Lunes, 02 de agosto de 2010

Por: Freddy Y?pez
Fecha de publicaci?n: 01/08/10??
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Un analista internacional y, creo, profesor universitario con ducho conocimiento en materia religiosa, expres? en un programa de opini?n por Televisi?n que Lenin hab?a instaurado un r?gimen comunista en Rusia pero, adem?s, desat? una represi?n feroz contra la Iglesia rusa y sus voceros. Es necesario, igualmente, destacar que reconoci? que en Cuba el gobierno revolucionario jam?s ha aplicado represi?n contra los obispos y los sacerdotes. Es justo, tambi?n, respetarle su derecho a profesar pensamiento religioso, a ser opositor del socialismo como a tener la libertad de expresar sus ideas por cualquier medio de comunicaci?n que crea conveniente o le facilite su espacio.
Sin embargo, en defensa de la verdad hist?rica, decir que Lenin instaur? un r?gimen comunista en Rusia en 1917 es, por un lado, una abstracci?n sacada, de manera muy apresurada o muy interesada, de la doctrina marxista mal interpretada y, por el otro, un desconocimiento hasta de lo m?s elemental del pensamiento y la obra del camarada Lenin como el primer Presidente del Consejo de Comisarios del Pueblo luego de que se produjo la revoluci?n conocida como bolchevique, de octubre o rusa.

Marx habla, ciertamente, de sociedad comunista o un modo de producci?n comunista que es caracterizado por dos fases: la socialista y la comunista. Pero, adem?s, se?ala en Cr?tica del Programa de Gotha, que ?Entre la sociedad capitalista y la sociedad comunista media el per?odo de la transformaci?n revolucionaria de la primera en la segunda. A este per?odo corresponde tambi?n un per?odo pol?tico de transici?n, cuyo Estado no puede ser otro que la dictadura revolucionaria del proletariado?... No nos pongamos a discutir si Marx ten?a o no raz?n, por lo menos, para lo que deseamos comprender o aclarar sobre Lenin.

Tal vez, como fantas?a, lo que m?s desee un marxista es instaurar el comunismo tan pronto despoje a la burgues?a o capitalismo del poder pol?tico. Sin embargo, Lenin gozaba de tanto dominio del conocimiento y, especialmente, de la pol?tica que nunca se ocup? en imaginarse tal utop?a. Mucho hab?a ense?ado la concepci?n materialista de la historia que ?sta o sus cursos no dependen de la voluntad de los seres humanos sino que, en ?ltima instancia, son los factores econ?micos quienes deciden. La historia, incluso y lo dijo Marx, no puede concebirse sin las casualidades, porque, entonces, ser?a muy m?stica. Y que se sepa, las casualidades no dependen de las convicciones o voluntades de los seres humanos, pero no pocas veces se transforma en el elemento fundamental para determinar una victoria o una derrota. Pretender, por simple deseo de la voluntad personal, saltar etapas hist?ricas, sin que la evoluci?n haya cumplido sus metas, es algo parecido a un novato que por vez primera toma en sus manos una garrocha le pongan la varilla en siete metros cuando el campe?n mundial de salto alto s?lo ha podido superarla hasta los cinco metros y medio o, valga otro ejemplo, como el principiante de salto triple pretenda superar s?lo con su primer salto la distancia que el campe?n del mundo logra con los tres saltos reglamentarios. Eso, en la cabeza de Lenin, jam?s tuvo espacio para asentarse.

Las ciencias trabajan con categor?as que identifican las m?ltiples realidades concretas o la generalidad de un fen?meno dado. En la pol?tica, mucho m?s que en otras ciencias, los sin?nimos deben tratarse con el sumo cuidado para que no se conviertan en focos de confusi?n o perturbaci?n en los an?lisis cient?ficos. Precisamente, en la revoluci?n rusa se hizo un uso desmedido de los sin?nimos sin tener idea de medir sus consecuencias. Trotsky nos dice, que no ?? es discutible que los marxistas, comenzando por el mismo Marx, hayan empleado con relaci?n al Estado obrero los t?rminos de propiedad <estatal>, <nacional> o <socialista> como sin?nimos. A grandes escalas hist?ricas, esta manera de hablar no presentaba inconvenientes; pero se transforma en fuente de groseros errores y de enga?ifas al tratarse de las primeras etapas, a?n no aseguradas, de la evoluci?n de la nueva sociedad aislada y retrasada, desde el punto de vista econ?mico, con relaci?n a los pa?ses capitalistas?. Esto se se?ala, porque identificar el per?odo de transici?n pol?tica que corresponde al per?odo de transici?n del capitalismo al socialismo como r?gimen comunista es un error garrafal para un analista pol?tico, bien sea de car?cter internacional o bien del campo nacional, bien sea tambi?n de derecha como de izquierda. Es como confundir la chicha con la limonada o el pl?tano con el casabe.

