Martes, 03 de agosto de 2010

Colombia y las bases de datos basura
Por: Laurent Jones
Fecha de publicaci?n: 02/08/10??
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La reciente decisi?n del Departamento de Estado de los Estados Unidos de negar la solicitud de visado a uno de los periodistas m?s reconocidos por la denuncia de la vulneraci?n de los DDHH en Colombia, Hollan Morris, le da la raz?n a los activistas que en m?ltiples oportunidades han manifestado el intolerable nivel de persecuci?n al que el actual gobierno ha sometido a todo lo que huela a oposici?n.
Quiz? lo primero que haya que decir es que Colombia se ha convertido en un pat?tico pa?s-prisi?n en el que sus ciudadanos no pueden trasladarse pr?cticamente a ning?n lugar del mundo, salvo importantes excepciones como Brasil, sin haber sido previamente sometidos a un humillante cacheo en su vida financiera, profesional y familiar en aras de satisfacer las exigencias que a cada pa?s se le antoje imponer, lo que en ning?n caso garantiza la obtenci?n del visado.

La amplia potestad de los estados de negar el visado sin que medie ni la m?s minina justificaci?n, permite que la discrecionalidad encubra vulgares criterios discriminatorios. Esta lamentable situaci?n ha establecido una c?mplice vulneraci?n global de los DD.HH. a sus nacionales.

El origen de esta realidad ha sido producto de una combinaci?n de dos aspectos, primero, la actuaci?n del gobierno de Estados Unidos que en los 90, en el marco de su lucha antidrogas, incluy? a Colombia en la lista de los parias del mundo; y segundo, la gran debilidad de sus gobiernos, que, pese a ser excluidos de los grandes r?ditos del turismo y comercio internacional; y verse? aislados social y pol?ticamente, no han sido capaces de controvertir en forma seria dicho estatus.

De hecho si bien el origen del veto a los nacionales colombianos fue la lucha antidrogas, la misma no ten?a ning?n sustento cuando con los cambios pol?ticos estadounidenses hacia el polo del antiterrorismo, se propici? una profunda alianza entre el gobierno de Bush y ?lvaro Uribe. Al parecer las dos veces que Uribe vino al rancho tejano de Bush no fueron suficientes para que este tema se ventilara.

En este contexto, el ascenso del presidente Obama fue recibido por la izquierda democr?tica como una esperanza de cambio en Colombia y en especial, de mayor control al gobierno de extrema derecha de Uribe inflado por el discurso antiterrorista tras los ataques del 11-S.

De hecho la apuesta de Uribe con el partido republicano lleg? a tal nivel que recibi? en Cartagena de Indias, y con honores de estado, al apenas candidato republicano John? McCaine, cuando ?ste se encontraba en plena contienda pol?tica. Por lo que en sus inicios, el triunfo de Obama parec?a una verdadera cachetada al mandatario del sur.

No obstante, las cosas no necesariamente se enrumbaron por el camino m?s evidente. Durante el gobierno de Obama las relaciones con USA han permanecido en una zona de turbulencia y constante ambig?edad, por una parte la distancia marcada por el mandatario estadounidense frente a la potencial reelecci?n de Uribe con la c?lebre frase de que ?dos periodos de gobierno son suficientes? fue le?da como un gesto de rechazo a la gesti?n del presidente colombiano y de alguna manera un veto a las m?ltiples denuncias de 8 a?os de esc?ndalos por extralimitaciones y abusos en las actividades de los organismos de inteligencia y de seguridad, dentro de los cuales se encuentran los conocidos como los ?falsos positivos?, el desplazamiento masivo y forzado de la poblaci?n campesina e ind?gena hacia las ciudades, y las all? denominadas ?chuzadas? telef?nicas: un plan de espionaje organizado por el mismo gobierno en contra de altos funcionarios de la rama judicial, congresistas de la oposici?n, periodistas cr?ticos y pr?cticamente toda persona que se le interpusiese al entorno de unanimismo que pretendi? crear el saliente gobernante.

