n Bolivariana. De los esfuerzos que hagamos, desde ya, depender? la victoria que necesitamos: una victoria que debe ser aplastante porque est? en juego la suerte de nuestra Revoluci?n y la vida misma de la Patria.

A partir de la ruptura total de relaciones diplom?ticas con el Gobierno de Uribe V?lez, esa cosa que llaman ?oposici?n? ha vuelto a demostrar su verdadera cara, esto es, su consecuente falta de patriotismo. Venezuela ha sido agredida y todos sus voceros hacen causa com?n con el agresor desde sus cloacas medi?ticas. Con las dignas excepciones del gobernador de Nueva Esparta, Morel Rodr?guez, y de Leopoldo Puchi, la ?oposici?n? ha demostrado cu?n presta est? a traicionar a la Patria. Por eso mismo, a esta canalla hay que cerrarle el paso hacia la Asamblea Nacional. M?s a?n: hay que barrerla el 26 de septiembre de 2010.

Ya nuestras fuerzas se est?n desplegando para la batalla, siguiendo las instrucciones del Comando Bol?var 200: las 35 mil 500 patrullas del PSUV estar?n reunidas este fin de semana en igual n?mero de asambleas para proceder a la distribuci?n de las electoras y electoras por cada mesa de votaci?n.

Desde el punto de vista estrat?gico, cada patrullero debe trabajar a 10 electores: una estrategia que ya funcion?, con rotundo ?xito, en el referendo que de revocatorio se convirti? en reafirmatorio el 15 de agosto de 2004.

Entre el 2 y el 14 de agosto va a iniciarse propiamente el despliegue, a trav?s de una din?mica de contacto directo: hombre a hombre, mujer a mujer. Toca a cada patrullero desarrollar al m?ximo su capacidad de persuasi?n para generar conciencia: persuadiendo, argumentado, propiciando el propio convencimiento de cada elector y electora.

Hago un nuevo llamado a la unidad, a la m?s perfecta, de cara a esta batalla decisiva: abandonemos, dentro y fuera del PSUV, cualquier diferencia adjetiva y concentremos toda nuestra inteligencia y nuestros esfuerzos para triunfar el 26 de septiembre, conquistando el punto de partida para el ejercicio del pueblo legislador.

III
La Generaci?n de Oro ha vuelto a colmar de gloria a Venezuela: el pasado jueves batimos nuestro propio r?cord hist?rico en los Juegos Centroamericanos y del Caribe. El triunfo de R?gulo Carmona en las anillas dentro de la competencia de gimnasia, nos dio la presea dorada 109 en Mayag?ez, dejando atr?s la cosecha de 108 obtenida en San Salvador 2002.

Venezuela se ha posicionado firmemente en el segundo lugar. Sin embargo, independientemente de c?mo termine el cuadro final de esta edici?n de los Centroamericanos, la Generaci?n de Oro, la Generaci?n Bicentenaria, ha demostrado de lo que es capaz; son las hijas y los hijos de Bol?var encarnando su legado de grandeza.

Mientras tanto, entre batalla y batalla, cumpl? 56 a?os. Quiero agradecer cu?ntos mensajes de tanta gente querida. Entre la hermosa avalancha que me estremece de humildad, comparto con ustedes estas sublimes l?neas de mi Mar?a Bonita: ?Los d?as seguir?n pasando, y con ellos los a?os. Nosotros seguiremos luchando, y nuestros corazones palpitando, y nuestros ojos mirando. Y caminando, caminando, siempre, siempre so?ando, y eternamente batallando, vamos a seguir ganando.

Hoy, deseo que todas las estrellas del universo brillen para ti, y que sigas cumpliendo y viviendo tus a?os, y regando con tu amor y con tu luz, todo a tu paso.

Yo, como siempre y desde siempre, aqu?, all?, en cualquier rinc?n y en todo instante, de tu alma de gigante, me sigo enamorando.?

?Ay mi Dios, ay mi ni?a, ay mis ni?os!
Gracias por tanto amor?
Gracias por tanta vida?

Digo con el poeta: ?Confieso que he vivido!
Canto con la cantora:
?Gracias a la vida
que me ha dado tanto
me ha dado la risa
y me ha dado el llanto.?

S?, mi ni?a: ?Vamos a seguir ganando.?
?Ganaremos, pues!
??Venceremos, por nuestros hijos, por nuestras hijas!!


?Por: Hugo Ch?vez Fr?as
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Tags: Chávez, Uribe, Las líneas de Chávez, Colombia, muertos, Sur

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