Cierto es que en Rusia, a partir de la victoria revolucionaria del 25 de octubre de 1917, se instaur?, encabezado y dirigido por los bolcheviques y a cuya cabeza nadie brill? m?s alto o intenso que Lenin, lo que Marx denomin? dictadura del proletariado, que se expresaba por medio de los Soviets ?fundamentalmente- de obreros. Dictadura que ten?a el deber de garantizar la democracia para las clases y sectores populares (pueblo) y la dictadura sobre la burgues?a y sus fervientes partidarios de estamentos medios de la sociedad. No nos pongamos a discutir si eso tiene o no vigencia en la actualidad. Sencillamente, nos estamos limitando a aclarar que no se corresponde con la verdad la acusaci?n que se hace contra Lenin, de que ?ste instaur? en Rusia el r?gimen comunista.

Lenin es el autor del libro ?El Estado y la Revoluci?n?, donde no s?lo analiza cient?fica y prol?ficamente la concepci?n marxista sobre ambas categor?as hist?ricas, sino que desarrolla su pensamiento de una manera sencilla, entendible y rica en contenido te?rico. Para Lenin, aprendido de Marx y de Engels, no cab?a la idea en la mente de un marxista de que el Estado y la democracia pol?tica iban a tener vigencia en la fase comunista como tampoco las clases que ir?an desapareciendo en la medida en que ir?a desapareciendo la propiedad privada sobre los medios de producci?n convirti?ndose en propiedad social y la administraci?n de las cosas ir?a pasando a manos de la sociedad. No olvidemos que Lenin dec?a que el socialismo era cada vez m?s econom?a y menos pol?tica.

Existen miles de textos, documentos, an?lisis, estudios y reflexiones que desmienten la acusaci?n que el analista internacional hizo contra Lenin. Pero vayamos, para no emborronar muchas cuartillas, a unos argumentos que no dejan duda y son irrefutables. Lenin siempre se gui?, d?a y noche, por un principio que lo engrandeci? de pies a cabeza: condenar una pol?tica err?nea para abrir el paso a una pol?tica justa. Para Lenin, adem?s, el tiempo era un elemento decisivo en la pol?tica y, especialmente, en momentos de cambios bruscos en los cuales se enfrentan, en cosas de vida o muerte, dos sistemas: el capitalismo y el socialismo, que es lo que acontece en la transici?n del primero al segundo. Nadie, como Lenin, conoc?a tanto lo que es la transitoriedad con sus contradicciones, sus diferencias, con sus posibilidades diversas. Y, al mismo tiempo, sab?a distinguir un fen?meno de otro, un per?odo de flujo del de reflujo, sus fases de desarrollo, las necesidades de cambios t?cticos manteniendo la estrategia de conjunto. Ahora, es justo reconocer que Lenin no era perfecto, que cometi? errores grandes como grandes fueron sus aciertos. La invasi?n a Polonia, por ejemplo y auspiciada por Lenin, fue uno de los grandes desastres de la pol?tica internacional de la revoluci?n rusa. Pero de esto no nos ocupemos por ahora.

Ning?n analista, sea de la tendencia de pensamiento que sea, debe dejar por fuera de su estudio sobre la revoluci?n rusa, siendo Lenin el Presidente del Consejo de Comisarios del Pueblo, que inmediatamente despu?s de la toma del poder pol?tico o del derrocamiento pol?tico del gobierno burgu?s, la revoluci?n fue v?ctima del ataque mancomunado de las potencias imperialistas, de contrarrevoluciones armadas internas y, adem?s, se produjo en plena Primera Guerra Mundial siendo Alemania la ultrajadora de los sue?os primarios de la revoluci?n. L?ase el desarrollo de las discusiones y el pacto de Brest-Litovsk. La revoluci?n se vio obligada, por imperiosa necesidad de existencia, a tomar medidas duras, dr?sticas como el llamado comunismo de guerra que en el fondo no tienen nada que ver con un sistema comunista de producci?n y de vida social.

