Jueves, 05 de agosto de 2010

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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del textoPartir el texto en columnasVer como pdf 05-08-2010

Los piratas de hoy prefieren navegar entre las altas finanzas y nadar entre los complejos militares e industriales. Blasapisguncuevas?



Traducido para Rebeli?n por Ricardo Garc?a P?rez

Introducci?n

Las sociedades y los Estados occidentales avanzan de forma inexorable hacia unas condiciones que recuerdan a las de la barbarie; los cambios estructurales est?n invirtiendo el curso de d?cadas de bienestar social y sometiendo al trabajo, los recursos naturales y la riqueza de las naciones a la explotaci?n, el pillaje y el saqueo descarnados, adem?s de hacer descender los niveles de vida y provocando unos niveles de insatisfacci?n sin precedentes.

Comenzaremos por esbozar los procesos econ?micos y militares que impulsan este proceso de degradaci?n y descomposici?n para, acto seguido, ofrecer una explicaci?n de las respuestas populares masivas a este deterioro de las condiciones. Los cambios estructurales profundos que acompa?an el auge de la barbarie se han convertido en el fundamento para reflexionar sobre las perspectivas para el socialismo del siglo XXI.

La marea creciente de barbarie

En las sociedades antiguas, la ?barbarie? y sus portadores, los ?b?rbaros?, se percib?an como una amenaza de invasores procedentes del exterior , venidos de ciudades remotas que se abalanzaban sobre Roma o Atenas. En las sociedades occidentales actuales, los b?rbaros provienen del interior, de las ?lites de la sociedad, decididas a imponer un nuevo orden que destruye el tejido social y la base productiva de la sociedad convirtiendo unos medios de vida estables en condiciones para la vida cotidiana inseguras y que no dejan de empeorar.

Las claves de la barbarie contempor?nea se encuentra en las estructuras profundas del Estado y la econom?a imperiales. Son las siguientes:

  1. El ascenso de una ?lite financiera especulativa que ha saqueado billones de d?lares de ahorradores, inversores, titulares de hipotecas, consumidores y del propio Estado, desviando cantidades ingentes de recursos de la econom?a productiva a manos de ?lites parasitarias insertas en la econom?a estatal y especulativa.

  1. La ?lite pol?tica militarista ocupada en mantener una sitauci?n de guerra permanente desde mediados del siglo pasado. Las guerras incesantes, los asesinatos transfronterizos, el terrorismo de Estado y la suspensi?n de garant?as constitucionales tradicionales han desembocado en la concentraci?n de poderes dictatoriales, el encarcelamiento arbitrario, la tortura y la negaci?n del h?beas corpus.

  1. En medio de una recesi?n y estancamiento econ?micos profundos, los elevados niveles de gasto en la construcci?n de un imperio econ?mico y militar a expensas de la econom?a nacional y del nivel de vida reflejan la subordinaci?n de la econom?a local a las actividades del Estado imperial.

  1. La corrupci?n en las altas esferas en todas las facetas del Estado y la actividad empresarial, desde en las adquisiciones p?blicas hasta en la privatizaci?n o las subvenciones a los millonarios, favorecen el crecimiento del delito internacional de arriba a abajo, la lumpenizaci?n de la clase capitalista y la existencia de un Estado en el que la ley y el orden han pasado a estar mal vistas.

  1. Como consecuencia de los elevados costes de construcci?n del imperio y del pillaje impuesto por la oligarqu?a econ?mica, la carga socioecon?mica ha sido depositada directamente sobre los hombros de los salarios y los asalariados, los pensionistas y los trabajadores aut?nomos, lo que se ha traducido en una reducci?n de la movilidad a gran escala y a largo plazo. Con la p?rdida de puestos de trabajo y la desaparici?n de empleos bien remunerados, los desahucios en viviendas se han disparado y las clases trabajadoras y medias estabilizadas retroceden y se ven obligadas a aumentar el n?mero de horas y a?os de trabajo.

  1. A medida que las guerras imperiales se propagan por todo el mundo hasta alcanzar a poblaciones enteras a trav?s de bombardeos reiterados y actividades terroristas clandestinas, generan la oposici?n de redes terroristas, cuyo blanco tambi?n son los civiles presentes en mercados, medios de transporte y espacios p?blicos. El mundo parece el universo hobbesiano del ?todos contra todos? .

  1. El aumento del extremismo ?tnico y religioso vinculado al militarismo se aprecia entre cristianos, jud?os, musulmanes e hinduistas, y ha sustituido a la solidaridad internacional de clase con doctrinas de supremac?a racial y penetrado en las estructuras profundas de Estados y sociedades.