Por otra, el aplazamiento de la discusi?n del Tratado de Libre Comercio ?TLC- con Colombia, que definitivamente ha quedado de ?ltimo en la lista de espera de los pa?ses en v?as de desarrollo que buscan el supuesto beneficio (lo que por lo dem?s no est? nada claro), quedando detr?s de los reci?n llegados.

Esto mostr? otro gesto de rechazo, aunque el mismo no resultaba obvio con la actitud del ex embajador de Estados Unidos en Colombia, muy cercano a Uribe y pr?cticamente indiferente a los esc?ndalos, lo que pareci? evidenciar que su gobierno no ten?a directrices claras.

Quiz? lo ?nico que pueda afirmarse con relativa solidez es que para Obama, el pa?s preferido de Bush en A.L.,? es realmente irrelevante y tal relajamiento ha permitido que se lleve a cabo el refr?n? de que ?cuando el gato no est?, los ratones hacen fiesta?.

As?, pese a no contar con su apoyo, Uribe ha hecho fiesta con la ausencia de un mayor seguimiento a sus movimientos por parte del gobierno del norte.

Ahora bien, es posible suponer que ante la inicial presi?n con el TLC, Uribe se haya visto obligado a ofrecer ciertos beneficios al gobierno estadounidense, el primero de ellos pudo ser la aceptaci?n de las bases militares teniendo a todos sus vecinos en contra, el segundo pudo ser la entrega de la bases de datos de los organismos de inteligencia y contrainteligencia creada con chuzadas realizadas por el Departamento Administrativo de Seguridad ?DAS-, claro, totalmente contaminada.

Con lo que Uribe mataba dos p?jaros de un tiro: quedaba bien con Obama y, de paso, le daba un escarmiento a sus contrincantes.

As? el gobierno dem?crata de Obama le presta, sabi?ndolo o no, un invaluable servicio al gobierno de derechas colombiano. El problema ahora es que har? el Presidente estadounidense con el titular del Nuevo Herald en Miami que dice ?Pol?mica por visa de periodista colombiano? y en sus p?ginas interiores ?niegan visa a fuerte cr?tico de Uribe?.

En palabras del Director de la divisi?n para las Am?ricas de Human Rights Watch, Jos? Manuel Vivanco, quien justamente hab?a premiado a Morris en el 2007 por su destacado trabajo a favor de los DD.HH. ?Aqu? hay que asegurarse que la administraci?n de Obama no se deje usar o manipular por el gobierno y los servicios de inteligencia de Colombia?. (Nuevo Herald, 13 de julio 2010).

Para terminar vale la pena anotar que la ley de inteligencia y contrainteligencia (1288 de 2009) que permite el espionaje a cualquier persona por los cifrados conceptos de seguridad nacional, terrorismo, orden democr?tico, por parte de los organismos de inteligencia colombianos, pr?cticamente sin ning?n control institucional, ha sido recientemente demandada por la organizaci?n de defensa de DDHH -Asociaci?n Colombiana de Juristas- y la Fundaci?n Reiniciar, conformada por los sobrevivientes del genocidio al partido pol?tico de izquierda, la Uni?n Patri?tica.

En el Concepto que en dicho tr?mite debe rendir el Procurador General de la Naci?n se solicit? a la Corte Constitucional declarar inconstitucional la integridad de la ley por vicios de fondo al no haber sido tramitada como ley estatutaria pese a comprometer el pleno ejercicio de los derechos fundamentales a la intimidad, el buen nombre, al habeas data, la honra, entre otros.

As?, la Corte Constitucional tiene la palabra en Colombia, pero lo que no queda claro es qui?n parar? esa rueda suelta de las bases de datos basura, creadas con datos falsos y con el ?nico prop?sito de estigmatizar y perseguir a los defensores de derechos humanos en pa?ses con graves vulneraciones de estos derechos.

Lo que est? sucediendo en la embajada de Estados Unidos en Colombia nos alerta sobre esta nueva arma de la informaci?n creada con espionaje, mentirosa y secreta, recopilada, guardada e irresponsablemente negociada entre pa?ses en detrimento de los ciudadanos.?

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Tags: Colombia, falsos positivos

Publicado por blasapisguncuevas @ 17:40  | Colombia
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