Pero mejor concret?monos a los argumentos irrebatibles que desmientes la acusaci?n de que Lenin instaur? un r?gimen comunista en Rusia. Si alguien sab?a, con la exactitud del cient?fico que comprueba en un laboratorio su hip?tesis y la transforma en teor?a, de que Rusia no estaba preparada para la construcci?n de un r?gimen comunista era, precisamente, el camarada Lenin. Por eso so?? e invirti? valioso tiempo de su vida en estimular la producci?n y la victoria de la revoluci?n en otros pa?ses y, especialmente, en Alemania. Para Lenin el socialismo no era una cuesti?n que se limitaba a las fronteras de una sola naci?n y que depend?a, mucho m?s, de lo internacional que de lo nacional. Por ello, abraz? como suya la famosa y combatida teor?a de la revoluci?n permanente.

Lenin, por encima de todos los dem?s dirigentes de la revoluci?n, estaba consciente de que Rusia era el eslab?n m?s atrasado de la cadena capitalista de Europa. El 29 de octubre de 1921, ya establecida la NEP (nueva pol?tica econ?mica) luego de la victoria de la revoluci?n sobre sus enemigos alzados en armas, Lenin dijo lo siguiente: ?El paso a la nueva pol?tica econ?mica, llevada a cabo en la primavera, la retirada que hicimos? ?ha sido suficiente para que detengamos el retroceso, para que nos preparemos ya a la ofensiva? No. Esa retirada no basta todav?a? Y ahora nos vemos obligados a admitirlo, si no queremos imitar al avestruz, si no queremos ocultar a la gente su derrota, si no tenemos miedo a ver el peligro cara a cara. Debemos reconocer que la retirada efectuada es insuficiente, que es necesario operar un nuevo retroceso, un movimiento aun hacia atr?s, en el cual pasaremos del capitalismo de Estado a la reglamentaci?n por el Estado de la compra, de la venta y de la circulaci?n monetaria? He aqu? por qu? estamos a?n obligados a retroceder, para pasar, finalmente, m?s tarde, a la ofensiva?.

Igualmente, luego dec?a Lenin: ?Ocultarse a s? mismos, ocultar a la clase obrera, a la masa, que, en el dominio econ?mico, en la primavera del 21 y aun actualmente, en el invierno de 1921-1922, continuamos retrocediendo, ser?a condenarnos a una completa inconsciencia, ser?a no tener el valor de mirar cara a cara la situaci?n que se ha creado. En tales condiciones ser?an imposibles el trabajo y la lucha?.

El 6 de marzo de 1922, Lenin dec?a: ?Podemos decir ahora que esta retirada, en el sentido de las concesiones que hacemos a los capitalistas, ha terminado? Y espero, y estoy cierto de ello, que el Congreso del partido lo dir? tambi?n, oficialmente, en nombre del partido director de Rusia?. Sin embargo, para que nadie cayera en el optimismo ciego, Lenin sostuvo lo siguiente: ?Las palabras sobre la detenci?n de la retirada no deben comprenderse en el sentido de que hayamos creado ya la base de la econom?a nueva y de que podamos marchar tranquilamente. No; esta base no est? a?n establecida?. S?pase y enti?ndase que al a?o siguiente de la muerte de Lenin, hubo necesidad en 1925 de reconocer que las circunstancias del momento obligaban a la revoluci?n a otro retroceso. Ya no hab?a posibilidad real inmediata de que se produjera la revoluci?n en Alemania y se extendiera a toda Europa.

Lenin como un dominador del arte de dirigir previendo las cosas, dec?a el 7 de marzo de 1918, lo siguiente: ?? pues no cabe duda alguna de que sin la revoluci?n alemana pereceremos?. El 14 del mismo mes, sosten?a Lenin esto: ?El imperialismo universal y la marcha triunfal de la revoluci?n social no pueden coexistir?. Unas semanas luego, Lenin expresaba: ?El hecho de estar atrasados nos ha empujado hacia delante, y pereceremos si no sabemos resistir hasta el momento en que encontremos el poderoso apoyo de los obreros insurrectos de otros pa?ses?.

En 1920, Lenin manifest?: ?El capitalismo, considerado en su conjunto mundial, contin?a siendo m?s fuerte que el poder de los soviets, no s?lo militarmente, sino tambi?n desde el punto de vista econ?mico. Es preciso partir de esta consideraci?n fundamental y no olvidarla jam?s?. A final del mismo a?o, Lenin expresaba: ?Ahora hemos pasado de la guerra a la paz, pero no hemos olvidado que la guerra volver? nuevamente. Mientras subsistan el capitalismo y el socialismo no podemos vivir tranquilamente; en fin de cuentas, uno u otro vencer?. Se cantar? el R?quiem, ya de la rep?blica de los soviets, ya del capitalismo mundial??. ?Acaso no lo cant? el capitalismo en 1990?