  1. La desaparici?n del colectivismo europeo y asi?tico en aras del bienestar (en la antigua Uni?n Sovi?tica y China) ha aumentado la presi?n competitiva sobre el capitalismo occidental, y le ha animado a renunciar a todas las concesiones al bienestar otorgadas al trabajo en el periodo inmediatamente posterior a la Segunda Guerra Mundial.

  1. La desaparici?n del ?comunismo? y la integraci?n de la socialdemocracia en el sistema capitalista ha supuesto un grave debilitamiento de la izquierda, a la que las protestas espor?dicas de los movimientos sociales no han logrado reemplazar.

  1. Ante la actual arremetida a gran escala contra el nivel de vida de las clases medias y trabajadoras s?lo hay, en el mejor de los casos, protestas espor?dicas y, en el peor, impotencia pol?tica.

  1. La explotaci?n masiva de la mano de obra en las sociedades capitalistas post-revolucionarias, como China o Vietnam, va acompa?ada de la exclusi?n de centenares de millones de trabajadores emigrantes de los servicios p?blicos educativos y sanitarios m?s elementales. El saqueo sin precedentes y la toma por parte de las oligarqu?as nacionales y las multinacionales extranjeras de miles de empresas p?blicas estrat?gicas lucrativas en Rusia, las antiguas rep?blicas sovi?ticas, Europa del Este, los Balcanes y los pa?ses b?lticos han supuesto la mayor transferencia de riqueza p?blica a manos privadas en el periodo m?s corto de la historia.

En resumen, la ?barbarie? ha aflorado como realidad definitoria, fruto del ascenso de una clase dominante financiera parasitaria y militarista. Los b?rbaros ya han llegado, est?n dentro de las fronteras de las sociedades y Estados occidentales. Tienen preponderancia y buscan de forma agresiva imponer un plan que reduce sin cesar el nivel de vida, transfiere riqueza p?blica a sus arcas particulares, esquilma recursos p?blicos, ataca salvajemente derechos constitucionales en su af?n de librar guerras imperiales, segrega y persigue a millones de trabajadores inmigrantes y fomenta la desintegraci?n y disminuci?n de las clases medias y trabajadoras estabilizadas. M?s que en cualquier otro periodo de la historia reciente, el 1 por ciento de la poblaci?n m?s rica controla una cuota de riqueza y renta nacional cada vez mayor.

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Mitos y realidades del capitalismo hist?rico

El retroceso sostenido y generalizado de los derechos sociales y los recursos para el bienestar, los salarios, la seguridad laboral, las pensiones y los salarios demuestran que la idea de progreso lineal del capitalismo es falsa . La inversi?n del curso de los acontecimientos, fruto del poder reforzado de la clase capitalista, demuestra la validez de la afirmaci?n marxista de que la lucha de clases es el motor de la historia; al menos, en la medida en que la condici?n humana se considere el eje de la historia.

La segunda suposici?n falsa es que los Estados basados en ?econom?as de mercado? requieren paz, y su corolario de que los ?mercados? derrotan al militarismo, queda refutada mediante el hecho de que la principal econom?a de mercado, Estados Unidos, lleva en estado de guerra continuo desde comienzos de la d?cada de 1940, implicada activamente hasta el d?a de hoy en guerras en cuatro continentes, y con un horizonte de guerras nuevas, mayores y m?s sangrientas. La causa y la consecuencia de la guerra permanente es el crecimiento de un monstruoso ?estado de seguridad nacional? que no reconoce fronteras nacionales y absorbe la mayor parte del presupuesto nacional.

El tercer mito del capitalismo maduro ?avanzado? es que revoluciona sin cesar la producci?n mediante la innovaci?n y la tecnolog?a. Con el ascenso de la ?lite militarista, financiera y especulativa, las fuerzas productivas han sido esquilmadas y la ?innovaci?n? se localiza sobre todo en la elaboraci?n de instrumentos econ?micos que se aprovechan de los inversores, despojan de bienes y arrasan el empleo productivo.

A medida que crece el imperio, la econom?a dom?stica mengua, el poder se centraliza en manos de ejecutivos, las competencias legislativas merman y se niega a la ciudadan?a la representaci?n efectiva o, incluso, se la veta a trav?s de los procesos electorales.

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Las respuestas masivas al auge de la barbarie

El auge de la barbarie entre nosotros ha provocado repugnancia p?blica contra sus principales practicantes. Los sondeos ponen de manifiesto una y otra vez

  1. El asco y el rechazo profundos que suscitan todos los partidos pol?ticos.

  2. La existencia de mayor?as abrumadoras que desconf?an profundamente de las ?lites empresariales y pol?ticas.

  3. La presencia de unas mayor?as que rechazan la concentraci?n de poder empresarial y el abuso del mismo, sobre todo en los banqueros y financieros.

  4. El cuestionamiento generalizado de las credenciales democr?ticas de l?deres pol?ticos que act?an en nombre de la ?lite empresarial y fomentan las medidas represivas del estado de seguridad nacional.