En el mes de julio de 1921, Lenin dijo algo important?simo: ?Se ha creado un equilibrio sumamente fr?gil, sumamente inestable; un equilibrio tal que la rep?blica socialista puede existir, aunque seguramente no por mucho tiempo, rodeada de pa?ses capitalistas.? Tomemos en cuenta esto del tiempo: si la revoluci?n burguesa o, mejor dicho, el capitalismo llevaba 132 a?os dominando el mundo para 1921, ?cu?nto significaban 4 a?os para una revoluci?n que so?? con transformar por completo el planeta en socialismo soterrando para siempre los rigores perversos creados y desarrollados por el capitalismo? Veinte a?os no es nada dijo Gardel. Eso puede tener sentido para la historia pero no para la persona en lo particular.

En el mismo mes de julio de 1921, en una sesi?n del Congreso del partido, Lenin dijo algo para la historia: ?Para nosotros estaba claro que sin la ayuda de la revoluci?n mundial era imposible el triunfo de nuestra revoluci?n proletaria. Tanto antes como despu?s de la revoluci?n pens?bamos: inmediatamente, o al menos en muy poco tiempo, se producir? una revoluci?n en los pa?ses atrasados y en los que est?n m?s desarrollados desde el punto de vista capitalista, o, en el caso contrario, tendremos que perecer. Aunque ten?amos conciencia de ello, hemos hecho todo siempre por conservar a toda costa el sistema sovi?tico, pues sabemos que trabajamos no solamente para nosotros mismos, sino tambi?n para la revoluci?n internacional?. ?He all? la grandeza del pensamiento internacionalista de Lenin!

Ahora, fij?monos en las cosas que a continuaci?n siguen y que desmienten, de pies a cabeza, toda acusaci?n que se plantee hacer creer que Lenin implant? en Rusia un r?gimen comunista. ?Cu?nto hubiera dado Lenin por ver, con sus propios ojos, la realidad comunista no s?lo en la sociedad sovi?tica sino en el mundo entero? No es dif?cil adivinarlo: su propia vida.

En 1918, en su comienzo, Lenin, refutando tesis extra?as y llenas de infantilismo de izquierda de Bujarin, le dec?a lo siguiente: ?Establecer en nuestro pa?s, por ejemplo, en seis meses, el capitalismo de Estado, ser?a un ?xito y la garant?a m?s segura de que de aqu? a un a?o el socialismo se consolidar?a definitivamente en Rusia y ser?a invencible?. Pareciera una contradicci?n esa cita con todo lo que anterior o posterior dicho por Lenin, pero no es as?. Para Lenin el triunfo del socialismo en una naci?n no significaba de por s? la construcci?n de una sociedad socialista acabada sino, -ojo con esto-, algo m?s sencillo, lo que la revoluci?n rusa hab?a materializado en Rusia durante el primer per?odo de su existencia. Para Lenin, cuando hablaba de consolidar el socialismo en Rusia, no se estaba refiriendo a la desaparici?n de las clases, la extinci?n del Estado, la soluci?n definitiva de las contradicciones entre el campo y la ciudad y entre trabajo manual y trabajo intelectual. No, simplemente se refer?a, como lo explic? posteriormente Trotsky, al restablecimiento del trabajo de las f?bricas en manos del Estado proletario para poder, de esa manera, garantizar el cambio de productos entre las ciudades y los campos.

Lenin fue disipando cualquier duda sobre la construcci?n del socialismo en Rusia y no se entendiera la toma del poder pol?tico como el hecho mismo de esa construcci?n. En abril de 1918, Lenin dec?a: ?La generaci?n que nos sigue inmediatamente, y que estar? m?s desarrollada que nosotros, pasar? apenas completamente al socialismo?. El 3 de diciembre de 1919, dec?a: ?Sabemos que no podemos introducir ahora el orden socialista; Dios quiera que se establezca en nuestro pa?s en vida de nuestros hijos, o, al menos, en la de nuestros nietos?.

Y para que no quede ninguna duda sobre la obra y el pensamiento del camarada Lenin contra quienes, por una u otra raz?n, se los deforman, ya en 1915, dos a?os antes de que la revoluci?n tomara el poder en Rusia, dec?a: ?Rusia es un pa?s campesino, uno de los pa?ses m?s atrasados de Europa. El socialismo no puede triunfar en ?l directamente, en seguida. Pero el car?cter campesino del pa?s, dadas las inmensas propiedades agrarias conservadas por los nobles terratenientes, puede, como lo prueba la experiencia de 1905, dar a la revoluci?n burguesa y democr?tica en Rusia una extensi?n inmensa; puede hacer de la nuestra el pr?logo de la revoluci?n socialista mundial, una etapa hacia ella? El proletariado ruso no puede, por sus propias fuerzas, acabar victoriosamente la revoluci?n socialista. Pero puede dar a la revoluci?n tal extensi?n que cree las mejores condiciones para la revoluci?n socialista, y la comenzar?, en cierto modo. Puede hacer la situaci?n m?s favorable para que entre en las batallas decisivas su colaborador principal y el m?s seguro, el proletariado socialista europeo y americano?. Lamentablemente, ni el uno ni el otro (de los proletariados) hizo lo que Lenin so?aba. D?monos cuenta, una vez m?s, que la historia ni tampoco la revoluci?n dependen de los buenos deseos de los seres humanos o de los dirigentes pol?ticos.

Y rematemos, para no continuar emborronando cuartillas, con la esencia del pensamiento de Lenin sobre el r?gimen socialista: ?Derribar en un pa?s el poder de la burgues?a e instaurar el del proletariado no significa asegurar el triunfo completo del socialismo. Queda a?n por realizar la misi?n principal de ?ste: la organizaci?n socialista de la producci?n. ?Se puede resolver este problema, se puede obtener la victoria definitiva del socialismo en un solo pa?s sin que concuerden los esfuerzos de los proletarios de varios pa?ses avanzados? No; es imposible. Para derribar a la burgues?a, bastan los esfuerzos de un solo pa?s, como lo prueba la historia de nuestra revoluci?n. Para que el socialismo triunfe definitivamente, para organizar la producci?n socialista, los esfuerzos de un solo pa?s, sobre todo de un pa?s tan campesino como Rusia, ya no bastan; son precisos para ello los de los proletarios de varios pa?ses avanzados?.

Conclusi?n: quien haya escrito o hablado de la manera en que lo hizo el camarada Lenin, no puede haberse imaginado jam?s la posibilidad de instaurar en la Rusia de 1917 un r?gimen comunista, aunque el comunismo fuera el ideal gu?a de su pensamiento pol?tico. Es todo.

Un comentario final sobre Lenin y la religi?n. No es cierto, tampoco, que Lenin haya sido un represivo contra la Iglesia y los religiosos. Nadie, absolutamente nadie, en Rusia era m?s consciente, cuidadoso, comedido, paciente y respetuoso en el trato de la revoluci?n con la religi?n que Lenin. S?pase que m?s que una an?cdota fue una realidad lo que a continuaci?n se expone. Toda revoluci?n tiene el deber de luchar, de exponer sus ideas sobre la negaci?n de Dios, en contra de los milagros ca?dos del cielo, en contra de los dogmas y los mitos o supersticiones que esclavizan el esp?ritu de las personas y los hacen resignarse a la pobreza y el dolor en la Tierra creyendo asegurar la felicidad de su alma en el reino del Cielo, pero de all? a tomar medidas represivas por el hecho de la gente profesar una religi?n es un trecho demasiado complejo que Lenin jam?s las puso en pr?ctica. Nadie como Lenin sab?a que la religi?n se combate generando la satisfacci?n de las necesidades materiales de los seres humanos y convirti?ndolos en cultos, haciendo progresar la cultura y desarrollando la educaci?n cient?fica. Estando Lenin hospitalizado recibi? la noticia de que Yarolavski hab?a sido encargado de la comisi?n que deb?a combatir te?ricamente a la religi?n. Casi muere infartado, porque para Lenin ese personaje no reun?a la capacidad de cultura o de conocimientos para cumplir tal misi?n. Por eso, en Rusia y gracias a personas como Yarolavski, la lucha contra la Iglesia devino generalmente en bufonadas y vejaciones a los religiosos. Lenin, muerto en 1924, absolutamente nada tuvo que ver en eso. S?pase, para quienes creen que Lenin fue un represivo, que ni siquiera estuvo de acuerdo con que se fusilara a los terroristas que atentaron contra su vida, lo hirieron y lo cual lo condujo apresuradamente a la muerte, porque jam?s reaccionaba por lo que le conven?a a ?l o al Estado sino al pueblo sovi?tico y al inter?s de la revoluci?n en el campo internacional. Esta es la verdad. Es todo.

En fin y en reducidas cuentas: quien haya le?do, simplemente, ?El Estado y la Revoluci?n? de Lenin se percatar?a de la imposibilidad de que llegase a creer en la absurda idea de instaurar un r?gimen comunista con s?lo despojar del poder pol?tico a la burgues?a. Creer lo contrario es como buscarle una quinta pata al gato. Es todo
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Tags: Lenin, régimen, religión, socialismo, transición, dictadura

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