  5. El rechazo de una gran mayor?a del saqueo de las arcas p?blicas para sacar de apuros a los bancos y las ?lites econ?micas mientras se imponen programas de austeridad regresivos a las clases medias y trabajadoras.

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Perspectivas para el socialismo

La ofensiva capitalista ha causado sin duda un impacto de primer orden en las condiciones objetivas y subjetivas de las clases medias y trabajadoras aumentando el empobrecimiento y provocando una marea creciente de descontento personal, pero todav?a no ha dado lugar a movimientos anticapitalistas masivos, ni siquiera a una resistencia din?mica organizada.

Las transformaciones estructurales importantes requieren avenirse a las circunstancias adversas actuales e identificar nuevas estrategias de acci?n y modalidades de lucha de clases y transformaci?n.

Un problema clave es la necesidad de volver a crear una econom?a productiva y reconstruir una nueva clase trabajadora industrial ante los a?os de saqueo econ?mico y desindustrializaci?n; no necesariamente las industrias ?sucias? del pasado, pero industrias a todas luces nuevas que utilicen e inventen fuentes de energ?a limpias.

En segundo lugar, las sociedades capitalistas, enormemente endeudadas, requieren una deriva fundamental desde el militarismo y la construcci?n del imperio, con sus elevados costes, hacia un tipo de austeridad de clase que imponga sacrificios y reformas estructurales a los sectores bancario, financiero y de comercio mayorista, que sustituyen la producci?n local por la importaci?n barata de art?culos de consumo.

En tercer lugar, reducir el sector financiero y minorista exige mejorar las destrezas de los trabajadores desplazados y de los empleados, as? como reorientar el sector de las tecnolog?as de la informaci?n y la comunicaci?n para adaptarlos a los cambios de la econom?a. Es un desplazamiento paradigm?tico desde el salario econ?mico al salario social, en el que la educaci?n p?blica y gratuita hasta los niveles m?ximos y la atenci?n sanitaria universal o las pensiones integrales sustituyan al consumismo financiado con deuda. Estos pueden ser los cimientos para fortalecer la conciencia de clase frente al consumismo individual.

La pregunta es c?mo avanzamos desde unos movimientos sindicales y sociales debilitados, fragmentados y en retirada, o a la defensiva, hasta una posici?n que permita lanzar una ofensiva anticapitalista.

En este sentido tal vez est?n operando varios factores subjetivos y objetivos. En primer lugar, tenemos la creciente actitud negativa de unas mayor?as inmensas hacia los pol?ticos en ejercicio y, concretamente, hacia las ?lites financieras y econ?micas, a las que se identifica con nitidez como responsables del descenso del nivel de vida. En segundo lugar, existe la opini?n popular, compartida por millones de personas, de que los programas actuales de austeridad son manifiestamente injustos, pues hacen pagar a los trabajadores la crisis que la clase capitalista ha provocado. Hasta el momento, estas mayor?as son todav?a m?s ?anti? statu quo que ?pro? transformaci?n. La transici?n desde el descontento privado hacia la acci?n colectiva es una cuesti?n indefinida en lo relativo a qui?n es el sujeto y c?mo es la acci?n, pero la oportunidad existe.

Hay varios factores objetivos que podr?an desencadenar un desplazamiento cualitativo desde el descontento furioso y pasivo hasta un movimiento anticapitalista masivo. Una recesi?n ?con dos crestas descendentes? o en forma de W, el fin de la actual recuperaci?n an?mica y el comienzo de una recesi?n/depresi?n m?s profunda y prolongada, podr?a desacreditar a los actuales gobernantes y a quienes los respaldan econ?micamente.

En segundo lugar, un periodo de austeridad profunda e interminable podr?a restar credibilidad a la idea actual de la clase dominante de que ?es necesario sufrir para obtener beneficios en el futuro? y abrir las mentes y mover los cuerpos en busca de soluciones pol?ticas que obtengan beneficios actuales haciendo sufrir a las ?lites econ?micas.

Las guerras imperiales interminables e imposibles de ganar que desangran a la econom?a y la clase trabajadora podr?an, en ?ltima instancia, crear conciencia de que la clase dominante ha ?sacrificado la naci?n sin ning?n prop?sito ?til?.

Asimismo, la combinaci?n de una nueva fase de recesi?n, austeridad econ?mica y guerras imperiales sin sentido puede orientar el actual descontento generalizado y la hostilidad difusa hacia las ?lites econ?micas y pol?ticas hacia movimientos, partidos y sindicatos socialistas.

Rebeli?n ha publicado este art?culo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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Tags: bárbaros, socialismo siglo XXI, James Petras, tendencias, recesión, guerra, economía

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